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EN MEMORIA DE DR. TIMOTHY LIN

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un elogio dado en el servicio funeral de Dr. Lin
en La Primera Iglesia Bautista China de Los Angeles
El Sábado 24 de Octubre de 2009


Queridos hermanos y hermanas, cuando el Dr. Benny Wong me pidió que hablara en este servicio estuve muy sorprendido. Me siento muy honrado de estar aquí con mi esposa y mis hijos, con el Sr. Gene Wilkerson y algunos de los líderes Chinos de nuestra iglesia.

Cuando yo era joven para mí fue un verdadero privilegio enseñar la Escuela Dominical, predicar en la Iglesia Juvenil, enseñar en la Unión de Entrenamiento y predicar en varias Escuelas Bíblicas de vacaciones y en otras reuniones evangelisticas aquí, en la Primera Iglesia Bautista China de Los Angeles. Fue uno de los puntos culminantes de mi vida estar bajo el ministerio del Dr. Lin durante el gran derrame del Espíritu Santo en avivamiento en esta iglesia a fines de la década de 1960 y principios de 1970. Sin duda alguna puedo decir que el Dr. Lin fue el ministro más sobresaliente que jamás he conocido. Él sobresalía en todo aspecto – como predicador, como perito del Antiguo Testamento y como experto del Hebreo Bíblico, como traductor de la Palabra de Dios, como pastor de una gran iglesia, y como el presidente del Seminario China Evangelical Seminary en Taiwan. Yo le agradezco a Dios por permitirme conocer a este verdaderamente gran hombre, Dr. Timothy Lin.

Yo vine a esta iglesia en Enero de 1961, siendo un joven no salvo, de veinte años de edad, que se sentía extrañamente llamado a ser misionero a los Chinos. Después de ser salvo en la Universidad Biola aquel Septiembre, el Dr. Lin me bautizó. Él ha sido mi pastor desde entonces. Él me ordenó como predicador del Evangelio el 2 de Julio de 1972, siendo él el jefe del comité para ordenarme aquí en la iglesia. Aunque proseguí a graduarme de tres seminarios, honestamente puedo decir que el Dr. Lin me enseñó todo lo que yo sé acerca de ser pastor. Él me enseñó a creer y a confiar en la Biblia como la Palabra de Dios inerrante. Él me enseñó cómo hacer el bosquejo del sermón. El me enseñó teología sistemática. Él Dr. Lin me enseñó todas las cosas importantes. Aunque a veces fue muy duro conmigo, me doy cuenta de que a él le debo todo. El no fue solamente mi padre en el ministerio, sino que también fue como un verdadero padre para mí. Yo lo amaba profundamente. Se lo dije muchas veces. Me conmovió de corazón cuando me dijo: “Bob, de todos los pastores blancos, tú eres mi amigo más cercano”.

El Pastor Wong me pidió que mencionara algunas de las maneras en que el Dr. Lin afectó mi ministerio y a nuestra iglesia. Al pensar sobre ello en estos últimos días, uno de los jovenes en nuestra iglesia me envió una tarjeta de pésame en la cual me dijo: “Yo sé cuanto tu ministerio y carácter son reflejo de este maravilloso varón de Dios”. Uno de nuestros líderes me escribió: “Que la instrucción y el consejo del Dr. Lin continue guiándote en tu ministerio”.

He aquí, entonces, varias cosas que el Dr. Lin me enseñara. Él me enseñó a estar seguro de que yo era llamado, ningún hombre debe entrar al ministerio sin seguridad definida de que Dios lo ha escogido para ser pastor. Él me enseñó que el deber más importante del pastor es saber, sin duda alguna, lo que Dios quiere que él predique cada Día del Señor. Él me enseñó la importancia de ayunar y de orar para obtener el mensaje cada semana. Él dijo: “Si un pastor recibe el mesaje de Dios todos los días del Señor, el sermón que él predique hará una gran diferencia” (traducción de Timothy Lin, Ph.D., The Secret of Church Growth, pp. 22-23). Me he dado cuenta de que ese consejo es una de las cosas de más grande ayuda que aprendí de Dr. Lin.

