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¿PIENSA ROB BELL QUE
EL INFIERNO ES UN PURGATORIO PROTESTANTE?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Tarde del Día del Señor, 15 de Mayo, 2011

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:16-18).


Rob Bell es un predicador de una “iglesia emergente” que ha escrito un libro que dice que todos en el Infierno tendrán oportunidades infinitas de ser salvos, porque el hombre tiene la libertad de escoger en donde quiere estar, aun después de la muerte! No importa lo que pienses sobre Romanos 9:16-18, este pasaje deja perfectamente claro que el hombre no tiene control de su propio destino por lo que “escoge” hacer después de la muerte. La salvación no se basa en lo que tú escoges, “no depende del que quiere, ni del que corre”. La salvación no estaba en las manos de Faraón. Él no pudo ser salvo, porque Dios ya lo había juzgado endureciendo su corazón.

“Pero Jehová endureció el corazón de Faraón, y no los oyó, como Jehová lo había dicho a Moisés” (Éxodo 9:12).

La opción no estaba en Faraón. La opción era de Dios – y de Dios solo. Dios dijo que Él levantó a Faraón “para mostrar en ti mi poder” (Romanos 9:17). En Éxodo leemos:

“Y a la verdad yo te he puesto para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado en toda la tierra”
       (Éxodo 9:16).

Edwards tiene un sermón sobre este tema, titulado: “Los Impíos Útiles Solamente en su Destrucción” (actualmente publicado [en Inglés] por International Outreach). Nuestro texto termina con estas palabras provocadoras: “Por lo tanto tiene misericordia de quien quiere tener misericordia, y a quien quiere endurece”.

El Dr. John Gill (1697-1771) dijo de Romanos 9:18, que si Dios pudiera “sin injusticia alguna, alzar a Faraón y endurecer su corazón...que podía levantarlo y destruirlo por su propia potestad para su gloria, entonces Él podía endurecer a cualquier otra persona, al que quisiera” (traducción de John Gill, D.D., An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, reimpreso en 1989, tomo II, p. 509; nota sobre Romanos 9:16).

Esto está bien claro – que la salvación la escoge Dios, no el hombre.

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).

“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:18).

Cristo dijo a los Discípulos que la salvación no está basada en el “escoger” humano. Los Discípulos dijeron:

“¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible...” (Marcos 10:26-27).

Este es el punto de vista clásico Protestante y Bautista – y es lo que enseña la Biblia. La salvación está basada en lo que Dios hace, no en lo que hace el hombre. Somos renacidos, “no...engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:13); “no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:9).

Rob Bell no cree eso. Bell es el autor de el libro más vendido que se titula: Love Wins: A Book About Heaven, Hell, and the Fate of Every Person Who Has Ever Lived [El Amor Gana: Un Libro sobre el Cielo, el Infierno, y el Destino de Toda Persona que Jamás Vivió” (HarperOne, 2011).

Bell dice que “el infierno no es para siempre...al fin todos serán reconciliados con Dios” (Love Wins, p. 109). Esto es Universalismo, la creencia de que toda la gente al fin será salva – hasta aquellos que ya están en el Infierno. ¿Cuál es la base de Bell para decir que aquellos en el Infierno tendrán otra oportunidad de ser salvos? Según Bell, el hombre escoge, no Dios. Bell dijo:

Dios nos da lo que nosotros queremos, y si es el infierno, lo podemos tener. Tenemos esa clase de libertad, esa clase de opción. Sí somos así de libres (Love Wins, p. 72).

