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LA CRISIS DE OBAMA Y EL CUARTO GIRO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 11 de Noviembre, 2012

“La justicia engrandece a la nación; Mas el pecado es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34).


En su libro, El Cuarto Giro [The Fourth Turning] (Broadway Books, 1997), los sociólogos Neil Strauss y Howe William dijeron que ha habido tres grandes “ciclos” en la historia de los Estados Unidos. El primer “ciclo” se inició en la época de la Guerra de la Independencia, cuando los Estados Unidos por primera vez se hizo una nación. Se le podría llamar “la era de George Washington”. El segundo “ciclo” se inició durante la Guerra Civil, cuando el norte y el sur fueron unidos por Abraham Lincoln. Se le podría llamar “la edad de Lincoln”. El tercer “ciclo” se inició durante la Gran Depresión. Se le podría llamar “la era de Roosevelt”. Pero Strauss y Howe, en 1997, dijeron que este ciclo terminaría en una crisis llamada el “cuarto giro” en la primera década del siglo 21. Ellos tenían razón. El “cuarto giro” ya está aquí. Se le podría llamar “la era de Obama”.

Creo que es importante que ahora tenemos dos grandes películas en los cines por todo el país, Steven Spielberg, “Lincoln”, y Roger Michell, “Hyde Park on Hudson” – con Bill Murray haciendo el papel de Franklin D. Roosevelt. Estas películas parecen ser una expresión cultural, mostrando que Lincoln y Roosevelt fueron líderes durante las crisis que marcaron el comienzo del segundo y tercer “ciclos” en Estados Unidos. No cabe duda que Barack Obama será visto por las generaciones venideras como el líder del “cuarto ciclo” en nuestra cultura, que comenzó con la crisis económica del 2008.

Yo nací al principio del “tercer ciclo”, en la tercera vida desde que el país comenzó. Uno de mis primeros recuerdos fue la muerte de Roosevelt en mi cuarto cumpleaños, 12 de abril de 1945. Tengo un vago recuerdo de mi abuela llorando por la noticia de la muerte de Roosevelt. Al igual que todos los miembros de mi familia de clase trabajadora, ella era un demócrata a la antigua. Digo “a la antigua” por una razón – porque el Partido Democrático de mi juventud se parece muy poco al partido de Obama.

Todos los presidentes desde Roosevelt hasta Bush hijo fueron hombres que al menos trataron de construir un Estados Unidos fuerte. A menudo vacilaron, pero su propósito era hacer de Estados Unidos un lugar más fuerte y mejor para vivir.

Pero en el “cuarto giro” el objetivo del Presidente Obama ahora es reducir Estados Unidos a estar en un modo de supervivencia. Aaron DeHoog, el 9 de noviembre de 2012 en un artículo de Newsmax dijo: “Querido lector de NewsMax, Barack Obama será el presidente de los Estados Unidos de América por otros cuatro años – sin embargo, su impacto se sentirá en los años venideros. La mayoría de los Estadounidenses piensa que este impacto será para mejor...Pero es fácil ver lo que los multimillonarios creen, ya que han comenzado a deshacerse de sus acciones y se preparan para la catástrofe económica”.

Sí, “catástrofe económica”. Vamos a ver qué tan grande es esta catástrofe hasta dentro de un año más o menos. Pero será una catástrofe que hará que la Gran Depresión parezca como una caricatura antes de la película principal. La mayoría de los economistas coinciden en que la catástrofe será tan grande que va a cambiar nuestra forma de vida para siempre – de ser el líder del mundo a un estado de remanso del tercer mundo. Esto puede explicar por qué Estados Unidos no se menciona en la profecía Bíblica. Bienvenido al “cuarto giro” – la era de Obama.

Como Cristianos, ya podemos ver cómo la “era de Obama” nos va a afectar. Obama ha dejado bien claro que él no respeta el Cristianismo Bíblico. Él no hizo el más mínimo intento por cortejar el voto Evangélico. Él, y los medios de comunicación “principales” caracterizaron a los Evangélicos como lunáticos y peligrosos. Él y su partido “abuchearon” el nombre de Dios en la Convención Demócrata 2012. Él retrató a los Cristianos como los enemigos de la mujer, diciendo que estábamos fomentando una “guerra contra las mujeres”, porque estábamos en contra del aborto. Nos restregó por la cara su respaldo al matrimonio del mismo sexo. Él retrató a todo el Cristianismo, Católico y Protestante, como un movimiento reaccionario que intenta detener el nuevo mundo que él nos ofrece. He dicho todo esto a la luz de un sorprendente anuncio de una página entera en el Wall Street Journal, pagado por Billy Graham, pocos días antes de la elección. En ese anuncio, el Dr. Graham dijo esto:

