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¡QUEBRANTADORES DE IGLESIA
Y LOS HIJOS DE BELIAL!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Noche del Día del Señor, 6 de Enero, 2019

“Que han salido de en medio de ti hombres impíos [hijos de Belial] que han instigado a los moradores de su ciudad, diciendo: Vamos y sirvamos a dioses ajenos, que vosotros no conocisteis” (Deuteronomio 13:13).


Éstos hombres fueron llamados, “hijos de Belial.” La palabra “Belial” es una manera Hebrea de decir “hombre inservible” o “hombres bajos.” No hay duda en mi mente que muchos (aunque no todos) de los de la generación Baby Boomers (personas nacidas entre 1946 y 1964) y los primeros nacidos de la generación X (la generación que les sigue) son perfectamente descritos como “hijos de Belial.”

Temprano en mi vida, yo pensé que fui llamado a ser misionero a los Chinos, que hubiera sido más fácil. Sin embargo, esa puerta se cerró y se hizo aparente que Dios me llamaba a predicar a los “hijos de Belial” in la ciudad central de Los Angeles. Yo no fui tallado para esto. ¡Este es el grupo más agresivo y salvaje con el cual nunca antes me había encontrado!

Mi amigo Moishe Rosen fue fundador de Jews for Jesus (Judíos para Jesús). El dijo que este grupo no fue civilizado por sus padres, pero fueron enviados a él para que los criara. Ellos lo maltrataron y finalmente lo mataron emocionalmente y en cada forma. Él murió de cáncer, que yo creo se inició por la tensión constante de “los hijos de Belial” en su organización.

Ningún predicador de “afuera” puede completamente entender la constante presión del ministerio a éstos “hijos de Belial,” especialmente en una ciudad central como Los Ángeles. Ellos me han rajado las llantas de mi carro. Yo he tenido la santidad de mi propio apartamento destruido por ellos. Yo he tenido colegas y amigos en los departamentos teológicos de seminarios volteados contra mí por ellos. En un punto, en una gran reunión de evangélicos, yo conocí a Dr. Carl F. H. Henry, el primer editor de la revista “Christianity Today” y el teólogo evangélico más prominente de América. Mientras yo le daba la mano a Dr. Henry, uno de éstos “hijos de Belial” agarró mi mano izquierda. Pronto hubo un forcejeo con él jalando mi mano izquierda y Dr. Carl F. H. Henry jalando mi mano derecha. Yo le tuve que decir a Dr. Henry, “Por favor discúlpeme. Este es uno de mi gente jalándome la mano. Ellos no tienen modales porque nunca se los han enseñado, pero yo los amo.” Yo miré a Dr. Carl F. H. Henry mientras él asintió con la cabeza en acuerdo.

Mis hijos fueron castigados cruelmente por ellos en la Escuela Dominical cuando ellos eran pequeños. Me han amenazado con bombas de fuego y amenazado con “dispara, dispara, dispara a matar.” Yo he tenido que entregar a algunos de ellos al FBI. Ellos me han robado dinero a mí y a la iglesia. Y hay mucho, mucho más que podría escribir acerca del tormento constante que ésta gente ha sido en mi vida por más de cuarenta años. Si yo tomaba más tiempo yo podría crear un catálogo similar al del Apóstol Pablo, quién habló de -

“Tres veces he sido golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces naufragué, y he pasado una noche y un día en lo profundo. Con frecuencia en viajes, en peligros de ríos, peligros de salteadores, peligros de mis compatriotas, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajos y fatigas, en muchas noches de desvelo, en hambre y sed, a menudo sin comida, en frío y desnudez. Además de tales cosas externas, está sobre mí la presión cotidiana de la preocupación por todas las iglesias. ¿Quién es débil sin que yo sea débil? ¿A quién se le hace pecar sin que yo no me preocupe intensamente? Si tengo que gloriarme, me gloriaré en cuanto a mi debilidad. El Dios y Padre del Señor Jesús, el cual es bendito para siempre, sabe que no miento” (II Corintios 11:25-31 NASB).

Aunque mis propios sufrimientos en las manos de estos “hijos de Belial” no es exactamente el mismo que el que sufrió Pablo, es más cercano de lo que uno podría darse cuenta. Uno de mis hijos, a la edad de menos de un año, fue dejado caer de cabeza de una gran escalera por una de ésas personas. Podría haberlo matado, pero la persona que lo cuidaba se rió y se fue tranquila. En otro tiempo, cuando mis gemelos tenían menos de cinco años de edad, mi otro hijo estaba jugando en la repisa de una ventana tres pisos arriba de la acera de cemento frente al edificio de la iglesia, lo dejó allí uno de los “quebrantadores” poco antes que se fuera de la iglesia. Yo sé por seguro que el quebrantador de iglesia lo hizo a propósito. A mi hijo lo rescató mi esposa antes que él resbalara y se cayera de la ventana.

