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 ¡LOS PASTELES DE LA LUNA - Y EL DIOS QUE HIZO LA LUNA!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 11 de Septiembre, 2011

“Ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos” (Romanos 1:25).


Aunque yo me gradué de la Universidad del Estado de California en Los Ángeles, y de tres seminarios teológicos, recibí la mayoría de entrenamiento para el ministerio de mi pastor Chino, el Dr. Timothy Lin, quien enseñó lenguas Semíticas y teología en la Universidad de Bob Jones en los años de 1950. El fue mi pastor en las décadas de 1960 y 1970, y procedió a tomar el lugar de James Hudson Taylor III como presidente de el Seminario China Evangelical en Taiwan. El Dr. David Innes recientemente me recordó del bosquejo del Dr. Lin de Romanos 1:18-32. El bosquejo del Dr. Lin era (1) Luz revelada, Romanos 1:18-20; (2) Luz rechazada, Romanos 1:21-25; (3) Luz removida, Romanos 1:26-32.

Esa es una ilustración de lo que sucedió en el mundo antiguo. Originalmente “tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras” (Génesis 11:1). Pero por el pecado, en la Torre de Babel, “allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra” (Génesis 11:9).

Cuando los grupos de personas fueron esparcidos, algunos de ellos viajaron lejos hacia el Este, el cual es conocido como China. El Dr. James Legge (1815-1897) fue un Sinólogo famoso. Él fue profesor del Idioma Chino y Literatura en la Universidad de Oxford por veinte años. En su libro en Inglés The Religions of China [Las Religiones de China] (Charles Scribner’s Sons, 1881), el Dr. Legge señaló que la religión original de la China fue monoteísmo, la creencia de un solo Dios, a quien ellos llamaban Shang Ti. El mostró que originalmente los Chinos adoraban un Dios, dos mil años antes de Cristo. Esto fue como 1,500 años antes de que Confucio (551-479 BC) y Buda (563-483 BC) nacieran. El Budismo vino a China de la India, y fue, así, una religión extranjera que fue traída a China. Pero la religión más antigua de adorar a un solo Dios, Shang Ti, se mantuvo por 1,500 años antes de que Confucio o Buda nacieran. Por supuesto, a través de los siglos espíritus adicionales fueron añadidos y adorados, Shang Ti permaneció como el Dios supremo de la antigua cultura China. El punto de vista del Dr. Legge es similar al del Dr. Wilhelm Schmidt, “El Origen y Crecimiento de la Religion” (The Origin and Growth of Religion, Cooper Square Publishers, 1972 edición).

Muy temprano en la historia el Festival de Medio-Otoño se hizo un día de fiesta importante en el calendario Chino. Tomo lugar en el tiempo del equinoccio de otoño del calendario solar, cuando la Luna se ve más llena. Los Chinos antiguos no creían que la luna era un dios. Ellos creían que Shang Ti era el Dios que creó la Luna y las estrellas. Después hubo muchas leyendas que llevaron a la adoración de la Luna.

Esto es como lo que ha pasado en el Día de Acción de Gracias en América. El Día de acción de Gracias empezó con los Peregrinos. Ellos eran Cristianos que vinieron a América de Inglaterra buscando libertad de religión. En el primer Día de Acción de Gracias ellos adoraron a Dios, dándoles gracias a Él por protegerlos y proveer para ellos. Eso fue en 1621. El Día de Acción de Gracias continuó como un día de gratitud y conmemoración a Dios. Fue proclamado día de fiesta nacional por el Presidente Abraham Lincoln (1809-1865). Pero hoy en día, casi 400 años después del primer Día de Acción de Gracias, la mayoría de los Americanos no piensan en Dios para nada en el Día de Acción de Gracias. Las palabras “Acción de Gracias” implican que hay un Dios a quien debemos dar gracias. Porque para muchos Americanos hoy en día, la menor alusión a la existencia de Dios es inaceptable. Es por eso que muchos de ellos lo llaman “Día del Pavo”. En vez de un día de dar gracias a Dios, para ellos es un día para llenarse de pavo, beber cerveza y ver televisión. Así, estos Americanos son como las gentes antiguas:

“Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas [cosas creadas] antes que al Creador…” (Romanos 1:25).

El cambio referente al Día de Acción de Gracias en América tomó lugar en solo 400 años. Así que no debe sorprendernos que el Festival de Medio-Otoño de los antiguos Chinos gradualmente cambio al Festival de la Luna. No nos debe sorprender que los Chinos poco a poco se olvidaron de adorar a Dios (Shang Ti) y gradualmente empezaron a adorar a dos personas (Houyi y Chang’e, la diosa Luna) o al “Conejo de Jade” en la Luna, y aún a adorar la Luna misma – tal como los Americanos gradualmente empezaron a llamar el Día de Acción de Gracias “Día del Pavo”. Así, ambos los Americanos y los Chinos “cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas [cosas creadas] antes que al Creador…” (Romanos 1:25).

