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DR. HYMERS HABLA EN SU 60º ANIVERSARIO EN EL MINISTERIO
“LAS BENDICIONES DE MI VIDA”

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la Biblioteca Presidencial de Richard Nixon,
Yorba Linda, California
La Tarde del Día del Señor, 8 de Abril del 2018


Por favor pónganse de pie mientras leo el versículo de mi vida.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Se pueden sentar.

Pueden preguntarse por qué elegí la Biblioteca de Nixon para celebrar mi aniversario número sesenta en el ministerio. Cuando leas mi autobiografía, descubrirás cómo obtuve el verso de mi vida del presidente Nixon.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

Mi padre se fue cuando yo tenía dos años. Nunca volví a vivir con él. Solo viví con mi madre hasta los 12 años. Después de eso fui trasladado de un lugar a otro, viviendo con parientes que no me querían. Asistí a 22 escuelas diferentes antes de graduarme de la escuela secundaria. Siempre fui el “niño nuevo”. Era prácticamente un huérfano. Pero la mayor pérdida fue crecer sin un padre. Estaba solo, sin asistencia ni apoyo. Pero lo peor de todo es que no tuve un padre como modelo a seguir. Entonces comencé a mirar a las figuras históricas y crear de ellas lo que debería ser un hombre. Estos hombres se convirtieron en mis héroes.

Los clasifiqué como modelos seculares y modelos Cristianos. Mis héroes fueron hombres que enfrentaron grandes pruebas y las vencieron. Mis héroes Cristianos eran hombres como Abraham Lincoln, John Wesley, Richard Wurmbrand y John R. Rice. Mis héroes seculares fueron Winston Churchill y Richard Nixon. Uno de los biógrafos de Nixon dijo: “Era un introvertido en el negocio de un extrovertido. Increíblemente se convirtió en un político exitoso. Tímido y estudioso, sabía que podría ser golpeado, echado fuera, sin embargo – siempre y sin importar los obstáculos – se levantaba”. No, él no era Cristiano. Pero, sí, siempre regresó para pelear de nuevo. Filipenses 4:13 fue el versículo favorito de Nixon en la Biblia. Después de descubrir por qué al presidente Nixon le gustaba tanto ese versículo, nunca pudo desagradarme. Él había superado tantos obstáculos que lo vi como un alma gemela. En las horas más oscuras de mi vida, a menudo he pensado: “Si Richard Nixon pudo vivir a través de Watergate, puedo superar esto”. El periodista Walter Cronkite dijo: “Si tú o yo fuéramos Richard Nixon, estaríamos muertos”. Para mí, él era un modelo de determinación. Nixon dijo: “Un hombre no está terminado cuando es derrotado. Él está terminado cuando se da por vencido”. Nada podía detenerlo. Él perdió las elecciones Presidenciales ante John F. Kennedy en 1960. Perdió la carrera del gobernador en California en 1962. Él ganó la Presidencia en 1968. Fue expulsado de su cargo por Watergate. Pero él siempre regresó. Por eso, aunque no era Cristiano, es uno de mis héroes seculares.

El Apóstol Pablo dijo:

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).

¡Eso no significaba que pudiera hacer crecer pelo en mi cabeza! ¡No significaba que podía volar! ¡No significaba que podía aprender bien las matemáticas! El Apóstol quería decir que podía soportar todas las pruebas, que podía realizar todos los deberes, que podía vencer todos los obstáculos – por medio de Cristo que lo fortalecía. Y he descubierto que esto también es verdad en mí. Doy gracias a Dios por este verso. ¡Pero agradezco más a Dios por el Jesús que Él dio para fortalecerme! Fracasé en la universidad, pero Jesús me dio fuerzas para volver y obtener tres títulos de doctor. Fracasé en convertirme en misionero, pero Jesús me hizo una fuente de fortaleza para las personas de todo el mundo a través de nuestro sitio de Internet.

Cuando leas mi libro, verás por qué el solo que el Sr. Griffith acaba de cantar es mi himno favorito.

Nos llama el Maestro; la senda es triste,
   Peligro y dolor regados allí;
Más el Santo Espíritu nos da consuelo;
   A Jesús seguimos sin voltear atrás;
Nos llama el Maestro; aún con tentaciones
   Y dudas rodeados, feliz cantamos:
“Id hacia adelante,” con tribulaciones;
   Deben seguir al Rey los hijos de Sion.
(Traducción libre de “The Master Hath Come” por Sarah Doudney, 1841-1926).

