Print Sermon

El propósito de este sitio de Internet es proporcionar manuscritos de sermones gratuitos y videos de sermones a pastores y misioneros de todo el mundo, especialmente del Tercer Mundo, donde hay muy pocos seminarios teológicos o escuelas Bíblicas, si es que hay.

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 221 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 40 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




ORACIÓN PERSISTENTE EN LOS ÚLTIMOS DÍAS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 7 de Octubre, 2012


Volteen conmigo en su Biblia al capítulo dieciocho de Lucas. Está en la página 1058 de la Biblia Anotada de Scofield. Por favor pónganse de pie para la lectura de la Palabra de Dios.

“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” (Lucas 18:1-8).

Se pueden sentar.

El capítulo antes de esto, en el Evangelio de Lucas, termina con una descripción de los últimos días en la profecía Bíblica. Cristo dijo: “Como fue en los días de Noé, así también será en los días del Hijo del hombre” (Lucas 17:26). Cristo dijo que comían, bebían y se daban en casamiento “hasta el día en que Noé entró en el arca, y vino el diluvio y los destruyó a todos” (17:27). Entonces Él comparó los últimos días a los días de Lot, diciendo: “comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos” (Lucas 17:28-29). Y Cristo terminó esta comparación, diciendo:

“Así será el día en que el Hijo del Hombre se manifieste”
       (Luke 17:30).

Directamente después de decir eso, en el próximo capítulo de Lucas, Cristo “les refirió…una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1). Luego dio la parábola del Juez Injusto, y la terminó diciendo:

“Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
      (Lucas 18:8).

¿Qué quiere decir esto? Muchos comentarios dicen que significa que no habrá casi ningún Cristiano cuando Jesús regrese. Pero creo que eso no tiene sentido. William MacDonald captó la idea correcta cuando dijo: “Esto probablemente significa el tipo de fe que la viuda pobre [en la parábola] tenía...la clase de fe que clama a Dios noche y día” (traducción de William MacDonald, Believer’s Bible Commentary, Thomas Nelson Publishers, 1989, p. 1438; nota sobre Lucas 18:8). Por lo tanto, Cristo estaba preguntando si iba a encontrar fe en la oración persistente cuando regrese.

El Dr. J. Vernon McGee señaló que Cristo comparó los últimos días a la época de Noé, y el tiempo de Lot. En ambos casos las personas se concentraron en los aspectos materiales de la vida – comer, beber, comprar, vender, plantar, construir. Ellos sentían que no tenían tiempo, y ninguna inclinación a centrarse en las cosas de Dios. Esos no eran tiempos en que los hombres oraban. Así, en el capítulo 18, Cristo habló de oración persistente en una época de poca fe. En cuanto a Lucas 18:1 el Dr. McGee dijo:

      Él comparó los últimos días a los días de Noé [y Lot], que serían días difíciles – días que no serían conducidos a la fe. Así que ahora les habla acerca de una vida de fe en los días que carecen de fe. Esa es la razón por la que es tan pertinente a esta hora. Estamos viviendo en días, como lo ha indicado, cuando los corazones de los hombres se quedarán sin aliento por el miedo. Lo que tenemos en esta parábola es un párrafo pertinente en la oración para el tiempo presente. Nota que Él dice que habló una parábola para este fin; es decir, para este propósito, que los hombres deben orar siempre y no desmayar (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson, 1983, volumen IV, pág. 326; nota sobre Lucas 18:1).

Mi pastor de mucho tiempo en la iglesia China fue el Dr. Timothy Lin. El Dr. Lin también fue profesor de idiomas Bíblicos y teología en varios seminarios. El Dr. Lin dijo que Lucas 18:8 “se refiere a fe en la oración. Y la declaración de nuestro Señor es un lamento que Su Iglesia perderá la fe en la oración en la víspera de Su segunda venida”

(traducción de Timothy Lin, Ph.D., The Secret of Church Growth,First Chinese Baptist Church of Los Angeles, 1992, pp. 94, 95).

Estoy convencido que es lo que Cristo quiso decir cuando dijo:

“Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”
      (Lucas 18:8).

Esto significa que, en el materialismo y la confusión de los últimos días, los Cristianos perderán la fe en la oración persistente. Es por eso que Cristo dio la parábola.

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar [no ceder]” (Lucas 18:1).

¡Eso significa no parar de orar porque la respuesta no llega inmediatamente! Jesús dijo:

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá” (Mateo 7:7-8).

