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¡SOLO OCHO ALMAS FUERON SALVADAS!

(SERMÓN #47 SOBRE EL LIBRO DE GÉNESIS)

Un sermón escrito por el Dr. R. L. Hymers, Jr., Pastor Emérito
y dado por Jack Ngann, Pastor
en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 12 de Marzo de 2023

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20; p. 1271 Scofield).


El Dr. John C. Whitcomb y el Dr. Henry M. Morris estimaron que “la población total de la tierra habría sido de 1,030 millones” en la época de Noé (The Genesis Flood, [El Diluvio de Génesis] Baker Book House, edición de 1983, p. 26). Eso significa que había alrededor de mil millones de personas en la tierra en el momento del Gran Diluvio. Ese es el mismo número de personas que existían en la tierra en 1850. Hoy en día hay alrededor de siete mil millones de personas en la tierra. Si hoy son salvo el mismo porcentaje, con 7 mil millones en la tierra, ¡solo son salvos 56 personas!


“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

“Mas como en los días de Noé [Noah], así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37; p. 994).

Por cierto, ¿cuántas personas son salvos hoy? Puede que aún no sea tan malo numéricamente, pero yo creo que es mucho peor de lo que nadie se da cuenta hoy. Yo creo que hay grandes mega-iglesias sin un solo converso, grandes reuniones de evangelización donde nadie es salvo, y hasta gente en iglesias fundamentales en esta condición.

Según una encuesta de Gallup, el 74% de los Estadounidenses afirman “haber hecho un compromiso con Jesucristo.” Pero ¿cuántos de ellos son salvados? El Dr. John R. Rice dijo,

En los últimos años yo me he preocupado mucho encontrar muchos, muchos miembros de la iglesia...que no muestran evidencia de haber nacido de nuevo [y] sin embargo, están contentos y sin preocupaciones sobre el futuro. Yo leo en la Biblia una y otra vez advertencias claras para ese tipo de personas (John R. Rice, D.D., Religious But Lost, [Religiosos Pero Perdidos], Sword of the Lord Publishers, 1939, p. 9).

Jesús nos dijo que las condiciones al final de los tiempos serían similares a las del tiempo de Noé,

“Mas como en los días de Noé [Noah], así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37).

¿Cómo era en los días de Noé?

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

Yo he sido convencido de que nos acercamos rápidamente a un tiempo en el que pocos de los que afirman ser Cristianos son verdaderamente salvos. Nuestro texto dice,

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

Considere tres cosas acerca de esas palabras.

I. Primero, el número que fue salvo.

Muy pocas personas fueron salvas en la época de Noé, cuando las aguas del Gran Diluvio cubrieron la tierra,

“Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca” (Génesis 7:21-23; p. 14).

Yo creo que esto también es cierto hoy. Jesus dijo,

“Porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan” (Mateo 7:14; p. 964).

“Mas como en los días de Noé [Noah], así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37; p. 994).

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:21-23; p. 964).

¿Y si ese fueras tú? ¿Qué pasa si Cristo te dice,


¿“Nunca os conocí; apartaos de mí” (Mateo 7:23)?

¿Qué pasa si tú despiertas en el lago de fuego y es demasiado tarde para ser salvo?

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

Tú también tienes un alma. Tú tienes un cuerpo, pero también tienes un alma. Tú cuerpo morirá algún día, pero tú alma seguirá para siempre. La Biblia enseña que tú alma irá al Cielo o al Infierno. Y el destino de tú alma depende enteramente de si tú recibes a Cristo ahora y si tú eres lavado de tus pecados ahora. Después de la muerte es demasiado tarde para ser salvo. Debes ser salvo ahora, antes de morir, o nunca serás salvo.

II. Segundo, la salvación misma.

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

“Mas como en los días de Noé [Noah], así será la venida del Hijo del Hombre” (Mateo 24:37).

La salvación fue predicada en la época de Noé. La Biblia llama a Noé,

“Pregonero de justicia” (II Pedro 2:5; p. 1268).

La Biblia no dice que Noé predicó directamente a cada persona en la tierra. Sin embargo, todos en la tierra sabían sobre el Arca y sobre las advertencias de Noé sobre el juicio venidero. El Dr. Whitcomb y el Dr. Morris dijeron,

Durante el período de gracia de 120 años “cuando esperaba una vez la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se preparaba el arca” (Génesis 6:3; I Pedro 3:20), las noticias de las notables actividades de Noé y alarmantes advertencias fácilmente podrían haberse esparcido por toda la tierra (The Genesis Flood, [El Diluvio de Génesis] ibid., p. 31).