Escribí mi autobiografía porque mi hijo Robert me dijo que lo hiciera. No disfruté escribirla porque mi vida está tan llena de adversidades, conflictos y dolor. Varias veces tuve ganas de tirar el manuscrito porque era demasiado negativo. Pero John Samuel Cagan dijo: “No lo tire, Dr. Hymers. Todo lo que necesita es un capítulo más. Cuéntenos cuando su madre le dijo: ‘cuenta tus bendiciones’”. Escuché a John y escribí el último capítulo, que ahora te daré en forma abreviada.

Estaba sentado al lado de la cama de mi madre en el hospital. Fue unas semanas después de Acción de Gracias. Habíamos estado hablando de una de nuestras personas favoritas, Abraham Lincoln, y cómo el Presidente Lincoln había hecho del Día de Acción de Gracias un feriado nacional. Cantamos la canción que habíamos cantado en Acción de Gracias.

Cuando combatido por la adversidad,
Creas ya perdida tu felicidad,
Bendiciones tuyas enuméralas,
De lo que Dios hizo te sorprenderás.
Bendiciones tuyas, cuéntalas,
Bendiciones, cuantas tú verás;
Bendiciones tuyas, cuéntalas,
Lo que Dios ha hecho luego tú verás.
   (Traducción libre de “Count Your Blessings”
      por Johnson Oatman, Jr., 1856-1922).

Cuando terminamos la canción, mamá dijo: “Oh, Robert, realmente tenemos mucho por qué estar agradecidos en nuestras vidas”. Luego comenzamos a contar nuestras bendiciones “una por una”. Comenzó dando gracias por nuestros hijos, Robert y John. Luego dio las gracias por Ileana, mi esposa. “Ella es muy buena conmigo, Robert, y es una buena madre y esposa”. Agradeció a Dios que vivía en nuestra casa. Ella agradeció a Dios por nuestra iglesia. Dio gracias por nuestros miembros, “uno por uno”. Luego di varias cosas por las cuales dar las gracias. Y cantamos el coro de nuevo.

Bendiciones tuyas, cuéntalas,
Lo que Dios ha hecho luego tú verás.

Era muy tarde en la noche. La besé, y cuando salí de la habitación ella dijo algo que nunca olvidaré mientras viva. Ella dijo: “Robert, eres lo mejor que me ha pasado”. Las lágrimas llenaron mis ojos cuando salí de su habitación, y salí del hospital hacia la noche. Fue la última conversación que tuve con ella. Ella tuvo un ataque masivo más tarde esa noche que le quitó la vida.

“No lo tire, Dr. Hymers. Todo lo que necesita es un capítulo más. Cuéntenos cuando su madre le dijo: ‘cuenta tus bendiciones’”. Así que aquí están algunas de las increíbles bendiciones que Dios me ha dado en la peregrinación de mi vida.

Antes que nada, le agradezco a Dios que mi madre finalmente fue salva. Tenía ochenta años y pensé que nunca sería convertida. Yo estaba con Ileana y mis hijos en Nueva York, donde predicaba en varias iglesias. Mientras caminaba de un lado a otro en nuestra habitación, estaba orando por la salvación de mi madre. Entonces, de repente, supe que ella sería salva. Había “orado hasta el fin” como dirían los antiguos. Llamé a Dr. Cagan y le pedí que fuera y dirigiera a mi mamá a Jesús. Ella nunca le había escuchado antes. Pero esta vez ella confió en Jesús. Fue un milagro, como todas las conversiones reales son. Ese día ella dejó de fumar y beber. Doctores me han dicho que un alcohólico que deja de beber repentinamente así tendrá convulsiones a menos que se le administre Fenobarbital. Pero ella no lo necesitó. Fue un milagro. Ella nunca fumó otro cigarrillo y nunca tomó otro trago. Ella leyó la Biblia varias veces y vino a la iglesia cuatro veces a la semana conmigo. La bauticé el 4 de Julio, su día de fiesta favorito. Doy gracias a Dios por la conversión de mi madre.

