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SEIS ERRORES MODERNOS ACERCA DEL AVIVAMIENTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Tarde del Sábado, 22 de Agosto de 2009


Esta noche no tengo un texto de apertura. Abriremos nuestras Biblias y veremos varios versos de la Escritura. El tema del sermón de esta mañana es “Seis errores modernos acerca del Avivamiento”.

Fue en 1961 cuando comencé a interesarme en el tema del avivamiento. Compré un librito en Biola Bookroom [la librería de Biola] acerca del Primer Gran Despertamiento. Contenía selecciones del Diario de John Wesley, y había sido publicado por Moody Press. He estado pensando en avivamiento y orando por él por más de 48 años. Ha sido mi privilegio experimentar dos avivamientos extraordinarios en iglesias Bautistas. Estas no fueron reuniones evangelisticas, ni “carismáticas”. Eran el tipo de avivamiento del que lees en libros de la historia Cristiana.

Después de 48 años de leer y pensar sobre este tema, no me considero una autoridad en el tema de avivamiento. Me siento como un chiquillo de escuela, a penas comenzando a entender un poco de las verdades importantes tocante al avivamiento.

He cometido errores respecto al avivamiento en el pasado. Por varios años fui mal guiado por los escritos de Charles G Finney. Aun ahora no estoy seguro de entender el tema completamente.

“Ahora vemos por espejo, oscuramente” (I Corintios 13:12).

Pero esta noche te daré seis errores acerca del avivamiento, cosas que he llegado a creer que son errores. Espero que estos puntos te ayuden mientras oras para que Dios envíe avivamiento.

I. Primero, el error de que debemos enfocarnos en los dones
Apostólicos para tener avivamiento.

Aunque no odio a los Pentecosteces, creo que están equivocados. Y pienso que el énfasis que ellos ponen en los dones Apostólicos ha sido un estorbo al avivamiento verdadero. Iain H. Murray dice:

Estos dones eran desconocidos en el día de Chrysostom (c. 347-407) y de Agustín (c. 354-430). Ni han sido jamás poseídos por ninguno…de los líderes en cualquiera de los avivamientos de la Reformación hasta el siglo presente…Los Reformadores apelaban solamente a la Escritura. Ellos clamaban la verdad Apostólica, no los dones Apostólicos. Lo mismo era cierto en el período Puritano, a través del Gran Despertamiento en los tiempos de Edwards, de Whitefield y de los Wesley, y hasta el de Spurgeon. Todos estuvieron de acuerdo con Whitefield en que “los dones milagrosos dados a la iglesia primitiva cesaron hace mucho tiempo”. Si tales líderes, fueron llenos del Espíritu Santo, como ellos lo fueron, para hacer una obra tan poderosa, es extraño que ellos no conocieran dones milagrosos…Todo lo que se ha conjeturado para la existencia renovada de fenómenos extraordinarios en los últimos treinta y cinco años – las lenguas, sanamientos, la profecía y “desmayarse en el Espíritu” – en vez de preparar para el avivamiento, ha sido una distracción fuera de las grandes verdades que el Espíritu siempre ha honrado al traer los despertamientos (traducción de Iain H. Murray, Pentecost Today? – the Biblical Basis for Understanding Revival, Banner of Truth, 1998, pp. 197-199).

El énfasis de los dones Apostólicos han causado que mucha gente se aparte de aun hasta de pensar en el Espíritu Santo y en avivamiento. Esto es una vergüenza, porque la obra principal del Espíritu Santo nos es dada por Jesús, en Juan 16:8:

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio”.

Nosotros necesitamos desesperadamente que el Espíritu Santo haga su obra en nuestras iglesias hoy.

Y luego, se nos da otra gran obra del Espíritu Santo en Juan 15:26:

“Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí”.

Nosotros necesitamos la obra que redarguye del Espíritu Santo. Nosotros necesitamos que El testifique de Cristo. Estas son las cosas que Dios tiene que hacer en medio de nosotros si hemos de tener avivamiento histórico!

II. Segundo, el error de que hoy no puede haber avivamiento hoy.

No pasare mucho tiempo es esto, pero debo mencionarlo porque tantos lo creen. Ellos dicen cosas así: “Los grandes días de avivamiento ya se acabaron. Estamos en los últimos días. Ya no puede haber avivamiento”. Esas son ideas comunes entre los Cristianos creyentes Bíblicos hoy.

