Print Sermon

El propósito de este sitio de Internet es proporcionar manuscritos de sermones gratuitos y videos de sermones a pastores y misioneros de todo el mundo, especialmente del Tercer Mundo, donde hay muy pocos seminarios teológicos o escuelas Bíblicas, si es que hay.

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 221 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 40 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




¿CON QUÉ NOS JUSTIFICAREMOS?

(SERMÓN #58 DEL LIBRO DE GÉNESIS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Dia del Señor, 19 de Abril, 2009

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).


Los hermanos de José lo vendieron para ser esclavo en Egipto. Ahora había sido elevado a un puesto muy alto, segundo después de Faraón. Durante un tiempo de hambre, sus hermanos vinieron a Egipto a suplicar por comida. Ellos no reconocieron a José. Él les dio costales de comida para llevaran a la casa de ellos. Pero José los puso a prueba escondiendo su copa de plata en el costal de Benjamín. Ellos rasgaron sus ropas con extrema angustia cuando José la descubrió, porque sabían que él pensaba que ellos la habían robado. Ellos fueron a la casa de José y se postraron delante de él. Como dije antes, José los estaba probando. Él dijo, “¿Qué acción es esta que habéis hecho?” (Génesis 44:15). Entonces Judá nos dio las palabras de nuestro texto. El le dijo a José,

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

La Biblia de Geneva y las traducciones modernas tienen “limpiado” o “justificado” en vez de “aclarar” como lo pone la Biblia KJV [en Inglés]. Pero yo creo que la Biblia King James “clear” [en Inglés] es más claro y más literal. La palabra Hebrea “tsadaq” literalmente significa “hacer claro” o “aclarar” o “justificar” o “justificarse uno mismo” (Strong). Yo pienso que la Biblia KJV saca la mera esencia, “¿Cómo nos justificaremos – haremos claros? ¿Cómo nos limpiaremos? “Dios ha hallado la maldad de tus siervos”. Dios había descubierto su pecado, aún su pecado de vender a José como esclavo. Su pecado fue “descubierto” por Dios. Judá clamó,

“¿Con qué nos justificaremos?” (Génesis 44:16).

Y esa debe ser tu pregunta esta noche.

Dios ha descubierto tu iniquidad.
¿Con qué nos justificaremos?

Esa es la pregunta más importante. Dios ha puesto al descubierto tu pecado. ¿Con qué te justificaras? Pregúntate a ti mismo,

“¿Con qué me justificaré?”
“¿Con qué me limpiaré?”

No te equivoques aquí. La Biblia saca a luz tres verdades distintas referentes a esto.

I. Primero, Dios no tendrá por inocente al malvado.

La Biblia dice que Dios

“de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Exodo 34:7).

El hombre moderno piensa que Dios puede cerrar Sus ojos al pecado. Ellos piensan que Él puede decir, “Yo me olvidaré de ese pecado”. Pero ese no es el Dios revelado en la Biblia. El Dios verdadero, revelado en la Escritura, por Su propia naturaleza, no puede “absolver al malvado”. El Dr. McGee dijo:

“El pecado tiene que ser castigado y se tiene que imponer una pena. Dios de ningún modo tendrá por inocente al malvado” (Traducido de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1981, tomo I, p. 306; nota sobre Exodo 34:7).

Tú puedes estar en desacuerdo con eso. Tú tal vez piensas que Dios pasará por alto tu pecado. Pero Dios dice,

“Pensabas que de cierto sería yo como tú” (Salmo 50:21).

Cómo te sorprenderás al descubrir que

“Jehová está airado contra vosotros” (II Crónicas 28:11).

Este es el Dios de la Biblia. Este es el Dios verdadero. Este es el Dios que dice,

“Y castigaré al mundo por su maldad, y a los impíos por su iniquidad” (Isaías 13:11).

Ese es lo que todos los pecadores deben de preguntar.

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

¿Con qué nos justificaremos?
¡Dios ha puesto al descubierto nuestros pecados!

¡De pronto! ¡Demasiado tarde! Cuando caiga el juicio,

“Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?”
     (Isaías 33:14).

Oh, pecador, preguntate a ti mismo,

¿Con qué me justificaré?
¡Dios ha descubierto mis pecados!

II. Segundo, Dios es justo cuando juzga el pecado.

Deuteronomio 32:4 dice que Él es

“Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” (Deuteronomio 32:4).

Dios es perfectamente justo cuando Él juzga el pecado. La justicia de Dios exige juicio por el pecado. Por lo tanto Dios tiene que juzgar tus pecados, o El no sería justo.

En el Último Juicio todos los pecados de tu vida serán revelados.

“Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12).

Cristo dijo,

“Toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio…y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37).

“Porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse” (Mateo 10:26).

Ya que tienes tantos pecados en tu archivo,

¿Con qué te justificarás?
¡Dios ha descubierto tu iniquidad!

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

¡Esa debería ser tu pregunta esta noche! ¿Con qué me justificaré? ¿Cómo puedo estar de pie delante de un Dios justo y santo que ha descubierto mi iniquidad? Spurgeon dijo,

Cuando yo estaba bajo la convicción de pecado tuve un sentido claro y agudo de la justicia de Dios. El pecado…se volvió para mí una carga intolerable…Yo sabía que era horriblemente culpable y recuerdo haber sentido que si Dios no me castigaba por el pecado, Él debía hacerlo. Yo sentía que el juez de toda la tierra debía condenar tal pecado como el mío… Me condené a mí mismo a perecer, porque confesé que, si yo fuera Dios, no hubiera podido hacer otra cosa que enviarr a tal criatura como yo al infierno más profundo… El pecado que yo había cometido debía ser castigado. Pero entonces estaba la cuestión de cómo podía Dios ser justo y aún así justificarme siendo tan culpable (Traducido de C. H. Spurgeon, “How Can a Just God Justify Guilty Man?” Chapel Library, Pensacola, Florida).

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

III. Tercero, no es posible justificarte a ti mismo ante Dios por hacer lo bueno.

¿Qué si pudieras vivir una vida perfecta de hoy en adelante hasta la hora de tu muerte? ¿Qué si pudieras parar todo pecado, ambos por dentro y por fuera, por el resto de tu vida? No creo ni un solo segundo que puedas hacerlo. Pero, ¿qué tal si nunca volvieras a pecar otra vez – por palabra o por acción? ¿Qué si pudieras dejar de pecar ahora mismo, y jamás pecar otra vez? ¿Cómo te salvaría eso? Los pecados que ya cometiste están todos registrados en los libros de Dios en el Cielo:

“Porque nada hay encubierto, que no haya de ser manifestado; ni oculto, que no haya de saberse” (Mateo 10:26).

“De toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio…y por tus palabras serás condenado” (Mateo 12:36-37).

“Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras” (Apocalipsis 20:12).

“…Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

Job dijo:

“¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie” (Job 14:4).

Eso quiere decir que la limpieza de tu pecado no está en tus manos. Es algo que tú no puedes hacer. Nada que tú hagas o digas te puede limpiar. Nuestro texto mismo saca a luz esa verdad:

“Con qué nos justificaremos?” (Génesis 44:16).

La respuesta es simple – ¡ no te puedes absolver solo! ¡No puedes “limpiarte” a ti mismo! Si puedes, ¿por qué Dios envió a Cristo a la Cruz para absolverte y limpiarte del pecado? ¿Por qué dice la Biblia,

“Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre”? (Romanos 3:24-25).

Con mis manos al obrar
   Tu ley no puedo agradar.
¿Puede el celo sin parar,
   Y mi llanto sin cesar,
El pecado en mí lavar?
   ¡Solo Tú puedes salvar!

Roca de la eternidad,
   Deja que me esconda en Tí;
Agua y Sangre que brotó,
   De Tu costado en dolor,
Limpie el gran pecado en mí
   Y la culpa quite así.
(Traducción de “Rock of Ages” por Augustus M. Toplady, 1740-1778).

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

Agua y Sangre que brotó,
   De tu costado en dolor,
Limpie el gran pecado en mí
   Y la culpa quite así.

Nada puede limpiar tu archivo y limpiar tus pecados de los libros de Dios sino la Sangre que Jesús derramó en la Cruz. Ven a Cristo. Sé limpiado del pecado por Su Sangre antes de que sea para siempre demasiado tarde para que lo hagas.

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.

La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Apocalipsis 20:11-15.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Rock of Ages” (por Augustus M. Toplady, 1740-1778).


EL BOSQUEJO DE

¿CON QUÉ NOS JUSTIFICAREMOS?

(SERMÓN #58 DEL LIBRO DE GÉNESIS)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“¿Con qué nos justificaremos? Dios ha hallado la maldad de tus siervos” (Génesis 44:16).

(Génesis 44:15)

I.   Primero, Dios no tendrá por inocente al malvado, Exodo 34:7,
Salmo 50:21; II Crónicas 28:11; Isaías 13:11; 33:14.

II.  Segundo, Dios es justo cuando El juzga el pecado,
Deuteronomio 32:4; Apocalipsis 20:12; Mateo 12:36-37; 10:26.

III. Tercero, no es posible justificarte a ti mismo ante Dios por hacer
lo bueno, Mateo 10:26; 12:36-37; Apocalipsis 20:12; Job 14:4;
Romanos 3:24-25.