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¡JESUS, EL VERBO VIVO!

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 28 de julio 2019

“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).


Al principio, antes de que comenzara el tiempo, Jesús existía con Dios. Jesús se llama “el Verbo” aquí. “Verbo” es del griego “Logos”. Significa la revelación de Dios. El Dr. Ryrie dijo: “‘Logos’ significa palabra, pensamiento...y su expresión...La revelación es la idea principal en el Logos”. Jesús es el Verbo de Dios. Hebreos 1:2 dice que Dios nos ha “hablado por el Hijo...” Jesús se llama “El Verbo de Dios” en Apocalipsis 19:13.

“En el principio era el Verbo.” Jesús no era un hombre ordinario. Era el “Verbo” de Dios que estaba con Dios Padre desde antes de la creación del mundo. Antes de que el mundo fuera creado, Jesús existió.

“Y el Verbo era con Dios.” Dios el Padre y Jesús Hijo estuvieron siempre juntos. Nunca existieron separados.

Sin embargo, hay una diferencia. Dios Padre y Jesús Hijo son dos personas distintas en la Trinidad. “El Verbo era con Dios” el Padre.

“Y el Verbo era Dios” Jesús es de la misma “esencia” con el Padre. Por eso Jesús dijo: “yo soy en el Padre, y el Padre en mí” (Juan 14:11).

Ahora miren los versículos dos y tres.

“Éste era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho” (Juan 1:2, 3).

Jesús creó todas las cosas en el mundo y en el universo. “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.”

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El apóstol Pablo dijo: “Porque en él fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles…todo fue creado por medio de él y para él” (Colosenses 1:16).

“Todas las cosas” significa que cada elemento, ya sea material o espiritual, fue creado por Jesús, ¡el Verbo eterno!

Escuchen el fin del versículo 17. “Y todas las cosas en él subsisten.” El NASB traduce eso como “En él todas las cosas se mantienen unidas.” ¡Los átomos mismos son unidos por Jesús, que los creó! Jesús, el Verbo, creó entero universo de la nada (ex nihilo).

Ahora miren los versículos cuatro y cinco.

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (la oscuridad no lo ha vencido, ESV), Juan 1:4-5).

“Tiniebla” se refiere a la ceguera de una persona no convertida, que es llamado un “hombre natural”.

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura” (I Corintios 2:14).

“teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18).

Recuerdo la época en que mi propio corazón se oscureció, cuando yo mismo estaba cegado en mi corazón. Habría rechazado todo lo que te enseñé esta noche. Creía en la evolución. Pensé que mi pastor (Dr. Music) era un necio por rechazar la evolución. ¡Después de todo, mi madre me enseñó a creer en la evolución! Y mamá era la persona más inteligente que conocí en mi vida joven. Creía en la evolución tan fuertemente que soñé con el día en que escribiría un libro que probara que la evolución era verdadera, que Jesús no creaba todas las cosas de la nada (ex nihilo). La idea misma era tonta y falsa. Algún día lo demostraría escribiendo un gran libro contra la absurda idea de que Jesús creó todas las cosas. Pero no tuve paz. Me encantaba la oscuridad en lugar de la luz. Jesús mismo me describió. Voltee a Juan 3:19-20. Párate mientras lo leo.

“Y ésta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:19-20).

No quería la luz. Quería refutar la luz. Literalmente odiaba la luz. Pero no tenía paz. Estaba despedazado. La mitad de mí quería ser un verdadero cristiano. Pero la otra mitad de mí odiaba la luz de Jesús. ¡No tuve paz! Asistía a la iglesia todos los domingos. ¡¡¡Traté de ser cristiano, pero no pude hacerlo!!! El predicador me dijo cómo ser salvo, pero no me rendiría a la luz de Jesús. Pero no tuve paz.

“La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:5).

Entonces un día canté una canción que nunca había cantado antes,

Por mucho tiempo fui preso del mal,
   Atado en pecado y oscuridad,
Tu ojo un rayo de vida dio,
   Me despertó, luz me rodeó;
Libre quedé, las cadenas dejé;
   Me levanté y vine a Ti.
“¡Grandioso amor! ¿Cómo es que fue?
   Que Tú mi Dios murieras por mí.”

Me despertó, luz me rodeó;
Libre quedé, las cadenas dejé;
   Me levanté y vine a Ti.
“¡Grandioso amor! ¿Cómo es que fue?
   Que Tú mi Dios murieras por mí.”
     (traducción libre de “¿And Can It Be?”,
      por Charles Wesley, 1707-1788).

Mi visión llena, oh, Salvador,
   Que solo vea a Jesús hoy;
Aunque el valle me guíes pasar,
   Tu gloria sin fin me rodeará.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, todo desear
   Sea por Tu gloria; inspírame
Con Tu perfección, Tu santo amor,
   Mi senda inunda con celestial luz.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, que nada vil
   Oscurezca la luz interior.
Que vea solo Tu bella faz,
   Susténtame con Tu gracia eternal.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.
(Traducción libre de “Fill All My Vision”
     por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).