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CON EL DR. SUNG EN UN SEMINARIO LIBERAL

(UN SERMÓN DADO EN EL FESTIVAL CHINO DEL MEDIO OTOÑO)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día de Señor, 23 de Septiembre del 2018

“Nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:6).


He estado estudiando la vida del Dr. John Sung, el gran evangelista Chino de la década de 1930. Al estudiar la vida del Dr. Sung he descubierto varias paralelas, y algunas diferencias entre su vida y la mía que yo creo le serán de interés a los que leen mis sermones.

La Vida Temprana

Hay varias diferencias principales entre mi vida temprana y la del Dr. Sung. El nació en una familia Cristiana. Yo nací en una familia que no era Cristiana. Mi padre era vendedor. El padre del Dr. Sung era un pastor. El padre del Dr. Sung quería que él se hiciera ministro. Mi padre no quería que yo fuera ministro. El Dr. Sung fue un estudiante brillante desde el principio, ganándose un doctorado siendo joven a mediados de sus veintes en una universidad Americana, en solo 21 meses. En cambio yo, abandoné el bachillerato, batallé para terminarlo de noche, y fui a fracasar a la Escuela Bíblica, pero fui convertido antes de dejar la escuela. El Dr. Sung siempre fue un estudiante brillante. El terminó su título universitario con honores. El terminó su maestría en química en solo 9 meses, y un doctorado en química en 21 meses. Yo fui mal estudiante hasta después de mi conversión. Yo fracasé en el bachillerato y fracasé la primera vez que fui a la universidad. Él fue convertido cuando estaba en un seminario, mientras que yo fui convertido cuando ingresé a la universidad la segunda vez. Yo fui convertido durante un sermón dado por el Dr. Charles J. Woodbridge el 28 de Septiembre de 1961 como a las 10:30 de la mañana, en la capilla de la Universidad Biola. El Dr. Sung fue convertido al final de su primer año en el Seminario Teológico Unión Theological Seminary, en Nueva York. “A Jesús le Sea todo”. ¡Canta ese coro!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.
   (Traducción de “All for Jesus” por Mary D. James, 1810-1883).

La Vida en el Seminario

Fue mientras el Dr. Sung asistía al Seminario Unión que varias paralelas ocurrieron que hicieron nuestras vidas similares. Yo había sido llamado al ministerio antes de mi conversión, en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park, California. Igual que el Dr. Sung, en este período yo me interesé mucho en evangelizar a la gente China. Después de leer un libro acerca de la vida de James Hudson Taylor, y el Diario de John Wesley, yo sentí que Dios me estaba llamando a predicar como misionero en Taiwán o Hong Kong. A principios de la década de 1960 yo comencé a estudiar el idioma Chino, pero dejé dicho estudio cuando comencé a asistir a Los Angeles City College. En Enero de 1961 me congregué con la Primera Iglesia Bautista China de Los Ángeles. Tenía yo diecinueve años. Durante esos años de estudio yo tenía un horario bien pesado, asistiendo a la universidad de noche, a la vez enseñando en la Escuela Dominical, predicándole a los niños todos los Domingos en la Iglesia Juvenil, y laborando muchas horas en otros servicios los Viernes y los Sábados en la Iglesia China. Yo trabajaba tiempo completo durante el día y asistía a la universidad de noche. Con toda la obra que hacía en la iglesia los fines de semana de veras que era un horario muy difícil. Yo leí un libro titulado El Poder Del Pensamiento Positivo [The Power of Positive Thinking] por Dr. Norman Vincent Peale, que fue recomendado por el candidato a la presidencia Richard Nixon. Yo no sabía en aquel entonces que el Dr. Peale era un liberal. Pero en su libro había un capítulo que tuvo una impresión positiva en mi. En ese capítulo el Dr. Peale decía que había que memorizar Filipenses 4:13 y clamar la promesa en él:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Clamar la promesa de ese verso fue uno de los puntos de gira en mi vida. Yo meditaba en Filipenses 4:13 todos los días, y aquella promesa se hizo una realidad para mí, al darme Jesús la fuerza para finalmente salir bien en la universidad, mientras trabajaba tiempo completo en el cuarto de correos y de archivos de la División de Corporaciones del Estado de California, mientras llevaba el peso completo de los estudios en la noche, y haciendo toda aquella obra en la Iglesia China Bautista los fines de semana. Me gradué de la Universidad del Estado de California en la primavera de 1970. “A Jesús le Sea Todo”. ¡Canta ese coro otra vez!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

La Primera Iglesia Bautista China estaba afiliada con la Convención Sureña Bautista. Los Sureños Bautistas me dijeron que para ser ordenado tenía que ir al seminario. A pesar de haber sido licenciado para predicar en la Primera Iglesia Sureña Bautista de Huntington Park, California en Septiembre de 1960, y de haber completado una licenciatura en 1970, los Sureños Bautistas no me ordenarían a menos que completara una Maestría en Divinidad en el Seminario. Yo no tenía suficiente dinero ahorrado para asistir al seminario más conservador, la Escuela de Teología Talbot en Biola, así que la única opción que tuve fue asistir al Seminario Teológico Bautista Golden Gate, ubicado en Mill Valley, en Marín County, cerca de San Francisco. Yo sabía que esa escuela era liberal, pero los líderes de la Primera Iglesia Bautista China me dijeron que no me haría daño alguno porque mi pastor, Dr. Timothy Lin (que había enseñado en la Universidad Bob Jones en la facultad de graduados) me había entrenado en la teología conservadora y en la Biblia en los años que estudié con él en la iglesia China.

