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EL EJEMPLO DEL CIEGO BARTIMEO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles,
La Mañana del Día del Señor, 4 de Diciembre, 2011

“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús” (Marcos 10:46-50).


Marcos lo llama “Bartimeo el ciego, hijo de Timeo” (Marcos 10:46). Debe haber habido decenas de ciegos en Jerusalén en aquellos días. La ciudad se estaba llenando rápidamente con miles de Judíos que venían de todo el Imperio Romano para celebrar la Pascua. En las grandes multitudes que salieron a las calles estaba este hombre ciego, “Bartimeo, hijo de Timeo”. Marcos nos dice su nombre para distinguirlo de otros antiguos Cristianos. Marcos quería que los Cristianos en la iglesia de Jerusalén supieran exactamente quién era. Puesto que el Evangelio de Marcos fue escrito apenas unos 30 años después de este evento es posible que Bartimeo todavía vivía, y seguía siendo un miembro activo de la iglesia en Jerusalén. Si ya había muerto todavía habría muchos allí que lo recordaban. Podemos aprender muchas cosas de la conversión de este hombre.

I. Primero, muchos tratarán de detenerte de venir a Jesús.

Bartimeo se sentó al lado de la carretera pidiendo limosna. Entonces oyó que Jesús venía. Él clamó: “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí” (Marcos 10:47). Mucha gente en la multitud le reprendió y le dijo que se callara.

¿No es eso lo que sucede cuando quieres venir a Jesús? La gente trata de detenerte. Si tienes amigos perdidos, van a tratar de detenerte. Si tienes padres perdidos, a menudo tratarán de detenerte. El mismo Satanás tratará de detenerte. Me parece que las fuerzas del demonio estaban trabajando en los que le dijeron a Bartimeo que se callara, cuando le dijeron que dejara de clamar “Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí”. Además, tu propia naturaleza depravada va a tratar de detenerte. Debes luchar como Bartimeo lo hizo, si quieres ser salvo.

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí”
       (Marcos 10:48).

Él clamaba mucho más: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!” Jesús dijo: “Esforzaos a entrar por la puerta angosta” (Lucas 13:24). No debes dejar de luchar para encontrar a Cristo. Debes “esforzarte” para entrar a Cristo. La palabra Griega traducida “esforzaos” en Lucas 13:24 es “agonizomai”. De ahí viene la palabra en Español “agonía”. Debes pasar por agonía, lucha, y esfuerzo para entrar, ¡y para llegar a Jesús Mismo! Para muchos no es una cosa fácil en lo absoluto. Los poderes del Infierno están en tu contra. Tu propio corazón cegado por el pecado está en tu contra. Debes luchar más allá de tus propios sentimientos, pensamientos y emociones para llegar a Jesús. Si dejas de esforzarte nunca encontrarás la paz con Dios, porque,

“No hay paz, dijo mi Dios, para los impíos” (Isaías 57:21).

Los que no se salvan dejarán de orar y luchar para llegar a Jesús y tener sus pecados perdonados por Él. Se darán por vencidos. Se sentarán en la iglesia como zombis hasta que por fin el Diablo se los lleve. Pero los que se salvan se “[Esforzarán] a entrar” ¡hasta que lo logren! Los otros “procurarán entrar, y no podrán” (Lucas 13:24). Los que se salvan dirán en sus corazones:

Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia Tu libertad y Tu luz,
   Vengo Jesús a Ti.
(Traducción libre de “Jesus, I Come” por William T. Sleeper, 1819-1904).

¡Cántala!

Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia Tu libertad y Tu luz,
   Vengo Jesús a Ti.

II. Segundo, observa que algunos te animarán a venir a Jesús.

En ese grupo de personas a la orilla del camino, muchos trataron de callar a Bartimeo, y detenerlo de venir a Jesús. Pero hubo algunos que lo animaron. “Y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama” (Marcos 10:49).

El mundo, la carne y el Diablo están en tu contra. Pero hay buenos Cristianos aquí para orar por ti, para animarte, para hablarte, ¡y para urgirte que vengas a Jesús! Escucha con atención a nuestro diácono, Dr. Cagan. Él quiere que vengas a Jesús y seas salvo. Él es un hombre muy sabio, con años de experiencia en ayudar a las personas en su lucha por llegar al Salvador. Pon mucha atención a lo que dice, y sigue su consejo – y haz lo que él dice. No te rindas. ¡Si estás entre los elegidos serás salvo! No te rindas. Jesús dijo:

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

“Del Cautiverio, Noche y Penar”. ¡Cántala!

Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia Tu libertad y Tu luz,
   Vengo Jesús a Ti.
De mi dolor, vengo a Tu salud,
   De la pobreza a Tu bendición,
De mi pecado vengo a Ti,
   Vengo Jesús, a Ti.