      El 6 de noviembre, el día antes de que cumpla 94 años, nuestra nación llevará a cabo una de las elecciones más importantes en mi vida. Estamos en una encrucijada y hay asuntos profundos en juego. Les recomiendo a votar por candidatos que apoyen la definición bíblica del matrimonio entre un hombre y una mujer, proteger la santidad de la vida y defender nuestras libertades religiosas. La Biblia habla claramente sobre estos temas cruciales. Por favor, únanse a mí en oración por los Estados Unidos, de que volvamos nuestros corazones hacia Dios.

Billy Graham,
Montreat, North Carolina.

Lamentablemente, aún el estado del Dr. Graham de Carolina del Norte sólo votó por el gobernador Romney un dos por ciento más que lo que votó por Obama. La mayoría de nuestra gente no se vieron afectados en absoluto por lo que dijo.

Yo sé, no fue una victoria aplastante para Obama. No, en absoluto. Obama ganó por sólo un poco más del dos y medio por ciento según Real Clear Politics. Sólo un poco más de gente votó por el presidente en lugar del gobernador Romney. Sin embargo, esto muestra que una ligera mayoría de nuestra gente no apoya los valores de la Biblia. Y nadie va a recordar lo cerca que estuvo la elección. Lo único que se recordará es el hecho de que las elecciones del 2012 claramente nos llevaron al “cuarto giro” la era de Obama. Nunca más Estados Unidos apoyará el Cristianismo Bíblico. En su primer discurso inaugural, Obama dijo: “Estados Unidos no es una nación Cristiana”. Esta elección demostró claramente que él tenía razón. El Dr. Graham dijo: “Estamos en una encrucijada”. El 6 de noviembre del 2012 Estados Unidos tomó el camino equivocado. Casi un milagro como el de la separación del Mar Rojo tomaría para que Estados Unidos volviera, como nación, a la fe y los valores de nuestros antepasados.

Justo antes de la Guerra Civil, el historiador Británico Lord Macaulay dio este pronóstico sombrío.

Tu república será tan terriblemente saqueada y arrasada por los bárbaros en el siglo veinte como el Imperio Romano fue en el quinto, con esta diferencia, de que los Hunos y los Vándalos que asolaron el Imperio Romano llegaron desde afuera y tus Hunos y Vándalos serán engendrados dentro de tu propio país por tus propias instituciones (tradución de The Letters of Thomas Babington Macaulay, Cambridge University Press, 1981; volumen VI, Enero 1856-Diciembre 1859, p. 96).

El Lord Macaulay no estuvo exacto por solamente 12 años. La “era de Obama” se produjo apenas doce años después del final del siglo veinte. Y se llevó a cabo de hecho por nuestros propios “Hunos y Vándalos...engendrados dentro de [nuestra] propia cultura por nuestras propias instituciones”. Lo que dijo Abraham Lincoln en 1863 se aplica aún más hoy en día:

Nos hemos olvidado de la mano bondadosa que nos preservó en paz, y nos multiplicó, enriqueció y fortaleció, y nos hemos imaginado en vano, en el engaño de nuestros corazones, que estas bendiciones fueron producidas por alguna sabiduría superior y virtud de nosotros mismos. Nos hemos vuelto demasiado orgullosos para orar al Dios que nos hizo (traducción de Proclamation Appointing a National Day of Fasting and Prayer, Marzo 30, 1863).

Mientras pensaba en las palabras de Lincoln, busqué en mi mente por un pasaje de las Escrituras apropiado para esta ocasión. Con el corazón roto, y lágrimas que no pude contener, me acordé de las palabras del profeta Isaías. Por favor, pónganse de pie y volteen en sus Biblias a Isaías, capítulo uno, comenzando con el versículo 4,

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira al Santo de Israel, se volvieron atrás. ¿Por qué querréis ser castigados aún? ¿Todavía os rebelaréis? Toda cabeza está enferma, y todo corazón doliente. Desde la planta del pie hasta la cabeza no hay en él cosa sana, sino herida, hinchazón y podrida llaga; no están curadas, ni vendadas, ni suavizadas con aceite. Vuestra tierra está destruida, vuestras ciudades puestas a fuego, vuestra tierra delante de vosotros comida por extranjeros, y asolada como asolamiento de extraños. Y queda la hija de Sion como enramada en viña, y como cabaña en melonar, como ciudad asolada. Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, y semejantes a Gomorra” (Isaías 1:4-9).