Además, ambos de mis hijos fueron excluídos de todo lo que los “hijos de Belial” preparaban para sus propios hijos. Ellos fueron excluídos de fiestas Navideñas. Ellos fueron excluídos de fiestas de Año Nuevo. Dr. Kreighton L. Chan tenía una fiesta en su casa para un grupo de niños en la iglesia cada Lunes por la noche. A ellos les llamaban, “los niños de Dr. Chan.” ¡Pero él ni una vez invitó a mis niños! ¡Ni una vez! Varias veces mis niños me preguntaron, “¿Por qué no nos pide él que vayamos?” Yo no estaba en una posición suficientemente fuerte para sentir que yo podía preguntar a Dr. Chan por qué él dejó fuera a mis hijos de todo. Parece que él usó esto para distanciarse de mí y prepararse a quebrantar nuestra iglesia. La mayor fundación de su pequeña casa iglesia ahora es esas personas, y sus padres, que él invitaba a su casa cada Lunes por la noche. Alguien me dijo, “Dr. Hymers, es un culto.” Yo dije, “No, es mejor descrito como un camarilla. Pero se podría hacer un culto en el futuro.” Ellos le decían a mi esposa que ella era la persona más maravillosa que jamás habían conocido. Después se volteaban contra ella, se iban, y nunca hablaban con ella otra vez. Sólo una mujer con constitución de hierro como mi esposa podría aguantar tal calumnia y dolor por más de 30 años.

Yo podía continuar dando ejemplos de cómo ellos me han torturado a mí, a mi esposa, a mis hijos, y a la santidad de mi hogar. Si Dios no nos hubiera dado a mi esposa y a mí “constituciones de hierro,” nosotros no estuviéramos vivos hoy.

¡Y entonces unos “idiotas” entran a la media social y me atacan por ser demasiado duro con ellos! Humanamente hablando, yo debía haberlos abandonado hace 40 años y dejarlos a que se ahoguen a muerte en un remolino de marihuana. Pero yo no puedo, porque Dios me llamó aquí, y yo me quedaré aquí con ellos hasta que muera. ¡Y cuando yo me muera ellos sin duda tendrán una fiesta y se alegrarán de que el hombre que trató de salvarlos fue un líder de un culto y no un Cristiano, que yo fui cruel y hombre bestial que merecía morir y pudrirse en su tumba!

Si yo predico suave, la mayoría de ellos se duermen con los ojos cerrados. ¡Si yo predico con vigor, ellos me llaman un Hitler! Si yo doy énfasis al evangelismo, ellos dicen que yo sólo estoy interesado en una iglesia grande. Si yo no predico sobre el evangelismo, ellos dicen que soy haragán. Si yo guío la iglesia, dicen que soy un dictador. Si yo no guío la iglesia, ellos dicen que soy débil e inefectivo. ¡No hay manera en el mundo para complacerlos! ¡Ellos me odian casi tanto como ellos odiaban a sus padres! Un psiquiatra tendría que hacer mucho trabajo para desenredar la amargura y enojo que ha habido en sus corazones desde que eran niños pequeños. Yo con frecuencia les tengo lástima, pero yo no puedo ayudarles tanto como quisiera. Su generación me recuerda del pasaje en el Libro de Proverbios:

“Hay generación que maldice a su padre Y a su madre no bendice. Hay generación limpia en su propia opinión, Si bien no se ha limpiado de su inmundicia. Hay generación cuyos ojos son altivos Y cuyos párpados están levantados en alto. Hay generación cuyos dientes son espadas, y sus muelas cuchillos, Para devorar a los pobres de la tierra, y a los menesterosos de entre los hombres” (Proverbios 30:11-14).

Yo he pasado 43 años de mi ministerio con ellos en la ciudad central de Los Ángeles. Yo no me iré. Yo me quedaré con los “hijos de Belial” hasta que me muera, porque los amo a pesar de su pecado. Dios me ha bendecido aquí y yo no voy a huir y esconderme. El último capítulo en mi autobiografía, Against All Fears, yo lo titulé, “Las Bendiciones de Mi Vida.” A pesar de los horrores que yo he vivido como misionero a los jóvenes en la ciudad central, a pesar de todos ésos sufrimientos, Dios ha bendecido mi vida en otras maneras. Me gustaría mandarte una copia de mi autobiografía gratis (sólo en Inglés).

Aquí están dos correos electrónicos que mis dos hijos me enviaron después de leer la primera redacción de éste sermón. Este es de Robert III:

Querido Papá,

Gracias por los comentarios amables tocante a mi esposa e hijas. Yo he sido seguramente bendecido.