Pero yo creo que esto es un error por tres razones:

(1)  La Biblia dice: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare” (Hechos 2:39).

(2)  El más grande avivamiento de todos vendrá en medio de la Gran Tribulación, bajo el Anticristo, al mero fin de esta edad (ver Apocalipsis 7:1-14).

(3)  El avivamiento mas grande de la historia completa del Oriente esta aconteciendo ahora mismo, ésta noche, en la Republica Popular de la China, y en otros países del Asia Sudeste. El avivamiento mas grande del tiempo moderno esta sucediendo ahora mismo!


¡Es un error terrible pensar que no puede haber avivamiento hoy!

III. Tercero, el error de que el avivamiento depende de nuestros
esfuerzos evangelisticos.

Es un error común pensar entre los Bautistas del Sur y otros. Esta idea se ha filtrado a ellos de Charles G. Finney, quien dijo: “Un avivamiento es el resultado natural del uso apropiado de los medios, asi como la cosecha lo es del uso apropiado de los medios” (traducción de C. G. Finney, Lectures on Revival, Revell, n.d., p. 5). ¡Muchas iglesias hoy anuncian que comenzará “un avivamiento” en cierto día – y que terminará en cierto día! Esto es Finneyismo puro! El avivamiento no depende de nuestros evangelisticos y de ganar almas!

Por favor voltea conmigo a Hechos 13:48-49,

“Los gentiles, oyendo esto, se regocijaban y glorificaban la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna. Y la palabra del Señor se difundía por toda aquella provincia”.

Antes de comentar sobre estos versos, tienes que entender que yo no soy Calvinista de cinco puntos. Yo no sostengo todos los cinco puntos. Por eso unas personas dicen que yo soy “moderadamente Reformado”. Solamente te lo digo para que sepas mi perspectiva. Pero, según veo estos versos, estoy forzado a admitir que solamente “creyeron todos los que estaban ordenados para vida eterna”. Aunque el evangelio “se difundía por toda aquella provincia” solamente aquellos que “estaban ordenados para vida eterna…creyeron.”

Yo creo que estos dos versos aclaran la idea de que el avivamiento depende de nuestros esfuerzos evangelisticos. Sí, se nos dice “predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15) – ¡pero no toda criatura creerá! En tiempos de avivamiento más gente creerá que en otros tiempos – pero es muy claro que el avivamiento no depende de nuestros esfuerzos evangelisticos solamente.

Hay un misterio tocante a todo esto – porque hay cosas referentes a la conversión y al avivamiento que van mas allá de la razón humana. Se nos dice que evangelicemos a los perdidos ya sea que crean o no. Pero el avivamiento depende de Dios, no de nuestros esfuerzos evangelisticos.

IV. Cuarto, el error de que el avivamiento depende de la dedicación
de los Cristianos.

Yo sé que alguien puede citar II Crónicas 7:14. Pero parece extraño que no citen un verso del Nuevo Testamento para apoyar su teoría de que el avivamiento depende de que los Cristianos “se pongan bien con Dios”. Por que este verso dado al Rey Salomón es usado como una formula para avivamiento en una iglesia del Nuevo Testamento? No veo mas razón para hacer eso que para que un predicador envíe barcos de su iglesia, llevando “oro, plata, marfil, monos, y pavos reales” como Salomón lo hizo en II Crónicas 9:21, solamente dos capítulos después.

Iain H. Murray dice en referencia a II Crónicas 7:14: “La primera cosa que se tiene que decir es que lo que se promete no es avivamiento [del Nuevo Testamento], porque la promesa se debe entender, para empezar, en relación al tiempo en que fue dada. Se esta hablando de sanar a Israel del Antiguo Testamento y su tierra” (Murray, ibid., p. 13).

La idea de que el avivamiento depende de la dedicación de los Cristianos viene de Finney. Jonathan Goforth era mejor hombre que Finney, pero él daba eco a la enseñanza de Finney cuando dijo: “El pecado de no ceder, por si solo, puede detenernos del avivamiento…Pentecostés todavía esta a nuestro alcance. Si el avivamiento esta siendo detenido de nosotros es porque algún ídolo todavía permanece en el trono” (traduccion de Jonathan Goforth, By My Spirit, tercera edición, Marshall, Morgan and Scott, n.d., pp. 181, 189).

