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¡ESTE HOMBRE!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 27 de Septiembre de 2009

“Pero Cristo [este hombre], habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (Hebreos 10:12-13).


Por favor mantén tu Biblia abierta en este lugar. El texto comienza con las palabras “Pero Cristo”. ¿De quién habla el Apóstol? “Pero Cristo” no es otro aparte del Señor Jesucristo. “Bueno”, dice alguien, “Pensé que Él era un espíritu”. Seguro, muchos piensan que Él es un espíritu – un espanto. Los Discípulos mismos pensaron eso cuando lo vieron. Después de haber El resucitado de los muertos:

“Espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu”
       (Lucas 24:37).

Pero Cristo les dijo:

“Palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

A aquellos hoy día que piensan que Jesús es un espíritu, les decimos, en las palabras de nuestro texto: “Pero Cristo” (Hebreos 10:12). En las Escrituras Él es llamado:

“Jesucristo hombre” (I Timoteo 2:5).

“Pero” podrás decir: “He oído que Jesús es un espíritu”. Respondemos apelando al Apóstol, que dijo que ellos hablan de

“otro Jesús que el que os hemos predicado”
       (II Corintios 11:4).

“Sí,” dice otro: “Eso es todo lo que El era. Era solo un hombre. Un gran profeta, pero solamente un hombre”. Eso es lo que Mahoma dijo, ¡pero, siendo ignorante del Nuevo Testamento, él estaba equivocado!

“Pero Cristo” (Hebreos 10:12).

“Pero Cristo” no es como cualquier otro hombre. “Pero Cristo” es Dios en carne humana, por la unión hipostática:

“Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad” (Colosenses 2:9).

“Pero Cristo,” por lo tanto no es como ningún otro hombre que haya vivido – ¡o que jamás vivirá! “Este hombre” es Cristo Jesús – el Verbo de Dios hecho carne – la Segunda Persona de la “Deidad” (Colosenses 2:9).

“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo; y estos tres son uno” (I Juan 5:7).

“Este hombre” es Jesucristo, ¡la Segunda Persona de la Santa Trinidad!

“En el principio era el Verbo…y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros” (Juan 1:1, 14).

¡Verbo del Padre,
   En carne aparece!
Venid, adoremos,
   Venir, adoremos,
Venid, adoremos,
   A Cristo el Señor!
(traducción libre de “O Come, All Ye Faithful,” anónimo;
     traducido al Ingles por Frederick Oakeley, 1802-1880).

“Este hombre” es El, de quien el Apóstol habla! ¡Cántalo!

¡Verbo del Padre,
   En carne aparece!
Venid, adoremos,
   Venir, adoremos,
Venid, adoremos,
   A Cristo el Señor!

En nuestra era laica, los racionalistas pueden hablar de las tres grandes religiones que creen en Dios. Pero nosotros debemos afirmar constantemente que la salvación viene solamente por “Cristo”. Fue “Cristo” quien dijo:

“Nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

¿Por qué estamos de acuerdo con esto, cuando El hablaba de sí Mismo? El texto nos da tres razones.

I. Primero, ¡este hombre ofreció un solo sacrificio por los pecados!

El texto dice:

“Pero Cristo, habiendo ofrecido...un solo sacrificio por los pecados...” (Hebreos 10:12).

En tu imaginación, baja con Cristo al Huerto de Getsemani. Allí en la oscuridad de la media noche, mira la Sangre brotando de su piel sudorosa. Jesús, ¿por qué estas en tal agonía? ¿Por que gimes así? ¿Por qué estás torturado de este modo? Ninguna mano humana se te ha puesto encima todavía. Entonces, ¿por qué es tu sudor “como grandes gotas de sangre que [caen] hasta la tierra”? (Lucas 22:44). Solamente podemos decir que aquí un Dios justo “cargó en él el pecado de todos nosotros” (Isaías 53:6).

Síguelo a la corte de Pilato. Velo flagelado en la espalda, cortado hasta el hueso, Sus ropas manchadas de carmesí por la Sangre. Entonces lee con asombro las palabras del profeta: “y por su llaga fuimos nosotros curado” (Isaías 53:5).

Ahora ve con El a la Vía Dolorosa, llevando Su Cruz al Monte Calvario. Oye los martillazos en los clavos atravesando la carne de Sus manos y pies. Mira Su rostro lleno de dolor, y óyelo clamar: “Consumado es”, al inclinar Su cabeza y morir (Juan 19:30). “Tetelestai”. “Consumado es”. ¿Qué, Señor Jesús, has consumado? La respuesta nos sale de nuestro texto – “un solo sacrificio por los pecados” (Hebreos 10:12). Desde la caída de Adán hasta el fin del mundo, “Cristo...ofreció para siempre un solo sacrificio por los pecados” (Hebreos 10:12). Aquí se halla una división mas grande que la del Gran Cañón entre el “Jesús” falso del Corán y el Jesús verdadero. El Corán dice que El no murió en la Cruz. Pero el Jesús verdadero “murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:3).

