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¡MENTES CEGADAS POR SATANÁS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado la mañana del Día del Señor, 17 de Mayo del 2009
en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (II Corintios 4:3-4).


Yo he hablado frecuentemente sobre I Corintios 2:14,

“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura...”

En esos sermones yo dije, lo más claro que pude, que “las cosas que son del Espíritu de Dios” se refiere a “la palabra de la cruz” y “Cristo, y a éste crucificado” (I Corintios 1:18; 2:2). Después yo hablé con varios jóvenes no convertidos. Ninguno excepto uno podía recordar “la palabra de la cruz” o “Cristo, y a éste crucificado”. Yo prediqué muy fuerte sobre Cristo crucificado – pero ellos no lo pudieron recordar. La crucifixión de Cristo es el primer punto del evangelio. Pero, como yo lo prediqué de una manera un poco diferente, simplemente no lo pudieron recordar.

“Cristo murió por nuestros pecados” (I Corintios 15:3).

A través de los años, yo me he dado cuenta que esto es verdad con los pecadores no despertados. Ellos están, literalmente, ciegos al evangelio. Está encubierto a ellos. Nuestro texto dice,

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (II Corintios 4:3).

Nota la palabra “pierden” al final del verso tres. “Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto”. La Biblia enseña que tú eres salvo o perdido. Solamente dos clases de personas existen. De acuerdo a la Biblia, tú eres salvo o perdido. Además, si tú no eres salvo, el evangelio está encubierto para ti. El “evangelio” son las buenas nuevas que Cristo murió para pagar por tus pecados y se levantó de los muertos para salvarnos. Eso suena como palabras muy simples – las claras, simples palabras del evangelio. Pero la realidad de ellas está completamente encubierta para ti si estás perdido. Tú puedes memorizar las palabras, “Cristo murió por nuestros pecados [y] se levantó de nuevo el tercer día” (I Corintios 15:3-4), pero la realidad y la importancia de palabras sólo son memorizadas, así ellas se mantienen completamente encubiertas para ti,

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto” (II Corintios 4:3).

La razón de esto se no da en el próximo verso,

“En los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos…” (II Corintios 4:4).

Cuando yo era niño mi madre me habló de un niño que se “había sacado” un ojo con un objeto puntiagudo. Me recuerdo haber pensado que era horrible tener un pedazo de madera puntiagudo en el ojo, terrible ser cegado para toda la vida. Y así es exactamente lo que el “dios de este mundo” le hace a los perdidos. Las palabras son literalmente “el dios de esta era”. La frase no se refiere al Dios y Padre de Jesús. Se refiere a Satanás. El Diablo es llamado, “el dios de esta era”. Y es el Diablo que te saca los ojos. Es el Diablo el que te ciega la mente referente al evangelio.

Una persona puede ser muy inteligente. Puede tener muy buenas calificaciones en la escuela y tener una mente muy buena referente a su trabajo académico en la escuela. Puede ser un hombre de negocios de primera clase, o un científico muy conocido, o un profesor de la universidad muy popular; o él puede haber asistido a una iglesia por mucho tiempo donde se predica el evangelio – y aún así estar completamente ciego con lo que respecta a la salvación en Cristo. ¿Por qué es esto así? El Diablo le ha cegado su mente en lo que se refiere al evangelio.

Lo más notable de esto es que un hombre puede saber mucho de la Biblia. Puede saber, y ser capaz de citar mucho de teología, y ser un fundamentalista, ortodoxo y correcto en sus creencias. Él puede ser capaz de contestar muchas preguntas de la Biblia – y aún así estar completamente ciego a la realidad del evangelio y del nuevo nacimiento, como Nicodemo, quien vino a ver a Cristo de noche.

Frecuentemente escuchamos personas hablar sobre la gracia y pecado y salvación, y Cristo y el Espíritu Santo, quienes nunca han tenido una verdadera experiencia del significado de esas palabras. Ellos ven, pero no perciben. Ellos escuchan, pero no entienden. Satanás, el dios de esta era, ha cegado sus mentes. Por favor pónganse de pie y lean el verso otra vez, en alto.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto en los cuales el dios de este siglo [Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (II Corintios 4:3-4).

