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EL TEXTO DE SPURGEON

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles,
La Mañana del Día del Señor, 27 de Noviembre de 2011

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra”
(Isaías 45:22).


He llamado este sermón “El Texto de Spurgeon” porque fue el verso que se le predicó cuando él fue salvo a los 15 años de edad. Él comenzó de inmediato a enseñar Escuela Dominical y a predicar. Seis años más tarde, a los 21 años de edad, él hablaba a miles de personas, y los periódicos lo llamaban “el niño predicador”.

No solo fue salvo al oír un sermón de nuestro texto, sino que también lo citaba al predicar sobre otros versos. En los 63 tomos de sus sermones selectos hay tres en los que éste era el texto principal – titulados: “La Soberanía y la Salvación”, “Vida por una Mirada”, y “La Mirada de Vida”. En “La Mirada de Vida” Spurgeon dijo:

Hace como veintiséis años – exactamente fue veintiséis años el Jueves pasado – que miré al Señor [Jesús], y hallé la salvación, por medio de este texto. A menudo me has oído hablar de cómo yo había…buscado reposo, sin hallarlo, hasta que un simple [sin instrucción] predicador entre los Metodistas Primitivos se paró en el púlpito, y dio este pasaje como su texto: “Mirad a mí, y sed salvos todos los términos de la tierra”. Él no tenía mucho que decir, gracias a Dios, porque eso lo forzó a repetir su verso, y yo no necesitaba más – solamente el texto. Recuerdo cómo decía: “Es Cristo quien habla. ‘Estoy en el huerto [de Getsemaní] en agonía, derramando mi alma hasta la muerte; estoy en la [cruz], muriendo por los pecadores; ¡mirad a mí!’ Eso es todo lo que tienes que hacer. Un niño puede mirar. Uno casi idiota puede mirar. No importa cuan débil, o cuan pobre sea el hombre, puede mirar, y si mira, la promesa es que será [salvo]”. Entonces, deteniéndose señaló hacia donde yo estaba sentado…y exclamó: “Ese joven se ve miserable”. Y pienso que sí, porque así me sentía. Luego él dijo: “No hay esperanza para ti, joven, ni chance de quitar tu pecado, sino solo mirando a Jesús”. Y gritó como creo que solo un Metodista Primitivo puede: “¡Mira! ¡Mira joven! ¡Mira ahora!” Y yo mire…hallé [liberación de mi pecado] en un solo momento por mirar a Jesucristo (traducción de C. H. Spurgeon, “The Life-Look,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, vol. 50, Pilgrim Publications, reimpreso en 1978, p. 37).

El Viejo canto que el Sr. Griffith acaba de cantar aclara quien es el “Cordero de Dios”. Jesús es “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). “Mira al Cordero de Dios”. ¡Cántala!

Mira al Cordero de Dios, Mira al Cordero de Dios,
Porque solo Él puede salvarte, Mira al Cordero de Dios.
   (Traducción de “Look to the Lamb of God” por H. G. Jackson, 1838-1914).

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra”
      (Isaías 45:22).

I. Primero, tienes que mirar a Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad.

El texto dice: “Mirad a mí, y sed salvos...” “Mirad” significa lo mismo que “venir”. No debes mirar a Dios el Padre, o venir a Él, en tu estado pecaminoso. ¿Por qué no? Porque “Dios es un fuego consumidor, Dios celoso” (Deuteronomio 4:24). El Nuevo Testamento dice lo mismo, “Porque nuestro Dios es fuego consumidor” (Hebreos 12:29). Si vienes a Dios en estado no salvo serás consumido en el fuego de Su ira. ¡Lo que le pasó a Nadab y Abiú te pasará a ti!

“Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová” (Levítico 10:2).

Tú no debes mirar al Espíritu Santo, ni venir a Él, porque Él no tiene la sangre para lavar tus pecados! La obra del Espíritu Santo es convencerte del pecado de no creer en Jesús. Acerca del Espíritu Santo, Jesús dijo:

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado…De pecado, por cuanto no creen en mí” (Juan 16:8-9).

¡No, no – no mires al Espíritu Santo! ¡Tienes que mirar a, y venir a, el Salvador crucificado, ahora ascendido y sentado a la diestra de Dios en el lugar Celestial! Mira a Jesús, el Cordero de Dios. Solo Él puede salvarte del pecado! ¡Ven a Él! ¡Mira a Él! ¿Tú en verdad no puedes venir a una persona sin primero mirarla, verdad?