Este sermón es sobre un tópico que yo no creo que tú le hayas dedicado antes formalmente un sermón completo. Sin embargo, cabal al punto. Los “baby boomers” han sido una espina en tu costado por la mayoría de tu ministerio. Será de ayuda para la gente que oiga tu perspectiva ya que estás altamente cualificado para dar ésta crítica. Tú has trabajado con “hijos de Belial” por más de cincuenta años.

Respetuosamente,

Robert Hymers III

Y aquí está uno de mi hijo John Wesley:

Querido Papá,

Este sermón es conciso y completo. En él tú explicas tu llamada de Dios a esta “generación impía” y tu fidelidad contínua en el ministerio del Evangelio a ellos a pesar de sus incensantes ataques por todo tu ministerio. Ha sido una triste y dura realidad para mí verte a ti y a Mamá pasando tal persecución y puñaladas por la espalda por éstos “hijos de Belial.” La mayoría de estos ataques han salido de gente que comienzan pareciendo ser buenos Cristianos pero después cambiaron, mostrando la verdadera condición de su corazón. Es evidente que su cambio hacia ti, nuestra Iglesia, y nuestra misión revela que ellos eran por hecho “hijos de Belial” todo el tiempo, exponiendo su estado espiritual que es Satánico. En contraste con estos hijos de Belial tú has tenido un largo y probado antecedente de apoyo firme y obediencia a nuestro Señor y a Su Cristo. Habiéndote visto y conocido, y habiendo visto y conocido a ellos, yo he atestiguado que sus acusaciones contra ti no son contra ti personalmente sino que son protestas airadas contra el Cristo a quién tú sirves. Sus gritos de juicio acusatorio sin misericordia hacen eco a lo dicho hacia Jesús mientras Él colgaba en la cruz por aquellos hijos de Belial quienes, “pasaban le injuriaban, meneando la cabeza.” Así como le hicieron a Jesús y a sus mártires que le siguieron también te han hecho a ti. Tu único “crimen” contra éstos hijos de Belial ha sido que has seguido el camino de Cristo y predicado el Evangelio a ellos que no han sido dignos. Por sus acciones, habiendo inicialmente hecho una profesión de fe en Cristo bajo tu predicación, continuando por un tiempo, y finalmente volteándose contra tu enseñanza dejando nuestra iglesia local, y después por sus ataques contra ti y tu ministerio-con amargura e injurias. ¡Esto muestra que son igual que la gente que vino contra Jesús y aquellos que se vuelven contra predicadores piadosos hoy, incluyéndote a ti!

Es un cargo sobre ellos que dejaron nuestra iglesia y pararon de trabajar contigo, aunque no tenían razón para hacer eso. Ellos han regresado al mundo, probando que nunca estuvieron “en” Cristo Jesús nuestro Señor. Como dijo Jesús, “Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra, pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Marcos 4:18-19). Es evidente que, “…no les aprovechó oir la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron” (Hebreos 4:2).

Amor en Jesús,

John Wesley Hymers

Después aquí está un correo electrónico que me envió una autoridad famosa sobre quebrantos de iglesia.

Estimado Dr. Hymers,

Acabo de leer tu sermón acerca de tu quebranto de iglesia y el tipo de gente con quien tú usualmente tienes que tratar. Yo por seguro comprendo lo que tú tan frecuente tienes que pasar, y pienso que tu sermón es excelente. En circunstancias normales sería mejor solo continuar y trabajar con lo que queda después de un quebranto, pero cuando ésta clase de gente se queda, y causa problemas vez tras vez, como te ha pasado a ti y en la [ciudad central] en la que tú sirves, yo no puedo pensar de otra mejor manera para tratar el problema que la que tú tienes en tu sermón.

Se abre mi corazón y mis oraciones son ofrecidas para ti y tu familia, especialmente tu esposa. En un quebranto que tuve hace casi cincuenta años yo sufrí algunos de los mismos problemas que tú has tenido, incluyendo amenazas y ataques verbales, etc. Yo sí creo, claro, en enseñar a la gente a que estén advertidas y preparadas, y por eso escribí el libro [“Church Split”]. Yo me siento bendecido y honrado que te ha ayudado y que lo has usado de modo difundido.

Orando que nuestro querido Señor continúe bendiciendo, fortaleciendo y protegiendo a ti, tu esposa e hijos, a tus nietas, y a tu gran obra para Él en la ciudad central de Los Ángeles.

Tuyo en Cristo,

Dr. Roy L. Branson, Jr. (Autor del libro de referencia, “Church Split,”    (sólo en Inglés) respaldado por Dr. W. A. Criswell y Dr. Paige Patterson).

“Mi gran obra para Él” no parece muy grande ahora. Tengo más de 77 años de edad. El promedio de vida en los Estados Unidos es ahora 79 años. Yo he recientemente combatido ambos cáncer y asma. Yo ya no puedo pararme a predicar un sermón completo. La arena en el “reloj de arena” se está vaciando rápido. Yo no estoy quejándome. En muchos modos yo tengo “deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23).

