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¡ENEMISTAD CONTRA DIOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Tarde del Día del Señor, 15 de Marzo de 2009

“Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Romanos 8:7).


Aquí la Biblia da una acusación clara contra el hombre en su estado natural. La mente carnal es la mente con la cual naciste. Todo niño nace con esta mente. Matthew Henry dijo que, “esto habla de un diablo de hombre. [El] no es solamente un enemigo, sino enemistad en sí…la oposición del alma contra Dios, que se rebela contra su autoridad, [se opone] a su interés, escupe en su rostro. ¿Podrá haber una enemistad más grande?” ¿Podrá haber una rebelión más grande contra el Dios que te hizo? (traducción de Matthew Henry’s Commentary on the Whole Bible, Hendrickson Publishers, edición de 1996, tomo 6, p. 335; nota de Romanos 8:7).

“La mente carnal es enemistad contra Dios…” (Romanos 8:7).

La palabra Griega traducida “enemistad” es “echthra.” Significa “hostilidad”. En [las Biblias en Inglés] NASV y NIV se ha traducido incorrectamente así “es hostil”. No, “echthra” no es “es hostil” sino que en vez “hostilidad” o “enemistad”. La mente del hombre caído no está meramente hostil hacia Dios, ¡es la hostilidad misma! La mente carnal es hostilidad contra Dios! El Dr. Lenski dijo:

…[echthra]…siginifica enemistad personal, odio, disgusto, y oposición contra Dios (traducción de R. C. H. Lenski, D.D., The Interpretation of St. Paul’s Epistle to the Romans, Augsburg Publishing House, edición de 1961, p. 506; comentario de Romanos 8:7).

¡Qué diferente es este hombre de lo que originalmente fue creado! En el principio,

“Creó Dios al hombre a su imagen” (Genesis 1:27).

En el principio el hombre vivía en harmonía perfecta con Dios.

“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Genesis 2:15).

Pero Adán pecó contra Dios, y así le trajo la ruina y la culpa a toda su posteridad – a toda la raza humana porque todos descendemos de él, no de Darwin, aunque las facciones del rostro de Darwin me recuerdan a un simio grande. Tal vez él obtuvo sus ideas de verse en el espejo por demasiado largo tiempo. Pero la Palabra de Dios dice que heredamos nuestra naturaleza de pecado de Adán al principio de la historia humana.

“El pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte” (Romanos 5:12).

“Por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores” (Romanos 5:19).

O sea que la raza humana entera se hizo pecadora por naturaleza y culpa – en aquel hombre, Adán – “por la desobediencia de uno” todos los seres humanos “fueron constituidos pecadores”. Por el pecado de Adán, la humanidad cayó, y

“La mente carnal [se hizo] enmistad contra Dios…”
       (Romans 8:7).

Matthew Henry describió bien al hombre caído como “un diablo de hombre” (ibid.). La palabra Satanás es traducida de la palabra Griega “Satanas”, que significa “adversario”, antagonista, enemigo. Cuando Lucifer pecó, él cayó y se volvió Satanás, el enemigo de Dios (Isaías 14:12-15; Ezequiel 28:13-17). Cuando el hombre cayó, él también se volvió “enemistad contra Dios”. Spurgeon señaló que el Apóstol Pablo usó un nombre, no un adjetivo. Así, él no dice que los designios del hombre están opuestos a Dios, sino que es “la enemistad misma…no rebelde, sino que es rebelión…no en enemistad, sino la mera enemistad en sí” (traducción de C. H. Spurgeon, “The Carnal Mind Enmity Against God,” The New Park Street Pulpit, Pilgrim Publications, reimpreso en 1981, tomo I, p. 150).

“La mente carnal es enemistad contra Dios…” (Romanos 8:7).

Esta tarde sacaré a luz tres hechos de este texto.

