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LA PLAGA DE TU PROPIO CORAZÓN

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 12 de enero de 2020

“Si en la tierra hubiere hambre, pestilencia, tizoncillo, añublo, langosta o pulgón; si sus enemigos los sitiaren en la tierra en donde habiten; cualquier plaga o enfermedad que sea; toda oración y toda súplica que hiciere cualquier hombre, o todo tu pueblo Israel, cuando cualquiera sintiere la plaga en su corazón, y extendiere sus manos a esta casa, tú oirás en los cielos, en el lugar de tu morada, y perdonarás, y actuarás, y darás a cada uno conforme a sus caminos, cuyo corazón tú conoces (porque sólo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres); para que te teman todos los días que vivan sobre la faz de la tierra que tú diste a nuestros padres” (I Reyes 8:37-40; página 368 Scofield).


Estoy levantando estas palabras del versículo 38, “cuando cualquiera de ellos sintiere la plaga en su corazón”. Salomón dice que vienen plagas y problemas. Él dice que a través de estos problemas “cada hombre es llevado a conocer la plaga de su propio corazón” (Ellicott). El profeta Jeremías dijo:

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?”
        (Jeremías 17:9; pág. 759).

Un hombre o una mujer pueden examinarse a sí mismos, y sin embargo fallar la “plaga en su corazón”. Creo que esta plaga del corazón se refiere al punto débil de una persona. Y es en este punto “débil” que Satanás obra. Cuando Satanás examinó a Pedro encontró cobardía. Cuando Satanás examinó a Judas, encontró el amor por el dinero. Satanás encontró la plaga del corazón en esos dos hombres, y arruinó a Judas y casi arruinó a Pedro.

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Lo extraño de esta debilidad de la plaga del corazón, es que casi nadie admitirá que la tiene. A nadie le gusta oír hablar del punto interno de debilidad en su carácter. Todos los hombres y mujeres se ponen unas caras falsas y fingen que ellos no tienen punto débil, ninguna plaga en su corazón. Incluso se lo ocultan a sí mismos, y tratan de ocultarlo también a Dios. Pero en tiempos de crisis, esta plaga del corazón se manifiesta; incluso entonces tratamos de disculparlo y esconderlo de los demás y de Dios. Pero la plaga del corazón sale a la luz pública durante un tiempo de prueba o tensión.

¡Mira lo que le hizo a Caín! ¿Crees que era totalmente malo? Sus propios padres, Adán y Eva, no conocían la plaga de los celos en su corazón. Seguramente Caín tenía un afecto humano normal por su hermano menor, Abel. Pero un día la plaga de su corazón salió a la luz pública. El apóstol Juan dijo: “No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas” (I Juan 3:12; pág. 1279). ¡Estaba celoso de su hermano! Fueron los celos en el corazón de Caín lo que le hizo asesinar a su hermano, Abel.

Ve la reciente tragedia de Kreighton Chan. No tenía la capacidad de ser predicador. Incluso se lo admitió al Dr. Cagan, el 15 de septiembre de 2016. Chan le escribió al Dr. Cagan:

      Creo que, si Dios llama a un hombre para ser pastor, lo equiparía para ese cargo. Por lo tanto, Dios no podría haberme llamado a ser pastor ... Ahora acepto que Dios no me ha llamado a ser pastor.

Pero, en la plaga de su corazón, estaba celoso de mí. Y estaba profundamente celoso de John Samuel, quien tenía los dones de predicar y aconsejar que Chan no tenía. Hace poco vi una fotografía del Dr. Chan, de pie junto a John Samuel y yo. ¡¡¡Su cara misma mostraba los celos en la mancha de la peste de su corazón, verde con envidia!!! Es por eso por lo que Chan planeó y conspiró destruirnos a mí y a John Samuel. El feo punto de la plaga en su corazón salió por fin – y él comenzó otra iglesia, y casi destruyó esta, pero no por la gracia de Dios.

