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MEDITACIONES SOBRE LA SERPIENTE DE BRONCE

por Jack Ngann, Pastor

Un sermón dado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 26 de Junio de 2022

“Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía” (Números 21:9; p. 184 Scofield).


Hace unas semanas, yo traje un mensaje titulado “La Serpiente de Bronce” que originalmente fue escrito y predicado por mi pastor, el Dr. R. L. Hymers Jr. En este mensaje nos recordamos de las murmuraciones de los Israelitas contra Dios y contra Moisés, a pesar de haber sido rescatado de la esclavitud en Egipto en la mayor muestra de milagros que este mundo jamás había visto. Entonces vimos la consecuencia de las murmuraciones cuando Dios finalmente quitó Su mano de protección y las serpientes que inicialmente evitaron el campamento ahora lo invadieron y mordieron a los Israelitas y los mataron. Por último, vimos cómo Dios en Su gracia proveyó una cura para el juicio a través de la serpiente de bronce y cómo puede compararse con el sacrificio de Cristo. A medida que yo comencé a meditar más sobre estos versículos, hay puntos adicionales que se pueden dar y que se pueden aplicar a ambos los perdidos y a los salvos.

Primero, Dr. Hymers mostro una vez que mirar hacia la serpiente de bronce era suficiente para salvar a los afligidos. Aprendemos de Números 1 que había más de 600,000 que eran hijos de las diversas tribus de Israel. Este número constituía el ejército de Israel y solo incluía hombres de 20 años en adelante que podían pelear. Entonces, si incluyéramos a mujeres, niños y otros, el número sería más cerca de un millón. Con más de un millón de personas y sus rebaños, provisiones, carretas y tiendas de campaña, todos apretados, sería difícil ver la serpiente de bronce, incluso si fuera grande y estuviera en un poste muy alto. Pero si los Israelitas no podían ver físicamente la serpiente de bronce, ¿cómo podrían ser salvo? Ahí es donde sigue brillando la belleza del Evangelio. Miremos a Juan 3:14-15.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:14-15; p. 1074).

Aquí vemos que el acto de fe en Cristo es lo que cuenta para la salvación, no por verlo físicamente. Si se requiriera verlo para la salvación, no tendríamos suerte después de que Cristo ascendiera al cielo. Jesús mismo dio esa aclaración en el versículo que acabamos de leer, “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.” Entonces, ¿qué le sucedería a un Israelita afligido que estaba en el borde del campamento que perdió la visión por la fiebre alta provocada por la mordedura de la serpiente ardiente? ¿Va a tambalearse ciegamente a manoseas en la oscuridad? No lo dudamos si fuera así, porque recodamos que esto fue la consecuencia de su propio pecado. Pero Dios en Su misericordia proveyó una cura en la serpiente de bronce. Si él mirara hacia la dirección de la serpiente con fe, él también viviría.

Segundo, notamos que aquellos que miraron a la serpiente vivieron, pero eso no significa que no sufrieron. Aunque no me sorprendería la profundidad de la depravación de los hombres, es difícil para mí creer que los Israelitas afligidos negarían mirar a la serpiente de bronce después de haber visto esos alrededores de ellos que habían sido sanados milagrosamente. Pero había un error en mi forma de pensar. La Biblia nunca dijo que los Israelitas serían sanados al mirar la serpiente de bronce, la Biblia simplemente dice repetidamente que vivirían.

“Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía” (Números 21:7-9; p. 184).

“¿Por qué es eso importante?”, tú quizás preguntas. Es porque por fuera, los perdidos y los salvos pueden parecer iguales. No podemos mirar la forma exterior y determinar si alguien está perdido o salvo. Al igual que los Israelitas afligidos que experimentaron dolor, fiebre alta y convulsiones después de que las serpientes ardientes los mordieran cuando ellos miraron a la serpiente de bronce, todavía ellos estarían tendrían el mismo dolor, fiebre alta y convulsiones…la diferencia es que no murieron. Un Cristiano pasará por pruebas similares como un hijo del mundo. Ambos pasarán por pruebas, tribulaciones, enfermedades y dolores. La diferencia entre los dos es si creen en Él y tienen vida eterna. Si crees que la vida será todo sol y felicidad después de la conversión, yo lamento informarte que ese no es así. Todos los Cristianos tienen altos y bajos en la vida. Como dijimos anteriormente, nosotros pasaremos por muchas de las mismas pruebas y tribulaciones del mundo. Además de eso, los Cristianos también tendrán ataques de Satanás y los demonios. Si este es el caso, ¿por qué debemos confiar en Cristo? Miremos de nuevo a capítulo 3 de Juan.

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3:14-15; p. 1074).