Pero tengo una tarea más que completar que Dios ha puesto en mi corazón. No sé si lo puedo hacer, pero trataré lo mejor. El Apóstol Pablo expresó mi meta y mi oración para nuestra querida iglesia,

“Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis perfectamente unidos en una misma mente y en un mismo parecer” (I Corintios 1:10).

Bajo mi liderazgo, nuestra iglesia una vez tuvo la asistencia de más de 1,000 personas. Nosotros nunca “robamos” gente de otras iglesias. Dios nos capacitó a edificar nuestra iglesia con nuevos “esperamos” convertidos del mundo. Se podría decir de nosotros que, “predicamos a Cristo crucificado” (I Corintios 1:23). Como cualquiera puede decir por leer mis sermones en nuestro sitio de la red, yo he predicado constantemente a Cristo y a Él crucificado casi cada Domingo por décadas. Nosotros no nos desviamos de predicar el Evangelio. Y, como Bautistas, hemos predicado lealtad a la iglesia local. Pero yo nunca he predicado que alguien puede perder su salvación por dejar nuestra iglesia, porque yo creo firmemente en la doctrina de la “perseverancia de los santos.” ¡Después de todo, yo soy Calvinista de cuatro puntos!

Pero de algún modo yo fallé de inculcar suficientemente la doctrina de lealtad a la iglesia local. ¡Yo debo ahora usar el tiempo que me queda en esta tierra para corregir eso y predicar la importancia de la iglesia local con toda la fuerza que todavía tengo! ¡Pelear por esa gran doctrina antigua con toda mi fuerza! Para que cuando muera los hombres digan, “Dr. Hymers predicó el Evangelio de Cristo, y la necesidad de quedarse en la iglesia donde uno es convertido.”

Nosotros hemos guiado a cientos de personas en el centro de Los Ángeles a un esperado conocimiento de Jesús. Pero nosotros hemos permitido que seamos disminuídos poco a poco por “lobos rapaces…que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20:29-30).

¡A mi saber, la gente “arrastrada” en esos “quebrantos” nunca se ha formado a ser una iglesia fuerte! ¡Ninguna! Por eso, por amor a los “bebes Cristianos,” yo pasaré una gran parte de mi tiempo peleando los quebrantos de iglesia que han enviado a tantos de regreso al pecado – y a lo que Dr. Merrill F. Unger del Seminario Teológico Dallas llamó, “las manos de la astucia y engaño Satánico” (Biblical Demonology, Kregel Publications, 1994, p. 174).

“Mas os ruego, hermanos, que os fijéis en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros habéis aprendido, y que os apartéis de ellos. Porque tales personas no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a sus propios vientres, y con suaves palabras y lisonjas engañan los corazones de los ingenuos” (Romanos 16:17, 18).

¿Estás interesado en la historia de mi vida? Si es así, por favor, envía $10.00 para cubrir el gasto de enviarte mi autobiografía. Yo te enviaré el libro gratis. Sólo envía $10.00 para cubrir el gasto del correo a mi asociado, Dr. Christopher L. Cagan. Por favor, haz el cheque a “The Baptist Tabernacle” y Dr. Cagan te enviará mi historia, “Against All Fears.” Sólo envía el cheque a Dr. C. L. Cagan en el P.O. Box 15308, Los Ángeles, California 90015. No ganamos ningún dinero con este libro. Nosotros lo enviamos como una muestra de amor.

Cerraré este sermón leyendo las palabras de la canción que el Sr. Ngann cantó antes del sermón. “The Master hath Come” es mi canción de Evangelio favorita. Todavía significa mucho para mí.

Nos llama el Maestro, en edad temprana,
   Con espíritus frescos cual amanecer:
Dejamos al mundo con sus burladores,
   Echando nuestra suerte con el pueblo de Dios:
Nos llama el Maestro, sus hijos e hijas,
   Pedimos su bendición y su amor;
Por los verdes pastos, por las quietas aguas,
   Al fin nos guiara a Su Reino allá.

Nos llama el Maestro; la senda es triste
   Peligro y dolor regados allí;
Mas el Santo Espíritu nos da consuelo;
   A Jesús seguimos sin voltear atrás;
Nos llama el Maestro, aun con tentaciones
   Y dudas rodeados, felíz cantamos;
“Id hacia adelante,” con tribulaciones;
   Deben seguir al Rey los hijos de Sión.
(Traducción libre de “The Master Hath Come” por Sarah Doudney, 1841-1926;
     el himno favorito del Dr. Hymers).


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado Antes del Sermón por Sr. Jack Ngann:
“The Master Hath Come” (por Sarah Doudney, 1841-1926).