I. Primero, lo cierto de tener una mente carnal que esta contra Dios.

Si eres honesto contigo mismo, talvez un día verás que esto es cierto. Yo no veo cómo alguien puede ser verdaderamente convertido sin admitir primero que está contra el Dios revelado en las Escrituras. Pero por gracia podrás comenzar a ver que tu mente inconversa está contra Dios. Tu mente rechaza a Dios hasta en tu experiencia diaria. Tú puedes leer a través de la Biblia capitulo por capitulo, y captar solamente el significado de las palabras, y así tu lectura Bíblica no tiene valor para tí. Los grandes Cristianos del pasado leían la Biblia y se la “comían”, igual que los Hebreos comían el maná que los alimentaba en el desierto. En Ezequiel 3:2 el profeta dijo, “Y abrí mi boca, y me hizo comer aquel rollo [rollo de la Escritura]”. El Apóstol Juan dijo, “Entonces tomé el librito de la mano del ángel, y lo comí” (Apocalipsis 10:10). El Dr. McGee dijo, “Comer el librito de la mano del ángel significa recibir la Palabra de Dios por fe” (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson, 1983, tomo V, nota de Apocalipsis10:10). El profeta Jeremías hizo lo mismo. El dijo, “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón” (Jeremías 15:16). Los profetas y el Apóstol Juan comieron la Palabra de Dios y era dulce para ellos. Ellos comían las Escrituras como los Hebreos comían el maná en el desierto.

¿Qué quiero decir cuando digo que ellos “comían” la Biblia como maná, y Dios los alimentaba por ella? ¿Qué significa? Significa que estos hombres santos en los tiempos de la Biblia eran satisfechos al comer la Palabra de Dios, satisfechos como los Hebreos cuanto comieron el maná en el desierto. Ellos hallaban, cuando comían la Palabra de Dios, que alimentaba sus propias almas. Ellos hallaban a Dios presente con ellos, alimentándolos de Su Palabra, cuando la leían, y devoraban lo que leían.

Pero tú, con tu mente carnal, tu mente inconversa, jamás sientes que Dios te está alimentando cuando lees la Biblia. ¿Por qué? La respuesta es muy simple – hay un velo que cubre tu corazón. Como dijo el Apóstol Pablo,

“Cuando se lee a Moisés, el velo está [cubriendo] el corazón de ellos” (II Corintios 3:15).

Ese “velo” fue puesto allí por Satanás para cubrir tu corazón, para detener a tu mente carnal, inconversa de alimentarse de la Biblia, y de recibir beneficio espiritual al leerla. En el próximo siguiente capitulo de Segunda Corintios leemos que la Biblia no le hace bien a las almas inconversas, y se nos da la razón por ello –

“Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo [Satanás] cegó el entendimiento de los incrédulos”
       (II Corintios 4:3-4).

Ves, el Diablo pone ese velo sobre tu corazón, así que no recibes ningún bien espiritual de leer la Biblia. Esto es vitalmente importante. Si no eres convertido, ¿no es cierto que lees la Biblia mecánicamente, como si fuera solamente un deber que sientes que debes hacer? ¿No es cierto que Dios nunca le habla profundamente a tu corazón cuando haces tu lectura Bíblica? ¿No es cierto que la lees solamente porque estás supuesto a hacerlo? ¿No es cierto que Dios no está contigo, hablandole a tu corazón, cuando lees las lecturas Bíblicas en casa? ¿Y, no es esto un regaño para ti? ¿No te molesta? ¿Y no es esto una verdadera prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Se podría decir lo mismo de la oración. ¿Te acercas a Dios en oración a veces? ¿Baja Dios a tu recamara y llena tu corazón de gozo inefáble cuando oras? Y si eso es cierto de ti, ¿no es una verdadera prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