Una vez Winston Churchill le escribió a su joven nieto, diciéndole que estudiara historia, porque la historia provee el mejor medio de hacer predicciones inteligentes sobre el futuro. Según el consejo de Churchill de “estudiara historia” vemos que la idea de que el avivamiento depende de la “dedicación total” de los Cristianos no es cierta. El profeta Jonás no estaba totalmente dedicado a Dios. Lee el ultimo capitulo de Jonás, y versa sus defectos y falta de fe. No, el avivamiento más grande entre los Gentiles en el Antiguo Testamento no dependió del “rendirse absoluto” o de la “perfección” del profeta. John Calvino era un hombre menos perfecto. El hizo que se quemara a un hombre a causa de herejía – ¡sin demostrar una actitud del Nuevo Testamento! Pero Dios envió gran avivamiento bajo su ministerio, y por sus escritos. Lutero a veces tenia un temperamento vil, y una vez dijo que las sinagogas de los Judíos debían ser quemadas. Sin embargo a pesar del duro anti-Semitismo de Lutero, Dios envió avivamiento bajo su ministerio. Nosotros perdonamos a Calvin y a Lutero porque nos damos cuenta de que eran hombres medievales, todavía bajo la influencia Católica sobre estos asuntos. Sin embargo, a pesar de las fallas de ellos, Dios envió el poderoso avivamiento de la Reformación bajo los ministerios de ellos. Whitefield a veces cometía errores por “impresiones interiores”, que erróneamente el pensaban que eran de Dios. Wesley recurría a echar suertes (tirar los dados) para determinar la voluntad de Dios. Spurgeon ocasionalmente se fumaba un cigarro, aunque para ser justos debemos reconocer que esto no se consideraba un mal en aquellos días. Los Victorianos no lo consideraban muy diferente de beber una taza de café. J. Frank Norris a veces tenía un espíritu malo. Nosotros lo perdonamos porque nos damos cuenta de la gran presión en la que estaba, comenzando el movimiento independiente Bautista, que el hizo. Pero Whitefield, Wesley, Spurgeon, Lutero, Calvino y Norris vieron grandes avivamientos en sus ministerios.

Nosotros vemos, por estos ejemplos de la historia, que hombres imperfectos, hombres a veces no tan santos o dedicados como debían serlo, fueron grandemente usados por Dios en tiempos de avivamiento. Debemos concluir honestamente que Finney y sus seguidores estuvieron errados cuando dijeron que el avivamiento depende la dedicación completa de los Cristianos. El Apóstol Pablo nos dice:

“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros”
       (II Corintios 4:7).

Ves, el avivamiento no depende de que los Cristianos se dediquen por completo, o que se re-dediquen. No – el avivamiento depende de “la excelencia del poder…de Dios, y no de nosotros” (II Corintios 4:7).

Usando II Crónicas 7:14, el fallecido Bill Bright enseñaba que el que los Cristianos se arrepintieran y ayunaran y se dedicaran produciría avivamiento. Pero el Sr. Bright estaba equivocado, a pesar de ser un buen hombre en muchas maneras. El inconscientemente promovía la idea de Finney, de que el hombre, consagrándose completamente, puede hacer que el avivamiento suceda. Pero, tristemente, ningún avivamiento tomo lugar en el mundo Occidental como resultado de los esfuerzos del Sr. Bright. Por que? Porque el avivamiento verdadero no depende de la dedicación de los Cristianos. Depende enteramente de “la excelencia del poder…de Dios, y no de nosotros” (II Corintios 4:7).

Cerrare este punto haciendo referencia al sermón que Esteban le diera al Sanedrín. Se nos dice especialmente que Esteban era “lleno de gracia y de poder, [y] hacía grandes prodigios y señales entre el pueblo” (Hechos 6:8). Sin embargo Esteban no veía el avivamiento venir de su predicación. En vez, lo apedrearon a muerte. El era un hombre santo y justo, pero esto no produjo avivamiento automáticamente en su ministerio. Nosotros podemos ayunar y orar, y volvernos Cristianos maravillosos, pero esto no forzará a Dios a enviar avivamiento. ¿Por que? El Apóstol Pablo nos da la respuesta.