Segundo, agradezco a Dios por Ileana, mi maravillosa esposa. Ella vino a una boda que yo dirigía. Antes de la boda, prediqué un pequeño sermón sobre Juan 3:16. Fue el primer sermón que escuchó en una iglesia Protestante. ¡Ella respondió a la invitación y fue salva de inmediato! La primera vez que le pedí que se casara conmigo, ella dijo “no”. Me rompió el corazón. Orlando e Irene Vázquez (que están aquí esta noche) me invitaron a ir con ellos a Puerto Rico. Fui, pero seguí pensando en Ileana. Ella estaba pensando en mí, también. Ella dijo: “Espero me lo pida otra vez”. Lo hice, y esta vez ella dijo, “sí”. Hemos estado casados por treinta y cinco años. ¡Doy gracias a Dios por mi dulce esposa todos los días! Ella me escribió una nota que decía: “Robert, te amo con todo mi corazón y alma. Amor siempre, Ileana”. Ella es muy parecida a la mujer virtuosa de Proverbios 31. Todo lo que tienes que hacer es leer ese capítulo para ver que describe a mi dulce, Ileana. La apreciaré en mi corazón para siempre. Su padre está aquí esta noche. Vino desde Guatemala para estar aquí. ¡Gracias, Sr. Cuellar! Y su hermano y su familia están aquí también. ¡Gracias, Erwin!

Tercero, agradezco a Dios por mis dos hijos, Robert y John. Son gemelos, y ahora tienen treinta y cuatro años. Ambos son graduados de la Universidad Estatal de California en Northridge. Robert está casado con una hermosa chica Coreana llamada Jin. Sus padres están aquí esta noche, y también su hermano y su esposa. ¡Gracias por venir! Robert y Jin son padres de dos niñas, Hannah y Sarah. Doy gracias a Dios por darme nietas tan hermosas.

Mi otro hijo es John Wesley, llamado así por el gran predicador Inglés. Robert y John asisten a las reuniones de nuestra iglesia. Wesley es un hombre de oración. Él ora y lee la Biblia, a menudo durante horas. Él es un buen Cristiano y es mi amigo. Estoy satisfecho con mis dos hijos. Son una bendición increíble para mi esposa y para mí.

Doy gracias a Dios por el Dr. Christopher Cagan. Él es el hermano que nunca tuve. Él es mi mejor amigo y colaborador más cercano. Nos respetamos tanto que nunca nos llamamos por nuestros nombres. Incluso cuando estamos solos, siempre lo llamo Dr. Cagan y siempre me llama Dr. Hymers. Doy gracias a Dios por darme un amigo tan sabio y fiel. Nos entendemos el uno al otro. Ambos tendemos a ser introvertidos, y ambos pasamos mucho tiempo solos en oración y estudio Bíblico. Él es más científico y matemático en su forma de pensar. Yo soy más místico e intuitivo. Pero estamos perfectamente a gusto trabajando juntos. Somos socios, como Holmes y Watson, o Johnson y Boswell (alguien agregó, “Como el Flaco y el Gordo” o Abott y Costello”, viejos comediantes).

Soy un innovador y él es un consolidador. Soy de mentalidad literaria. Él tiene una mentalidad matemática. Él me considera un líder. Yo lo considero un genio. Nuestra asociación ha sido una bendición para nosotros dos. Doy gracias a Dios por el Dr. Christopher Cagan.

Doy gracias a Dios por John Samuel Cagan. Él es el hijo mayor del Dr. y la Sra. Cagan. John es el joven que dirige este servicio. Fue ordenado como un ministro Bautista ayer. ¡Así que ahora él es el Reverendo John Samuel Cagan! Él es un buen predicador y consejero. Considero a John mi “hijo’" en el ministerio. Está en su segundo año en la Escuela de Teología Talbot en la Universidad de Biola. Él es muy inteligente. No es de extrañar, ya que su padre tiene dos doctorados y su madre Judy es doctora médica. John es muy buen estudiante. Él planea obtener un doctorado en teología. A la edad de 24 años, John ha predicado en reuniones evangelísticas en la India, República Dominicana y tres naciones en África. Él predica en nuestra iglesia todos los Domingos por la mañana. Pasamos todos los Jueves por la tarde juntos, discutiendo teología y el trabajo del ministerio. Doy gracias a Dios por John. Él me seguirá como el próximo pastor de nuestra iglesia. Él es mi amigo. Es tan simple como eso.

