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POR QUÉ CHURCHILL NO TENÍA ESPERANZA

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.,
Pastor Emérito

Una Lección Enseñada en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 7 de Febrero de 2021

Himno Cantado Antes de la Lección: “Just As I Am”/“Tal Como Soy”
       (por Charlotte Elliott, 1789-1871; estanzas, 1, 2, 4, 5; 1).


El Cristo enviado por Dios dijo,

“Respondiendo él, les dijo: ¿Veis todo esto? De cierto os digo, que no quedará aquí piedra sobre piedra, que no sea derribada. Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:2-14; p. 992 Scofield).

Ahora voltea a Mateo 24:3 (p. 992). Los discípulos hicieron una pregunta a Cristo,

“¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo?”

Hoy en día mucha gente se hace la misma pregunta: “¿Estamos avanzando hacia el fin del mundo? ¿Estamos acercándonos al final de esta era?”

Jesús les dio una serie de “señales.” Mira a Mateo 24:6-12 (p. 993). Por favor, párese mientras yo lo leo.

“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores. Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:6-12).

Un viejo himno dice,

...Las señales de Su venida se multiplican,
La luz de la mañana rompe en el cielo del este;
Mira, porque el tiempo se acerca...
(“What If It Were Today?” [“¿Y Si Fuera Hoy?”] por Lelia N. Morris, 1862-1929).

Puede estar sentado. Mira el versículo siete.

“Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares.” (Mateo 24:7).

¿Suena eso como nuestro mundo de hoy? ¡Claro que lo hace! Las “pestilencias” son rampantes en nuestro mundo de hoy. El SIDA es una pestilencia. El coronavirus es una pestilencia. Mi propia esposa se infectó con el coronavirus hace unas semanas. Pensé que iba a morir. Jesús dijo, “pero aún no es el fin” (24:6). Jesús dijo, “Y todo esto será principio de dolores” (24:8). (Literalmente, “Todos estos son el comienzo de los dolores de parto.”) Mi esposa tuvo “dolores de parto” toda la noche antes de que nacieran nuestros gemelos. Guerras, hambrunas y pestilencias son solo el comienzo de los dolores. Hay más por venir. ¡Ningún simple político puede detenerlos!

En 1954, un joven Billy Graham guio una gran cruzada en el Estadio Harringay de Londres, Inglaterra. Al final de estas reuniones, Winston Churchill invitó al Sr. Graham a que fuera a su oficina durante media hora. Churchill le dijo al señor Graham, “¿Sabes? Es posible que algún día los Comunistas se apoderen del mundo.” Churchill continuó, “Te lo diré, no tengo ninguna esperanza. No veo ninguna esperanza para el mundo.” El Sr. Graham abrió su Biblia y explicó el camino de la salvación. Churchill pareció receptivo. ¿Por qué un pastor Británico no pudo llevar a Churchill a Cristo? Probablemente ellos tenían miedo de intentarlo, o es posible que ellos no hayan creído en el Evangelio. (Conversación con Churchill citada de la autobiografía de Billy Graham, Just As I Am, [Tal Como Soy], pp. 255-257). Mira a Mateo 24:10-12 (p. 993). Párate mientras yo lo leo.

“Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:10-12).

Usted puede estar sentado.

¿Por qué Churchill no había ido a la iglesia y le había pedido a un ministro que lo llevara a Cristo? Churchill creía que la Biblia era la Palabra inspirada de Dios. Churchill admitió que los predicadores de Gran Bretaña se habían alejado de predicar un evangelio claro. Habían intentado ser sofisticados y eruditos. Entonces Churchill había dejado de ir a la iglesia. Más tarde yo recordé que Churchill se había referido a la desesperanza unas nueve veces. El Sr. Graham preguntó, “¿Estás sin esperanza de tu propia salvación?” “Francamente, pienso mucho en eso,” respondió Churchill.

Graham dijo, “Inmediatamente le expliqué el camino de la salvación...el parecía receptivo.”

Exactamente a las doce y media, el Señor Colville toco en la puerta y dijo, “Sir Winston, el Duque de Windsor está aquí para tu almuerzo.”

Churchill dijo, “Déjalo esperar.” Volviéndose hacia Billy Graham, dijo, “Adelante.” Billy Graham continuó durante unos quince minutos más, luego le preguntó a Churchill si él (Graham) podía orar.

“Ciertamente,” dijo Churchill poniéndose de pie, “te lo agradecería.” El momento había pasado. Churchill no fue guiado a Cristo por Billy Graham. Graham había tenido miedo de decir, “¿Orarás tu conmigo?” Hubiera sido tan fácil, pero Graham tuvo demasiado miedo para hacerlo. ¡Así que Winston Churchill vivió y murió sin Cristo! Tuvo un funeral de estado, uno de los dos únicos realizados para un político Británico. Los líderes del Mundo Libre estaban en su funeral. Pero murió sin esperanza porque Billy Graham tenía miedo orar la oración de “pecador” con él.

Churchill había salvado a Inglaterra de la maquinaria de guerra de Hitler. Pero Billy Graham dejo que su alma fuera al infierno porque tenía miedo. Mi propia mente citó un versículo de Cristo donde leí eso,

“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” (Mateo 24:12; p. 993).

El Sr. Churchill murió unos años después y su alma descendió al fuego eterno, sin esperanza, sin Cristo, por toda la eternidad.

La última señal que dio Jesús fue esta,

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14; p. 993).

Predicador, nunca tengas miedo de decirle a la gente que están perdidos sin Jesús. ¡Nunca temas girarlos a Jesús! No crea que son salvados por el Espíritu Santo. No crea que son salvaos por hablar en lenguas. Jesús dijo claramente, “nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6; p. 1091). La Biblia dice claramente,

“Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12; p. 1110).

¡Nadie más que Jesucristo puede salvar tu alma del infierno! “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (I Juan 1:7; p. 1277).

¡Ponte de pie y canta nuestro himno de nuevo!

Tal como soy, Sin ruego que Tu sangre derramada fue,
Y que Tu estas llamando me, De Dios Cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, Sin esperar el pecado de mi alma a borrar,
Tu Sangre sola limpiara, De Dios Cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, tan ciego y vil, Me ofreces la visión a mí;
Lo que carezco encuentro en Ti, De Dios Cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, me acogerás, Perdón, alivio me darás;
Pues creo Tu promesa ya, De Dios Cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, sin ruego que Tu Sangre derramada fue,
Y que tu estas llamando me, De Dios Cordero a Ti yo voy.
       (“Just As I Am,” [“Tal Como Soy”] por Charlotte Elliott, 1789-1871;
       estrofas 1, 2, 4, 5; 1)