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Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




¡EL FALSO CRISTIANO DESCUBIERTO!

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 7 de julio 2019

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo7:21-23).


Tomé mi texto del versículo 21:

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

Este sermón no se basa en mis propios pensamientos. Se basa en las palabras de Jesús mismo, y el comentario del gran puritano Matthew Mead (1629-1699). El comentador bíblico John MacArthur respaldó correctamente el libro de Mead, The Almost Christian Discovered. Yo también lo apruebo.

“No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).

Una persona puede tener mucho conocimiento, mucho conocimiento de Jesús, y sin embargo ser perdido. Los fariseos tenían mucho conocimiento, y sin embargo eran una generación de hipócritas. ¡Ay! muchos han ido con mucho conocimiento al infierno! Saber sólo para saber más se basa en la curiosidad. Saber para jactarse de lo que sabes es sólo vana gloria. ¡Conocer y practicar lo que sabemos es verdadero cristianismo!

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Una persona puede tener grandes dones espirituales y, sin embargo, ser perdido. El don de la oración es un don espiritual. Una persona puede orar maravillosamente y aun ser perdido. Un hombre puede tener el don de predicar y no ser salvo. Judas era un gran predicador. Judas dijo: “Señor, Señor, ¿no profetizamos [predicamos] en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios?” Puede orar y predicar más que los verdaderos cristianos y aun no ser un verdadero cristiano. Un hombre puede ayudar a los demás con sus oraciones y predicaciones, y sin embargo no ser ayudado en absoluto por sí mismo.

El poder de predicar y orar no depende de la autoridad del predicador, sino de la autoridad de Dios que la bendiga. ¡Alguien puede ser convertido por su predicación, y sin embargo el predicador mismo será arrojado al infierno! Pendleton predicó a Sanders en la época de la reina María para defender el evangelio que había predicado, y sin embargo después se volvió en un apóstata que fue al infierno! He conocido a jóvenes que eran predicadores poderosos, pero después se demostró que eran solamente hipócritas. Un hombre puede predicar como uno de los apóstoles y orar como un ángel, ¡y sin embargo puede tener el corazón de un demonio! Un hombre puede tener los mayores dones y sin embargo ser un hombre perdido. Un gran obispo dijo: “La gente pobre y analfabeta llega al cielo, mientras que nosotros, con todo nuestro aprendizaje, caemos en el infierno”. Un hombre puede tener los mayores dones, y sin embargo ser sólo un hombre perdido. Una onza de verdadera gracia vale más de diez libras de dones. ¡Judas siguió a Jesús! predicó el evangelio de Jesús, expulsó demonios en el nombre de Jesús, comió y bebió en la misma mesa con Jesús; ¡sin embargo Judas era sólo un hipócrita, que fue “a su propio lugar” en el infierno! El que finge ser santo y, sin embargo, no practica la divinidad es uno que tiene “apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”.

Una persona puede profesar ser cristiano, y sin embargo nunca ha cambiado su corazón. Es un hipócrita que parece ser un buen cristiano, pero está lleno de soberbia y rebelión. Muchos parecen ser justos, pero llevan su rectitud como máscara, para ocultar la soberbia y rebelión de sus corazones. Eso describe a un hombre que pasó por el seminario y fue ordenado. Pero su corazón no fue cambiado. Así que dejó nuestra iglesia para seguir a una niña bonita perdida. “Demas me ha desamparado, amando este mundo” (II Timoteo 4:10). Eso describe a Chan, quien demostró ser solo un hipócrita cuando su soberbia y rebelión se hicieron visibles, cuando su máscara fue arrancada y lo vimos como un hipócrita.

“Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿[Yo] no predique en tu nombre, ¿y en tu nombre? Y entonces les declararé: apartaos de mí, hacedores de maldad”.

Las ratas y los ratones pueden vivir en una casa. Pero cuando la casa parece estar cayendo, huyen, porque buscan otro lugar seguro. Los días felices en una iglesia traen muchos falsos hipócritas en ella. Pero cuando la iglesia tiembla, huyen, comprobando que no son verdaderos cristianos a pesar de lo que dijeron antes. Estos son algunos de ellos.

Un hombre dijo: “A dónde me lleva, lo seguiré. Si me enfrento a problemas o dificultades Jesús... me ha dado la vida. Alabado sea el precioso nombre de Jesús.” Sin embargo, este hombre fue la primera persona que huyó de nuestra iglesia cuando comenzó la separación.

Una chica china dijo: “Quiero que otros sepan las grandes cosas que Dios ha hecho por mí. Que Dios use mi vida para ser su testigo.” ¡Pero huyó de la iglesia incluso antes de que comenzara la división!

