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UNOS CUANTOS CONSEJOS EN EL DÍA DE LOS PADRES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 17 de Junio, 2012

“Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).


He predicado poco sobre la paternidad. Creo que la razón se halla en mi propia experiencia. Me duele hablar del tema. Las primeras palabras que yo hablé fueron en un carro en la noche, mientras mi padre estaba afuera pagándole al que atendía en una gasolinera. Mi madre dijo: “¿Dónde está papi?” Ella dijo que la miré con miedo en mis ojos y repetí lo que ella había dicho: “¿Dónde está papi?” Mamá siempre decía que era admirable que un niño de seis meses dijera sus primeras palabras, en frase completa: “¿Dónde está papi?” La oí decir esa historia tan seguido que casi recordaba cuando sucedió. Aun creo que lo recuerdo, aunque se me dice que nadie recuerda lo que sucedió cuando tenían seis meses de edad. Creo que tienen razón, pero el sentido de miedo nunca se me quitó. “¿Dónde está papi?” Casi nunca lo vi en mi niñez. Él se fue cuando yo tenía dos años. Volvió a casa unas cuantas semanas cuando yo tenía como siete años. Al fin se divorciaron cuando yo tenía catorce, y él se volvió a casar poco tiempo después, todas mis esperanzas y sueños de que volvieran a estar juntos se rompieron para siempre. En mi niñez no se oía mucho de la separación. Recuerdo bien oír a una mujer decirle a otra: “Sabes, él viene de un hogar roto”. Hubo circunstancias cuando yo tenía catorce años que me forzaron a vivir con otra familia, donde jamás me sentí querido.

En su introducción de 1995 al libro de Churchill, [Mi Vida Temprana] My Early Life, William Manchester dijo: “Abandonado emocionalmente por ambos [padres], el joven Winston se culpaba a si mismo…Su resentimiento escondido hacia ellos tenía que dirigirse a otra parte. De ese modo se volvió un joven difícil y mal estudiante. Toda su vida estuvo plagada por episodios de depresión – ‘Perro Negro’ los llamaba él. Según él, el amor, tenía que ser ganado, y él lo buscaba en los logros, volviéndose una criatura de ambición y energía cruda”. Cuando yo leí eso hace varios años me hizo llorar, porque de cierto modo describía mi niñez solitaria. Yo siempre me culpé de su separación. No ayudó cuando una tía me dijo: “Tú lo hiciste a ellos, Robert”. Ahora me doy cuenta que no era cierto en absoluto, pero ese pensamiento me atormentaba cuando era niño.

En 1902, a los 28 años de edad, Churchill escribió un libro llamado [La Guerra del Rio] The River War, sobre sus experiencias militares en Sudán. Pensando en su niñez solitaria el joven Churchill dijo: “Arboles solitarios, se llegan a crecer, crecen fuertes”. Creo que eso también me describe a mí, al menos en cierta medida. Experimenté un gran alivio cuando mi madre fue maravillosamente convertida a la edad de ochenta años. Hubo un cambio radical en ella que sólo Dios podría haber dado. Mi padre, también, espero fue salvo unas semanas antes de morir. Agradezco a Dios por eso cada vez que pienso en ellos. Pero el dolor de la infancia todavía está allí a veces.

Así que siempre me ha sido difícil hablar sobre ser padre en el Día del Padre. Cuando yo me volví padre supe que no tenia modelo qué seguir en mi propia vida. Así que conscientemente oraba para que Dios me ayudara. El otro día me emocioné profundamente cuando uno de mis hijos me dijo, “Estoy agradecido de que Dios me permitió ser tu hijo, y espero algún día ser la mitad de buen padre que tu has sido para mí”.

Les estoy dando mi historia por una razón. Muchos jóvenes hoy en día le temen al matrimonio. He descubierto que muchos de ellos también tienen miedo de tener hijos. El temor del matrimonio se llama “misoginia”. Se ha extendido hoy en día por varias razones, pero creo que la más común es que ven muchos matrimonios fracasados, a menudo incluso el fracaso del matrimonio de sus padres. Pero este miedo produce personas que no tienen familia, y así pierden la alegría de tener una familia propia. Esta es una verdadera tragedia.

Quiero dejar muy claro que los jóvenes Cristianos no deben tener miedo a casarse y tener hijos. Dios puede ayudarte a tener éxito en el matrimonio, y Él sin duda te ayudará si eres realmente convertido, y si dependes de Él a medida que avanzas por la vida. Yo sé que es verdad porque Dios ha ayudado a mi esposa y a mí en esto. Sí, hay luchas y problemas cuando te casas y tienes hijos, pero la alegría que tendrás será mucho mayor que las adversidades. La mayor alegría humana que he vivido ha sido a través del matrimonio y los hijos. Consigue el libro del Dr. Rice, [El Hogar, el Noviazgo, el Matrimonio y los Hijos] The Home, Courtship, Marriage and Children. Léelo y estúdialo. El Dr. Rice puede guiarte, y convertirse en un modelo a seguir para que tú puedas tener un hogar feliz para ti y tus hijos. Aquí, entonces, hay algunas cosas que Dios me ha enseñado, en respuesta a la oración

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Primero, un padre debe amar a sus hijos incondicionalmente. Hagan lo que hagan tus hijos, nunca dejes de amarlos. Déjales saber que no importa cual mal hagan siempre podrán volver a casa. Si se ponen muy mal, a lo mejor no serán bienvenidos en su iglesia. Pero siempre pueden venir a casa si necesitan hacerlo. La Parabola del Hijo Prodigo nos debe enseñar eso. Cuando el joven volvió a casa: “Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20). Cualquier consejo contrario que recibas, siempre recuerda al Padre en esa parábola. Ama a tus hijos con un amor incondicional. Asegúrate que tu amor por ellos no tiene que ser ganado, que siempre los amarás no importa lo que hagan.

