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LA PREDICACIÓN QUE NECESITAMOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Día del Señor, 23 de Septiembre, 2012

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).


El principio de ese texto dice: “El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación”. El mundo tiene su idea de lo que es la sabiduría. El mundo piensa que Benjamin Spock tenía razón cuando le dijo a los padres que no disciplinaran a sus hijos. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! El mundo piensa que la pena capital por el asesinato es malo, que los asesinos deben ser rehabilitados en lugar de ejecutados. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! El mundo piensa que cada mujer tiene el derecho de matar al bebé en su vientre, aún en el noveno mes. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! El mundo piensa que hay que inclinarse ante los líderes Musulmanes que queman nuestras iglesias y matan a nuestros hermanos y hermanas en todo el mundo. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! El mundo piensa que dos mujeres pueden casarse. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! ¡Pero ninguna de estas cosas nos ha ayudado, o nos ha traído más cerca a Dios! Ninguna de estas cosas fortalece a nuestra cultura, ¡o le da a nuestros jóvenes un conocimiento de Dios!

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

Sí, ya sé que la predicación no está de moda hoy en día. Sé que los hombres nos dicen que esta es la era de la televisión y el Internet – por lo tanto ya no podemos predicar – ya no es “heraldo del Evangelio como un pregonero”, que es lo que la palabra Griega traducida como “predicar” significa. “No más predicación”, dicen. “¡La gente no va a aguantar a un hombre que grita en el púlpito!” ¡Eso es lo que el mundo dice! ¡Esa es la sabiduría de este mundo! “Sólo enseña la Biblia versículo por versículo”, dicen. “No levantes la voz. Deja que la gente tome notas”. Ese es un buen truco para que la gente piense que están aprendiendo algo. En realidad, los mantiene en la infancia espiritual, pero la mayoría de la gente nunca se dará cuenta de eso. ¡La mayoría de la gente no se detendrá a pensar que ninguno de los gigantes de la fe en tiempos de la Biblia tomaba notas! “No les grites. Sé dulce en todo momento”. ¡Esa es la sabiduría de este mundo! ¡Pero no es la sabiduría de Dios!

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

La predicación puede parecer tonta a los hombres perdidos y carnales. La predicación puede parecer como el trabajo de un necio. ¡Eso es lo que este mundo piensa! Pero Dios piensa diferente. ¡Dios piensa que la predicación de un hombre que sostiene una Biblia y habla con pasión ardiente es la cosa más importante en el mundo! Nada puede tomar el lugar de la predicación. ¡Nuestras iglesias están fallando por falta de predicación! El Cristianismo viene a la vida cuando la predicación viene a la vida. Las oraciones de los santos tienen vida en ellos, y los pecadores pasan de la muerte a la vida, ¡cuando la predicación viene a la vida! Pero cuando los hombres tímidos, que tienen miedo de algunas mujeres en sus iglesias, dan delicados pequeños “sermones expositivos” las luces se apagan, y las iglesias descienden a las tinieblas. ¿Por qué? Porque –

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

¿Cuál es el propósito de un sermón? El propósito de un sermón es dado en nuestro texto:

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

Ese es el propósito de la predicación – “salvar a los creyentes”. Cada sermón debe ser dirigido a “los creyentes”. Cada sermón sobre la oración, cada sermón sobre la responsabilidad, cada sermón doctrinal, cada sermón de reunión de oración – ¡cada sermón debe centrarse en algún aspecto de salvar a los que creen! Casi nunca predico un sermón a alguien, en cualquier lugar, sin predicar para “salvar a los creyentes”. Puede ser un sermón para salvarte. Puede ser un sermón que te dice cómo ayudar a alguien ser salvo. Puede ser un sermón sobre otro tema, pero el corazón de todos y cada sermón que predico es para “salvar a los creyentes”.

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

Ya que la predicación es tan importante debemos saber que clase de predicación necesita la gente. Debemos saber lo que la Biblia dice sobre la predicación. ¿Qué dice la Biblia los hombres deben predicar?

I. Primero, la Biblia dice que necesitamos predicación contra el pecado.

El Apóstol Pablo dijo: “Que prediques la palabra...redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina” (II Timoteo 4:2). Tiene que haber reprensión y corrección Bíblica del pecado si es verdadera predicación como la que los hombres predicaron en la Biblia.

Ve de regreso a Enoc antes del Gran Diluvio. ¿Qué predicó Enoc? Se nos dice lo que predicó en la Epístola de Judas. Esto es lo que Enoc predicó:

“He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares, para hacer juicio contra todos, y dejar convictos a todos los impíos de todas sus obras impías que han hecho impíamente, y de todas las cosas duras que los pecadores impíos han hablado contra él” (Judas 14-15).

Enoc predicó sobre la Segunda Venida de Cristo, sobre el Juicio Final de los pecadores no salvos. Él predicó contra los pecados que han cometido los impíos. Él predicó en contra de la charla sucia de los pecadores. Él predicó en contra de las cosas pecaminosas que los hombres malvados dicen en contra de Dios. Enoc, el séptimo desde Adán, predicó sermones fuertes, duros, reprendiendo los pecados de su generación, y les advirtió que se arrepientan antes que el juicio cayera sobre ellos. ¡Ese es el tipo de predicación que necesitamos hoy!