Se pueden sentar. Me pregunto si tú eres uno de esos de quien el texto está hablando. ¿O eres uno de esos que ha sido cegado por Satanás en lo que se refiere a la salvación en Cristo? Veamos varias cosas respecto a eso.

I. Primero, esta ceguera es universal.

Los seres humanos son universalmente ciegos en lo que se refiere a Jesús y el evangelio. Nadie hizo eso más claro que el profeta Isaías, quien dijo esto acerca de Jesús,

“Despreciado y desechado entre los hombres [por la humanidad]… y como que escondimos [la humanidad] de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos” (Isaías 53:3).

Esta es la descripción universal de toda la humanidad en lo que se refiere a Cristo y al evangelio. Cristo es “despreciado entre los hombres”. La humanidad, en conjunto, no lo “estimamos” o “valoramos” (Strong) a Cristo. “No lo estimamos”. Eso es, “No vimos ningún valor en él”, porque fuimos cegados por Satanás.

Eso es muy común entre los jóvenes hoy en día. Ellos no ven ningún valor en Cristo o en Su evangelio. ¿Es eso verdad de ti si no eres aún convertido? ¿Es verdad que Cristo muriendo en la Cruz no te parece tan importante? ¿Es verdad, aunque hayas estado viniendo a la iglesia por algún tiempo, que no le das mucho valor a la muerte de Cristo en la Cruz? ¿No es que no le das mucho valor a la crucifixión de Cristo? ¿No es verdad que el evangelio de Cristo es algo de lo que no piensas frecuentemente, aunque tú estás en la iglesia y me escuchas predicar de ello constantemente? ¿No es verdad que casi nunca piensas en la crucifixión de Cristo? ¿No es cierto? ¡Muchos de ustedes saben que lo es! ¿Y por qué es que tú piensas tan poquito acerca de Su crucifixión? La respuesta está ahí en nuestro texto.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto en los cuales el dios de este siglo [Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos…”
       (II Corintios 4:3-4).

Esta ceguera de Satanás, en lo que se refiere al evangelio de Cristo está en todas partes. Casi todas las personas que conoces (incluyéndote a ti mismo) está cegado por Satanás al evangelio. Esta ceguera en lo que se refiere a la crucifixión de Cristo es muy común. La mayoría de personas no ven un valor verdadero en estas palabras,

“Cristo murió por nuestros pecados” (I Corintios 15:3)

porque ellos han sido cegados espiritualmente por Satanás. Ellos no escuchan a Cristo cuando Él dice,

“El que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16)

porque Satanás ha cegado sus mentes a estas grandes verdades espirituales. ¿Podría ser eso verdad de ti también? Spurgeon dijo,

Las personas no van hacia un gran peligro con los ojos abiertos. Aún así hay muchos [de ustedes] que siguen adelante… hasta el [borde] del [juicio] sin pensar en el peligro. [Tú] estás ciego. Esta horrible paz en la conciencia, este enfriamiento del Espíritu cuando tu conciencia [te molesta], ese frívolo juego con la muerte y el juicio, prueba que [estás] ciego (Traducido de C. H. Spurgeon, “Blinded by Satan,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1975 reimpreso, volumen XXXIX, p. 183).

Esta ceguera de Satanás es tan común que tú que no eres convertido, estás ciego en lo que se refiere a la crucifixión de nuestro Señor por tu pecado.

II. Segundo, el Diablo ciega a las personas con diferentes métodos.

Algunos con cegados por las cosas de este mundo. Ellos dicen, “No puedo venir a la iglesia todos los Domingos por la mañana y todos los Domingos por la noche. Tengo demasiado trabajo de la escuela”. Otros dicen, “Tengo mucho que me mantiene ocupado en mi trabajo. No tengo tiempo para todas esos servicios de la iglesia”. Tu trabajo, tu escuela. Tu dinero – eso es lo único que te importa. La Biblia dice,

“No améis al mundo” (I Juan 2:15).

Pero tu mente y corazón están preocupados solamente en las cosas terrenales. Satanás ciega tu corazón con mundanalidad, tentándote a pensar solo en cosas mundanas.