Tuvieron buenas intenciones al enviarme al Seminario Teológico Bautista Golden Gate, pero no fue el mejor de los consejos. Llegué muy cerca a dejar el ministerio como resultado directo de estudiar en dicho seminario, que en esos días era extremadamente liberal. Pero cuando fui a Golden Gate eso era un nido de liberalismo extremo, bien parecido al Seminario Teológico Unión en New York, cuando el Dr. Sung estuvo ahí en el otoño de 1926. El Seminario Unión enseñaba de la misma perspectiva liberal del Golden Gate. El biógrafo del Dr. Sung dijo acerca del Seminario Unión:

[John Sung] pronto se dio cuenta de que la relación a la Biblia y a la fe Cristiana era en gran parte una relación filosófica. Todos los problemas eran discutidos a la luz de la razón humana. Todo aquello en la Biblia que no era justificado científicamente era rechazado y no era digno de credibilidad. Génesis no se consideraba ser histórico y la creencia en milagros como no científica. El Jesús histórico se presentaba como un ideal de imitación, pero el valor de sustitución de Su muerte y Su resurrección física eran negadas. La oración se rechazaba [como sin valor]. El estar en desacuerdo con dichos puntos de vista era volverse objeto de lástima y burla (traducción de Leslie T. Lyall, A Biography of John Sung: Flame of God in the Far East, Overseas Missionary Fellowship, edición de 1965, pp. 29-30).

Eso fue lo que me enseñaron los tres años de la Maestría de Divinidad en el seminario Golden Gate.

En el seminario, el Dr. John Sung perdió las creencias que en la niñez su padre, que era pastor, le había enseñado. El comenzó a estudiar el Budismo y el Taoísmo, y se preguntaba si las enseñanzas de Lao-Tze le darían la paz que buscaba. El tradujo el Tao Teh Ching de Lao-Tze, y leyó un artículo del filósofo Chino a una de sus clases. Hasta comenzó a cantar escrituras Budistas en su recamara, “esperando que por la negación propia podría obtener la salvación de la que hablaba Buda…pero su propio corazón se quedaba en la oscuridad” (Lyall, ibíd., p. 31).

Él dijo: “Mi alma vagaba en un desierto. No podía dormir ni comer…Mi corazón estaba lleno de la más profunda infelicidad” (Lyall, p. 31). Oprime aquí para la mejor biografia [en Inglés] del Dr. Sung, Yo Recuerdo John Sung [I remember John Sung] , por el Rev. William E. Schubert o ve a www.strategicpress.org.

Muchos de los sentimientos y experiencias que el Dr. John Sung tuvo en ese seminario liberal, yo también las sentí durante mi tercer año en el Seminario Teológico Bautista Golden Gate. Al tercer año me hallé completamente solo, profundamente deprimido, y considerando seriamente dejar el ministerio para siempre. En todo eso, en esa hora mis sentimientos eran muy parecidos a los de John Sung. “A Jesús le Sea Todo”. ¡Cántala otra vez!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

El Cambio

Pero hubo una diferencia grande. John Sung todavía no había sido convertido. Yo había experimentado la conversión verdadera antes, el 28 de Septiembre de 1961. Yo había venido a Jesús de un modo definitivo, había sido lavado en Su Sangre, y había sido renacido aquel día en la Universidad Biola, varios años antes.

En un estado de depresión similar, el Dr. Sung se había vuelto a Jesús y había sido convertido. Yo ya conocía a Jesús, pero había sido probado por el Diablo de tal modo que yo no sentía que podía seguir en el ministerio.

Luego, una noche ya muy tarde, me desperté como a las dos en punto con un verso de la Escritura en mi mente:

“Nos hizo aceptos en el amado” (Efesios 1:6).