En Jesús pon tus ojos, Tan lleno de gracia y amor,
Y lo terrenal, sin valor será a la luz del glorioso Señor.
   (Traducción de “Turn Your Eyes Upon Jesus”
      por Helen Howard Lemmel, 1863-1961).

¡Mira y vive, hermano, vive!
   Mira a Jesús hoy y vive,
¡Su palabra lo declara, Aleluya!
   Que si solo miras vivirás.
(Traducción de “Look and Live” por William A. Ogden, 1841-1897).

¡Cántala otra vez!

Mira al Cordero de Dios, Mira al Cordero de Dios,
Porque solo Él puede salvarte, Mira al Cordero de Dios.
   (Traducción de “Look to the Lamb of God” por H. G. Jackson, 1838-1914).

Hay otro lugar donde no debes mirar. No debes mirar dentro de ti mismo. Eso es lo que detenía a Spurgeon antes del día de su conversión. Él trataba de tener el “sentimiento” correcto – en vez de mirar a, y venir a, Cristo Mismo. Él leía la obra de Doddridge “El Levantamiento y Progreso de la Religión en el Alma” y “Llamado a los Inconversos” de Baxter. Spurgeon dijo: “No le busco defecto a sus libros, los elogio, pero hallo defecto conmigo mismo por usar mal sus libros”. Spurgeon dijo: “Al haber leído tanto, y tratado de sentir lo que decían esos hombres buenos, me estanqué” (Spurgeon, ibid., p. 41). El joven Spurgeon “trataba de sentir” lo que Doddridge y Baxter sintieron. No le ayudó. Jesús no se halla en nuestros sentimientos ni emociones.

El Domingo pasado dos muchachas Católicas que han venido a esta iglesia le dijeron a nuestro diacono, Dr. Cagan, que ellas pensaban que eran salvas porque habían sentido pesar y habían llorado. Miraban a sus propios sentimientos de pesar. Mencionaron a Jesús, pero Jesús no era lo principal de la que hablaban. La cosa principal que miraban y hablaban era su propio pesar. ¡Esta mañana te digo que los sentimientos de pesar jamás te pueden salvar! ¡Jamás! ¡Jamás! ¡Jamás! El Cristo pre-encarnado dijo:

“Mirad a mí, y sed salvos...” (Isaías 45:22).

¡Ven a Jesucristo Mismo! ¡Afuera con tus sentimientos y emociones! ¡Mira a Jesús! ¡Cree en Jesús! ¡Ven a Jesús! ¡Mira fuera de tus sentimientos hacia al Salvador resucitado! Jesús dijo:

“Mirad a mí, y sed salvos...” (Isaías 45:22).

“Mira al Cordero de Dios”. ¡Cántala otra vez!

Mira al Cordero de Dios, Mira al Cordero de Dios,
Porque solo Él puede salvarte, Mira al Cordero de Dios.

II. Segundo, tienes que querer que Jesús te salve de tu pecado.

Jesús dijo: “No he venido a juzgar al mundo, sino a salvar al mundo” (Juan 12:47). De nuevo, Jesús dijo: “El Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Y el Jesús pre-encarnado dijo:

“Mirad a mí, y sed salvos...” (Isaías 45:22).

El Apóstol Pablo dijo: “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores” (I Timoteo 1:15). ¡Jesús murió en la Cruz para pagar por tu pecado! ¡Jesús resucitó de los muertos para liberarte del pecado! ¡Jesús derramó Su Sangre para limpiarte del pecado! Pecado. Pecado. Pecado. “Mirad a mí, y sed salvos” – ¡del pecado! Si no estás pensando en tu pecado, entonces Jesús no tiene nada para ti. Jesús vino, y murió, y resucitó para salvarte del pecado. Si no estás preocupado por tu pecado, no mirarás a Jesús para ser salvo.

Otra joven habló con Dr. Cagan el Domingo pasado. Dijo que pensaba que era salva porque “un apretamiento pesado” le fue quitado de su pecho. ¡Mi estimada joven, Jesús no murió en la Cruz para quitar “un apretamiento pesado” de tu pecho! ¡Tontería total! ¡Digo eso porque me interesa tu alma!