Muchos otros están cegados porque sus familias creen en una falsa religión. Ellos dicen, “Yo creería en Cristo, pero eso enojaría a mi padre y a mi madre”. Parece que ellos no se dan cuenta que casi todos los demás aquí en la iglesia ya han tenido este mismo problema. Ellos piensan que su caso es el único. Aún así la mayoría de ustedes aquí esta mañana también tienen padres que no eran verdaderos Cristianos, padres que trataron de detenerlos de venir a la iglesia. Jesús dijo,

“El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí” (Mateo 10:37).

Pero temo que tú nunca vendrás a conocer a Cristo porque tu mente ha sido cegada por Satanás a través de rendirte a los prejuicios y las falsas creencias de tus padres.

Otros están cegados por Satanás a través de la presión de sus amigos perdidos. Tú vienes a la iglesia y disfrutas estar aquí. Pero regresas a la escuela o el trabajo y “pasas tiempo” con personas perdidas que te arrastran, llenan tu mente con malos pensamientos y confusión acerca de Dios. Su conversación es mundana – y Satanás los usa para cegarte. Por eso Dios dice,

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos”
       (II Corintios 6:14).

Espero que no permitas que Satanás use a tus amigos para arrastrarte y condenar tu alma a las llamas eternas. Espero que no permitas que Satanás los use a ellos para arrastrarte al Infierno. Muchos jóvenes son cegados por los malos compañeros y la presión de sus amigos perdidos,

“Por lo cual, salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor…y yo os recibir y seré para vosotros por Padre… dice el Señor Todopoderoso” (II Corintios 6:17-18).

Esto frecuentemente es verdad aún en la iglesia local. Si tú estás vinculado con los “niños perdidos” de la iglesia, debes liberarte de su presión y estar solo, o Satanás usará su hipocresía para cegarte. Si tú no te alejas, sus comentarios sarcásticos, su actitud despreciativa, su conversación burlona será usada por Satanás para cegarte. Dios dice, “Salid de en medio de ellos…y yo os recibiré”.

Pero hay otra manera de ser cegado, y es muy común. Estas son personas que Satanás ciega por practicar la Cristiandad en forma externa. Estas son personas que tienen “apariencia de piedad” (II Timoteo 3:5). Pero no están arraigados en Cristo. Su corazón no está arraigado en Cristo Jesús. Están felices y sin perturbación porque vienen a la iglesia y tienen una creencia en Dios superficial. Pero su religión vacía los ciega a la realidad del evangelio de Cristo. Si no despiertan ahora, tales personas de iglesia vacías, al fin, despertaran en el Infierno. Será entonces demasiado tarde. Pero ahora ellos se mantienen cegados por una superficial, vacía forma de Cristiandad.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos…” (II Corintios 4:3-4).

III. Tercero, como puede ser curada esta ceguera.

“Pero, tú dices”, ¿cómo mi ceguera al evangelio puede ser curada? Primero, debes sentir tu ceguera. Debe perturbarte. A menos que seas perturbado por tu ceguera espiritual nunca encontrarás la cura para ella en Cristo. Tú continuaras sabiendo que

“…tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo…” (Apocalipsis 3:17).

La terrible condición de tu ceguera deber ser algo terrible para ti. Spurgeon dijo,

Ten cuidado no sea que tu ceguera sea la señal de tu perdición. Antes de que Haman fuese ahorcado, lo primero que hicieron los sirvientes fue cubrir su rostro; y cuando un hombre va a ser perdido para siempre, lo primero que hace el diablo es cegar sus ojos para que no pueda ver. Ahora el pobre y ciego Sansón hará deporte para los Filisteos; ahora ellos esperan poder matarle cuando a ellos les plazca. Ten cuidado de la conciencia ciega; es el preludio a la destrucción eterna. ¡Qué Dios te salve de eso! (ibid., p. 188).

Si tú no siente tu ceguera, y no quieres ser curada de ella, serás arrullado para dormir por Satanás – ¡solamente para tener tus ojos abiertos en el Infierno! Cristo dijo del hombre rico,

“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos”
       (Lucas 16:23).

¡Qué cosa tan terrible si tus ojos no son abiertos hasta que sea demasiado tarde, en el Infierno! Si quieres ser convertido, debes ser convertido ahora. Y para que eso pase, debes sentir tu ceguera y ser perturbado profundamente por ella, y desear ser curado de esta ceguera por Jesús.