Vida. Un Cristiano no perecerá, sino que tendrá vida eterna. Después de confiar en Jesús, un Cristiano tendrá vida eterna. Experimentaremos altos y bajos, el cual yo comparo con un electrocardiógrafo en medicina. Tenido picos y valles son evidencia de que eres una persona viva. Afortunadamente, el Dios de la montaña es también el Dios del valle. Si no experimentas picos y valles, entonces has estancado y alguien necesita verificar si está vivo. Sí, un Cristiano aún tendrá que enfrentar muchas de las mismas pruebas y tribulaciones del mundo. Sí, tú serás un objetivo para Satanás y los demonios. Sí, el camino a la vida eterna será tiene pavimento con dolores y lágrimas y tal vez incluso con sangre...pero el Cristiano no está caminando solo por este camino. Otros que han recorrido este camino antes que nosotros pueden estar allí para guiarnos. Dr. Hymers ha dado una guía invaluable a los que están en esta iglesia y también a los que están fuera de la iglesia a través de sus sermones y respuestas por correo electrónico. Más que esto, Dios ha prometido que Él no permitirá que tú pases por una tentación que tú no puedas aguantar.

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (I Corintios 10:13; p. 1178).

Tenemos hermanos y hermanas en todo el mundo que son mártires vivientes. Están teniendo pruebas y tribulaciones por parte de familia, amigos, vecinos y el gobierno. Están siendo denunciados, golpeados, encarcelados, torturados e incluso matados. Sin embargo, ellos siguen recorriendo fielmente el camino que conduce a la vida eterna. Si tu fueras ponerlos a un lado y preguntarles por qué están dispuestos a pasar por tales dificultades, responderán como Christian en The Pilgrim’s Progress [El Progreso del Peregrino] huyendo de la Ciudad de la Destrucción, “Vida, Vida, Vida eterna.” Jesús no nos prometió que la vida Cristiana será fácil. En realidad, Él dijo lo contrario. Él nos dijo que,

“En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33; p. 1095).

“Acordaos de la palabra que yo os he dicho: El siervo no es mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán…” (Juan 15:20; p. 1093).

Y Pedro nos dijo en I Pedro capítulo 2:

“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (I Peter 2:21; p. 1269).

De estos versículos, vemos que la tribulación es la norma. La religión de Creencia-Fácil y la vida con propósito y la teología de la prosperidad NO es la norma, ¡e yo aun diré que NO es Cristianismo! ¡Son religiones diferentes! Un predicador dice, “¡La vida Cristiana va a ser fácil!” Mi respuesta, “Dígale eso a Richard Wurmbrand, quien sobrevivió 14 años de prisión y tortura por hablar por Cristo.” Un predicador dice, “Vivir una vida con propósito te ayudará a vivir más tiempo.” Mi respuesta es, “Dígale eso a Dietrich Bonhoeffer, quien fue matado por los Nazis en Alemania a la edad de 39 años.” Un predicador dice, “¡Dios quiere que tu seas rico!” Mi respuesta, “Díselo al Apóstol Pablo, que sufrió la pérdida de todas las cosas y las consideró como estiércol para poder ganar a Cristo.” También fue el Apóstol Pablo quien escribió,

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:3-5; p. 1153).

Ahora vemos que muchos versículos en la Biblia apoyan la idea de que el Israelita mordido por la serpiente ardiente pudo haber continuado sufriendo la aflicción en lugar de ser sanado instantáneamente. Las pruebas y tribulaciones son usadas por Dios para probar la fe del Cristiano. Un gran himno antiguo dice:

La llama no puede dañarte jamás,
     Si en medio del fuego te ordeno pasar;
El oro de tu alma mas puro será,
     Pues solo la escoria se habrá de quemar.
(“How Firm a Foundation,” [“Cuán Firmes los Cimientos”],
     “K” en “La Selección de Himnos de Rippon,” 1787).

Tercero, fíjate, Dios no les dio a los Israelitas exactamente lo que oraron. Mira de nuevo a Números 21:7.

“Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo: Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo” (Números 21:7; p. 184).

Los Israelitas confesaron su pecado a Moisés y le suplicaron que él pidiera a Dios que quitara las serpientes. Sin embargo, Dios no quitó las serpientes, sino que proporcionó una forma de neutralizar el efecto final de la mordida de la serpiente (muerte). Este es un pensamiento importante. ¿De qué serviría librar al campamento de las serpientes ardientes esa una vez si pudieran encontrar las mismas serpientes más tarde? Es equivalente a pedirle a Dios que quite los mosquitos en África para parar la malaria, y la respuesta de Dios a esa oración proporcionando una vacuna que te haga inmune al parásito. Lo que vemos aquí es que Dios nos da lo que necesitamos, no necesariamente lo que queremos, y no hay nada que el mundo necesite más que la Sangre de Jesús. Dios nos dio a Jesús para morir en la Cruz para pagar el rescate por el pecado del hombre. Eso satisface tu necesidad. Pero Dios también es misericordioso, y Él también te atraerá a Jesús al cambiar tus deseos y afectos para que tú deseas a Él, uniendo así tu deseo y tu necesidad en una fe sencilla en Su amado Hijo. Yo ruego que tu confíes en el precioso Salvador. Amén.