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¡OLVIDA EL PASADO Y ALCANZA EL PREMIO!

por el Sr. John Samuel Cagan

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 10 de Julio, 2016


Me siento humilde y honrado de que Dr. Hymers me pidió que hablara en su púlpito esta mañana. No sé si ustedes, los jóvenes se dan cuenta, pero Dr. Hymers es uno de los más grandes predicadores en el mundo de hoy. Estoy muy agradecido que Dr. Hymers se tome el tiempo y esfuerzo de enseñar a Noah Song y a mí la técnica de preparación de sermones y de entregar el sermón. Siento que él es el mejor profesor de la predicación que Noah y yo jamás podríamos tener, el mejor profesor de la predicación en cualquier lugar, en cualquier seminario o cualquier universidad Cristiana. ¡Gracias por ser mi maestro, Dr. Hymers! Ahora quiero que voltees a Filipenses, capítulo tres. Está en la página 1217 de la Biblia Anotada de Scofield. El texto es Filipenses 3:13 y 14. Está en la página 1217.

Este es mi primer sermón dado detrás de este púlpito, en el santuario de nuestra iglesia. Mi tema esta mañana es realmente demasiado amplio e importante para que lo predique un joven como yo. Pero el propio Dr. Hymers me pidió que predicara sobre eso. Con su ánimo, voy a darte un sermón basado en gran medida en lo que él predicó el pasado Domingo por la mañana. ¡Se llamaba El Nuevo Tabernáculo Bautista”! En él, Dr. Hymers nos dio una nueva estrategia y una nueva visión para nuestra iglesia. Voy a repetir algo de su visión y estrategia en este sermón. Por favor, de pie mientras leo el texto,

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

Se pueden sentar.

Yo estaba hablando con mi madre cuando la llevé a City of Hope [Hospital La Ciudad de la Esperanza], un hospital especializado en el tratamiento del cáncer. Mi madre es doctora en medicina. Estábamos hablando de su tiempo en la escuela de medicina. Ella me dijo que los estudiantes debían elegir un área de la medicina para estudiar. Mi madre me contó que nadie quería estudiar Oncología. La Oncología es el estudio del cáncer. Nadie quería tratar el cáncer. Hace treinta años, cuando tener cáncer era una sentencia de muerte. Lo mejor que los médicos podían esperar era hacer que el paciente se sintiera cómodo. El tratamiento del cáncer era demasiado deprimente. Los estudiantes de medicina no quieren ver morir a todos sus pacientes. Los estudiantes de medicina querían curar a la gente. Estas palabras estaban delante de mi mente. Llegamos a una reunión de Tratamiento del Cáncer de pacientes que, al igual que mi madre, habían sido curados de cáncer en City of Hope.

Estábamos rodeados de miles de personas. Estaban celebrando. Hubo mucha alegría y agradecimiento a nuestro alrededor. A medida que avanzaba el programa, el Dr. Steven Forman, uno de los pioneros de la investigación sobre el cáncer, se puso de pie para hablar. El médico tuvo que calmar la ovación de pie. Este médico se había comenzado a especializar en el tratamiento del cáncer hace casi cuarenta años. Eso quiere decir que el Dr. Forman se especializaba en cáncer cuando era una sentencia de muerte. El médico sabía eso, pero continuó buscando maneras de curar el cáncer. Mi madre y yo estuvimos allí por la mañana. El médico dijo que había venido a trabajar todos los días con una visión. Estaba pensando, “cura...cura…cura”. Gracias al Dr. Forman, y a los médicos como él, mi madre no murió. Debido a los médicos como él, mi madre vive. ¡Ella está aquí con nosotros esta mañana!

