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LOS DOS LADOS DE LA CONVERSIÓN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 31 de Enero de 2010


El Domingo pasado alguien me preguntó” “¿Qué es la conversión?” El nunca había oído la palabra y quería saber lo que significaba. He estado pensando en eso varios días.

La palabra “conversión” en Español en la Biblia es una traducción de la palabra Griega “epistrepho”. Significa “un volverse de y volverse a; correspondiendo a estos están el arrepentimiento y la fe” (Vine). Esta breve definición nos lleva a nuestro texto. Voltea por favor a Hechos 20:20-21. De pie, para la lectura de la Palabra de Dios. El Apóstol Pablo dijo:

“Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, TESTIFICANDO A JUDÍOS Y A GENTILES ACERCA DEL ARREPENTIMIENTO PARA CON DIOS, Y DE LA FE EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO” (Hechos 20:20-21).

Se pueden sentar.

Aquí, entonces, están las dos cosas que Dios obra en los corazones de aquellos que son convertidos: “arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Esas dos cosas son inseparables en la conversión verdadera: “arrepentimiento para con Dios, y la fe en nuestro Señor Jesucristo”. Estas son las dos cosas que tienen que suceder. Se te tiene que hacer ver y sentir arrepentimiento para con Dios, y tienes que ser conectado a Jesús por fe, para experimentar la conversión verdadera.

I. Primero, sí hay un arrepentimiento que no es “para con Dios.”

Esto debería ser llamado “arrepentimiento falso”. El arrepentimiento falso puede ser un mero sentido de vergüenza. Cuando la gente es sorprendida pecando se siente avergonzada. Pero esto no es arrepentimiento verdadero. El arrepentimiento verdadero es más que estar avergonzado de tus pecados.

De nuevo, el arrepentimiento falso puede ser solamente dolor por las consecuencias del pecado. Muchos alcohólicos se han dado cuenta de que el pecado estaba arruinándolos y destruyéndolos, así que abandonaron la bebida porque les estaba haciendo daño. ¡Ese no es el arrepentimiento verdadero! Es como un perro al que se le ha azotado por robar comida. ¡Un “arrepentimiento” tan bajo jamás puede ser aceptado por Dios!

Otra vez, el arrepentimiento falso no puede ser más que un miedo de castigo futuro en el Infierno. A menudo he oído a gente decir que estaban listos para confiar en Cristo porque tenían miedo del Infierno. Cuando dicen eso casi siempre es seguro que no están listos para recibir a Cristo. Este miedo no va más allá de un deseo egoísta de escapar el castigo. Nunca puede ser aceptado por Dios como arrepentimiento verdadero.

De nuevo, sí hay un arrepentimiento falso que solamente es parcial. La persona que tiene arrepentimiento parcial deja algunos pecados, pero no odia el pecado. El convertido verdadero odia el pecado y huye de él. El no es perfecto todavía, pero su corazón odia el pecado y él se vuelve de él [pecado] hacia Cristo. ¡El no es como muchos Católicos (y otros) que confiesan sus pecados y luego regresan a cometerlos otra vez! ¡Ese según llamado arrepentimiento no puede ser aceptado por Dios!

El arrepentimiento falso es representado en Faraón en el Libro de Exodo. El admitió su pecado “He pecado...y yo y mi pueblo [somos] impíos” (Exodo 9:27), pero él no se volvió de su pecado hacia Dios. En vez, después de confesar su pecado, “se obstinó en pecar, y endureció su corazón” (Exodo 9:34). ¡Este es un claro retrato del arrepentimiento falso!

II. Segundo, en la conversión verdadera sí hay arrepentimiento
verdadero para con Dios.

Pablo predicaba

“arrepentimiento para con Dios” (Hechos 20:21).

La palabra Griega traducida “arrepentimiento” es “metanoia”. Significa un cambio de corazón – un cambio de afecto – de amar el pecado a amar a Dios – ¡y odiar el pecado! “Arrepentimiento” significa que Dios te ha dado una nueva mente, un nuevo modo de pensar y sentir acerca del pecado. ¡En el arrepentimiento verdadero, se te hace odiar el pecado y amar a Dios, volverte del mundo y amar a Cristo y la iglesia local!

El arrepentimiento verdadero incluye un profundo dolor por tu pecado, ¡y un verdadero deseo de deshacerse de él! El Catecismo Corto de Westminster dice:


Pregunta 4:  ¿Qué es [necesario en] volverse del pecado en arrepentimiento?

Respuesta:    Es [necesario] al volverse del pecado en arrepentimiento en que haya – 1. Una vista real del pecado. 2. Una [conciencia] de la misericordia de Dios en Cristo. 3. Un dolor por el pecado. 4. Un odio por el pecado.


Pregunta 5:  ¿En qué consiste el verdadero sentido del pecado que es [necesario] en el arrepentimiento?