Pueden sentarse.

“¡Oh gente pecadora, pueblo cargado de maldad, generación de malignos, hijos depravados! Dejaron a Jehová, provocaron a ira el Santo de Israel, se volvieron atrás” (Isaías 1:4). “Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, semejantes a Gomorra” (Isaías 1:9).

Yo estaba viendo un panel de discusión sobre la elección la otra noche en la televisión. Durante el programa la mujer que presidía el debate le preguntó al panel: “¿Dónde estaban los Evangélicos?” Su pregunta nunca fue discutida. Ni siquiera fue mencionada por el panel. Pasaron la pregunta sin molestarse en decir una frase sobre los Cristianos “renacidos”. Les parecemos demasiado pequeños y poco importantes para mencionarnos. Como el profeta dijo: “Si Jehová de los ejércitos no nos hubiese dejado un resto pequeño, como Sodoma fuéramos, semejantes a Gomorra”.

Sí, somos un resto muy pequeño. Tenemos que afrontar este hecho en estos días malos. Ya no somos una fuerza importante en la vida Estadounidense, ni nunca vamos a volver a serlo. Tenemos que enfrentar este hecho. Tenemos que prepararnos para existir como un pequeño resto, viviendo en una cultura hostil y pagana. Leonard Ravenhill habló de esto en uno de sus libros penetrantes. Ravenhill dijo:

      El Dr. Carl F. H. Henry, durante la edición de “La Cristiandad de Hoy” [“Christianity Today”] [en la década de 1960], planteó la siguiente pregunta a más de veinte líderes Cristianos: “Mientras observas el último tercio del Siglo Veinte ¿qué crees que ofrece la iglesia?” La respuesta del Dr. Elton Trueblood me intrigó, y aquí está: “Para el año 2000, los Cristianos serán una minoría rodeados por un arrogante paganismo militante”.

Ravenhill dijo que pensaba en eso. Meditó sobre esa declaración, “Para el año 2000, los Cristianos serán una minoría rodeados por un arrogante paganismo militante”. Entonces él dijo: “Más meditación me llevó a ver que nunca ha habido un tiempo desde el…nacimiento de la Iglesia que ha sido ‘una minoría rodeados por un arrogante paganismo militante’”. Entonces Ravenhill dijo:

      El cristianismo fue arrojado a los leones, tan pronto nació. Fue proyectado en un mundo que estaba bajo un sistema totalitario sofisticado...Como un niño pequeño intentando...salir del Gran Cañón, así la pequeña iglesia irremediablemente está amurallada por un cañón de poder mundial. A la izquierda estaba el monolito poderoso del control Judío de la religión. A la derecha estaban los Griegos con su cara pura de intelecto y de la razón con el ceño fruncido a esta nueva [religión]. A caballo en el camino se extendía el pulpo poderoso militar del Imperio Romano. ¿Alguna persona en sus cabales se atrevería a sugerir que los creyentes de ese día no eran una minoría?
      ¡Aquí está la gloria del Evangelio! En unos pocos años un puñado de hombres sin influencia social, con los bolsillos vacíos y las manos vacías, ¡pusieron al mundo de cabeza por su Señor, Jesucristo!... [Y], el Ejército de Salvación [como era antes] conmocionó al mundo cuando marcharon a las puertas del Infierno cantando la canción de batalla de William Booth, “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!” (Traducción de Leonard Ravenhill, Sodom Had No Bible, Bethany House Publishers, 1971, pp. 13-15).

¿Qué pasa con la China comunista de hoy? Los Cristianos allí son “una minoría rodeados por un arrogante paganismo militante”. En este momento hay una nueva ola de persecución en marcha, tratando de destruir el movimiento de la “iglesia hogareña” allí. ¿Eso los detendrá? ¡No, no lo hará! ¡Setecientas personas cada hora, día y noche, se voltean a Cristo en la República Popular de China! Esos Cristianos Chinos parecen estar diciendo con William Booth: “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!”