Los tiempos usados aquí en el Griego original muestran que Cristo quiso decir “pide persistentemente”, “toca persistentemente”, “busca persistentemente”. William MacDonald dijo: “Aquí tenemos una invitación para pedir y seguir pidiendo, buscar y seguir buscando, tocar y seguir tocando” (Ibíd., pág. 1228; nota sobre Mateo 7:7, 8).

Cristo prometió que tal oración continua sería contestada. Él dijo: “y se os abrirá” (Mateo 7:7). Él dijo, “se le abrirá” (Mateo 7:8). El Dr. John R. Rice dijo: “La oración persistente tiene la promesa de una respuesta. Ahora bien en la parábola del juez injusto la viuda molestó al juez injusto hasta que él finalmente le dio su petición... entonces prometió ‘¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardaré en responderles?’ Lucas 18:7” (traducción de John R. Rice, D.D., Prayer: Asking and Receiving, Sword of the Lord Publishers, 1970 edition, pág. 194).

He tenido oraciones contestadas después de pedir continuamente por largo tiempo. Después de haber sido convertido en Septiembre de 1961 comencé a orar casi todos los días para que Dios enviara un avivamiento a la Primera Iglesia Bautista China. No hace mucho el Dr. Murphy Lum me recordó que yo oraba por avivamiento cada vez que fui llamado a orar en la iglesia. Incluso cuando me pidieron que diera gracias antes de comer, o fui llamado a orar por algo más, sin ninguna relación al avivamiento, el Dr. Lum me recordó que siempre añadía una oración por avivamiento. Unos ocho años después de que empecé a orar por avivamiento allí, llegó, muy de repente, una mañana, cuando estábamos en las montañas en un campamento de verano. Por supuesto, otros oraban también. Pero el Dr. Lum señaló que yo continuaba, año tras año, hasta que el poder de Dios descendió en una serie poderosa de avivamientos en esa iglesia.

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).

Comencé a orar por una esposa piadosa más de diez años antes de conocer a la señora Hymers. Oré una y otra vez, año tras año. Entonces una noche conocí a la señora Hymers. Poco después supe que Dios había contestado por fin mis oraciones.

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).

No parecía haber ninguna esperanza de que mi madre fuera salva. Yo mismo dudé que fuera a suceder. Pero oré una y otra vez. Entonces una tarde, cuando yo estaba en Nueva York, Dios habló a mi corazón y dijo: “Tu madre va a ser salva ahora”. En un par de días el Dr. Cagan guió mi madre a Cristo, y se convirtió en una maravillosa Cristiana a la edad de ochenta años.

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).

Sin embargo, en otras ocasiones, Dios contesta nuestras oraciones más rápido. El Dr. Rice dijo: “Muchas, muchas veces Dios oye a los que oran por un asunto sólo una vez, y luego lo dejan” (Ibíd. p. 195). El Miércoles pasado, cuando estaba escribiendo el sermón de esta mañana sobre el ayuno, de repente me sentí movido a orar por Mitt Romney. El Gobernador Romney tenía previsto debatir al presidente Obama esa noche. Extrañamente, una y otra vez, cuando estaba escribiendo el sermón, me sentí movido a orar por el Sr. Romney. Todo el mundo en los medios de noticias lo habían hecho de menos, diciendo no tenía ninguna posibilidad. Yo mismo había perdido toda esperanza que él tendría alguna oportunidad. Pero allí estaba yo, movido a orar por él una y otra vez esa tarde. Oré en detalle por él, que él supiera exactamente qué decir, que estuviera tranquilo, que pareciera fuerte y seguro de sí mismo. Entonces, justo antes de que comenzara el debate, oré de nuevo para él estuviera tranquilo y lleno de fuerza.

Para sorpresa de todos en los medios de comunicación, el Gobernador Romney parecía una persona nueva cuando caminó en el escenario para el debate. Todo el mundo en los medios de comunicación estaba asombrado de su actuación. Ellos se sorprendieron de que ganó el debate completo. El comentarista Patrick J. Buchanan ha trabajado como asistente de tres presidentes. El Sr. Buchanan dijo en las noticias Fox, ¡que el desempeño de Romney era el mejor que había visto en su vida! ¡Todo el mundo estaba muy sorprendido! Mas tarde esa noche, Dios le dijo a mi corazón: “Oí tus oraciones hoy”. El Sr. Lee me dijo que él también fue movido a orar por el Sr. Romney ese día. No sé si Romney va a ganar las elecciones, pero sí sé que ganó ese debate en respuesta a mis oraciones y las oraciones de otros. Sí, a veces Dios responde cuando oramos sólo una vez, o sólo por un día. La oración es el medio por el cual Dios bendice a la gente. ¡No dejes de orar, no importa cuánto tiempo tome para que llegue la respuesta!