Luego, allí estaba el propio John Samuel. Definitivamente tuvo un don dado por Dios para predicar el Evangelio. Cuando lo enviamos a la India, la predicación de John convirtió a diez hindúes, ¡que pasaron a ser bautizados como Cristianos! No cabe duda de que John Samuel es un predicador llamado por Dios. Pero fracasó. ¿Por qué fracasó? Debido a que no vio que era “no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo” (I Timoteo 3:6; pág. 1232), y lo peor de todo, John era “codicioso de ganancias deshonestas” (I Timoteo 3:3). Esa era la plaga en el corazón de John. Quería la tal llamada seguridad de convertirse en abogado. Así que corrió tras el dinero, y la seguridad que le daría. Se fracaso porque olvidó que “los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición” (I Timoteo 6:9; pág. 1234). ¡Mira lo que la lujuria por el dinero le hizo a Judas, que traicionó a Jesús por treinta piezas de plata!

Pero aún no he renunciado a John. Porque la Biblia dice: “irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios” (Romanos 11:29; pág. 1163). Le escribo un correo electrónico una vez a la semana para tratar de salvarlo por la obra de Jesús. ¡Yo oro para que Dios le muestre la plaga de su propio corazón! ¡Oro que se arrepienta y sea restaurado!

Luego, estaba Acán (Josué 7; paginas 246-247). Era externamente un buen hombre. Era tan bueno y decente que nadie descubrió que él era el que robó el oro de los babilonios, desobedeciendo así el mandato de Dios. Parecía que no había nada malo con Acán. Pero tenía un punto de plaga en su corazón. Se codicio por oro y la seguridad que le traería. Su rostro debe haberse vuelto pálido cuando se enteraron de su pecado y lo apedrearon hasta la muerte, por orden de Dios. Lo apedrearon hasta la muerte en el Valle de Acor. ¡Pusieron un montón de piedras sobre sus huesos para que todas las generaciones pudieran ver lo que la plaga interior del corazón puede hacer a un hombre que se niega a arrepentirse!

Luego estaba Herodes. Solía escuchar a Juan el Bautista predicar (Marcos 6:14-28; pág. 1012). Procuraba a Juan el Bautista para predicarle. Tenía miedo del Bautista, pero nunca se arrepintió del lugar de la plaga en su corazón. Una noche, antes de todos sus amigos, una chica bailó para él. Ella coqueteó con él mientras bailaba, y el viejo Herodes le ofreció todo lo que pidió. Ella pidió la cabeza de Juan el Bautista. ¡Envió al verdugo, que trajo la cabeza de Juan el Bautista! ¿Crees que quería asesinar a un profeta como el Bautista? ¡No! Pero en un momento de debilidad se reveló la plaga de la lujuria sexual. ¡Nunca quiso hacerlo, pero no se opuso a la plaga de su propio corazón!

Aaron era amigo mío. Era nuestro presidente de los diáconos. Pero, como Herodes, tenía un punto débil de lujuria con el que nunca había lidiado. Tomó fotografías de naturaleza pornográfica con una mujer. Los puso en su sitio web para poder mirarlos. Una de las personas de Chan trató de chantajearme diciendo que estaba de acuerdo con su pornografía. La policía estaba involucrada, y Aaron y su esposa dejaron nuestra iglesia. ¡Estaba arruinado porque nunca lidió con la lujuria que plagaba su propio corazón!

También estaba la “multitud mixta”, la gente que siguió a Chan y abandonó nuestra iglesia. ¿Por qué lo siguieron y se fueron? Parecían ser tan jóvenes tan agradables. Personalmente no creo que todos estuvieran perdidos. No lo creo ni por un minuto. Al hijo de Chan le gusta decir que enseño que todos los que abandonan nuestra iglesia están perdidos. Pero es una mentira. Nunca he dicho eso porque no es lo que creo. Desafío al hijo de Chan a repasar mis manuscritos y cintas de sermones y comprobar que yo dije eso.

