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CON EL DR. SUNG EN EL SEMINARIO LIBERAL (SERMÓN #2 SOBRE DR. JOHN SUNG) por Dr. R. L. Hymers, Jr. Un sermón dado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles “Nos hizo aceptos en el Amado” (Efesios 1:6). |
Recientemente he estado estudiando la vida del gran evangelista Chino de la década de los 1930, Dr. John Sung. Al estudiar la vida del Dr. Sung he descubierto varias paralelas, y algunas diferencias entre su vida y la mía que yo creo le serán de interés a los lectores de mis sermones, los cuales ahora se publican por escrito en Chino, Indonesio, Coreano, Japonés, Tagalo(Filipino), Árabe, Ruso, Español, Francés, Polaco e Inglés en mi sitio de la red www.realconversion.com.
La Vida Temprana
Hay varias diferencias principales entre mi vida temprana y la del Dr. Sung. El nació en una familia Cristiana. Yo nací en una familia que no era Cristiana. Mi padre era vendedor. El padre del Dr. Sung era un pastor. El padre del Dr. Sung quería que él se hiciera ministro. Mi padre no quería que yo fuera ministro. El Dr. Sung fue un estudiante brillante desde el principio, ganándose un doctorado siendo joven a mediados de sus veintes en una universidad Americana, en solo 21 meses. En cambio yo, abandoné el bachillerato, batallé para terminarlo de noche, y fui a fracasar la Escuela Bíblica, pero fui convertido antes de dejar la escuela. El Dr. Sung siempre fue un estudiante brillante. El terminó su titulo universitario Cum Laude. El terminó su maestría en química en solo 9 meses, y un doctorado en química en 21 meses. Yo fui mal estudiante hasta después de mi conversión. Yo fracasé en el bachillerato y fracasé la primera vez que fui a la universidad. El fue convertido cuando estaba en un seminario, mientras que yo fui convertido antes de ingresar a la universidad la segunda vez. Yo fui convertido durante un sermón dado por el Dr. Charles J. Woodbridge el 28 de Septiembre de 1961 en la capilla de Biola College. El Dr. Sung fue convertido al final de su primer año en el Seminario Teológico Unión Theological Seminary, en Nueva York.
La Vida en el Seminario
Fue mientras el Dr. Sung asistía al Seminario Unión que varias paralelas ocurrieron que hicieron nuestras vidas similares. Yo había sido llamado al ministerio antes de mi conversión, en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park, California. Igual que el Dr. Sung, en este período yo me interesé mucho en evangelizar a la gente China. Después de leer un libro acerca de la vida de James Hudson Taylor, y el Diario de John Wesley, yo sentí que Dios me estaba llamando a predicar como misionero en Taiwán o Hong Kong. A principios de la década del sesenta yo comencé a estudiar el idioma Chino, pero dejé dicho estudio cuando comencé a asistir a la Universidad Los Angeles City College. Temprano en el Enero de 1961 me congreguécon la Primera Iglesia Bautista China de Los Angeles. Durante esos años de estudio yo tenía un horario bien pesado, asistiendo a la universidad de noche, a la vez enseñando en la Escuela Dominical, predicándole a los niños todos los Domingos en la Iglesia Juvenil, y laborando muchas horas en otros servicios en la Primera Iglesia Bautista China. Yo trabajaba tiempo completo durante el día, y asistía a la universidad de noche. Con toda la obra que hacía en la iglesia los fines de semana de veras que era un horario muy difícil. Yo había leído un libro titulado The Power of Positive Thinking [El Poder Del Pensamiento Porsitivo] por Dr. Norman Vincent Peale, que había sido recomendado por Richard Nixon, quien había sido un candidato a la presidencia pero ya fuera de oficina. Yo no sabía en aquel entonces que el Dr. Peale era un liberal. Pero en su libro había un capitulo que tuvo una impresión positiva en mi. En ese capítulo el decía que había que memorizar Filipenses 4:13 y clamar la promesa en él:
“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Filipenses 4:13).
Clamar la promesa de ese verso fue un punto de gira en mi vida. Yo meditaba en Filipenses 4:13 todos los días, y aquella promesa se hizo una realidad para mi, al darme Cristo la fuerza para finalmente salir bien en la universidad, mientras trabajaba tiempo completo en el cuarto de correos y de archivos de la División de Corporaciones del Estado de California, mientras llevaba el peso completo de los estudios en la noche, a la vez haciendo toda aquella obra en la Primera Iglesia China Bautista los fines de semana. Me gradué de Cal State L.A. en la primavera de 1970.