Respuesta:    El verdadero sentido del pecado, que es [necesario] consiste en tal sentimiento interno de nuestro bajo y miserable estado… poniéndonos en gran perplejidad y tribulación de espíritu; que nuestras conciencias estando…aguijoneadas y heridas, no pueden hallar quietud, ni tomar descanso en esta condición, “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?” (Hechos 2:37).


Pregunta 6:  ¿Qué es…este sentido de pecado en el verdadero arrepentimiento?

Respuesta:    Sí hay necesidad de este sentido de pecado [en] el arrepentimiento verdadero, porque sin este sentido de pecado, los pecadores no abandonarán el pecado, ni [vendrán] al Señor Jesucristo para el perdón y el sanar. “Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos.…no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento” (Mateo 9:12-13).


Pregunta 10: ¿En qué consiste el verdadero dolor por el pecado?

Respuesta:    El verdadero dolor por el pecado [consiste] en nuestro penar y doler por nuestro pecado…“Por tanto, confesaré mi maldad, Y me contristaré por mi pecado” (Salmo 38:18)…


Pregunta 11: ¿No podemos realmente dolernos por el pecado, si no lloramos por él?

Respuesta:    1. Si podemos llorar rápido por otras cosas, y no podemos llorar por el pecado, lo cierto de nuestro dolor es muy cuestionable. 2. Sí puede haber verdadero dolor por el pecado sin lagrimas, en [aquellos] que son [no emocionales] y no son prestos a llorar [por ninguna razón]; y así como puede haber algunos con muchas lagrimas en los ojos, y sin dolor en el corazón, así en otros puede haber mucho dolor en el corazón donde no hay lagrimas en los ojos.


Pregunta 12: ¿Por qué es el dolor por el pecado [necesario] en el arrepentimiento?

Respuesta:    El dolor por el pecado es [necesario] in el arrepentimiento porque opera más en la disponibilidad del corazón para dejar el pecado; porque Dios lo [exige], y le ha prometido misericordia a [aquellos que] lamentan por el pecado. “Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo en tristeza” (Santiago 4:9)… (Traducción de The Shorter Catechism of the Westminster Confession Explained and Proved from Scripture, por Thomas Vincent, The Banner of Truth Trust, 2004 reimpreso de la edición de 1674, pp. 228, 230).


El Dr. J. Gresham Machen llamaba a la Cristiandad, “la religión del corazón roto”. El dijo: “Pese a que la Cristiandad no termina con un corazón roto, sí comienza con un corazón roto; sí comienza con la conciencia del pecado. Sin la conciencia del pecado, el evangelio entero parecerá un cuento absurdo” (traducción de J. Gresham Machen, Ph.D., Christianity and Liberalism, William B. Eerdmans Publishing Company, 1990 reimpreso de la edición de 1923, pp. 65, 66).

Estas citaciones del Catecismo de Westminster y del Dr. Machen muestran la necesidad de la convicción de pecado. Si tú no te sientes contristado, y adolorido, y triste, y con el corazón roto por tus pecados, ¿cómo podrás experimentar el arrepentimiento verdadero? ¿Cómo podrás sentir odio por el pecado y volverte de él? Por eso el verdadero arrepentimiento no puede ser enseñado – y no puede ser aprendido. Debe ser sentido. Tú tienes que sentir dolor por tus pecados.

Hay unas pocas personas que no son emocionales de tal modo que sienten dolor por su pecado sin lágrimas. Pero la gran mayoría llorará al estar bajo la convicción del pecado que es parte del arrepentimiento. Como dijo el Catecismo:

Si podemos llorar rápido por otras cosas, y no podemos llorar por [nuestro] pecado, lo cierto de nuestro dolor es muy cuestionable.

Cuando la gente esté bajo la convicción de pecado:

“Mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán”
       (Zacarías 12:10).

Cuando verdaderamente tienen vista de su pecado, usualmente lloran lagrimas verdaderas: En tiempos de avivamiento, la gente a menudo “llora y aúlla” (Santiago 5:1). Estos no son los “aullidos” de algunos carismáticos modernos. Es un llanto y aullido evangélico por el pecado que ha acompañado a los grandes avivamientos en la historia.

Durante la predicación del Dr. Asahel Nettleton en América, las escenas de convicción profunda eran comunes. En una de sus reuniones, un testigo ocular dijo:

¿Has visto alguna vez a doscientos pecadores, al mismo tiempo en un mismo lugar, llorando por su pecado? Hasta no haber visto esto no tendrás una concepción adecuada de la escena solemne [llena de] los suspiros y sollozos de almas en ansiedad…en la más terrible aflicción (traducción de Brian H. Edwards, Revival! A People Saturated with God, Evangelical Press, 1997 edicion, p. 117).