Esta es una enseñanza que se oculta de un hombre no convertido. Sí, he citado I Juan 2:19 (pág. 1279). Pero ese versículo, en contexto, se refiere a lo que se dijo en el versículo 18, “así ahora han surgidos muchos anticristos”. “Salieron de nosotros...” (v. 19). John MacArthur tiene razón cuando dice que el versículo 19 se refiere a “anticristos, es decir, falsos maestros y engañadores”. El Dr. MacArthur continúa diciendo que “ellos [los anticristos] surgen dentro de la iglesia y se apartan del verdadero compañerismo y guían a la gente con ellos a salir” (nota I Juan 2:19). Así, los falsos maestros apóstatas “han entrado encubiertamente [y eran] hombres impíos” (Judas 4; pág. 1284). Judas 19 dice que son “Estas son personas sensuales, que causan divisiones, sin tener el Espíritu” (NKJV). MacArthur dice que son “incrédulos”. Siempre he sentido que estos apóstatas no son verdaderos Cristianos, “hombres impíos” (Judas 4). No tengo ningún problema en decir que Chan y Griffith son tales hombres, descritos en I Juan 2:19, y en Judas. Por lo tanto, creo que los principales líderes de un quebrantamiento de iglesia, como Judas, son hombres no convertidos.

Algunos cristianos verdaderos pueden seguir a estos falsos profetas en un quebrantamiento de iglesia por la inmadurez y la ignorancia. Pero se someten a un naufragio espiritual. El apóstol Pablo dijo: “manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos” (I Timoteo 1:19; pág. 1232). Esto implica una severa catástrofe espiritual. He estado en el ministerio durante 61 años. He visto a muchas personas seguir a falsos maestros y salir de su iglesia. Pero nunca he visto a nadie que haya hecho eso convertirse en un Cristiano fuerte. Todos los que se van con falsos maestros se recaen completamente o se vuelven apóstatas egocéntricos atrofiados.

Doy a mi esposa como ejemplo. Poco después de ser salva, toda la clase en la que estuvo dejó la iglesia para seguir a un hombre llamado Rigoberto. Más tarde, el propio Rigoberto me admitió que los que se fueron con él finalmente se convirtieron en “náufragos”. Pero mi esposa se quedó con nosotros, a pesar de que unos 80 de sus amigos se fueron en el quebrantamiento. Mi esposa se convirtió en una de las más grandes Cristianas que he conocido. ¡Todos los que se fueron con Rigoberto fueron arruinados! La Biblia dice:

“El hombre que se aparta del camino de la sabiduría Vendrá a parar en la compañía de los muertos”
        (Proverbio 21:16; pág. 660).

¿Se arrepienten las personas que se van en un quebrantamiento de iglesia y regresan a la iglesia donde fueron salvas? ¡Nunca he visto ni una sola persona hacer eso en 61 años de ministerio! ¡Ni uno! ¿por qué? Porque están atrapados en el orgullo, y se niegan a arrepentirse. La Biblia dice:

“El altivo de ánimo suscita contiendas; Mas el que confía en Jehová prosperará. EL QUE CONFÍA EN SU PROPIO CORAZÓN ES NECIO; Mas el que camina en sabiduría será librado” (Proverbios 28:25-26; pág. 664).

Ahora está es la conclusión. La Biblia dice: “Examinaos a vosotros mismos” (II Corintios 13:5; pág. 1197). Si nos examinamos a nosotros mismos, y pedimos honestamente a Dios que nos muestre nuestros puntos débiles, lo hará. ¿Qué debemos hacer cuando se nos muestra la plaga de nuestro propio corazón? Una vez más, nos dirigimos a Proverbios para la respuesta. Es Proverbios 28:13 (pág. 666).

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”
        (Proverbios 28:13).

Confiesa la plaga de tu propio corazón a Dios. Pero, espera, hay más. No sólo “confesar”, sino “abandonar” este lugar de plaga. Esto se llama “mortificación”. No escuchamos mucho acerca de “mortificar” nuestra carne pecaminosa en estos días de apostasía. ¡Pero es absolutamente imperativo que lo hagamos! Cuando Dios te muestre algo en tu corazón que está mal, ¡no culpes a otra persona! “Aparte” ese punto débil en tu corazón. “el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Y vuelve a Jesús, o ven por primera vez, y “la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (I Juan 1:7; pág. 1218). ¡Amén!

Escribí esto a otro predicador recientemente:

Conversión y discipulado son sujetos PROFUNDOS. No pretendo saber demasiado sobre ellos. Pero sé que estas son preguntas muy importantes.