Hace más de veinticinco años, nuestra iglesia estuvo a punto de morir de cáncer – el cáncer de un gran quebrantamiento de la iglesia. Más de 400 personas se fueron de la iglesia. Y eso era un cáncer que casi mató a nuestra iglesia. Solo quedaron alrededor de 39 adultos. Y ese pequeño grupo de personas tenía que dar $16,000 dólares cada mes. Es decir, dieciséis mil dólares por encima de sus diezmos y ofrendas. Parecía imposible. Cada predicador fuera de nuestra iglesia le dijo a Dr. Hymers que el edificio no se podía salvar. Un famoso pastor le dijo a Dr. Hymers que necesitaba irse. “Es tu última oportunidad de salir”, dijo. Incluso encontró una iglesia donde Dr. Hymers podía ir, una grande y bonita iglesia en los suburbios. Pero Dr. Hymers era como el Dr. Forman, el especialista en cáncer que iba a trabajar todos los días pensando “cura...cura...cura”. Eso era exactamente lo que pensaba Dr. Hymers acerca de nuestra iglesia moribunda – “Tengo que encontrar una cura...cura…cura”. Por el liderazgo del Dr. Forman, muchos pacientes de cáncer están curados. Y debido al liderazgo de Dr. Hymers nuestra iglesia está curada del gran quebrantamiento de la iglesia. Los hombres como mi padre, el Dr. Christopher Cagan, y el grupo de fieles que se quedaron, hicieron el trabajo, ¡pero fue Dr. Hymers quien tuvo la visión y llevó la iglesia a la victoria! ¡Y por los hombres y mujeres mayores que trabajaron tan duro y dieron tanto tenemos una iglesia aquí – para ti!

Vimos a Dr. Hymers quemar la nota de la hipoteca cuando se pagó el edificio. Los líderes de nuestra iglesia sangraron, y trabajaron, y sudaron, y clamaron a Dios para ayudarlos a pagar la hipoteca de este edificio. Debido a lo que Dr. Hymers hizo en guiar a la iglesia a través de ese tiempo oscuro; por lo que hicieron mis padres; por lo que hicieron tus padres; por lo que los miembros de nuestra iglesia hicieron; por lo que hizo la señora Hymers, la señora Salazar y Dr. Chan; por lo que Dios hizo a través de ellos – la iglesia no murió. Y a causa de lo que hizo mi realmente sorprendente y amoroso padre Dr. Cagan, en el asesoramiento a los perdidos y apoyando a Dr. Hymers, nuestra iglesia no murió. ¡El cáncer del quebrantamiento de iglesia se curó, y nuestra iglesia vivió!

Pero la iglesia debe ir más allá de la preservación propia. El quebrantamiento de iglesia hizo que fuéramos reservados y nos protegiéramos a nosotros mismos. Dr. Hymers dijo: “por el miedo de perder la gente, nuestra iglesia se hizo tímida, introvertida, débil, ineficiente”. Pero ahora necesitamos ir en una nueva dirección y hacer lo que el texto nos dice:

“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

I. Primero, olvidando las cosas malas del pasado.

“Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza” (Romanos 5:3-4).

Aquellos días oscuros del quebrantamiento de iglesia y los tristes días que siguieron fueron muy importantes. Esos días forjaron esta iglesia en lo que tenía que ser. Esos días estuvieron llenos de aflicción y de lucha. Pero esos días le enseñaron paciencia a la iglesia. La paciencia de no apresurar a una persona a tomar una decisión y llamarlo una conversión. Sino que la paciencia de insistir en una verdadera confianza en Jesús. Paciencia para esperar en Dios en la oración. Nuestra iglesia se convirtió como un guerrero. Con cicatrices de la batalla, pero más fuerte a causa de ella. Dr. Hymers dijo, “Hemos aprendido muchas cosas buenas en el desierto del gran quebrantamiento de la iglesia. Hemos aprendido a permanecer juntos. Hemos aprendido a depender de Dios en la oración. Fuimos refinados como el oro... Hemos aprendido a hacer evangelismo. Estas fueron las cosas buenas que aprendimos”. La Biblia dice que la paciencia se desarrolla en experiencia. La iglesia agarró experiencia. Experiencia para que la iglesia no pueda ser fácilmente engañada por la falsa doctrina. Con experiencia en el evangelismo y el discipulado. Experiencia tal que mientras otras iglesias están muriendo, esta iglesia está creciendo. ¡Con experiencia suficiente para saber que la iglesia misma no puede sobrevivir sin la presencia de Dios! Con experiencia suficiente para saber que debemos tener la presencia de Dios en nuestra iglesia.