Hoy en el mundo Occidental, que yo sepa no hay tales escenas. Pero en China tales escenas son muy comunes. La mayoría de ellos nunca oyeron del Catecismo Westminster, con esas palabras, “Si podemos llorar rápido por otras cosas, y no podemos llorar por [nuestro] pecado, lo cierto de nuestro dolor es muy cuestionable” (ibid.). Aunque estos Chinos nunca hayan oído del Catecismo de Westminster, ellos lloran abiertamente en sus iglesias, bajo convicción profunda de pecado. La teología de ellos no salió de algún libro. Ellos no aprendieron a llorar y a arrepentirse. La experiencia de ellos ha venido directamente del Espíritu de Dios – conforme Él les muestra sus pecados – los pecados de sus mentes, los pecados de sus corazones, y los pecados de sus vidas pasadas. ¡Si solamente aprendes doctrinas de ojos secos te irás al Infierno! Tú tienes que arrepentirte – ¡y la parte inicial del arrepentimiento es la convicción de tu pecado! Cuando vemos a alguien llorar en el cuarto de consejos, ya está a la mitad de ser convertido – porque la conversión empieza con el arrepentimiento – y el arrepentimiento comienza con la convicción de pecado! Es por eso que el Apóstol Pablo predicaba:

“arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21).

En la conversión verdadera, sí hay arrepentimiento para con Dios.

III. Tercero, en la conversión verdadera sí hay fe en Jesucristo.

Cuando alguien está bajo la profunda convicción de pecado, no es nada difícil para él venir a Jesús. Cuando tu corazón está verdaderamente adolorido por tu pecado, y tú odias tu pecado, y quieres deshacerte de tu pecado, ¡no es sino un paso fácil para llegar a Jesús! La Biblia dice:

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores
       (I Timoteo 1:15).

Si eres un pecador, entonces Cristo te puede salvar. ¡Por supuesto que puede salvarte! ¡Es por eso que Él sufrió tal dolor y la agonía en la Cruz – para salvarte! ¡Murió en tu lugar, – un sustituto por tu pecado – pagando el precio completo por tu pecado en la Cruz! ¡Si sientes tu pecado y lo odias – entonces ven al Salvador! Él te recibirá y perdonará tus pecados y sanará tus iniquidades. Jesús lo dejó claro cuando dijo:

“Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

Joseph Hart hizo eso muy claro en su hermoso himno “Venid, Pecadores”. Es el número siete en tu cancionero. ¡Pónganse de pie y cántenla!

Venid, pecadores viles, Que en quebranto os encontráis;
Jesús quiere ya salvaros, Compasivo y fuerte es;
Jesús puede, Jesús puede, y Él quiere, ¡no dudéis!
Jesús puede, Jesús puede, y Él quiere, ¡no dudéis!

No te quedes por conciencia, Y no busques dignidad;
Todo el requisito es esto, Saber tu necesidad;
Él lo hace, Él lo hace, Despertándote está,
Él lo hace, Él lo hace, Despertándote está.

Ven cansado y cargado, un caído infidel;
No esperes mejorarte, O jamás vendrás a Él:
No al justo, no al justo, ¡Al impío llama Él!
No al justo, no al justo, ¡Al impío llama Él!

Mira al Creador postrado, En el huerto orando allí;
En la Cruz entonces vedlo, Declarando al morir;
“¡Consumado es!” “¡Consumado es!” ¿Pecador, no basta a ti?
“¡Consumado es!” “¡Consumado es!” ¿Pecador, no basta a ti?

Dios en carne ascendido, Con Su Sangre ruega allá;
En Jesús solo aventura, Sólo en Él debes confiar;
Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar;
Jesús solo, Jesús solo, puede al pecador salvar.
   (Traducción libre de “Come, Ye Sinners”
      por Joseph Hart, 1712-1768; alterada por Dr. Hymers).

(FIN DEL SERMÓN)
Puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

La Escritura Leída Antes del Sermón por el Dr. Kreighton L. Chan: Hechos 20:17-21.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Depth of Mercy” (por Charles Wesley, 1707-1788).


EL BOSQUEJO DE

LOS DOS LADOS DE LA CONVERSION

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas, TESTIFICANDO A JUDÍOS Y A GENTILES ACERCA DEL ARREPENTIMIENTO PARA CON DIOS, Y DE LA FE EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO” (Hechos 20:20-21).

I.   Primero, sí hay un arrepentimiento que no es “para con Dios,”
Exodo 9:27, 34.

II.  Segundo, en la conversión verdadera sí hay un verdadero arrepentimiento
para con Dios, Hechos 20:21; 2:37; Mateo 9:12-13; Salmo 38:18;
Zacarías 12:10; Santiago 5:1.

III. Tercero, en la conversión verdadera sí hay fe en Jesucristo,
I Timoteo 1:15; Juan 6:37.