III. Tercero, observa que Jesús mandó llamarle.

“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama”
       (Marcos 10:49).

Eso es lo que Jesús manda a hacer a los predicadores. Él nos manda a llamar a los pecadores a venir a Jesús y ser salvos. Él nos manda a predicar el Evangelio. Jesús nos dice, “predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15). La palabra “Evangelio” significa “buenas noticias”. Es una buena noticia saber que Jesús murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Es una buena noticia saber que la Sangre de Jesús puede limpiarte de todo pecado. Es una buena noticia saber que Jesús resucitó físicamente de entre los muertos y ascendió de nuevo a la diestra de Dios Padre para darte vida. Es una buena noticia saber que Jesús está orando por ti. Sí, y es una buena noticia saber que puedes venir a Jesús con simple fe y ser salvo de tus pecados. “Del cautiverio, noche y penar”. ¡Cántala!

Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia Tu libertad y Tu luz,
   Vengo Jesús a Ti.

IV. Cuarto, debes venir a Jesús Mismo.

Pero vuelvo a insistir que sólo los elegidos llegan a Él. Observa que había una gran multitud a la orilla de la carretera ese día. Pero Jesús no llamó a ninguno de ellos. El texto dice:

“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle”
       (Marcos 10:49).

Bartimeo fue el único que Jesús efectivamente llamó de ese gran grupo de personas. Sólo aquellos que son elegidos oirán la llamada y llegarán a Jesús. Jesús dijo dice: “Muchos son llamados, y pocos escogidos” (Mateo 22:14).

No sirve de nada que te preguntes si eres uno de los elegidos o no. Si mencionas la elección en el cuarto de consejo el Dr. Cagan te dejará ir. No pienses en eso. No te va a ayudar. No pienses en ello y no hables de ello. Si estás entre los elegidos pensarás acerca de tu pecado y tu necesidad de Jesús. Si estás entre los no elegidos pensarás acerca de la elección, y no acerca de Jesús. Observa lo fácil y rápido que este hombre ciego vino al Salvador. “El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús” (Marcos 10:50).

Sólo piensa sobre tu pecado, y tu necesidad de Jesús para que perdone tus pecados, y limpie tu pecado con Su Sangre. Sólo piensa en venir a Jesús. Y ven a Jesús. “¡Él te salva, Él te salva, Él te salvará!” Amén. Por favor pónganse de pie y canten himno número 7 en su cancionero.

Del cautiverio, noche y penar,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia Tu libertad y Tu luz,
   Vengo Jesús a Ti.
De mi dolor, vengo a Tu salud,
   De la pobreza a Tu bendición,
De mi pecado vengo a Ti,
   Vengo Jesús, a Ti.

De mi vergüenza e irrectitud,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
A la gloriosa paz de Tu cruz,
   Vengo Jesús a Ti.
De mi tristeza a felicidad,
   De la tormenta calma será.
De mi problema salmos cantar,
   Vengo Jesús a Ti.

De la inquietud y orgullo fugaz,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Vengo a habitar en Tu voluntad,
   Vengo Jesús a Ti.
Vengo de mí a estar en Tu amor,
   Hacia la paz de Tu rendición,
Hacia los cielos cual ave voy,
   Vengo Jesús a Ti.

Desde la tumba miedo y dolor,
   Vengo Jesús, vengo Jesús;
Hacia la luz de Tu hogar yo voy,
   Vengo Jesús a Ti.
Desde las ruinas a salvación,
   Hacia la paz de Tu corazón,
Tener Tu rostro en contemplación,
   Vengo Jesús a Ti.
(Traducción libre de “Jesus, I Come” por William T. Sleeper, 1819-1904).

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Dr. Kreighton L. Chan: Marcos 10:46-52.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Jesus, I Come” (por William T. Sleeper, 1819-1904).


EL BOSQUEJO DE

EL EJEMPLO DEL CIEGO BARTIMEO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Entonces vinieron a Jericó; y al salir de Jericó él y sus discípulos y una gran multitud, Bartimeo el ciego, hijo de Timeo, estaba sentado junto al camino mendigando. Y oyendo que era Jesús nazareno, comenzó a dar voces y a decir: ¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama. El entonces, arrojando su capa, se levantó y vino a Jesús” (Marcos 10:46-50).

I.   Primero, muchos tratarán de detenerte de venir a Jesús, Marcos 10:47,
48; Lucas 13:24; Isaías 57:21.

II.  Segundo, observa que algunos te animarán a venir a Jesús,
Marcos 10:49; 16:16.

III. Tercero, observa que Jesús mandó llamarle, Marcos 10:49;
Marcos 16:15.

IV. Cuarto, debes venir a Jesús Mismo, Marcos 10:49; Mateo 22:14;
Marcos 10:50.