Entonces piensa en la predicación del profeta Isaías. Él dijo:

“Clama a voz en cuello, no te detengas; alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” (Isaías 58:1).

Lee los primeros capítulos de Isaías en algún momento. Él predicó contra su hipocresía. Dijo que sus manos estaban llenas de sangre. Denunció su rebelión contra Dios. Él predicó que sus líderes no protegían a las viudas y los huérfanos. Dijo que sus ciudades serían quemadas en el fuego, su tierra devorada por extraños. ¡Ese es el tipo de predicación que necesitamos hoy!

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

¿Qué de Juan el Bautista? ¿Qué predicó él? Él predicó:

“¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera? Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento” (Mateo 3:7-8).

Los llamó una generación de víboras, que serían arrojados al fuego del Infierno. ¡Los llamó a que se arrepintieran!

¡Entonces piensa como Jesús predicó contra el pecado! Él predicó contra la incredulidad. Él predicó contra el adulterio. Él predicó en contra de guardar rencor, y les dijo que si no perdonaban a otros tampoco su Padre que está en el Cielo los perdonaría. Él le predicó a los Fariseos y los escribas: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” (Juan 8:44). Los hombres odiaban a Jesús porque Él predicaba contra sus pecados. ¡Lo crucificaron por predicar contra su pecado! ¡Cada predicador que es fiel al ejemplo de Jesús a veces tiene que hacer enojar a la gente, predicando en contra de sus pecados, como lo hizo Jesús! El Apóstol Pedro dijo que Cristo: “dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (I Pedro 2:21). ¡Sin duda eso significa que todo predicador como Cristo debe denunciar el pecado desde el púlpito, como lo hizo Jesús! El Dr. John R. Rice dijo a los predicadores jóvenes:

      No te dejes influenciar por [aquellos] que temen que vas a provocar una perturbación en tu iglesia. No seas demasiado conmovido por las súplicas de tu esposa que teme que tendrás tu salario reducido o que no tendrás trabajo ni a donde ir. Se fiel a Cristo, y Cristo te será fiel a ti...Es verdad que los predicadores deben predicar con amor y compasión y lágrimas. Pero eso no cambia el hecho de que somos claramente ordenados a redarguir y reprender, y a predicar la Palabra en contra de pecados particulares (traducción de John R. Rice, D.D., Great Truths for Soul Winners, Sword of the Lord, 1964, p. 137).

Cuando yo estaba predicando en cierta iglesia Bautista del Sur en el Norte de California, yo nombré los pecados de los jóvenes – besuqueándose, mirando pornografía y no asistiendo a la iglesia. Yo dije que no hay que escuchar a los maestros apóstatas como el Obispo Pike, quien era el jefe de la Iglesia Episcopal en San Francisco en ese tiempo. Después del sermón, el pastor me llevó a su oficina y me dijo que no predicara así o me metería en problemas. Extrañamente, este pastor fue despedido después por su iglesia, ¡y terminó pastoreando en una extensión de la iglesia que empecé!

Me habían advertido de no predicar contra los errores teológicos en el seminario al que asistí. Pero los que me advirtieron después fueron despedidos del seminario. Después de que todos ellos se fueron, ¡prediqué en el auditorio de ese mismo seminario! Nunca he dejado de predicar contra el pecado, y aquí estoy esta noche, ¡con una iglesia maravillosa llena de jóvenes entusiasmados! El Dr. Rice tenía razón: “Se fiel a Cristo, y Cristo te será fiel a ti”. Amén.

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

Alguien se quejó de que te dejo aplaudir. ¿Y qué? La Biblia dice: “Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo” (Salmo 47:1). ¿Qué hay de malo en eso? Está en la Biblia, ¿no es así? ¡Cuando los jóvenes van a un partido de fútbol o un concierto de rock gritan y aplauden hasta que el estadio tiembla! Pero las advertencias que te estoy dando esta noche son mil veces más importantes que un partido de fútbol – ¡y diez millones de veces más importante que un concierto de rock con Justin Bieber o Lady Gaga! ¡Arrepentíos, porque el reino de los cielos se acerca!

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

II. Segundo, la Biblia dice que necesitamos predicación sobre el Infierno.

Todos los predicadores de la Biblia predicaron sobre el juicio y el Infierno, y la ira de Dios contra el pecado. El Señor Jesucristo predicó constantemente sobre el Infierno, ¡advirtiendo a los pecadores a huir de la ira de Dios!

Cristo dijo: “Cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego” (Mateo 5:22).

Cristo dijo: “Así será al fin del siglo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:49-50).

Cristo dijo que un día Él “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno” (Mateo 25:41).

Cristo dijo: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna” (Mateo 25:46).