Otro joven chino dijo: “No puedo expresar lo grande que es ser salvado por Jesús... Quiero que los demás sepan las grandes cosas que Jesús ha hecho por mí”. Sin embargo, poco tiempo después dejó la iglesia para seguir a Chan, y demostró que sus palabras no significaban nada. ¡Todavía era sólo un hipócrita perdido, yendo al infierno!

Un joven de Vietnam dijo: “Con todo el amor que Jesús tiene por mí, no puedo amarlo lo suficiente. Doy mi vida por Jesús, mi Salvador.” Un año más tarde traicionó al Salvador, y dejó la iglesia con el apóstata Chan.

Otro joven universitario chino dijo: “Doy gracias a Dios por hacerme limpio a través de la preciosa Sangre de Jesucristo. ¡Alabado sea el Señor!” Suena bien, ¿no? Pero poco después dijo eso, volvió a los pecados del mundo y dejó nuestra iglesia.

Una chica japonesa/estadounidense dijo: “Mi testimonio es tan simple. Confié en Jesús, y me salvó” – ¡y le pagó con salir de la iglesia e ir con el apóstata Chan!

Un hombre mexicano dijo: “Un Salvador amoroso me mostró misericordia, y esto nunca lo olvidaré” – Pero poco tiempo después olvidó lo que dijo, y corrió tras el apóstata Chan. Tengo una fotografía de él de pie con los hipócritas rebeldes, cerca del apóstata Chan.

Una joven de China dijo: “¡Jesús me ama! ¡Ahora quiero cantar para mi Salvador, Jesucristo!” Suena bien, ¿no? ¡Pero muy pronto traicionó a nuestra iglesia, y huyó con el apóstata Chan!

Hymers, no traiga a más chinos. ¡Todos son hipócritas de dos caras!” Es cierto, a menos que experimenten una conversión real, están tan perdidos como los que mencioné aquí. Jesús dijo: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).

Mientras que la “gracia barata” y la “fácil creencia” son términos nuevos, pero “antinomianismo” no lo es. Martín Lutero (1483-1546) nos dio la frase. Se refiere a aquellos que quieren todos los beneficios de la salvación, pero ninguna de las obligaciones (Soli Deo Gloria Publications, portada de la portada de la chaqueta de Matthew Mead The Almost Christian Discovered, prefacio de John MacArthur).

Una de las personas del apóstata Chan dice: “Hymers piensa que nadie puede ser salvo a menos que asista a su iglesia”. Los apóstatas como él dirán casi cualquier mentira para encubrir sus pecados perdidos y malvados. Y no me sorprende que este hombre mintiera así, porque sabe perfectamente que nunca he dicho eso, ni lo creo.

Pero creo que la iglesia es el “cuerpo de Cristo” (Efesios 4:12). Aquellos que abandonan Su iglesia debilitan su cuerpo. Aquellos que atacan su iglesia, atacan su cuerpo. Aquellos que dividieron su iglesia, dividieron su cuerpo. Aquellos que no son miembros de su iglesia, no son miembros de su cuerpo. Muchos nuevos evangélicos no consideran las Escrituras en serio. ¡Por eso apostatan del cuerpo de Jesús!

Algunas personas llaman a eso la vista “punto de referencia”. No me importa cómo lo llames, es la posición bíblica. ¡La iglesia es el "cuerpo de Jesús"!

Te pido esta mañana que vengas a Jesús. Ha resucitado de entre los muertos. Está sentado en el lado derecho de Dios, arriba en el cielo. Ven a Jesús. Aléjate de la mundanidad y del pecado. ¡Confía en Jesús, y te limpiará de todo pecado con su preciosa Sangre! Confía en Jesús y te convertirás en parte de su cuerpo, que es la iglesia. Amén.

Si deseas hablar acerca de confiar en Jesús, por favor venga y párese aquí en el frente ahora mismo. Mientras cantamos el himno número 5, "Tal como soy," tú ven.

Tal como soy, sin ruego que,
   Tu sangre derramada fue,
Y que Tú estás llamándome,
   ¡De Dios Cordero a Ti yo voy!

Tal como soy, sin ruego que,
   Tu sangre derramada fue,
Y que Tú estás llamándome,
   De Dios cordero a Ti yo voy.

Tal como soy, no espero ya
   Ninguna mancha a borrar,
Tu sangre sola limpiara,
   De Dios cordero a Ti yo voy.
(Traducción libre de “Just As I Am”
     por Charlotte Elliott, 1789-1871, alterada por el Pastor).