¿Qué pasa con los Cristianos en el mundo Musulmán? Ellos también son “una minoría rodeados por un arrogante paganismo militante”. ¿Eso los detendrá? ¡No, no lo hará! Jerry Trousdale escribe: “Miles y miles de Musulmanes están pasando de la esclavitud del legalismo sin esperanza...¿Por qué está pasando esto ahora? ¿Por qué y cómo mezquitas enteras de Musulmanes se convierten en seguidores de Cristo?” Su respuesta – “La oración es el arma más poderosa que cualquier [Cristiano] puede ejercer, y la gente de Dios lo está utilizando con eficacia en todo el mundo en este mismo instante. La oración lleva la batalla espiritual de lo humano y lo pone en manos de Dios, y ni siquiera el poder del Infierno puede estar en contra de Su poderoso Espíritu. Es la oración la que ha abierto las puertas de las mezquitas, ha derribado los muros de la intolerancia y ha roto las armas del odio. Cuando el pueblo de Dios se pone de rodillas en oración, la voluntad de Dios se hace en la tierra como en el cielo” (traducción de Jerry Trousdale, Miraculous Movements, Thomas Nelson, 2012, pp. 52, 53). Sí, a través del mundo Musulmán, los Crisitianos están diciendo con William Booth, “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!”

El próximo sábado vamos a pasar el día en ayuno y oración para que los perdidos vengan a nuestra iglesia y sean salvos. El próximo sábado por la noche vamos a venir aquí a bautizar a los nuevos Cristianos. Oremos. Ayunemos. Vamos a traer las almas perdidas a la iglesia. Digamos con el General Booth, “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!”

¡Obama no puede vencer las oraciones de los Cristianos más que Herodes pudo derrotar al niño Jesús, o Nerón pudo derrotar a Paul, o los Comunistas en China pueden derrotar las iglesias hogareñas, o los Musulmanes pueden detener a cientos de miles de sus gentes de convertirse en seguidores de Cristo! Oremos, y vamos a decir con el general Booth, “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!”

Queremos que el fuego del Espíritu Santo avive nuestras oraciones. Queremos la clase de oración que Elías tuvo que trajo la lluvia de Dios para darle agua a una nación manchada por el pecado. Queremos la clase de oración que Pablo tuvo que sacudió al Imperio Romano hasta sus cimientos. Queremos la clase de oración que George Whitefield y John Wesley tuvieron, que atrajo a miles de personas a Cristo y detuvo a toda una nación de morir. Queremos el tipo de oración de la que John Chrysostom habló en el cuarto siglo, cuando dijo:

La oración tiene sometida la fuerza del fuego, tiene frenada la furia de los leones, puso a la anarquía a descansar, extinguió guerras, apaciguó los elementos, expulsó los demonios, rompió las cadenas de la muerte, amplió las puertas del cielo, alivió enfermedades, rechazó los fraudes, rescató ciudades de la destrucción, mantuvo el sol en su curso, y detuvo el progreso de la bomba.

¡Oh Dios, danos el fuego del Espíritu Santo para avivar nuestras oraciones! ¡Oh Dios, envía un fuego en nuestras almas para que podamos orar a nuestros familiares y amigos perdidos al Reino de tu Hijo! “Queremos otro Pentecostés; ¡Envía el fuego! ¡Envía el fuego!” ¡Ayúdanos, oh Dios, para orar a nuestros familiares y amigos perdidos fuera de las garras de Satanás y a los brazos de Cristo! Amén.

Sube aquí en la plataforma y ora para que Dios nos use para traer a los perdidos, ¡para que puedan ser salvos por Jesús! Juntémonos aquí en este momento y oremos para que almas sean salvas y sean añadidas a nuestra iglesia (oración). Sr. Song, por favor, guíanos en oración en Chino (oración). Sr. Lee, por favor, guíenos en oración en Español (oración). Señor Prudhomme, por favor guíenos en oración en Inglés (oración). “Enséñame a orar”. ¡Cántala!

Enséñame, Señor, a orar;
   Es mi anhelo contigo estar;
Quiero cumplir yo Tu voluntad;
   Enséñame, Señor, a orar.

Dame poder en la oración,
   En este mundo de iniquidad;
Donde las almas se pierden hoy;
   ¡Dame poder, Señor, a orar!
(Traducción libre de “Teach Me to Pray” por Albert S. Reitz, 1879-1966).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Dr. Kreighton L. Chan: Isaías 3:8-12.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Lord, Send Tongues of Fire” (por el Pastor).