Me salí de la cama y busqué el verso en una concordancia. Dios parecía decirme: “Esto es para ti”. Tú eres ‘acepto en el amado’. Eres aceptado porque estás ‘en’ Jesús, mi Hijo amado. Nadie más te acepta, pero yo sí. Tú eres aceptado por mí porque tú estás ‘en’ mi Hijo amado. Yo salté de la cama, me vestí y salí a la noche – subí a una montañita atrás del seminario. Voy a ese mismo lugar cada vez que voy a San Francisco. A la distancia yo veía las luces de San Francisco al Sureste, y la montaña Tamalpais al Occidente. El viento frió me soplaba el cabello, y Dios parecía hablarme otra vez. El dijo: “Ahora no predicarás para complacer al hombre. Ahora predicarás para complacerme a mí. Ahora eres mi predicador”. Dios también me mostró que yo no haría mi obra principal antes de ser viejo. Me regresé a la cama, frío hasta los huesos, sabiendo que una segunda vez Dios me había llamado a predicar. “A Jesús le Sea Todo”. ¡Cántala otra vez!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

Nunca seré un evangelista como el Dr. John Sung, ni misionero extranjero, como había querido serlo. A los 77 años de edad ya estoy demasiado viejo. Pero oro que otros en aquellas tierras lejanas de Asia, y el mundo, tome mis sermones evangelísticos escritos y los predique en mi lugar, predicando mis sermones del Internet, haciendo lo que yo hubiera querido hacer cuando tenía diecinueve años, en 1961.

Ahora, solamente una palabra a nuestros jóvenes aquí esta noche. En el Prefacio del recientemente publicado Extractos del Diario de John Sung [Extracts from the Diary of John Sung], Génesis, 2008, Rev. Hwa Young de Malaysia dijo:

En los últimos cuarenta años de mi vida adulta, he visto las iglesias de Asia crecer en número y en confianza. Más y más yo siento que Dios nos llama a tener un papel vital en la obra de proclamar a Jesús [a través de todo el mundo]. Pero si la iglesia de Asia ha de serle fiel a esta obra, tiene que haber muchos que tomen de corazón lo que James Denny dijo y lo que John Sung entendió tan claramente… Tenemos que emerger como una nueva generación de Cristianos Asiáticos, especialmente entre nuestros jóvenes hoy, que saben claramente que “en este mundo presente tienen que haber grandes renuncias [negarse a si mismo]. Si han de haber grandes carreras Cristianas”, y atreverse a vivir de acuerdo a ello…¡especialmente entre las generaciones más jóvenes! Que sea un movimiento de aquellos que saben lo que significa [negarse a si mismo], lo cual llevará a muchas grandes carreras Cristianas para el avance del reino de Jesús y la gloria de Dios (traducción de Rev. Hwa Young, The Journal Once Lost: Extracts from the Diary of John Sung, Génesis, 2008, pp. xiv-xv).

“A Jesús le Sea Todo”. ¡Cántala otra vez!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

La renuncia y el negarse a si mismo comienzan con la conversión. Tienes que confesar tus pecados y renunciar a ellos para ser convertido. John Sung fue un gran Cristiano porque tuvo una gran conversión. Él tuvo una gran conversión porque grandemente se negó a sí mismo. Él arrojó al mar sus medallas escolares y la llave dorada de fraternidad. A pesar de tener un doctorado en química, él le volvió la espalda a lo académico y procedió a predicar el Evangelio a la gente de la China y del Sudeste de Asia. John Sung se negó a si mismo los placeres de la vida que podía haber tenido. Unas cuantas noches antes de ser convertido, Dios le dijo a John Sung:

“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).

“A Jesús le Sea Todo”. ¡Cántala otra vez!

¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.

Deja lo que sea que te detiene. Confiésale tus pecados en detalle a Dios. Que el Espíritu Santo te convenza profundamente de tu pecado. ¡Renuncia al mundo! ¡Déjalo! Dale a Jesús el primer lugar en tu vida. Ven a Jesucristo y sé lavado de todo pecado por Su Sangre. ¡Luego vive por Jesús con todo tu corazón y alma y vida! Ven con nosotros Sábado por la noche. Ven con nosotros todos los Domingos por la mañana y todos los Domingos por la noche. ¡Vive para Jesús con todo tu corazón, alma y vida! Oprime aquí para leer “La Verdadera Conversión del Dr. John Sung”.

Por favor ponte de pie y canta el himno número tres en tu cancionero, “A Jesús le Sea Todo”.

¡A Jesús le sea todo! Todo dentro de mí ser:
   Todo pensamiento y hechos, Mi noche y mi amanecer.
¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer;
   ¡A Jesús le sea todo! Mi noche y mi amanecer.
Desde que a Jesús yo veo, Nada más quiero mirar;
   Mi visión encadenada, Al crucificado a ver.
¡A Jesús le sea todo! Al crucificado a ver.
   ¡A Jesús le sea todo! Al crucificado a ver.

¡Oh, que grande maravilla! Rey de Reyes mi Jesús,
   Me llama Su amado y bajo Sus alas posé.
¡A Jesús le sea todo! Bajo Sus alas posé;
   ¡A Jesús le sea todo! Bajo Sus alas posé.
(Traducción libre de “All For Jesus” por Mary D. James, 1810-1883).


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“All For Jesus” (por Mary D. James, 1810-1883).