En sus comentarios sobre el Libro de Apocalipsis, Bell comienza diciendo que es “enigmático” (oscuro, incomprensible), “sobre...copas y rameras y caballos” (Love Wins, p. 111). Pero un par de páginas después de poner en mal a Apocalipsis, él cita Apocalipsis 21:25 literalmente sobre el Cielo: “Sus puertas nunca serán cerradas”. Luego Bell da esta explicación absurda, no ortodoxa: “Si las puertas nunca serán cerradas, entonces la gente es libre de ir y venir”. ¿Lo entiendes? ¡ “La gente es libre de ir y venir” del Cielo! ¡Sí, eso es lo que él dijo! “Si queremos el infierno, si queremos el cielo, son nuestros” (Love Wins, p. 118). Entonces Bell implica que aquellos en el Infierno pueden escoger ir al Cielo, y después escoger volver al Infierno, y después escoger ir al Cielo! Es como el comercial de televisión, “In and out, in and out, that’s what a hamburger’s all about” [Entra y sale, Entra y sale, de eso se trata la hamburguesa]. Usar asi la Escritura (Apocalipsis 21:25) es inexcusable. Bell basa su opinión de que todos, inclusive aquellos en el Infierno, tendrán otra oportunidad, parcialmente en lo que enseñaba el teólogo Católico del tercer siglo, Origen (Love Wins, p. 107), que usaba un “sistema de interpretación alegórico” extremo (traducción de Elgin S. Moyer, Ph.D., Who Was Who in Church History, Moody Press, edición de 1968, p. 315).

Origen creía en “la salvación final de toda persona. Influenciado por ideas Griegas, él negaba la resurrección corporal y enseñaba la preexistencia Platónica del alma... su enfoque alegórico aun tiene un efecto negativo hoy” (traducción de David L. Larsen, D.D., The Company of the Preachers, Kregel Publications, 1998, pp. 74, 75).

Debemos recordar que Origen se castró para evitar la tentación sexual, y creía que aún el Diablo sería salvo al final. El Concilio de Constantinopla lo clasificó “hereje antiguo” en 553 D.C.

Me parece que el libro de Bell tambien está sutilmente influenciado por el “decisionismo” de Charles G. Finney (1792-1875), centrado en el hombre. Finney dijo: “Los santos en el cielo pueden por la posibilidad natural apostatar y caer y perderse” (traducción de C. G. Finney, Finney’s Systematic Theology, Bethany House Publishers, reimpreso en 1994, p. 508).

¡Sí, tú lo leiste! Finney dijo que los santos en el Cielo pueden “caer, y perderse.”

Claro, Origen, Finney y Bell se equivocan en este punto importante. ¿Cómo sabemos que están equivocados? Porque el Señor Jesucristo Mismo dio esas palabras de Abraham al hombre rico en el Infierno:

“Además de todo esto, una gran sima [abismo] está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26).

Cristo dijo que nadie en el Cielo puede “pasar” al Infierno, del Infierno “no pueden” “pasar” al Cielo. No hay “ninguna segunda oportunidad después de la muerte” (Biblia Anotada de Estudio Ryrie).

Rob Bell no mira Lucas 16:26. Bell dice: “Habrá oportunidades sin fin en una cantidad de tiempo infinita para que la gente le diga a Dios...hasta el más ‘depravado pecador’ eventualmente se rendirá y se volverá a Dios” (Love Wins, pp. 106-107). Pero, en Lucas 16:26, el Señor Jesucristo dijo que Bell está equivocado:

“Los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26).

Para Rob Bell, el Infierno se vuelve un tipo de “purgatorio Protestante”. El Dr. Charles Hodge dijo eso de la doctrina Católica del purgatorio. Es un lugar donde la gente experimenta “sufrimiento...de fuego material. El diseño de ese sufrir es...la purificación” (traducción de Charles Hodge, Ph.D., Systematic Theology, Hendrickson Publishers, edición de 1999, volumen III, p. 749).

Ya que Bell se apoya en los Católicos como Origen, Gregorio de Nissa, Jerome y Basilio (Love Wins, p. 107), no debe sorprendernos que implique que el Infierno es un tipo de purgatorio. Pero no hay Escritura que respalde al purgatorio. El Dr. Hodge dijo: “El primer, más obvio...y más decisivo argumento contra la doctrina es, que no se enseña en la Biblia” (ibid., p. 757). La Biblia da sólo dos opciones:

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

No hay segunda oportunidad después de la muerte. Tú eres salvo o condenado. Esas son las únicas dos posibilidades en la Escritura.