“Así que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios, que da el crecimiento” (I Corintios 3:7).

¡Toda la gloria de avivamiento tiene que ser dada a Dios – y ninguna de la gloria debe ir al hombre, aunque haya hombres buenos y santos! Así que no debes pensar que si pasamos por gran arrepentimiento y rededicaciones eso traerá avivamiento. Esa es una falsa idea de Finney. Yo no estoy diciendo que no debes consagrarte a Dios. ¡Por supuesto hazlo! ¡Pero debemos recordar que no estamos lidiando con la magia! No podemos forzar a Dios a enviar avivamiento con dedicarnos. Hace poco leí que alguien dijo: “El avivamiento tomara lugar cuando oremos honestamente con una dedicación completa”. Suena demasiado como “magia” para que me guste! No podemos manipular a Dios y hacer que El envíe avivamiento. Debemos humillarnos y admitir que no importa cuan “honestamente” oremos, y no importa cuan “completa” sea nuestra dedicación, Dios tiene la palabra final de si El enviara el avivamiento o no. ¡De El depende, no de nosotros! Si, debemos orar constantemente por avivamiento, y a la vez, recordar siempre que “Dios…da el crecimiento” (I Corintios 3:7). ¡Es el poder soberano de Dios solo que produce el avivamiento verdadero!

V. Quinto, el error de que el avivamiento es el estado usual
que debemos esperar en la iglesia.

El Espíritu Santo fue derramado sobre los Apóstoles en Pentecostés. Ellos predicaron a la gente en sus propios idiomas, y tres mil fueron convertidos en este avivamiento poderoso que se registra en Hechos, capitulo dos. Pero vemos que ellos necesitaron ser llenos del Espíritu Santo otra vez, como se registra en Hechos 4:31:

“Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hechos 4:31).

Esto nos muestra que había épocas de avivamiento en la iglesia temprana, tiempos inusuales de avivamiento. Pero había otros tiempos cuando la obra de las iglesias andaba en un modo usual, de día a día. Yo creo que esto es lo que el Apóstol Pablo quería decir cuando dijo: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo” (II Timoteo 4:2). Yo creo que esto significa que debemos continuar predicando y orando y testificando, haya avivamiento o no. Cristo nos llama a obedecer la Gran Comisión (Mateo 28:19-20), y a “predicar el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15) ¡haya avivamiento o no! Algunos serán convertidos aun cuando no haya un movimiento inusual de Dios.

Si pensamos que el avivamiento es la manera usual en que Dios opera, nos desanimaremos. Iain Murray dijo:

Fue sobre este punto que George Whitefield tuvo que advertir a su amigo William McCulloch, un ministro de Cambuslang [Escocia]. En 1749 McCulloch estaba desanimado porque ya no veía lo que habían presenciado en el despertamiento de 1742. La respuesta de Whitefield fue recordarle que 1742 no era la norma para la iglesia. “Me encantaría oír de [otro] avivamiento en Cambuslang; pero, estimado caballero, ya has visto cosas que raramente se ven más de una vez por cada siglo”. Martyn Lloyd-Jones hace referencia a una circunstancia parecida en el caso de un ministro Galés cuyo “ministerio entero fue arruinado” porque él miraba constantemente hacia lo que había visto y experimentado en el avivamiento de 1904. “Cuando el avivamiento terminó…él todavía esperaba lo inusual; y no sucedió. Así que él se deprimió y pasó alrededor de cuarenta y cinco años de su vida en un estado estéril, de infelicidad e inútil” (traducción de Iain H. Murray, ibid., pagina 29).

Si Dios no envía avivamiento, no debemos desanimarnos. Tenemos que seguir adelante, en tiempo y fuera de tiempo, proclamando el evangelio, y guiando a los pecadores a Cristo, uno por uno. Pero, a la vez, debemos continuar orando para que Dios envíe un tiempo especial de despertamiento y de avivamiento. Si viene, nos regocijaremos. ¡Pero si no viene, aun continuaremos guiando almas a Cristo, una a la vez! ¡No nos desanimaremos! ¡No nos rendiremos! ¡Instaremos en tiempo y fuera de tiempo!