La Primera Iglesia Bautista China estaba afiliada con la Convención Bautista del Sur. Los Bautistas del Sur me dijeron que para ser ordenado tenía que ir al seminario. Pese a haber sido licenciado para predicar en la Primera Iglesia Bautista del Sur [First Southern Baptist Church] de Huntington Park, California en Septiembre de 1960, y de haber completado una licenciatura en 1970, los Bautistas del Sur no me ordenarían a menos que completara una Maestría en Divinidad en el Seminario. Yo no tenía suficiente dinero ahorrado para asistir al seminario más conservador Talbot School of Theology en Biola, asi que la única opción que tuve fue asistir al Seminario Golden Gate Baptist Theological Seminary, ubicado en Mill Valley, en Marín County, al norte de San Francisco. Yo sabía que esa escuela era liberada, pero los líderes de la Primera Iglesia Bautista China me dijeron que no me haría daño alguno porque mi pastor, Dr. Timothy Lin (que había enseñado en la Universidad Bob Jones en la facultad de graduados) me había entrenado en la teología conservadora y en la Biblia en los años que estudié con él en la iglesia China.
Tuvieron buenas intenciones al enviarme al seminario Golden Gate Seminary, pero no fue el mejor de los consejos. Llegué muy cerca a dejar el ministerio como resultado directo de estudiar en dicho seminario, que era muy liberado en esos días (aunque es mucho más conservador hoy). Pero cuando fui a Golden Gate eso era un nido de liberalismo extremo, bien parecido a Union Theological Seminary en New York, cuando el Dr. Sung estuvo ahí en el otoño de 1926. Union Seminary enseñaba de la misma perspectiva liberada de Golden Gate. El biógrafo del Dr. Sung dijo sobre del seminario Union Seminary:
[John Sung] pronto se dio cuenta de que la relación a la Biblia y a la fe Cristiana era en gran parte una relación filosófica. Todos los problemas eran discutidos a la luz de la razón humana. Todo aquello en la Biblia que no era justificado científicamente era rechazado y no era digno de credibilidad. Génesis no se consideraba ser histórico y la creencia en milagros como no científica. El Jesús histórico se presentaba como un ideal de imitación, pero el valor de sustitución de Su muerte y Su resurrección física eran negadas. La oración se rechazaba [como sin valor]. El estar en desacuerdo con dichos puntos de vista era volverse objeto de lástima y de ridículo (traducción de Leslie T. Lyall, A Biography of John Sung: Flame of God in the Far East, edición de 1965, pp. 29-30).
Eso fue lo que me enseñaron los tres años de la Maestría de Divinidad en Golden Gate Seminary.
En el seminario el Dr. John Sung perdió la fe de la niñez que su padre, que era pastor, le había enseñado. El comenzó a estudiar el Budismo y el Taoísmo, y se preguntaba si las enseñanzas de Lao-Tze le darían la paz que buscaba. El tradujo el Tao Teh Ching de Lao-Tze, y leyó un artículo del filósofo a una de sus clases. Hasta comenzó a cantar escrituras Budistas en su recamara, “esperando que por la negación propia podría obtener la salvación de la que hablaba Buda…pero su propio corazón se quedaba en la oscuridad” (Lyall, ibíd., p. 31).
“En este estado de mente el buscó consuelo en la amistad de una compañera China de clase y la amistad se volvió amor. Pero estar comprometido en la China con una chica según el gusto de sus padres [causó que rompiera la relación]. El peso emocional de esa amistad, le añadió a otros pesos de su mente, volvió su vida intolerable. ‘Mi alma’ escribió, ‘vagaba en el desierto. No podía dormir ni comer…Mi corazón estaba lleno de la más profunda infelicidad” (Lyall, p. 31). Oprime aquí para la mejor biografia [en Ingles] del Dr. Sung, “I Remember John Sung” [Yo Recuerdo John Sung], por Rev. William E. Schubert, u oprime a www.strategicpress.org.
Muchos de los sentimientos y experiencias que John Sung tuvo en ese seminario liberal, yo también las sentí durante mi tercer año en Golden Gate. Ahora me hallaba completamente solo, profundamente deprimido, y considerando seriamente dejar el ministerio para siempre. En todo eso, en esa hora mis sentimientos eran muy parecidos a los de John Sung.
El Cambio
Pero hubo una diferencia grande. John Sung todavía no había sido convertido. Yo había experimentado la conversión verdadera el 28 de Septiembre de 1961, al oír un sermón predicado por un gran varón de Dios, Dr. Charles J. Woodbridge. Yo había venido a Cristo de un modo definitivo, había sido lavado en Su Sangre, y había sido renacido aquel día en la Universidad Biola, muchos años antes.
En un estado de depresión similar, el Dr. Sung se había vuelto a Cristo y había sido convertido. Yo ya conocía a Cristo, pero había sido probado por el Diablo de tal modo que yo no sentía que podía seguir en el ministerio.
Luego, una noche ya muy tarde, me desperté como a las dos en punto con un verso de la Escritura en mi mente:
“Nos hizo aceptos en el amado” (Efesios 1:6).