Igual que Origen, Rob Bell es universalista. Él cree que eventualmente “hasta el más depravado pecador” será salvo – después de ir al Infierno (Love Wins, p. 107). Dr. John Blanchard, autor Inglés, dijo:

La posición universalista es...defectuosa fatalmente en que hace el bienestar del hombre su primer interés, en vez de la gloria de Dios. El objetivo del universalismo es asegurar que el hombre esté satisfecho con el resultado final. Pero, ¿cómo puede lograrse eso si los pecadores en el infierno son infinitamente culpables? El único modo de remediar la situación sería que el pecado fuera perdonado, y para que sea perdonado tiene que haber arrepentimiento. Pero, la habilidad de arrepentirse no es algo que el hombre tiene por naturaleza...ya que el arrepentimiento es don de la gracia soberana de Dios, gracia salvadora, ¿cómo puede un pecador arrepentirse en el infierno cuando toda la gracia de Dios ha sido removida permanentemente, y los impíos son descritos por Jesús como “malditos”? Mateo 25:41 (traducción de John Blanchard, D.D., Whatever Happened to Hell?, Evangelical Press, edición de 2005, pp. 205-206).

“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:18).

La salvación de tu alma depende de Dios. ¿Tendrá misericordia de ti? O ¿te endurecerá? Rob Bell dijo: “Dios nos da lo que nosotros queremos, y si es el infierno, lo podemos tener. Tenemos esa clase de libertad, esa clase de opción. Sí somos así de libres (Love Wins, p. 72). Él está equivocado, según Romanos 9:16:

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).

La salvación no viene al “que quiere”. ¡La salvación no está basada en algo que “escojamos”! la salvación está basada en lo que Dios escoge! El Dr. Lloyd-Jones dijo: “Deseas preguntar, ¿por qué sólo unos son salvos?” La respuesta es que nadie lo merece, todos deben ser condenados, y por eso Dios es libre de mostrar y manifestar Su misericordia cuando Él quiere, cuando Él escoje, y dónde y cuando y a quien Él le place y escoje” (traducción de Martyn Lloyd-Jones, M.D., God’s Sovereign Purpose, The Banner of Truth Trust, 1991, p. 244).

“De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:18).

¿Ha escogido Dios tener misericordia de ti? O, ¿ha escogido endurecerte? Después de cincuenta años en el ministerio, estoy convencido de que la predicación del Evangelio será un medio de misericordia o un medio de endurecer. O te endureces más y más, o te convence de pecado, y sientes tu necesidad de la misericordia en Cristo Jesús.

Te pregunto, ¿estás siendo endurecido? ¿Te acostumbras a oír sermones que no te impresionan? ¿Puedes irte de los sermones sin sentirte movido por pensar sobre tu pecado ante los ojos de un Dios santo? ¿Puedes dormirte en la noche sin temor o sentimiento de culpabilidad? Si es así, me temo que Dios quizá esta endureciendote.

O, ¿comienzas a sentir que eres un pecador arruinado, que merece la ira de Dios? ¿Comienzas a sentir que no hay esperanza en nada de lo que puedas decir, o aprender o hacer? ¿Comienzas a perder toda esperanza? ¿Comienzas a sentirte desesperado? El Dr. Lloyd-Jones una vez dijo: “¡La primera señal de vida espiritual es sentir que estás muerto!” (traducción de The Law: Its Functions and Limits, The Banner of Truth Trust, 1995, p. 145).

¿Comienzas a sentir que estás sin esperanza muerto en tus pecados? Esto quizá signifique que tú eres la persona de la cual Dios tendrá misericordia. Quizá seas tú a quien se le haga sentir tu necesidad de Jesús, “El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Podrás entonces sentir lo que Horatius Bonar (1808-1889) sintió cuando escribió:

Tu obra, O Jesús,
   Mi pecar quitará;
Tu Sangre sola, O Señor,
   La paz me puede dar.
(Traducción de “Not What These Hands Have Done”
     por Horatius Bonar, 1808-1889).

(FIN DEL SERMÓN)
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en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

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Or phone him at (818)352-0452.

La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Romanos 9:14-23.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Not What These Hands Have Done” (por Horatius Bonar, 1808-1889).


EL BOSQUEJO DE

¿PIENSA ROB BELL QUE
EL INFIERNO ES UN PURGATORIO PROTESTANTE?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia. Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece” (Romanos 9:16-18).

(Éxodo 9:12, 16; Marcos 10:26-27; Juan 1:13; Efesios 2:9;
Apocalipsis 21:25; Lucas 16:26; Juan 3:36;
Marcos 16:16; Mateo 25:41; Juan 1:29)