El pastor que no predica sobre el Infierno no sigue el ejemplo de Jesús, quien “dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas” (I Pedro 2:21). El Dr. John R. Rice dijo: “¡Fuera con estos sermones agradables y fáciles que no despiertan los temores de nadie, que no traen ninguna lágrima, que no llevan a los hombres a arrepentirse! ¡Fuera con esta predicación que deja a los pecadores dormidos en sus pecados, tranquilos, y satisfechos de sí mismos! ¡Oh, Dios dénos el tipo de predicación que hace que los hombres tiemblen cuando piensan acerca del Infierno y el juicio venidero!” (ibid., p. 140).

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

III. Tercero, la Biblia dice que necesitamos predicación sobre la salvación por la Sangre de Cristo.

La Biblia enseña que todos los hombres y las mujeres son pecadores. Dice: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). La Biblia dice: “No hay hombre que no peque” (I Reyes 8:46). La Biblia dice: “Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque” (Eclesiastés 7:20).

“Pero”, dices: “Dios no sabe de mis pecados. Aún mi madre no sabe de mis pecados. Son un secreto”. Tu madre pueda que no sepa acerca de tus pecados, pero Dios sabe todo acerca de ellos. La Biblia dice: “Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos” (Proverbios 15:3). ¡Tus pecados no son un secreto para Dios! La Biblia dice: “Porque Dios traerá toda obra a juicio, juntamente con toda cosa encubierta” (Eclesiastés 12:14). La Biblia enseña que cada pecado que has cometido está registrado en los libros del juicio de Dios (Apocalipsis 20:12). En el Último Juicio vas a estar delante de Dios Todopoderoso. Él leerá la lista de tus pecados de Sus libros de juicio, y serás “lanzado al lago de fuego” (Apocalipsis 20:15).

Sólo hay una manera para que escapes de ese juicio horrible. Tus pecados deben ser borrados con sangre de los libros de Dios. Es por eso que el Señor Jesucristo fue a la Cruz. Cristo murió en la Cruz para pagar el castigo por tus pecados. La Biblia dice:

“Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:8-9).

Romanos 5:9 dice que pueden ser “justificados en su sangre”. La Sangre de Jesucristo puede limpiar todos los pecados que has cometido, porque leemos en I Juan 1:7: “La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”. Necesitamos predicación sobre la Sangre de Cristo. ¡Es lo único que puede limpiarnos del pecado!

“Agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

Algunos predicadores hoy en día dicen que no hay Sangre. No sé cómo pueden decir eso cuando la Biblia hace muy claro que Jesús “nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Apocalipsis 1:5). ¡Nunca creas en un predicador o maestro de la Biblia que le da poca importancia a la Sangre de Jesús! La Biblia dice: “¡Ay de ellos! porque han seguido el camino de Caín” (Judas 11). Como Caín, ellos rechazan la Sangre. ¡Nunca les escuches a ellos! ¡Cuidado con la enseñanza de Caín! ¡Sin la Sangre de Cristo no hay salvación! ¡En lo absoluto! Siempre recuerda ese antiguo himno, de nuestros antepasados:

¿Qué me puede dar perdón?
   Solo de Jesús la sangre;
¿Y un nuevo corazón?
   Solo de Jesús la sangre.
Precioso es el raudal
   Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
   Solo de Jesús la sangre.
(Traducción libre de “Nothing But the Blood” por Robert Lowry, 1826-1899).

¿Quieres ser salvo esta noche? ¿Te gustaría tener cada uno de tus pecados lavados, fuera de los libros del juicio de Dios, por la Sangre de Jesús? Entonces, mientras cantamos ese himno de nuevo, sal de tu asiento y ve a la parte de atrás del auditorio. El Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo donde podemos aconsejarte y orar contigo. Ve ahora mientras cantamos.

¿Qué me puede dar perdón?
   Solo de Jesús la sangre;
¿Y un nuevo corazón?
   Solo de Jesús la sangre.
Precioso es el raudal
   Que limpia todo mal;
No hay otro manantial,
   Solo de Jesús la sangre.

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: I Corintios 1:18-21.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Oh, What a Fountain!” (por Dr. John R. Rice, 1895-1980).


EL BOSQUEJO DE

LA PREDICACIÓN QUE NECESITAMOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Pues ya que en la sabiduría de Dios, el mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría, agradó a Dios salvar a los creyentes por la locura de la predicación” (I Corintios 1:21).

I.   Primero, la Biblia dice que necesitamos predicación contra el
pecado, II Timoteo 4:2; Judas 14-15; Isaías 58:1; Mateo 3:7-8;
Juan 8:44; I Pedro 2:21; Salmo 47:1.

II.  Segundo, la Biblia dice que necesitamos predicación sobre el
Infierno, Mateo 5:22; 13:49-50; 25:41, 46; I Pedro 2:21.

III. Tercero, la Biblia dice que necesitamos predicación sobre la
salvación por la Sangre de Cristo, Romanos 3:23; I Reyes 8:46;
Eclesiastés 7:20; Proverbios 15:3; Eclesiastés 12:14;
Apocalipsis 20:12, 15; Romanos 5:8-9; I Juan 1:7;
Apocalipsis 1:5; Judas 11.