Me salí de la cama y busqué el verso en una concordancia. Dios parecía decirme: “Esto es para ti”. Tú eres ‘acepto en el amado’. Eres aceptado porque estás ‘en’ Jesús, mi Hijo amado. Nadie más te acepta, pero yo sí. Tú eres aceptado por mí porque tú estás ‘en’ mi Hijo amado. Yo salté de la cama, me vestí y salí a la noche – subí a una montañita atrás del seminario. A la distancia yo veía las luces del Puente Golden Gate al Sureste, y la montaña Tamalpais al Occidente. El viento frió me soplaba el cabello, y Dios parecía hablarme otra vez. El dijo: “Ahora no predicarás para complacer al hombre. Ahora predicarás para complacerme a mí. Ahora eres mi predicador”. Dios también me mostró que yo no haría mi obra principal antes de ser viejo. Me regresé a la cama, frío hasta los huesos, sabiendo que una segunda vez Dios me había llamado a predicar.
Nunca seré un evangelista como el Dr. John Sung, ni misionero extranjero, como había querido serlo. Ya estoy demasiado viejo. Pero oro que otros en aquellas tierras lejanas del Sudeste de Asia, y el mundo, tome los mis sermones evangelisticos escritos y los predique en mi lugar, predicando mis sermones, haciendo lo que yo hubiera querido hacer cuando tenía veinte años, en 1961.
Ahora, solamente una palabra a nuestros jóvenes aquí esta noche: en el Prefacio del recientemente publicado Extracts from the Diary of John Sung, [Selecciones del Diario de John Sung] Génesis, 2008, Rev. Hwa Young de Malaysia dijo:
En los últimos cuarenta años de mi vida adulta, he visto las iglesias de Asia crecer en número y en confianza. Más y más yo siento que Dios nos llama a tener un papel vital en la obra de proclamar a Cristo [a través de todo el mundo]. Pero si la iglesia de Asia ha de serle fiel a esta obra, tiene que haber muchos que tomen de corazón lo que James Denny dijo y que lo John Sung entendió tan claramente… Tenemos que emerger como una nueva generación de Cristianos Asiáticos, especialmente entre nuestros jóvenes hoy, que saben claramente que “en este mundo presente tiene que haber grandes renuncias [negarse a si mismo]. Si han de haber grandes carreras Cristianas”, y atreverse a vivir de acuerdo a ello…¡especialmente entre las generaciones más jóvenes! Que sea un movimiento de aquellos que saben lo que significa [negarse a si mismo], lo cual llevará a muchas grandes carreras Cristianas para el avance del reino de Cristo y la gloria de Dios (traducción de Rev. Hwa Young, The Journal Once Lost: Extracts from the Diary of John Sung, Génesis, 2008, pp. xiv-xv).
La renuncia y el negarse a si mismo comienzan con la conversión. Tienes que confesar tus pecados y renunciar a ellos para ser convertido. John Sung fue un gran Cristiano porque tuvo una gran conversión. El tuvo una gran conversión porque grandemente se negó a sí mismo. El arrojó al mar sus medallas escolares y la llave dorada de fraternidad. Pese a tener un Ph.D. en química, él le volvió la espalda a lo académico y procedió a predicar el Evangelio a la gente pobre y rechazada de la China y del Sudeste de Asia. John Sung se negó a si mismo los placeres de la vida que podía haber tenido. Unas cuantas noches antes de ser convertido, Dios le dijo a John Sung:
“Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Marcos 8:36).
Deja lo que sea que te detiene. Confiésale tus pecados en detalle a Dios. Deja que el Espíritu Santo te convierta profundamente. ¡Renuncia al mundo! ¡Déjalo! Dale a Cristo el primer lugar en tu vida. Ven a Jesucristo y sé lavado de tu pecado por Su Sangre. ¡Luego vive por Cristo con todo tu corazón y alma y vida!
Ponte de pie y canta el ultimo himno en el cancionero.
Abre mis ojos para ver la bella luz de tu verdad;
Pon en mis manos Tu llave que Me dará al fin la libertad.
Mudo – espero hoy por Ti Listo, mi Dios a tu querer;
Abre mis ojos, Espíritu, Dame Tu luz.
Abre mis oídos a Tu verdad, Tu voz a oír con claridad;
Y mientras vengo Tu voz a oír, Toda se irá la falsedad.
Mudo – espero hoy por ti Listo, mi Dios a tu querer;
Abre mis oídos, Espíritu, Dame Tu luz.
Abre mi boca a declarar Por todas partes Tu verdad;
Abre y prepara mi corazón A compartir tu caridad.
Mudo – espero hoy por Ti, Listo mi Dios a tu querer;
Abre mi corazón, Espíritu, Dame Tu luz.