Segundo, la cura para tu ceguera debe ser buscada. Debes buscar a Jesús, porque Él es el único que puede abrir tus ojos ciegos espirituales. El Ciego Bartimeo no pudo ser callado. Cuando Jesús venía por el camino, el gritó,

“Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí” (Marcos 10:47).

La multitud trató de callarlo. Trataron de detenerlo. Pero no pudieron. Él estaba determinado en ir a Jesús y ser curado de su ceguera. ¡No lo pudieron detener! ¡No pudieron hacer que se callara!

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: Hijo de David, ten misericordia de mí”
       (Marcos 10:48).

Jesús se detuvo. Él vio más allá de la multitud al lugar donde estaba el ciego.

“Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle”(Marcos 10:49).

Y así, él vino a Jesús. Él todavía estaba ciego mientras venía. Pero el escuchó la voz de Jesús. Él vino, tambaleando como un ciego lo hace, hacia el sonido de la voz de Jesús. Cuando él llegó a Jesús, el Salvador le dijo,

“¿Qué quieres que te haga? Y el ciego le dijo: Maestro, que recobre la vista…Y en seguida recobró la vista”
       (Marcos 10:51-52).

Bartimeo sabía que era un miserable y ciego y perdido pecador. Él sabía que nadie sino Jesús podía restaurarle la vista y salvarlo. Él trató de ir a Jesús con todas las fuerzas de su corazón. Lo más importante para él era encontrar a Cristo. Cuando él llego al Salvador, Cristo le abrió los ojos. Eso es una ilustración del nuevo nacimiento. Eso es una ilustración gráfica de la conversión. ¡Eso es lo que Cristo puede hacer por ti! Pero tú debes estar tan serio como Bartimeo para encontrar a Jesús.

Satanás a cegado tu corazón por medio del poder del pecado. Sólo Cristo puede perdonar tu pecado, abrir tus ojos, cambiar tu depravado corazón y convertirte – de un pecador ciego a un Cristiano verdadero. Satanás pudo haberte cegado por el pecado por muchos años, pero Jesús puede abrir tu corazón y convertirte en un momento. Tú puedes estar viniendo a la iglesia en un estado de ceguera por mucho tiempo, pero

“Cristo murió por nuestros pecados” (I Corintios 15:3).

Él murió en la Cruz para pagar pos tus pecados. Su Sangre puede limpiar tus pecados. ¡Él puede justificarte y limpiarte con Su preciosa Sangre! Él puede abrir tus ojos y salvar tu alma de la culpa del pecado. Spurgeon dijo,

¡Talvés mientras hablo estas palabras, el brillo de la luz divina viene hacia un corazón oscuro! La salvación no toma horas; es en un instante que pasamos de muerte a vida. El momento en que creemos en Jesús, somos salvos. El momento que lo vemos a él colgando en la Cruz, nuestra iniquidad es perdonada (ibid., p. 189).

Pongámonos de pie y cantemos himno número seis en el cancionero. Canta la cuarta estrofa. Piensa en las palabras mientras cantamos la cuarta estrofa.

Tal como soy, pobre, miserable, ciego;
   Visión, riqueza, curación de la mente
Sí, todo lo que necesito, en Ti encuentro,
   Cordero de Dios, ¡Vengo a ti! ¡Vengo a ti!
(Traducido de “Just As I Am, Without One Plea”
     por Charlotte Elliott, 1789-1871).

(FIN DEL SERMÓN)
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Escritura Leída Antes del Sermón por Dr. Kreighton L. Chan: Marcos 10:46-52.
Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Then Jesus Came” (por Homer Rodeheaver, 1880-1955).


EL BOSQUEJO DE

¡MENTES CEGADAS POR SATANÁS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios” (II Corintios 4:3-4).

(I Corintios 2:14; 1:18; 2:2; 15:3-4)

I.   Primero, esta ceguera es universal, Isaías 53:3; I Corintios 15:3;
Marcos 16:16.

II.  Segundo, el Diablo ciega a las personas con diferentes métodos,
I Juan 2:15; Mateo 10:37; II Corintios 6:14, 17-18;
II Timoteo 3:5.

III. Tercero, como puede ser curada esta ceguera, Apocalipsis 3:17;
Lucas 16:23; Marcos 10:47-49, 51-52; I Corintios 15:3.