Hemos hecho bien en preservar nuestra iglesia durante todos estos años. Hemos hecho bien en sobrevivir. ¿Pero es el final de nuestra historia? No, no es el final de nuestra historia. El Domingo pasado Dr. Hymers dijo que debemos tener una nueva dirección y un nuevo poder del Espíritu Santo. Dr. Hymers dijo hay que “ayunar y orar para que Dios baje y haga que nuestra iglesia viva otra vez delante de Él”.

Debo admitir que he tenido dudas al respecto. He orado oraciones que parecían no tener respuesta. También a menudo quería hacer lo menos posible. También dudé para creer el desafío que Dr. Hymers nos dio. Tú también puedes mover la cabeza con incredulidad. Después de todo, la evidencia indica que a nuestro alrededor el Cristianismo está muriendo. La fe pasa de moda. El Cristianismo está perdiendo su control sobre las personas. La mayoría de la gente no cree que Dios pueda cambiar las cosas. Tal vez tú tampoco lo creas. Así que nuestra iglesia está condicionada a soportar. A aferrarnos con todas nuestras fuerzas en una lucha por la existencia. Para constantemente estar atrapada en el túnel y nunca ver la luz al final del mismo. Para vivir de la misma manera todos los años – una y otra vez – y llamarlo vida. Eso puede parecer el camino más seguro. Eso puede parecer el camino más cómodo. Pero en el largo plazo, hay una manera mejor. Se da en el texto.

“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

II. Segundo, extendiéndome a lo que está delante.

¿Qué debemos hacer entonces? Debemos “[proseguir] a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. El más alto llamamiento de Dios en Cristo Jesús es llegar a ser como Jesús. Jesús fue tras la oveja perdida. Jesús no estaba preocupado por lo que los perdidos le podían ofrecer. Se fue detrás de ellos porque los amaba. Él no los siguió porque Él necesita algo de ellos. No tenía ningún programa, excepto buscar y salvar lo que se había perdido. Esta es la vocación de Dios en Cristo Jesús. Para buscar y salvar lo que se había perdido. Ellos están a nuestro alrededor. Algunos de ellos están aquí con nosotros esta mañana. Ellos vagan por el desierto de su propia vida. Muchos están convencidos de que ellos conocen el camino. Persíguelos no importa lo que cueste. Como iglesia, tenemos que dar todo lo que podamos. La iglesia debe tener una actitud de dar. Somos la iglesia. El mundo no tiene nada que darnos. Nuestro premio está en Jesús. Por lo tanto somos libres de dar todo lo que tenemos. ¡Prosigue a la meta! ¡Presiona hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús!

“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

Mientras escribía este sermón, Dr. Hymers me recordó que nuestros miembros de la iglesia son algunos de los mejores Cristianos en el mundo. ¡Tiene toda la razón! Los que se quedaron en el gran quebrantamiento de la iglesia, pelearon la buena batalla, guardaron la fe, y están terminando su curso. Sin embargo, muchos jóvenes como yo hace poco nos hicimos adultos. Otros de ustedes acaban de entrar a la iglesia. Nuestra lucha sólo comienza. A medida que el mundo pierde la fe, nuestra fe descansa segura en Cristo Jesús. ¡Porque Dios nos ha prometido la vida eterna!

Pero sólo porque el destino final está garantizado no significa que este curso va a ser fácil. Muchas personas construyen sus vidas enteras alrededor de evitar molestias. Ellos hacen todo lo posible para evitar el dolor y el malestar. Nadie quiere estar incómodo. Sin embargo, ten en cuenta el valor de presionar hacia la meta. Si un estudiante quiere tener éxito en la escuela, tienen que estudiar. Debe estudiar cuando preferiría dormir. Si una persona quiere bajar de peso, tendrá que hacer ejercicio y llevar una dieta saludable. El valor de lo que puede lograrse es más importante que la incomodidad que se siente. Ya que hay un premio que ganar, y una luz al final del túnel.

“Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

Pero no podemos fabricar éxito. En vez tenemos que “extendernos”. Tenemos que “extendernos” en la oración por la presencia de Dios. Debemos confesar nuestros pecados, especialmente nuestros pecados interiores – y orar por la presencia de Dios en nuestra iglesia – que nos mantenga apuntando hacia Jesús en lo que hacemos. Dr. Hymers dijo perfectamente: “Cuando el Espíritu Santo baje, lo glorificará a Él y hará a Jesucristo vívidamente claro para nosotros, ¡porque eso es lo que más necesitamos! Jesús dijo que el Espíritu Santo vendría, “el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio de mí”. El Espíritu dará testimonio de Jesús. El Espíritu nos revelará a Jesús. El Espíritu magnificará y glorificará a Jesús. ¡Y en ese momento contemplaremos al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo! Y en ese momento, vamos a contemplar al Salvador sangrando, muriendo en la Cruz, derramando Su Santa Sangre para limpiar nuestros pecados. ¡Y en ese momento vamos a pensar más en Jesús, admiraremos más a Jesús, y nuestros corazones y mentes serán fijados en nuestro amado y hermoso Salvador, con las marcas de los clavos en sus manos, rogando por nosotros en el Cielo, a la diestra de Dios! ¡Y vamos a amar al Salvador mucho más de lo que nunca antes lo hemos amado! Nuestra iglesia no va a ser construida en promesas de amistad solamente. Nuestra iglesia no crecerá solo con fiestas. Porque la amistad se puede encontrar en otros lugares. Porque fiestas hay en todas partes. Pero la Iglesia tiene algo que nadie más puede ofrecer. La iglesia tiene algo que necesita el mundo entero. La iglesia tiene a Jesucristo. Jesús es la verdadera atracción. Pero la gente no puede ver a Jesús. Ya que Jesús está en el cielo. ¡Así que la gente perdida tiene que ver la santa imagen de Jesús reflejada en ti y en mí! Por favor, de pie canta el himno número 7.

Mi visión llena, oh, Salvador,
   Que solo vea a Jesús hoy;
Aunque el valle me guíes pasar,
   Tu gloria sin fin me rodeará.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, todo desear
   Sea por Tu gloria; inspírame
Con Tu perfección, Tu santo amor
   Mi senda inunda con celestial luz.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
    Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, que nada vil
   Oscurezca la luz interior.
Que vea solo Tu bella faz,
   Susténtame con Tu gracia eternal.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.
(Traducción libre de “Fill All My Vision”
   por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).

¡Mira, ya estamos alcanzando a todo el mundo! Estos manuscritos de sermones se leen en 33 idiomas. Los videos de estos sermones están siendo vistos en Internet por decenas de miles de personas en todo el mundo. Y estamos trayendo extraños a cada servicio en nuestra iglesia. Los extraños se convierten en amigos. Amigos se convierten en hermanos y hermanas en Jesús. Hermanos y hermanas en Jesús juntos forman la iglesia. Cree que Dios puede hacerlo todo. Ven a la iglesia pensando que es posible, y Dios puede hacer que sea así. Y cuarenta o cincuenta años a partir de hoy, en el Reino de los Cielos, tendremos “el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”.

“Pero una cosa hago: Olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

¡Hermanos y hermanas, olvida el pasado y extiéndete al premio! Dr. Hymers, por favor venga a cerrar el servicio.


A Dr. Hymers le gustaría saber de ti si este sermón te bendijo. CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
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sin la autorización de Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video de
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derechos de autor y solo pueden ser usados con autorización.

La Escritura Leída por el Sr. Aaron Yancy Antes del Sermón: Filipenses 3:10-14.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“O Breath of Life” (por Bessie P. Head, 1850-1936).


EL BOSQUEJO DE

¡OLVIDA EL PASADO Y ALCANZA EL PREMIO!

Por el Sr. John Samuel Cagan

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14).

I    Primero, olvidando las cosas malas del pasado, Romanos 5:3-4.

II   Segundo, extendiéndome a lo que está delante, Filipenses 3:13-14.