Lo que he hecho en estas áreas es ser completamente pragmático. Si algo no “funciona”, me deshago de eso y pruebo otra cosa cada vez. Aunque expliqué esto una y otra vez a la gente de mi iglesia, ninguno de ellos “lo entendió” porque no eran predicadores.

Ahora pienso que el discipulado es tan importante como la conversión. Este es un nuevo pensamiento para mí. Cuando las personas reinciden, vuelven. ¿A qué vuelven? Vuelven a lo único que conocen muy bien, que es su cultura. Esa es la razón por la que nos vamos del centro de Los Ángeles. Prácticamente la cultura de todos en el centro de Los Ángeles es un desastre. Entonces, cuando las personas están perturbadas o confundidas, vuelven a la confusión de su cultura, casi invariablemente. Estos son nuevos pensamientos para mí. ¡Puedes saber algo sin “saberlo”! Es solo un pensamiento en su cerebro, y no corresponde a un tema como el evangelismo.

Ahora mis sentimientos son que los negros, blancos, y los de origen hispano suelen ser demasiado inestables, en su cultura, para ser cristianos sólidos. Eso es casi universalmente cierto. Pasé 44 años con ellos en el centro de Los Ángeles y creo que por lo general no son capaces de ser cristianos sólidos. Son demasiado impulsado por la emoción, y no dispuesto a arrepentirse.

La única iglesia sólida y confiable de la que he sido miembro fue la Primera Iglesia Bautista China de Los Ángeles, bajo la autoridad pastoral del Dr. Lin. Yo era miembro de una iglesia blanca antes de ir allí, pero estaba repleta de quebrantamientos en la iglesia, murmuraciones y varios otros modos de rebelión. ¡La gente de Jesús a la que fui estaba encantada de que finalmente habían inventado la rueda! Debido a que todo tenía que ser “inventado” no había estabilidad, sólo una imagen consistente dada en Isaías 57:20, “Pero los impíos son como el mar en tempestad, que no puede estarse quieto, y sus aguas arrojan cieno y lodo”.

A los 78 años, ya no puedo aguantar el centro de la ciudad. No es tanto por mi edad como por el hecho de que simplemente no puedo vivir bajo presión constante de docenas y docenas de personas emocionalmente inestables en el centro de la ciudad.

Creo que podré, con la gran ayuda del Dr. Cagan, hacer una iglesia más estable en el Valle de San Gabriel, adyacente a Los Ángeles.

Estamos obrando por un plan para más estabilidad. Oren por nosotros.

Con amor y respeto,

Robert
Filipenses 4:13
Pastor Emeritus

Por favor, párense y canten el himno número 3, “There Is a Fountain Filled with Blood” [Hay una fuente llena con Sangre].

Hay un precioso manantial brotando de el Salvador,
Y al sumergirse el pecador, sus manchas pierden él.
Sus manchas pierden él, sus manchas pierden él;
Y al sumergirse el pecador, sus manchas pierden él.

Tal manantial miro feliz El ladrón muriendo allá;
Tan vil como el yo puedo allí Lavar mi culpa y mal;
Lavar mi culpa y mal, Lavar mi culpa y mal,
Tan vil como el yo puedo allí Lavar mi culpa y mal.

Tu sangre nunca perderá, oh, Jesús su poder,
Y sólo en ella así podrá tu iglesia salva ser,
Tu iglesia salva ser, tu iglesia salva ser,
Y sólo en ella así podrá tu iglesia salva ser.

Desde que vi el manantial Que brota del Señor,
Mi tema ha sido y será Por siempre Su amor.
Hay un precioso manantial De sangre del Salvador,
Al sumergirse el pecador Sus manchas pierde él.

Y cuando del sepulcro ya resucitado esté,
Canción más noble y dulce allá, en gloria cantaré,
En gloria cantaré, en gloria cantaré,
Canción más noble y dulce allá en gloria cantaré.
(Traducción libre “There Is a Fountain Filled with Blood”
    por William Cowper, 1731-1800;
      primera línea alterada por el Dr. Hymers).