Segundo, como dijo el Apóstol: “Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos”. Cuando mis hijos crecían yo traté lo mejor que pude en seguir el consejo del Dr. John R. Rice. Él dijo de no pegarle a los hijos cuando estas enojado, sino que esperes haberte “enfriado”. Entonces les explicas por qué los disciplinas, y abrazarlos después. Yo traté de hacer eso y a menudo lo logree. Tus hijos no serán “provocados a ira” si los disciplinas así. Nunca le pegues a un niño en enojo. Pídele a Dios que te ayude a tener sabiduría al disciplinar a tus hijos.

Tercero, ‘Criadlos en disciplina y amonestación del Señor”. Yo siempre pensé que el mejor lugar para los niños era estar en la iglesia. Así, mi esposa y yo los trajimos a la iglesia desde el principio. El primer Domingo después de nacer estuvieron en la iglesia. No han faltado a la iglesia el Domingo en sus vidas. No son perfectos, pero nunca faltan a la iglesia, no importa lo que pase. Aquí estaban anoche, para la reunión de oración de Sábado de noche y evangelismo. Ellos están aquí conmigo esta mañana, y estarán aquí conmigo en la iglesia esta noche. Siempre ha sido así, y oro que siempre sea así.

El Dr. John R. Rice dijo: “Las madres son mencionadas en la Biblia unas 363 veces, pero los padres más de 1,300 veces. El padre estaba destinado a ser la imagen de Dios el Padre, el sumo sacerdote de su familia, el rey, el juez, el consejero, el proveedor, ¡el vengador de la injusticia!” (Traducción de Dr. John R. Rice, “And Ye Fathers”).

Una vez más, el Dr. Rice dijo algunas cosas acerca de ser padre que siento son importantes en estos días malos. Así que voy a citar en detalle lo que él escribió. El Dr. Rice dijo:

      Ha habido una erosión triste en los Estados Unidos de la autoridad y el honor y la responsabilidad que los padres han dado en el pasado. En un tiempo un padre aprobaba o rechazaba el matrimonio de los hijos, así como sus hijas, y muchas veces lo arreglaba...Pero muchas cosas han tendido a quitarles la gloria y la autoridad a los padres. El movimiento feminista, la rebelión de las esposas...Todo esto ha minimizado el papel del padre.
      Psicólogos ateos han enseñado que el castigo corporal de los niños está mal, que todo adolescente debe planificar su propia vida – a favor o en contra de las drogas y el alcohol y el tabaco y la inmoralidad sexual – como ellos prefieran. Los políticos tienen la esperanza de obtener el voto de la izquierda radical, dando el voto a los adolescentes.
      Así que el lugar de Dios para los padres como sumo sacerdote de la familia, como juez, gobernante, proveedor y guía, se ha gastado en los Estados Unidos. Pero debemos recordar que, en el plan de Dios, los padres son la gloria de sus hijos. Los niños son en gran medida lo que sus padres los hacen (Rice, ibid.).

Todo hombre que está aquí esta mañana, debe tratar de convertirse en modelo y líder en su casa. Así que te ruego, en nombre de Jesús, asegúrate de que tu familia vive para Dios, y los niños son enseñados, y disciplinados, y oró para que confíen en Cristo y se conviertan en Cristianos sólidos.

Pero ¿qué si has no has podido ser todo esto en tu casa? Oh, ven a Jesús, confía en Él y se salvo. Ven a la iglesia cada vez que la puerta esté abierta, y deja que tus hijos te vean vivir una nueva vida delante de ellos. Ora todos los días para que Dios te haga un padre nuevo y mejor.

¿Y qué si eres es una persona joven cuyo padre no es un Cristiano? Ven a Jesús y confía en Él. Y pídele a Dios que te ayude a vivir la vida Cristiana. Dios te ayudará, incluso si tu propio padre no fue un buen ejemplo. Yo sé que es verdad porque Dios me ha ayudado a través de las tormentas de la vida. Hay una preciosa promesa en la Palabra de Dios para ti:

“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá. Enséñame, oh Jehová, tu camino, Y guíame por senda de rectitud A causa de mis enemigos....Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes. Aguarda a Jehová; Esfuérzate, y aliéntese tu corazón; Sí, espera a Jehová” (Salmo 27:10, 11, 13, 14).

Si todavía no eres un Cristiano te animo a confiar en Jesús esta mañana. Él murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Él está vivo en el Cielo orando por ti. ¡Oh, confía en Jesús esta misma mañana! Vamos a cantar el himno número 7 en tu cancionero. Mientras cantamos por favor ve a la parte de atrás del santuario. El Dr. Cagan te llevará a un lugar tranquilo para oración y consejería. Ve mientras cantamos.

Tal como soy, sin ruego que,
   Tu sangre derramada fue,
Y que Tú estás llamándome,
   ¡De Dios Cordero a Ti yo voy!

Tal como soy no espero ya,
   Ninguna mancha a borrar
Tu sangre sola limpiará,
   ¡De Dios Cordero a Ti yo voy!

Tal como soy tan ciego y vil;
   Me ofreces la visión a mí,
Lo que carezco encuentro en ti,
   ¡De Dios Cordero a Ti yo voy!
(Traducción libre de “Just As I Am” por Charlotte Elliott, 1789-1871).

(FIN DEL SERMÓN)
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en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por Dr. Kreighton L. Chan: Efesios 6:1-4.
El Solo Cantado Antes del Sermón por Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Rise Up, O Men of God” (por William P. Merrill, 1867-1954).