¿No demuestra esto que tú no te gozas de Dios, como lo hacen los Cristianos verdaderos? ¿No demuestra esto que estás mal por dentro. ¿No gozaría un Cristiano verdadero, al menos a veces, la presencia de Dios en oración? Pero tú nunca disfrutas esa clase de compañerismo maravilloso, gozoso, con Dios en oración, ¿verdad? De hecho, ¿no te parecen la lectura Bíblica personal y la oración secas y aburridas? Y, ¿cuál podría ser la causa de esto, si no el hecho de que tú realmente no quieres estar cerca de Dios para nada, que tú realmente no tienes apetito de la Biblia, y a ti realmente no te gusta orar? ¿No piensas que la lectura Bíblica y la oración son duro trabajo que no te place? Y si esto es cierto, ¿no es prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Y cuando vas al evangelismo, ¿no sucede lo mismo? Una chica dejó su iglesia hace algún tiempo; ella dijo, “El evangelismo es una tarea”, una dura tarea en la cual ella no hallaba ningún gozo. ¡Qué diferente era ella de los primeros Cristianos que iban a evangelizar, a pesar de ser severamente perseguidos:

“Gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hechos 5:41).

¿Vas tú a evangelizar “gozoso” como ellos – o te parece solamente como una árdua labor que tienes que hacer, pero nunca sientes gozo haciendolo? Si eso es cierto, ¿no es suficiente prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Y cuando vienes a la iglesia el Domingo, ¿añoras oír lo que Dios te dirá por la predicación de Su Palabra? ¿O vienes y miras al piso, o a los costados, sin saborear o gozar los sermones para nada – sin obtener alimento espiritual ni gozo de ellos? Y si eso es cierto de ti, ¿no es una prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Y cuando nos juntamos a comer y a tener compañerismo antes del servicio en la noche y después del servicio de la mañana, ¿estás añorando tener compañerismo con los Cristianos? ¿Estás añorando hablar con los perdidos que están visitando nuestra iglesia? ¿O está tu mente en otras cosas, y a penas puedes esperar para salir de la iglesia y hacer otras cosas que complacen más a tu mente carnal? Y si esto es cierto de ti, ¿no es esto otra prueba de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Y si tú vienes al cuarto de consejo después del servicio, ¿estás ansioso y muy interesado en oír lo que nuestro diácono Dr. Cagan y yo tenemos que decirte? ¿Te inclinas hacia enfrente para escuchar con cuidado a nuestras instrucciones tocante a tu salvación? ¿O discutes con nosotros en tu mente, o apagas tu mente y no escuchas, o escuchas las palabras que te decimos y luego las olvidas? ¿Y no son todas estas cosas prubas suficientes de que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Bueno, si tu mente no fuese hostil contra Dios te devorarías los sermones con ganas, escuchando ¡como si tu vida dependiera de ello! Si tu mente no fuese hostil contra Dios, te inclinarías hacia enfrente y tomarías muy en serio lo que Dr. Cagan y yo te decimos cuando te aconsejamos en el cuarto de consejería, ¿verdad? – si tu mente carnal no fuese “enemistad contra Dios”. ¿No tengo razón? En tu modo lerdo y perezoso, ¿no prueban estas actitudes que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

II. Segundo, la enorme culpa de tener una mente carnal que es contra Dios.

“La mente carnal es son enemistad contra Dios” (Romanos 8:7).

¿Las mismas palabras del texto son un retrato completo de el enorme pecado de tener una mente que es en contra de Dios, verdad? El pueblo Hebreo “murmuró” contra Moisés al viajar de Egipto a través del desierto.

“Entonces el pueblo murmuró contra Moisés” (Exodo 15:24).

Ellos no dijeron abiertamente que estaban contra Moisés, al principio. Solamente murmuraron entre ellos disgustados porque Moisés los había sacado de Egipto. Fueron enormemente pecaminosos al hacer esto, porque en verdad estaban murmurando contra Dios, que había enviado a Moisés a librarlos.