Hoy, ¿es malo comer Pastel de Luna Chino en el otoño? ¡No lo creo – no más que comer pavo en el Día de Acción de Gracias! Un Pastel de Luna Chino tiene yema de huevo en medio, que simboliza la Luna. Pero mientras adoremos al Dios que hizo la Luna, en vez de adorar a la Luna, no veo que sea pecado comer una yema de huevo en el Festival de Medio-Otoño. Puede que haya unos cuantos pobres campesinos Chinos, supersticiosos que todavía adoran la Luna. Pero nunca he conocido uno, aunque yo he estado con la gente China por casi cincuenta años. Yo le di una caja de Pasteles de Luna al Dr. Lin, mi pastor Chino de mucho tiempo, unas pocas semanas antes que falleciera; estoy seguro que al menos se comió uno. No hay idolatría en eso. El Dr. Lin predicó el Evangelio por más de ochenta años. El amaba a Dios con todo su corazón. ¡Pero no vio nada de malo en comer un pastel con yema de huevo, como tampoco pensó que era malo comer pavo en el Día de Acción de Gracias!

Hay algunas personas que piensan que el árbol de Navidad es malo porque unas personas antiguas adoraban un ídolo hecho de madera cubierto de oro y plata (Jeremías 10:3-4). Un famoso evangelista dijo que eso era un árbol de Navidad – y predicó en contra de los árboles de Navidad usando este pasaje cada Diciembre. ¿Pero como podía ser esto un árbol de Navidad, si Jeremías lo escribió seiscientos años antes de que Jesús naciera en la primera Navidad? Escribiendo sobre este pasaje en Jeremías el Dr. John R. Rice dijo:

No, la Biblia no prohíbe los árboles de Navidad. Es verdad que los paganos algunas veces han adorado árboles. Ellos también han adorado animales, han adorado al viento, han adorado el mar, han adorado el sol. Pero no hay adoración de ídolos al poner un árbol de Navidad como decoración…No más que decorar tumbas con flores en el Día Conmemorativo… ¿Quien piensa que las luces eléctricas en un árbol, para el deleite de los niños y para decorar la casa mientras las personas cantan cánticos Navideños, son pecaminosas? Yo amo la Navidad y las decoraciones Navideñas, y no creo que sean malas. Son una expresión de gozo en el corazón al pensar como Dios se hizo hombre, como el Creador se hizo un bebé, como “por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos,” II Corintios 8:9 (Traducción de John R. Rice, D.D., I Love Christmas, Sword of the Lord Publishers, 1955, pp. 11-12).

Así es con la gente Cristiana en China, Corea, Vietnam, Malasia, Singapur, las Filipinas, y entre los Chinos en Indonesia, quienes se sientan a una cena familiar, le dan gracias a Dios en oración, y comen un tradicional Pastel de Luna en el Festival del Medio-Otoño. Déjales recordar que los Chinos antiguos adoraban a un Dios, quien creó la Luna. Déjales recordar que la adoración de la Luna surgió después, pero Jesús vino a traernos de regreso al Dios original de nuestros antepasados. El profeta Isaías dijo:

“He aquí éstos vendrán de lejos; y he aquí éstos del norte y del occidente, y éstos de la tierra de Sinim” (Isaías 49:12).

La Concordancia Exhaustiva Strong; Brown, Driver and Briggs; Gesenius; el Dr. John Gill; Keil and Delitzsch, y James Hudson Taylor todos dijeron que la palabra “Sinim” se refiere a China (oprime aquí para leer mi sermón, “China en la Profecía Bíblica”).

Isaías 49:12 es una profecía importante, prediciendo a los Chinos regresando al Dios verdadero en los últimos tiempos. El gran avivamiento en la Republica Popular de la China es la más grande asamblea de nuevos Cristianos en la historia moderna. Hoy en día vemos a cientos de miles de Chinos viniendo a Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo. Cristo vino para llevar a la humanidad de regreso al Dios original, a quien nuestros padres antiguos en todas las naciones adoraban. Cristo ha venido para traernos de vuelta a Dios. Cristo murió en la Cruz para pagar la penalidad de tu pecado. Él resucitó de los muertos para darte el nuevo nacimiento y vida eterna. ¡Por favor pónganse de pie y canten himno número siete en su cancionero!

A Dios sea la gloria, prodigios obró,
   Amándonos tanto a Su Hijo envió,
El cual dio Su vida expiando el mal,
   Y abrió así las puertas de vida eternal.
Alabad al Señor, ¡Tierra oiga Su voz!
   Alabad al Señor, ¡Alegraos en Dios!
Mediante Jesús, Hacia el Padre ven hoy,
   Y dadle la gloria, Prodigios obró.

Nuestra redención por Su sangre el compró,
   A cada creyente se la prometió,
El peor infractor que confía en verdad,
   Instante perdón de Jesús hallará.
Alabad al Señor, ¡Tierra oiga Su voz!
   Alabad al Señor, ¡Alegraos en Dios!
Mediante Jesús, Hacia el Padre ven hoy,
   Y dadle la gloria, Prodigios obró.
(Traducción de “To God Be the Glory” por Fanny J. Crosby, 1820-1915).

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

You may email Dr. Hymers at rlhymersjr@sbcglobal.net, (Click Here) – or you may
write to him at P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída Antes del Sermón por Dr. Kreighton L. Chan: Romanos 1:18-25.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“How Great Thou Art” (por Carl G. Boberg, 1859-1940;
traducido por Stuart K. Hine, 1899-1989).