Doy gracias a Dios por Noah Song. Él es mi otro “joven predicador”. Noah está terminando la universidad y luego irá al seminario. Él y John Cagan forman un buen equipo, y serán los líderes de nuestra iglesia en el futuro.

Doy gracias a Dios por Noah, Aaron Yancy y Jack Ngann. Ellos son nuestros diáconos recién ordenados. Aaron es mi amigo. Él me cuida como una gallina con un solo pollito. Él es uno de mis mejores amigos. Jack Ngann está casado y tiene dos hijos. Y aquí hay algo que quizás no sepas. ¡No he terminado todavía! El próximo año plantaré una nueva iglesia China en la casa de Jack Ngann.

John Cagan, Noah Song, Aaron Yancy, Jack Ngann y Ben Griffith son mis compañeros de oración. Nos reunimos todos los Miércoles por la noche para orar juntos en mi estudio. Doy gracias a Dios por estos hombres. Me han ayudado a superar algunos momentos difíciles, especialmente durante mi tratamiento contra el cáncer.

Agradezco a Dios por el Dr. Chan, la Sra. Salazar y los “39”. Dr. Chan es nuestro pastor asistente, a cargo del evangelismo y nuestro ministerio telefónico de seguimiento. La Sra. Salazar está a cargo de nuestro ministerio en Español. Los “39” son las personas fieles que salvaron a nuestra iglesia de la bancarrota durante un gran quebrantamiento de la iglesia. Doy gracias a Dios por cada uno de ellos. Doy gracias a Dios por el Sr. Abel Prudhomme. Él es el hombre que detuvo el quebrantamiento de la iglesia. Y agradezco a Dios por Virgel y Beverly Nickell. Ellos son la pareja que nos prestó la mayor parte del dinero para comprar nuestro edificio de la iglesia. Nunca vacilaron en su apoyo a nosotros. Ahora son miembros honorables de nuestra iglesia.

Nuestra iglesia está compuesta por aproximadamente el cincuenta por ciento de jóvenes menores de treinta años. Siempre he disfrutado pastorear a los jóvenes. El grupo que tenemos ahora está entre los mejores que he conocido. Tenemos un maravilloso grupo de diáconos. Hay ocho diáconos ordenados, y los rotamos cada dos años. Aaron Yancy encabeza permanente de los Diáconos, por lo que él es el único que nunca rota. Doy gracias a Dios por estos hombres.

Las personas mayores en nuestra iglesia apoyan todo lo que hacemos. Ellos asisten a cada reunión. Oran muy bien, y trabajan arduamente para edificar nuestra iglesia. No tengo miedo de dejar el servicio del Domingo por la mañana en manos de John Cagan y su padre, mientras voy a Montebello para comenzar una nueva iglesia China. Confío en ellos por completo. Regresaré a la iglesia madre para predicar todos los Domingos por la noche.

Toda mi vida gira en torno a la gente de nuestra iglesia. Son mis “parientes”. Me da una gran alegría ser el patriarca de una familia tan maravillosa. Jesús dijo:

“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:35).

No puedo pensar en una mejor manera de terminar este mensaje que contarles una historia real. Cuando estaba predicando en la Iglesia de la Puerta Abierta en el condado de Marín, siempre llevaba a un grupo de jóvenes a San Francisco todos los Viernes y Sábados por la noche. Predicaba la calle mientras repartían tratados. A menudo fuimos al área de North Beach de la ciudad. Era un lugar bastante obsceno, donde la gente tomaba drogas, y había varios “entretenimientos para adultos”. ¡¡¡Por lo general, predicaba en la acera frente a un lugar de striptease llamado “El Huerto del Edén”!!!

Una noche, unos jóvenes me trajeron a otro joven. Me dijo que tenía un hábito de heroína muy caro. Me dijo que quería dejarlo. Mientras hablaba con él, sentí que era sincero. Al final de la noche, le dije que se subiera a mi automóvil y me lo llevé a mi apartamento. Lo puse en la cocina, cerré la puerta de mi habitación y me fui a dormir.

Durante los días siguientes, sufrió terribles episodios de abstinencia mientras estaba sentado en el piso de la cocina. Finalmente se calmó un poco y me preguntó si alguien tenía una guitarra. Hice que nuestros jóvenes le trajeran una. Se sentó en el piso tocando durante un par de días. Luego pidió un himnario. Le trajimos uno y él comenzó a inventar una nueva melodía para uno de los himnos. Olvidé el nombre del joven. ¡Siempre lo llamé DA, abreviatura de drogadicto!