Amigo, ¿tienes tú los mismos sentimientos que ellos? ¿No murmuras en ti mismo sobre lo estricto de nuestra iglesia? Y todo el evangelismo que sientes que tienes que hacer por la iglesia – ¿no te hace murmurar contra Dios y desear no tener que hacer toda esta obra de evangelismo? Y, el murmurar mismo en tu propio corazón ¿no muestra la enorme culpa que has acumulado en el registro de Dios, porque tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

¿No es tu enemistad contra Dios un pecado horrible y enorme ante Su vista? ¿No eres culpable ante la vista de Dios por tener un corazón tan pecaminoso? La Biblia dice:

“Jehová...de ningún modo tendrá por inocente al malvado”
       (Exodo 34:6-7).

“La paga del pecado es muerte” (Romanos 6:23).

“Entonces dirá...Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno ” (Mateo 25:41).

¿Por qué te vendrán estos juicios a ti? Te llegarán porque tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

III. Tercero, solo Cristo puede librarte de la mente carnal que es contra Dios.

Sí, Cristo puede salvarte del cautiverio de Satanás y de la carnalidad de tu mente pecaminosa. Pero, al hacerlo, las cadenas del pecado que te atan y te guardan prisionero deben de ser rotas. Solamente Dios puede hacer eso.

La manera en que Dios rompe las cadenas del pecado en tu mente carnal es mostrándote cuan malvado tu corazón rebelde realmente es ante Sus ojos. Esa es la obra del Espíritu de Dios.

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
       (Juan 16:8).

O sea, el Espíritu de Dios te reprobará de la pecaminosidad de tu corazón. Dios generalmente te hará sentir muy pecaminoso. El hará que sientas que tu corazón y tu mente han sido hostiles y rebeldes contra El. El se asegurará de que – en las palabras de Matthew Henry – te veas en horror – como a un “diablo de hombre”.

Solamente cuando te veas a ti mismo como un pequeño Satanás, opuesto a Dios con toda tu mente carnal, escupiendo en el rostro de Cristo porque tu corazón es tan rebelde, tal monstruosamente malvado, como el corazón del sacerdote que escupió en la cara de Jesús, y dijo, “Sea crucificado, sea crucificado”, solamente cuando sientas que tu corazón es tan malvado como el de él, serás convicto, quebrantado, y sentirás lo que John Owen llamaba “el horror de las tinieblas”, y la ira de Dios que cuelga sobre ti. Solamente entonces estarás de acuerdo en tu corazón que tu

“mente carnal es enemistad contra Dios”? (Romanos 8:7).

Solamente entonces serás quebrantado, a menudo en lágrimas, y dirás:

“¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte?” (Romanos 7:24).

Y solamente entonces el llamado de Jesús se sentirá como un gran alivio a tu mente esclavizada por el pecado, cuando El te diga:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Solamente al sentir el horror de tu pecado innato buscarás a Jesús, vendrás a El, y serás librado de tu mente carnal, y serás limpiado de tu pecado en el registro de Dios, por Su Sangre preciosa. Solamente entonces sabrás lo que significa ser salvo por Jesús,

“el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
       (Juan 1:29).

Solamente entonces vendrás a Jesús y serás salvo por Su Sangre y Su Justicia.

De pie para la oración. Por favor ora que este sermón despierte y conveirta a alguna alma aquí esta noche.

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprima “Sermones en Español”.

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Romanos 8:5-9.
El Solo Cantatdo por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“I Am Amazed” (por A. H. Ackley, 1887-1960).


EL BOSQUEJO DE

¡ENEMISTAD CONTRA DIOS!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Romanos 8:7).

(Genesis 1:27; 2:15; Romanos 5:12, 19)

I.   Primero, lo verdadero de tener una mente carnal que es contra Dios,
Ezequiel 3:2; Apocalipsis 10:10; Jeremías 15:16;
II Corintios 3:15; 4:3-4.

II.  Segundo, la enorme culpa de tener una mente carnal que es contra Dios,
Exodo 15:24; 34:6-7; Romanos 6:23; Mateo 25:41.

III. Tercero, solo Cristo puede librarte de una mente carnal que es contra
Dios, Juan 16:8; Romanos 7:24; Mateo 11:28; Juan 1:29.