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MIEMBROS DE IGLESIA INTERROGADOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Tarde del Dia del Señor, Mayo 31, 2009

“Le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció” (Mateo 22:12).


Enfoquémonos en este hombre particular, el que vino a la iglesia local y nunca fue convertido. Ves, él nunca vino a Cristo. Él nunca “se vistió… del Señor Jesucristo” (Romanos 13:14). Veamos muy de cerca a este hombre, porque él es una ilustración o tipo de cada persona que viene a una iglesia Bautista, tiene compañerismo en la iglesia, y nunca es convertido. Hay muchas personas en iglesias Bautistas y evangélicas que son ilustradas por este hombre. Ellos vienen a nuestras iglesias, pero nunca son convertidos a Cristo. El asesor y orador de conferencias Sureño Bautista Rev. Jim Elliff

      dice que la denominación más grande evangélica en los Estados Unidos, la Convención Sureña Bautista es una denominación “no regenerada”…Es una situación que él lamenta profundamente, él dice, porque él ama [La Convención Sureña Bautista] y ha estado envuelto en ella toda su vida…
      Elliff está preocupado que de los 16 millones de miembros de la CSB que según se reportan, solo 6 millones [algunas veces] aparecen en la iglesia el domingo. [Él dijo] “Algunas veces tenemos el mal habito de asumir que si una persona tiene una [emoción] que ellos son creyentes verdaderos, y somos muy rápidos en enrolar [sus nombres] en las listas [como miembros] de nuestras iglesias”.
      “Esto ha demostrado ser desastroso”, [Elliff] continua. “Muchas de estas personas ni se aparecen en las siguientes semanas después de que los hemos aceptado en la membrecía”. Él contrasta esto con los días [de antes] de los Bautistas en América cuando, de acuerdo a las estadísticas históricas, las iglesias tenias de dos a cinco veces más personas atendiendo como las congregaciones tenían en sus listas.
      [Elliff dijo] “En los días que crecimos excesivamente y alcanzamos muchas personas en una manera seria, nos importaba mucho que la iglesia fuera regenerada [convertida]. De hecho, los Bautistas tienen una gran historia de que algunas personas creían en morir por una iglesia regenerada. Pero hoy en día nos hemos hechos muy expertos en agregar miembros a las listas que [no son] verdaderos Cristianos” (Traducido de Jim Elliff, Agape Press, citado en The Sword of the Lord, Octubre 21, 2005, p. 11).

Yo creo, por observar de primera mano, que nuestras iglesias independientes Bautistas no están mejor. Las iglesias Bautistas en general están llenas de miembros no regenerados, incluyendo muchos que atienden regularmente.

Esta situación deplorable en realidad es una gran oportunidad. Pero debemos aprovecharla como una oportunidad de predicar la necesidad de verdadera conversión a estas personas perdidas en nuestras iglesias. Tomará mucho coraje hacer eso. No debemos esperar a que Dios diga en el Último Juicio de los muertos no salvos,

“Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

Debemos decir eso ahora mismo desde nuestros pulpitos por toda la tierra. Y viniendo cerca a casa, debemos decirlo en nuestra propia iglesia, especialmente a los jóvenes no convertidos en nuestra iglesia:

“Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

¿Cómo es que estás aquí en nuestra iglesia no convertido, sin estar vestido en la justicia de el Salvador? Esa es una pregunta fuerte, buena y sincera. Analicémosla y véamosla punto por punto, porque ten la seguridad que Dios te va a hacer a ti esta misma pregunta algún día, en el Último Juicio.

“Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

I. Primero, Dios lo llama “amigo”.

Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

Nota como Dios le habló a él. Él no usó palabras ásperas. El hombre pretendía se un amigo, y Dios le habló a él como si lo fuera. Judas es un ejemplo de esta clase de persona. Cuando él le dio a Jesús el beso traidor, nuestro Señor lo llamó “amigo”. Es más, Judas pretendió ser amigo de nuestro Salvador. Como Judas, ¿cómo el hombre en la parábola puede ser un verdadero amigo de Dios? Él insultó al rey en su propia mesa de banquete, donde fue convidado.

Veo esto frecuentemente. Personas jóvenes son invitadas a la fiesta del Evangelio. Todos se mira muy feliz en los servicios y la comida que tenemos después. Pero algunos tales llamados “amigos” están aquí en la iglesia sin ser convertidos, sin los vestidos de boda de la justicia de Cristo. ¿Son ellos verdaderos amigos de Dios? ¡No lo son! Lo más pronto posible ellos se juntan con las personas nuevas y empiezan a insinuar su mundanalidad y falta de amor a Dios en la conversación.

La persona nueva viene a la iglesia con un sentido de temor y asombro hacia las cosas de Dios. Pero el joven o la joven sin vestido de boda pronto hace que se sientan a gusto. Él hace observaciones que son inadecuadas en la casa de Dios. Él o ella actúan como que la iglesia no es tan importante después de todo. Pronto la persona nueva recoge todo esto. Él ahora piensa que la iglesia solo es para algunas personas jóvenes no convertidas de corazones ligeros que se juntan para charlar y hablar de cosas necias y mundanas.

El joven o la joven sin un vestido de boda pueden ir al evangelismo. Ellos pueden estar haciendo esto para ayudar a traer personas nuevas a la iglesia, pero Jesús dijo:

“Porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, [un convertido del paganismo] y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).

¡Lo hacéis más hijo del Infierno que vosotros!

“Pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

Cristo dice que tú mismo no entras para encontrar salvación, y no dejas a otros entrar. Ellos te ven. Ellos te escuchan. Ellos saben que ésta solo es una fiesta y un gran chiste para ti. Los niños de iglesia perdidos hacen esto todo el tiempo. No buscas salvación para ti mismo, y evitas que los nuevos la busquen con tu actitud mundana y conversación necia. No es que tú los haces que se vayan. No, es que tú envenenas a los que se quedan. Tú les enseñas, por tus acciones y palabras, que no escuchen con cuidado la predicación, que no tomen la salvación seriamente. Le quitas a los nuevos el sentido de temor y santidad que ellos sintieron cuando vinieron a la iglesia por primera vez.

“Pues ni entráis vosotros, ni dejáis [permites] entrar a los que están entrando” (Mateo 23:13).

Así, tú trabajas en contra de todo el trabajo y oraciones de los miembros que son verdaderos Cristianos. Haces que las personas nuevas te sigan en vez de los pastores, diáconos, y mujeres ancianas en la iglesia. Y así, por no estar dispuesto a venir a Cristo, dañas y arruinas todo el trabajo que los verdaderos Cristianos han hecho para traer a los perdidos y guiarlos a Cristo.

Estamos tratando de guiarlos a Cristo, mientras tú tratas de hacerlos que te sigan a ti, en tu resistencia a Cristo.

Esto no sirve. Así como el rey sacó al hombre no convertido del banquete de bodas, ¡así Cristo te sacará algún dia de la iglesia! Tal vez será pronto, o tal vez será después, pero algun día Cristo te quitará de la iglesia si tú permaneces no convertido.

II. Segundo, Dios le pregunta cómo entró.

“Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

¿La persona sin el vestido de boda vino solo a “divertirse”? ¿Vino solo para tener amigos? ¿Vino solo porque estaba solitario? ¿Vino solo porque su familia lo trajo – o porque él nació y creció aquí?

“Amigo, ¿cómo entraste aquí…?”

Esa es una buena pregunta. Debes hacerte esa pregunta a ti mismo. ¿Cómo llegaste a esta iglesia local? “¿Cómo entraste aquí? La palabra Griega traducida “como” es “pōs”. De acuerdo a la Concordancia Exhaustiva de Strong esta palabra significa “¿de qué manera?” o “¿por qué medios?” (Strong #4459). Eso es importante. ¿De qué manera entraste tú en esta iglesia? Si tú viniste porque tú familia estaba aquí o porque tus amigos estaban aquí, ¿tuvo Dios algo que ver con ello? ¿Tuvo Dios algo que ver con que tú estuvieras aquí?

Ves, si Dios no estaba en tus pensamientos, entonces tú viniste por la razón equivocada. Tú no estabas buscando a Dios. Tú apenas estabas buscando amistad humana – o tú solo estas aquí porque tu familia te trajo. Y, así, ¡Dios no tuvo nada que ver con que estuvieras aquí!

Dios debe cambiar esto, y debe ser cambiado pronto, si tú esperas estar aquí por cualquier lapso de tiempo. Las presiones de la vida y las presiones de Satanás te empujarán hacia afuera a menos que haya un cambio en tu relación con Cristo.

“El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos” (Salmo 10:4).

Si Dios no está en tus pensamientos, entonces estar en esta iglesia no te hará ningún bien. No te hará más bien del que le hizo al hombre a quien Dios le hizo esta pregunta:

“Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda?”
       (Mateo 22:12).

¿No es eso “despertamiento”? No debes pensar del despertamiento como una cosa misteriosa. Pasa cuando empiezas a pensar seriamente acerca de tu relación con Dios y Cristo.

¿Estás bien con Dios? ¿Tienes puesto el vestido de boda? ¿Estás vestido en la justicia de Cristo? ¿Estás vestido en Cristo? Si no has venido a Cristo, quedaras sin palabras como el hombre en la parábola en el gran día del juicio. No tendrás excusa en ese día. Te rehúsas a pensar en Cristo y en la falta de una relación adecuada hacia Él. Te rehúsas en venir a Jesús. No habrá excusa por tu descuido de estos asuntos en el Último Juicio. Y, así, Dios dirá:

“Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 22:13).

Spurgeon dijo:

Examinaos a vosotros mismos; no desciendas de este tabernáculo hacia el Infierno…Deja que sea un asunto de ansiedad solemne con cada uno. Si nunca has venido a Jesús, ven ahora… Si tú nunca has tenido el vestido de boda…ve a Él que lo da gratis, el Señor no te rechazará; ve hoy [a Cristo] y Él te aceptará (Traducido de C. H. Spurgeon, “The Wedding Garment,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, volumen XVII, Pilgrim Publications, 1971 reimpreso, p. 105).

(FIN DEL SERMÓN)
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Escritura Leída Antes del Sermón por Dr. Kreighton L. Chan: Mateo 22:1-14.
Solo Cantado Antes del Sermón por Mr. Benjamín Kincaid Griffith:
“Ye Must Be Born Again” (by William T. Sleeper, 1819-1904).


EL BOSQUEJO DE

MIEMBROS DE IGLESIA INTERROGADOS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció” (Mateo 22:12).

(Mateo 22:10; Romanos 13:14)

I.   Primero, Dios lo llama “amigo,” Mateo 22:12a; 23:15, 13.

II.  Segundo, Dios le pregunta cómo entró, Mateo 22:12b;
Salmo 10:4; Mateo 22:13.