VI. Sexto, el error de que no hay condiciones conectadas para nada con
el avivamiento.

Ambas, las Escrituras y la historia nos muestran que el avivamiento no depende de los esfuerzos evangelisticos humanos o de la dedicación total de los Cristianos. Pero sí hay ciertas condiciones que se deben cumplir. Estás son, principalmente la doctrina correcta, y la oración. Debemos orar por avivamiento, pero debemos tener la doctrina correcta respecto al pecado y la salvación.

En su libro, [Avivamiento] Revival (Crossway Books, 1992), Dr. Martyn Lloyd-Jones tiene dos capítulos, titulados “Impureza Doctrinal” y “La Ortodoxia Muerta”. En estos dos capítulos, este hombre que vio gran avivamiento en sus años tempranos de predicación, nos dice que hay ciertas doctrinas que deben predicarse y creerse si esperamos que Dios envíe avivamiento. Mencionaré solamente cuatro de las doctrinas que él dio.


1.  La Caída y la ruina total de la humanidad – la depravación total.

2.  La regeneración – o el nuevo nacimiento – como una obra de Dios, no del hombre.

3.  La justificación por fe en Cristo solo – no fe en “decisiones” de cualquier clase.

4.  La eficacia de la Sangre de Cristo para limpiar el pecado – ambos, el personal y el original.


Estas cuatro doctrinas fueron atacadas por Charles G. Finney, y han sido degradadas o descuidadas desde entonces. ¡Con razón hemos visto tan poco avivamiento desde 1859! No puedo entrar en más detalle, pero estas son las doctrinas vitales, que deben ser predicadas otra vez si esperamos ver el avivamiento venir a nuestras iglesias. Nuestras iglesias están llenas de gente perdida, que jamás será verdaderamente convertida a menos que prediquemos sobre estos temas vigorosa y fuertemente – ¡y repetidamente!

El Dr. Lloyd-Jones dice:

Mira las historias de los avivamientos y verás a hombres y mujeres sintiéndose desesperados. Ellos saben que toda su bondad es trapos de inmundicia, y que toda su justicia no tiene ningún valor. Y están allí, sintiendo que no pueden hacer nada, y clamando a Dios por misericordia y compasión. La justificación por fe. El hecho de Dios. “Si Dios no lo hace a nosotros” dicen ellos: “entonces estamos perdidos”. Y así ellos [sienten su] incapacidad total ante El. Ellos no le ponen atención, y no le dan significado a toda su religiosidad pasada, ni a toda su fidelidad a ir a la iglesia, y muchas, muchas otras cosas. Ven que todo no es bueno, hasta su religión no tiene valor, no hay nada de valor. Dios tiene que justificar al impío. Y ese es el gran mensaje que sale a luz, entonces, en todo período de avivamiento (traducción de Martyn Lloyd-Jones, ibid., pp. 55-56).

“Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia” (Romanos 4:5).

“Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre” (Romanos 3:24-25).

Esas son las doctrinas de avivamiento! ¡Esas son las doctrinas que llevan a las conversiones! Debemos ver convicción de pecado, convicción profunda que quebranta corazones. Debemos ver almas convictas venir a Jesús, llorando por sus pecados, hallando la salvación “por medio de la fe en su sangre”.

(FIN DEL SERMÓN)
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EL BOSQUEJO DE

SEIS ERRORES MODERNOS ACERCA DEL AVIVAMIENTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

(I Corintios 13:12)

I.   Primero, el error de que debemos enfocarnos en los dones
Apostólicos para tener avivamiento, Juan 16:8; 15:26.

II.  Segundo, el error de que no puede haber avivamiento hoy,
Hechos 2:39; Apocalipsis 7:1-14.

III. Tercero, el error de que el avivamiento depende de nuestros
esfuerzos evangelisticos, Hechos 13:48-49; Marcos 16:15.

IV. Cuarto, el error de que el avivamiento depende de la dedicación
de los Cristianos, II Crónicas 9:21; II Corintios 4:7; I Corintios 3:7.

V.  Quinto, el error de que el avivamiento es el estado usual que
debemos esperar en la iglesia, Hechos 4:31; II Timoteo 4:2.

VI. Sexto, el error de que no hay condiciones conectadas para nada con
el avivamiento, Romanos 4:5; 3:24-25.