Por lo que Dr. Lin enseñaba, nuestra iglesia ha aprendido que los Cristianos tienen que amarse unos a otros. Solamente por amor de sacrificio propio pueden los Cristianos en una iglesia experimentar la presencia de Dios en medio de ellos. El Dr. Lin también nos enseñó el peligro de aceptar a personas que no son convertidas como miembros, porque la iglesia tiene que ser santa. Él nos enseñó que los diáconos y demás líderes de la iglesia deben conducirse como ejemplos. Él dijo que las mujeres de la iglesia no serán superiores en espiritualidad y servicio que la esposa del pastor. Esa idea ha tenido un impacto significante en mi propia esposa. Muchos la llaman “la madre” de nuestra iglesia. El nos enseñó que la iglesia debe ser un segundo hogar para los jovenes, y que el futuro de cualquier iglesia está siempre en los jovenes. En muchas maneras, el Dr. Lin le puso atención especial a los jovenes de esta iglesia mientras yo estaba aquí. Yo he tratado de seguir el ejemplo suyo. A menudo, en broma le digo a la gente que: ¡yo soy el pastor de jovenes más viejo en Norte América!

El Dr. Lin también nos enseñó a no pedirle dinero a la gente perdida. En todos los servicios yo le digo a las visitas que no pongan dinero en la cesta de ofrenda. La ofrenda de dinero es una manera de adorar a Dios, y no debemos pedir ofrendas de los incrédulos. Por el ejemplo del Dr. Lin, los miembros de nuestra iglesia han aprendido a dar sacrificadamente al Señor. Otra cosa que hemos aprendido del Dr. Lin es que “Aceptar nuevos miembros debe ser un asunto muy estricto. Antes de bautizar o aceptar a alguna persona como parte del cuerpo de Cristo, la iglesia debe investigar lo siguiente: ¿Ha sido la persona verdaderamente renacida? ¿Han cambiado sus prioridades, sus pensamientos y sus valores?” (traducción de Dr. Timothy Lin, ibid., pp. 60-61). Mas la cosa más importante que hemos aprendido del Dr. Lin es la necesidad de buscar la presencia de Dios en la iglesia por medio de la oración, especialmente por la oración unida en las reuniones de oración de la iglesia. El Dr. Lin advertía que las iglesias perderían la fe de oración, y que las reuniones de oración cesarían “en la víspera de la segunda venida [de Cristo]” (traducción de Dr. Timothy Lin, ibid., p. 95). A causa de la enseñanza de Dr. Lin sobre la oración, nuestra iglesia tiene dos reuniones de oración, y un día de ayuno y oración todas las semanas. Estas son algunas de las cosas que hemos aprendido del Dr. Timothy Lin.

El Dr. Lin frecuentemente hablaba en nuestra iglesia. El verano antepasado, él le enseñó a los jovenes y también a los adultos en nuestro campamento de verano. El Dr. Lin tenía planeado hablar para nosotros otra vez en el otoño. Unos cuantos días después de ser admitido al hospital, a principios de este mes, le dijo a nuestro diácono, Dr. Chan: “Dígale al Dr. Bob que predicaré para él pronto, cuando salga de aquí”. Bueno, él “salió de allí” – ¡para estar con Cristo! No volveré a oírlo predicar sino hasta que entremos al Reino. ¡Cómo quisiera que fuera antes! La última vez que él habló en nuestra iglesia fue a principios de este año, la tarde del Domingo de Resurrección. ¡Yo tuve el honor de servirle la santa cena del Señor!

Yo visité al Dr. Lin en el hospital la tarde anterior del día de su fallecimiento, con mi esposa, nuestro diácono Dr. Chan, y nuestro traductor Chino, Sr. Song. Le cantamos una estrofa del “Sublime Gracia”, al lado de su cama.

En los peligros o aflicción,
   Que aquí he tenido yo;
Su gracia siempre me libró;
   Y al cielo me llevó.

Yo le leí Filipenses 1:6, el cual era el versículo lema de su vida, con el Sr. Song traduciéndo al Chino. Él alzó sus cejas y abrió los ojos cuando le leí dicho verso: “Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo” (Filipenses 1:6).

Querido pastor, le doy gracias a Dios porque Él sí perfeccionó la buena obra hasta el día que lo llevó a casa para estar con el Salvador. Pastor, yo lo amo, con todo mi corazón y alma y mente. Yo añoro el día en que estemos juntos otra vez, cuando “los reinos del mundo [hayan] venido a ser de nuestro Señor y de su Cristo; y él reinará por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 11:15).

Querido pastor, todo honra sea a Dios, quien hizo de vuestra vida una bendición para miles de iglesias, y para cantidades incontables de gente por todo el mundo, entre las cuales estaba éste humilde misionero, vuestro estudiante, Robert Hymers. Amén.

(FIN DEL MENSAJE)
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