Entonces, un día, DA me dijo: “Escucha esto”. Cogió la guitarra, abrió el himnario y cantó el himno de Albert Midlane (1825-1909), “Avívanos Señor” a la nueva melodía. ¡Absolutamente hermoso! ¡Cantamos ese himno a la melodía de DA hasta este día!

¡Avívanos, Señor! Tu fuerza muestra ya;
   Déjanos escuchar la voz, Que al muerto vida da.
¡Avívanos! Refréscanos, Señor;
   La gloria para ti será; Nuestra la bendición.
(Traducción libre de “Revive Thy Work” por Albert Midlane, 1825-1909).

Cuando vine a Los Ángeles, perdí el contacto con DA. La vida continuó y finalmente nuestra iglesia se ubicó en el edificio que ahora ocupamos. El teléfono sonó una noche. Fui a mi oficina y dije: “Hola”. La voz en el teléfono dijo: “Hola, Dr. Hymers, este es DA”. Le dije: “¿Quién?”. Él dijo: “DA”. Recuerda, Drogadicto – DA”. Casi me caigo. ¡No había escuchado su voz durante casi treinta años! Le dije: “¿Dónde estás?” Él dijo: “Estoy en la Florida. Estoy casado. Tengo un par de hijos y una buena esposa. Y yo enseño la Escuela Dominical en nuestra iglesia”.

¡Reí de alegría! ¡Canté todo el camino a casa esa noche! En momentos como ese me alegro de haber ingresado al ministerio hace 60 años. ¡Valió la pena el sufrimiento y el dolor después de todo! ¡Ganar jóvenes, como DA, ha completado mi gozo!

El dolor y la tristeza se desvanecen cuando pienso en todos los jóvenes que han sido salvados. Mis sesenta años en el ministerio me han dado grandes momentos de felicidad. ¡No cambiaría el ministerio por nada!

Como siempre, debo tomarme un par de minutos para explicar el Evangelio. Jesús descendió del Cielo por una razón principal – vino a morir en la Cruz para pagar la pena por nuestro pecado. Se levantó físicamente, carne y hueso, en el Domingo de Pascua. Él derramó Su preciosa Sangre para limpiarnos de todo pecado. Él nos dijo que confiáramos en Él, y que seríamos limpiados del pecado.

Yo estaba tratando de ganar mi salvación siendo perfecto. Yo era un fariseo. Pero el 28 de Septiembre de 1961 en la Universidad de Biola, confié en Jesús. Fue esta canción la que me trajo a Jesús.

Por mucho tiempo fui preso del mal,
   Atado en pecado y oscuridad.
Tu ojo un rayo de vida dio,
   Me despertó luz me rodeó.
Libre quedé, las cadenas dejé,
   Me levanté y vine a Ti.
¡Grandioso amor! Cómo es que fue,
   Que tú, mi Dios, ¿murieras por mí?
(Traducción libre de “And Can It Be?” por Charles Wesley, 1707-1788).

Jesús fue Dios encarnado. Él murió por mí. Pensé en Él de una nueva manera. Confié en Jesús. Es mi oración que confíes en Jesús y seas salvo. Luego asegúrate de ir a una iglesia que cree en la Biblia y vive tu vida para Jesucristo.

Y a todos ustedes les digo: “Que Dios los bendiga, como me ha bendecido contra todo viento y marea y contra todos los temores”. “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (III Juan 4). Amén.

Ahora devolveré el programa al Rev. John Cagan, para cerrar este servicio. (John anuncia los cumpleaños del Dr. y la Sra. Hymers con dos pasteles y “Feliz Cumpleaños a Ti”.)


CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
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Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Pueden ser usados
sin la autorización de Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video de
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derechos de autor y solo pueden ser usados con autorización.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. John Wesley Hymers: Salmo 27:1-14.
El Solo Cantado Antes del Sermón por Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
      “Must Jesus Bear the Cross Alone?” (por Thomas Shepherd, 1665-1739; primera y última estrofa)/
      “The Master Hath Come” (por Sarah Doudney, 1841-1926; últimas dos estrofas).