Pocos minutos después, esta joven le dijo a Dr. Cagan que era salva porque había visto “un rayo de luz y sabía que era Jesús”. ¿Qué es eso sino auto engaño? ¿Cómo sabía que “un rayo de luz” era Jesús? La Biblia dice: “el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz” (II Corintios 11:14). ¿Cómo sabe que era Jesús? ¿Cómo sabe que no era Satanás? Te digo algo, ¡“Un apretamiento en tu pecho” y ver “una luz” no tienen nada que ver con el pecado! Nada que ver con la muerte de Cristo en tu lugar, para pagar por tu pecado. Nada que ver con la Sangre de Cristo, derramada para limpiarte de todo tu pecado. Jesús no es central a ella. Jesús no es importante a ella.

Cuando sea que oímos que alguien dice que es salvo, queremos saber si hay pecado perdonado. Queremos saber si la Sangre de Cristo está allí para limpiar de pecado. ¡Todo otro supuesto “testimonio” es mera necedad! Jesús dijo:

“Mirad a mí, y sed salvos...” (Isaías 45:22).

“Mira al Cordero de Dios.” ¡Cántala otra vez!

Mira al Cordero de Dios, Mira al Cordero de Dios,
Porque solo Él puede salvarte, Mira al Cordero de Dios.

III. Tercero, tienes que sentir que nadie sino solo Jesús te puede salvar del pecado.

Tienes que sentir lo que Joseph Hart sintió cuando dijo:

Jesús solo, Jesús solo,
Puede al pecador salvar.
   (“Come, Ye Sinners” por Joseph Hart, 1712-1768).

¡ Jesús solo! Jesús solo– puede al pecador salvar!

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra
       (Isaías 45:22).

Este verso no enseña universalismo, que al final todos serán salvos. ¡Ni mucho menos! Quiere decir que los elegidos de Dios, en todas las naciones, mirarán a Jesús, la Segunda Persona de la Trinidad, y serán salvos, porque el texto termina con estas palabras: “Porque yo soy Dios, y no hay más”.

Spurgeon a menudo citaba Marcos 16:16. El predicó un sermón entero sobre ese verso el Domingo en la noche, 13 de Octubre, 1889 (MTP, Numero 2,339). Marcos 16:16 termina con las palabras: “mas el que no creyere, será condenado”. Si rehúsas mirar a Jesús, y venir a Jesús, y creer en Jesús, serás condenado para siempre en el Infierno. Te ruego, esta misma mañana, que mires a Jesús, vengas a Jesús, confía en Jesús, cree en Jesús. “Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar”. Solo Jesús puede salvarte del castigo eterno por tu pecado. “Mira al Cordero de Dios”. ¡Cántala una vez más!

Mira al Cordero de Dios, Mira al Cordero de Dios,
Porque solo Él puede salvarte, Mira al Cordero de Dios.

“Mirad a mí, y sed salvos” (Isaías 45:22).

“Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar”. Voltea por favor al número 7 en tu hoja de canciones. Cantémoslo de pie.

Venid pecadores viles, que en quebranto os encontráis;
Jesús quiere ya salvaron, compasivo y fuerte es.
¡Jesús puede, Jesús puede, y Él quiere, no dudéis!
¡Jesús puede, Jesús puede, y Él quiere, no dudéis!

Dios en carne, ascendido, con Su Sangre ruega allá;
En Jesús solo aventura, solo en El debes confiar;
Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar;
Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar.
   (“Come, Ye Sinners” por Joseph Hart, 1712-1768).

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Isaías 45:21-24.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Look to the Lamb of God” (por H. G. Jackson, 1838-1914).


EL BOSQUEJO DE

EL TEXTO DE SPURGEON

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra”
(Isaías 45:22).

(Juan 1:29)

I.   Primero, tienes que mirar a Jesús, la Segunda Persona de l
a Trinidad, Deuteronomio 4:24; Hebreos 12:29;
Levítico 10:2;  Juan 16:8-9.

II.  Segundo, tienes que querer que Jesús te salve del pecado,
Juan 12:47; Lucas 19:10; I Timoteo 1:15;
II Corintios 11:14.

III. Tercero, tienes que sentir que solo Jesús te puede salvar del
pecado
, Marcos 16:16.