Pero la generación que vivía en los días de Noé rechazó su predicación, y por eso Dios

“y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé, pregonero de justicia, con otras siete personas, trayendo el diluvio sobre el mundo de los impíos” (II Peter 2:5).

Yo he estado predicando durante cincuenta años. Muy pocas personas a las que yo he predicado han sido salva. Muy pocos de verdad. Pero una de las cosas que me mantiene en marcha es el ejemplo de Noah. Él vio muy pocas conversiones. Pero él fue fiel a Dios a pesar de que el mundo “impío” rechazó su mensaje.

Mi propósito hoy es decirte la verdad. Lo que hagas con la verdad es entre tú y Dios. Pero mi propósito, como el de Noah, es decirte la verdad. Sin embargo, es probable que mis sermones no te ayuden más de lo que la predicación de Noé ayudó a aquellos en el mundo antediluviano.

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

III. Tercero, la manera de ser salvo.

Noé y su familia se salvaron del Diluvio al entrar en el Arca. ¡Es tan simple como eso!

“Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca” (Génesis 7:1; p. 13).

“Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos” (Génesis 7:7; p. 13).

La nota de la The Scofield Study Bible [Biblia de Estudio Scofield] sobre Génesis 6:14 dice,

“Arca”: tipo de Cristo como el refugio de su pueblo del juicio…una referencia actual a la posición del creyente “en Cristo” (The Scofield Study Bible, [Biblia de Estudio Scofield] Oxford University Press, edición de 1917, nota sobre Génesis 6:14).

El Arca es una imagen de Cristo. Noé tuvo que entrar al Arca para ser salvo del juicio del Gran Diluvio. Y tú debes venir a Cristo para ser salvo del juicio eterno.

Jesús dijo,

“En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí…” (Juan 14:20; p. 1136).

La Biblia dice,

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es” (II Corintios 5:17; p. 1190).

La Biblia dice,

“Entra…en el arca” (Génesis 7:1).

Dios le dijo a Noé,

“Venid a mí…y yo os haré descansar” (Mateo 11:28; p. 971).

Y entonces,

“Es decir, ocho, fueron salvadas” (I Pedro 3:20).

A menudo yo he pensado por qué tan pocas personas entraron en el Arca. Ellos deben haber pensado que Noé estaba equivocado. Ellos pensaron que el juicio nunca caería sobre ellos, que estaban bien como estaban. Y así, no escucharon al predicador. Ellos fueron atrapados por la muerte sin salvación. Así, ellos perecieron.

Solo había una forma de ser salvo, y ellos la rechazaron. Dios había preparado un camino para que ellos fueran salvos, pero ellos lo rechazaron. Es lo mismo hoy. Dios ha preparado un camino para ser salvo. Él envió a Jesús a morir en la Cruz, para pagar la pena por tu pecado. Cristo ha resucitado de entre los muertos y ahora está vivo, a la diestra de Dios en el Cielo. Pero tú tienes que venir a Cristo. No es suficiente creer cosas acerca de Cristo, debes venir a Cristo. Así como Noé entró en el Arca, tú debes entrar a Cristo.

No es el “sentimiento” lo que te salva. Es Cristo El mismo quien salva. No importa lo que tú “sientes” salvado o no. ¡Lo que importa no es lo que sientes tú, sino lo que Dios siente! Los sentimientos personales nunca salvaron a nadie. Cristo hace toda la salvación. Todo lo que importaba en el tiempo de Noé era si él estaba o no en el Arca. Lo único que importa hoy es tú estás o no en Cristo. Tus sentimientos no importan. Sólo importa Cristo. Charlotte Elliott escribió una canción sobre Jesús, el Cordero de Dios, que lo dice muy bien:

Tal como soy, sin ruego que,
Tú sangre derramada fue,
Y que Tú estas llamandome,
De Dios Cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, me agogerás,
Perdon, alivio me daras;
Pues creo Tu promesa ya,
De Dios Cordero a Ti yo voy.
(“Just As I Am,” [“Tal Como Soy”] por Charlotte Elliott, 1789-1871)

Pongámonos de pie y cantemos esa canción juntos.