Lo pagó Jesús,
   Todo debo a El,
Del pecar la mancha en mi,
   Su sangre me lavó.
(traduccion libre de “Jesus Paid It All” por Elvina M. Hall, 1820-1889).

“En la Cruz.” ¡Cántala!

En la cruz, en la cruz,
   Siempre sea mi gloria,
Hasta que mi alma halle paz
   Mas allá del río.
(traducción libre de “Jesus, Keep Me Near the Cross”
   por Fanny J. Crosby, 1820-1915).

¡Cántala otra vez!

En la cruz, en la cruz,
   Siempre sea mi gloria,
Hasta que mi alma halle paz
   Mas allá del río.

II. Segundo, ¡este hombre no se quedó muerto!

Mira el texto.

“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

¡Dilo en voz alta!

“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12).

Si Cristo se hubiera quedado muerto El no sería el hombre del que habla el Apóstol – porque “Cristo” resucitó de los muertos, y ascendió de vuelta al lugar de donde vino, a sentarse “a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12). Este es Cristo Jesús, quien

“fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos”
       (Romanos 1:4).

Cuando El resucitó físicamente de los muertos:

“después de haber padecido, se presentó vivo con muchas pruebas indubitables, apareciéndoseles durante cuarenta días” (Hechos 1:3).

“Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios” (Marcos 16:19).

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
   Los tres días pasaron ya,
Glorioso El resucitó;
   Toda la gloria sea de El: ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
    (Traducción libre de “The Strife Is O’er,” autor desconocido,
        traducido al Ingles por Francis Pott, 1832-1909).

¡Cántala!

¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!
   Los tres días pasaron ya,
Glorioso El resucitó;
   Toda la gloria sea de El: ¡Aleluya!
¡Aleluya! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

Pero hay otro verso en nuestro texto, el cual nos lleva al tercer punto.

III. Tercero, ¡este hombre viene otra vez!

Por favor lee los versos 12 y 13 en voz alta.

“Pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (Hebreos 10:12-13).

¡Cristo viene otra vez! Entonces

“verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30).

Entonces “sus enemigos [serán] puestos por estrado de sus pies” (Hebreos 10:13). El Gran Spurgeon dijo:

El Hijo de Dios aparecerá, y nosotros sabemos que cuando él aparezca, él pisara a sus enemigos bajo sus pies, y reinará de polo a polo, y de río hasta los últimos confines de la tierra (traducción de C. H. Spurgeon, “Christ Exalted,” The New Park Street Pulpit, Pilgrim Publications, reimpreso en 1981, tomo II, p. 303).

¡Cristo descenderá de la Gloria del Cielo al Monte de los Olivos, de donde ascendió!

El viene otra vez, El viene otra vez,
   El Mismo Jesús, que rechazado fue;
El viene otra vez, El viene otra vez,
   Con poder y gran gloria,
¡El viene otra vez!
    (Traducción libre de “He Is Coming Again”
        por Mabel Johnston Camp, 1871-1937).

“Verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria” (Mateo 24:30).

¡Cantala!

El viene otra vez, El viene otra vez,
   El Mismo Jesús, que rechazado fue;
El viene otra vez, El viene otra vez,
   Con poder y gran gloria,
¡El viene otra vez!

Cristo fue crucificado para pagar por nuestros pecados. El estuvo muerto y fue sepultado. El resucitó de los muertos y ascendió de nuevo a la gloria. El viene otra vez y “sus enemigos serán estrado de sus pies”. Asegúrate que no seas uno de Sus enemigos. ¡Ven a Cristo! ¡Sé lavado, limpiado de tus pecados por Su Sangre! ¡Se renacido por Su gracia! Y asegúrate de estar en la iglesia “cada vez que esté abierta la puerta”. ¡Que Dios te ayude y te bendiga! Amen. Canta el coro “Al Vivir me Amo”. Es el número 7 en la hoja de canciones.

Al vivir me amó, al morir me salvó;
   En el sepulcro mis pecados borró;
Resucitando, El me justificó para siempre;
   Un día volverá – ¡glorioso será!
(Traducción de “One Day” por J. Wilbur Chapman, 1859-1918).

(FIN DEL SERMON)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Hebreos 10:9-14.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
"One Day” (por J. Wilbur Chapman, 1859-1918).


EL BOSQUEJO DE

¡ESTE HOMBRE!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Pero Cristo [este hombre], habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies” (Hebreos 10:12-13).

(Lucas 24:37, 39; I Timoteo 2:5; II Corintios 11:4;
Colosenses 2:9; I Juan 5:7; Juan 14:6)

I.   Primero, ¡este hombre ofreció un solo sacrificio por los pecados!
Hebreos 10:12a; Lucas 22:44; Isaías 53:6, 5; Juan 19:30;
I Corintios 15:3.

II.  Segundo, ¡este hombre no se quedó muerto! Hebreos 10:12b;
Romanos 1:4; Hechos 1:3; Marcos 16:19.

III. Tercero, ¡este hombre viene otra vez! Hebreos 10:13; Mateo 24:30.