(Traducción de “Open My Eyes, That I May See”
por Clara H. Scott, 1841-1897).
Lean en alto Marcos 7:31-35. Canten la segunda estrofa.
“Volviendo a salir de la región de Tiro, vino por Sidón al mar de Galilea, pasando por la región de Decápolis. Y le trajeron un sordo y tartamudo, y le rogaron que le pusiera la mano encima. Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua; y levantando los ojos al cielo, gimió, y le dijo: Efata, es decir: Sé abierto. Al momento fueron abiertos sus oídos, y se desató la ligadura de su lengua, y hablaba bien” (Marcos 7:31-35).
Canta el coro – “Abre mis oídos.”
Mudo – espero hoy por ti Listo, mi Dios a tu querer;
¡Abre mis oídos, Espíritu, Dame Tu luz!
Lean Marcos 7:33 en voz alta:
“Y tomándole aparte de la gente, metió los dedos en las orejas de él, y escupiendo, tocó su lengua” (Marcos 7:33).
Jesús metió Sus dedos en las orejas de él. Y escupiendo tocó su lengua. Jesús no está aquí ahora para hacer esto, pero Él envía el Espíritu Santo para hacer eso ahora. Él debe abrir tus oídos para que oigas. Él debe desatar la ligadura de tu lengua para confesar tus pecados. Canta el coro, “Abre Mis Oídos.”
Mudo – espero hoy por ti Listo, mi Dios a tu querer;
Abre mis oidos, Espíritu, Dame Tu luz.
Lea Marcos 7:37 en voz alta:
“Y en gran manera se maravillaban, diciendo: bien lo ha hecho todo; hace a los sordos oír, y a los mudos hablar”
(Marcos 7:37).
Jesús hizo que los sordos oyeran y los mudos hablaran. Hoy en día hace eso por medio del Espíritu Santo. Por favor lea Juan 16:7-11 en voz alta:
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré. Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado” (Juan 16:7-11).
Canta el coro, “Abre mis oídos.”
Mudo – espero hoy por ti Listo, mi Dios a tu querer;
Abre mis oídos, Espíritu, Dame Tu luz.
Canta, “Abre mi corazón.”
Mudo – espero hoy por Ti, Listo mi Dios a tu querer;
Abre mi corazón, Espíritu, Dame Tu luz.
Se pueden sentar. Vean a Juan 16:7.
“Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré” (Juan 16:7).
Jesús envía al Consolador, el Espíritu Santo, para que haga lo que Él hizo personalmente a ese hombre sordo y mudo. “Mas si me fuere, os lo enviaré”.
“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio. De pecado, por cuanto no creen en mí; de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más; y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado”
(Juan 16:8-11).
¿Pero cómo puede ser el Espíritu Santo llamado “el Consolador” si él te convencerá de pecado, justicia y juicio? Simplemente porque nunca serás consolado hasta que seas convictado. Cántalo, “Abre mi corazón”. Por favor cántalo de pie.
Mudo – espero hoy por Ti, Listo mi Dios a tu querer;
Abre mi corazón, Espíritu, Dame Tu luz.
Ahora lean Juan 16:14-15.
“El me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo que tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14-15).
Cristo estaba ahí y puso Sus dedos en los oídos del hombre y tocó su lengua. Ahora el Espíritu Santo “tomará de lo mío, y os lo hará saber”. La traducción moderna dice: “El Espíritu tomará de lo mío y os lo hará saber”. Canta, “Abre mi corazón”,
Mudo – espero hoy por Ti, Listo mi Dios a tu querer;
Abre mi corazón, Espíritu, Dame Tu luz.
Esa es la manera que la conversión sucede. El Espíritu Santo te abre el corazón para que escuches lo que es predicado. Ora que Él haga eso (todos oren). “Abre mis oídos”.
Mudo – espero hoy por ti Listo, mi Dios a tu querer;
Abre mis oídos, Espíritu, Dame Tu luz.
Entonces el Espíritu Santo te reprende. Él convence de pecado. Debes abrir tu boca y confesar tus pecados. La Biblia dice:
“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (I Juan 1:9).
“Abre mi corazón”. Canta.
Mudo – espero hoy por Ti, Listo mi Dios a tu querer;
¡Abre mi corazón, Espíritu, Dame Tu luz!
Solo entonces “el Espíritu toma lo que es de [Cristo] y [Él] os lo hará saber”.
El pecado es lo que te bloquea de Cristo. Tú debes confesar tus pecados y arrepentirte. Canta el Salmo 139:23-24, “Examíname, Oh Dios.” Página 638 en la Biblia de Scofield.
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; Pruébame y conoce mis pensamientos; Y ve si hay en mí camino de perversidad, Y guíame en el camino eterno” (Salmo 139:23-24).
(FIN DEL SERMÓN)
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