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).

John Newton escribió “Sublime Gracia”. Él también escribió el himno que el Sr. Griffith cantó antes de este sermón,

Ven, mi ser, pleito haced,
   Pues Jesús pide que oréis;
La oración ama contestar,
   Él, pues, no te lo negará,
Él, pues, no te lo negará.

Vienes tú ante un Rey;
   Peticiones grandes traed;
Tal es Su gracia y poder
   Nunca mucho le pediréis,
Nunca mucho le pediréis.
   (Traducción libre de “Come, My Soul, Thy Suit Prepare”
     por John Newton, 1725-1807).

A principios de este año comencé a orar por seis jóvenes en nuestra iglesia. Los seis de ellos habían estado viniendo a la iglesia por mucho tiempo – la mayoría de ellos durante muchos años. Sin embargo ellos no eran salvos. Nada de lo que predicaba parecía alcanzarlos o conmoverlos. Nada de lo que les decía en privado parecía ayudarles. Pero cuando comencé a orar por ellos muy en serio, de repente Dios me mostró qué decirles. Era algo que nunca había pensado antes. Pero de repente, uno de ellos fue salvo. Luego dos más, y luego tres más. Parecía tan fácil. Pero antes parecía imposible. ¡Los seis de ellos fueron convertidos rápidamente en tres semanas! ¡Fue un toque pequeño del avivamiento!  ¡Qué milagro! ¡Qué respuesta a oración persistente!

Me di cuenta de que había “orado hasta el fin”, como los antiguos lo llamaron. Yo había orado hasta que llegó la respuesta. ¡Estos jóvenes están ahora vivos de entre los muertos! ¡Ellos están llenos de vida, orando para que otros sean salvos, y trabajando para traer nuevos jóvenes a la iglesia! ¡Dios responde la oración! ¡No te rindas! ¡Ora hasta que llegue la respuesta!

“Les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar” (Lucas 18:1).

Vienes tú ante un Rey;
   Peticiones grandes traed;
Tal es Su gracia y poder
   Nunca mucho le pediréis,
Nunca mucho le pediréis.

Estás aquí esta noche, y no eres salvo. Estamos orando por ti. Me has oído decir varias veces que Jesús murió en la Cruz para pagar el castigo por tus pecados, y que Él derramó Su Sangre preciosa para limpiarte de todo pecado. Me has oído decir repetidamente que Jesús resucitó físicamente de entre los muertos, y ascendió a la diestra de Dios en el Cielo, a otra dimensión, para darte vida. Sin embargo, este maravilloso mensaje de esperanza te ha parecido como un mito, como un “cuento”, como el Dr. J. Gresham Machen decía. Pero ahora estamos orando para que Dios haga que estas grandes verdades ardan como brasas en tu corazón – que Dios te convenza de pecado – y te traiga a Su Hijo, el Señor Jesucristo. ¡Y no vamos a dejar de orar por ti hasta que estés en Cristo Jesús, salvo del pecado, la muerte y el Infierno por Él! ¡Que Dios conteste nuestras oraciones por ti pronto! Y le digo a nuestra gente esta noche, en las palabras de John Newton,

Vienes tú ante un Rey;
   Peticiones grandes traed;
Tal es Su gracia y poder
   Nunca mucho le pediréis,
Nunca mucho le pediréis.

“Vienes tú ante un Rey”. ¡Cántala!

Vienes tú ante un Rey;
   Peticiones grandes traed;
Tal es Su gracia y poder
   Nunca mucho le pediréis,
Nunca mucho le pediréis.

¡Sigue orando por las personas jóvenes perdidas que vienen a nuestra iglesia, hasta que Dios los atraiga a Jesús! ¡No dejes de orar! ¡Sigue orando hasta que Dios responda a tus oraciones! ¡Amén!

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Oración Antes del Sermón por el Dr. Kreighton L. Chan.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Come, My Soul, Thy Suit Prepare” (por John Newton, 1725-1807).