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Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.



APRENDIENDO A ORAR

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.,
Pastor Emérito

Una lección dado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 23 de Agosto de 2020

Himno cantado antes del sermón:
     “Teach Me to Pray”/“Enséñame a Orar” (por Albert S. Reitz, 1879-1966).


Por favor, párate y vuélvete a Santiago 5:14-20 (p. 1266 Scofield). Escuche atentamente mientras yo leo este pasaje.

“¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor. Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho. Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses. Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto. Hermanos, si alguno de entre vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace volver, sepa que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados.” (Santiago 5:14-20).

Usted puede estar sentado.

Yo estoy tomando la última parte del versículo 16 como nuestro texto de el principio: “La oración eficaz del justo puede mucho.”

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Las oraciones de Elías nos dan uno de los ejemplos más importantes del poder de la oración en el Antiguo Testamento. Elías oró y no llovió durante tres años y seis meses. “Y volvió a orar, y el cielo hizo llover.”

Esto lo registra Cristo en Lucas 4:25. La lección es clara, “La oración eficaz del justo puede mucho.” Podríamos parafrasear eso como, “La oración ferviente del justo tiene gran poder y resultados maravillosos.” Elijah no era un hombre perfecto. Estaba “sujeto a pasiones semejantes a las nuestras” (versículo 17). Pero él era un “hombre justo.” ¿Por qué? ¡Porque creyó y obedeció a Dios!

Mi amado pastor, Dr. Timothy Lin, dijo, “Una iglesia que tiene una hermosa reunión de oración floreciente nunca estará en medio de una fuerte tormenta de nieve al mismo tiempo. Por otro lado, el descuido de tal oración nos costará la presencia de Dios y, por lo tanto, todos los esfuerzos que se realicen serán perseguir el viento y buscar sombras. Al final no queda nada. Que Dios tenga misericordia de nosotros” (The Secret of Church Growth, El Secreto Del Crecimiento De La Iglesia, p. 99).

Hace unos cuatro años, el Dr. Cagan preguntó a nuestra congregación si pensaban que estábamos creciendo. La mayoría de la gente dijo “Sí.” Como no habíamos ganado a nadie durante meses, supe que la gente estaba cegada con respecto a nuestras instrucciones. Fue entonces cuando me di cuenta de que algo andaba mal en nuestra iglesia. La mayoría de nuestra gente no estaba leyendo las lecturas Bíblicas asignadas. La mayoría de ellos no tenían oraciones privadas. La mayoría de ellos no podía recordar los sermones a pesar de que se les daban escrito a máquina después de que fueron predicados. ¡Algunos de ellos ni siquiera podían recordar por qué tenían que confiar en Jesús para ser salvos!

¡Fue entonces cuando comencé a ver que eran de una cultura del centro de la ciudad y ni siquiera podían leer un periódico! ¡Muy pocos de ellos estaban tratando de ganar un alma! Más tarde descubrí que el diácono principal estaba teniendo reuniones secretas con otro pastor, ¡decidiendo cómo ser quebrantamiento de nuestra iglesia! ¡Otro diácono trató de pelear a puñetazos conmigo! ¡Estaba tan amargado conmigo porque su hija se había ido de nuestra iglesia! La culpa era de él. (I Timoteo 3: 12b). ¡Su cara se puso roja y trató de pelear conmigo!

Fue por esta época que comencé a meditar en dos versículos de las Escrituras:

(1) Mateo 7:6

“No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas delante de los cerdos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen” (Mateo 7:6; p. 963)

y (2) Marcos 6:11

“Y si en algún lugar no os recibieren ni os oyeren, salid de allí, y sacudid el polvo que está debajo de vuestros pies, para testimonio a ellos. De cierto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para los de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad” (Marcos 6:11; p. 1012).

Me había quedado como pastor de nuestra iglesia del centro de la ciudad durante 45 años. Con el tiempo, hubo un quebrantamiento de iglesia tras otra. Yo había predicado el Evangelio de forma clara y repetida. Pero la congregación, como esos dos supuestos “diáconos,” era demasiado bajo culturalmente para recordar lo que prediqué.

Dios comenzó a decirme que era hora de dejar de arrojar mis “perlas” a los cerdos, y era hora de “sacudirme el polvo de los pies” y dejar el centro de la ciudad. Luego, el gobernador de los diáconos tomó fotos sucias de sí mismo con su esposa antes de casarse – ¡y puso estas fotos explícitas en su sitio de interred para que todo el mundo las vea!

“¿Has visto hombre sabio en su propia opinión? Más esperanza hay del necio que de él.” (Proverbios 26:12; p. 665).

El Dr. Lin dijo, “El mundo puede tener una mezcla de lo bueno y lo malo, pero una iglesia solo debe ser una organización de ciudadanos del cielo. Si algún hombre en la iglesia lleva una vida rebelde, no de acuerdo con la Biblia, debemos mantenernos apartados de él (2 Tesalonicenses 3: 6); o no asociarse con él... ¡Es una mentira afirmar que desea buena salud, prosperidad y un futuro brillante para su rebaño mientras permite que los zorros y los lobos corran libremente por el rebaño!” (ibíd., pág. 61).

CÓMO ORAR

Ahora me detendré y hablaré un rato sobre la oración.

I. Primero, obstáculos para las oraciones privadas.

1. El apóstol Pedro dijo que el esposo debe honrar a su esposa “para que vuestras oraciones no tengan estorbo,” I Pedro 3:7.

“Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.” (I Pedro 3:7; p. 1270).

2. Una vez más, Pedro dijo que los que hacen el mal serán obstaculizados en sus oraciones, I Pedro 3:12, 13.

“Porque los ojos del Señor están sobre los justos, Y sus oídos atentos a sus oraciones; Pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal. ¿Y quién es aquel que os podrá hacer daño, si vosotros seguís el bien?” (I Pedro 3:12, 13; p. 1270).

3. Las vanas repeticiones entorpecen nuestras oraciones, Mateo 6:7.

“Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos” (Mateo 6:7; p. 962).

4. Un corazón que no perdona obstaculizará las oraciones, Mateo 6:15.

“Mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas” (Mateo 6:15; p. 962).

5. Orar para lucirse obstaculizará las oraciones, Mateo 6:5.

“Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa” (Mateo 6:5; p. 962).

6. Apreciar el pecado en tu corazón obstaculizará tus oraciones, Salmo 66:18.

“Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, El Señor no me habría escuchado.” (Salmo 66:18; p. 596).

II. Segundo, la oración en las reuniones de oración.

1. De un acuerdo, Filipenses 2:2; Mateo 18:19-20.

“Completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa” (Filipenses 2:2; p. 1215).

“Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:19-20; p. 984).

La Biblia China traduce “unánimes” como “con el mismo corazón y la misma mente” (la armonía de corazones).

2. Guíe a otros en oración. Si dejan de decir “amén” no los estás guiando. Los has aburrido dándoles una “lista de lavandería.”