Print Sermon

El propósito de este sitio de Internet es proporcionar manuscritos de sermones gratuitos y videos de sermones a pastores y misioneros de todo el mundo, especialmente del Tercer Mundo, donde hay muy pocos seminarios teológicos o escuelas Bíblicas, si es que hay.

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 221 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 40 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




¡POR QUE LOS VERDADEROS CONVERSOS
NO PUEDEN EVITAR LA TRIBULACION!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Tarde del Sábado, 28 de Febrero de 2009

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).


Hoy día en América y en Europa se predican muy pocos sermones sobre este texto. Sin embargo es uno de gran importancia. Sin conocer este texto y actuar de acuerdo a él, dudo que puedas entrar en el reino de Dios, ya sea ahora o cuando mueras en el futuro.

El Apóstol Pablo había sido apedreado y dejado por muerto en la Ciudad de Listra. Pero Pablo fue alzado y los discípulos estuvieron a su alrededor, sin duda orando. Dios respondió sus oraciones. El se alzó de estar a un paso de la muerte, o de la muerte misma (la Escritura no lo dice claramente). Volvió a predicar poco tiempo después de alzarse. ¡Qué gran ejemplo para todos nosotros! Pablo se alzó en fuerza completa y fue con Bernabé, su asistente, a la ciudad de Derbe. De allí viajaron a Listra, y a Iconio, y por último a Antioquía, predicando a las multitudes el Evangelio de la crucifixión y de la resurrección de Cristo.

En estas ciudades también, Pablo y Bernabé le predicaban a los discípulos, o sea que le predicaban a aquellos que recientemente habían querido seguir a Cristo. Pero Pablo quería estar seguro de que ellos habían experimentado la conversión verdadera. El quería que ellos fueran “confirmados”, o sea, fortalecidos en su fe. El quería estar seguro de que ellos no solamente habían creído los hechos del Evangelio, sino que habían experimentado la conversión verdadera. ¿Cómo lo hizo?

I. Primero, Pablo confirmaba y fortalecía las almas de los discípulos nuevos y los exhortaba a continuar en la fe que habían profesado creer.

El texto dice,

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe” (Hechos 14:22).

Pablo quería estar seguro de que “las almas” de estos jovenes discípulos realmente habían sido convertidas. El quería estar seguro de que ellos no eran solamente Cristianos nominales, no solamente gente que aprendía las doctrinas del Evangelio, sino que ellos continuarían como Cristianos verdaderos. El quería que ellos

“[Procuran] hacer firme [su] vocación y elección”
       (II Pedro 1:10).

Entonces Pablo los confirmaba, asegurándose de que ellos entendieran el sufrimiento que atravesarían si continuaban “en la fe”. De otro modo, si no sabían de las tribulaciones que atravesarían para ser Cristianos verdaderos, ellos saldrían de la iglesia y apostatarían de Cristo, y no entrarían en el reino de Dios. Las meras palabras “aceptaron a Cristo” no le eran suficiente a Pablo. El sabía que ellos tenían que ser fortalecidos al oír lo que les costaría hacerse Cristianos verdaderos, firmes, que durarían por Cristo y la iglesia hasta el fin de sus vidas. Pablo no quería que ellos fueran como aquellos que

“no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan” (Marcos 4:17).

Y Lucas añade que cuando las tribulaciones llegan muchos que no son verdaderamente convertidos se apartan.

“Pero éstos no tienen raíces; creen por algún tiempo, y en el tiempo de la prueba se apartan” (Lucas 8:13).

Cristo dijo que la aflicción, la persecución y la tentación causarían que muchos Cristianos falsos se aparten de la iglesia y de su supuesta “fe” en Cristo.

No, la fe de ellos debería ser más fuerte y más profunda que eso. Y así Pablo estaba ocupado

“Confirmando los ánimos de los [nuevos] discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe” (Hechos 14:22).

Esa es la primera cosa que Pablo hacía con estos nuevos discípulos. El estaba

“Confirmando[les], exhortándoles a que permaneciesen en la fe” (Hechos 14:22).

Pablo sabía que si la conversión de ellos no era firme, ellos regresarían al pecado, y finalmente se apartarían de Cristo y de la iglesia.

Pero luego Pablo les daba la segunda cosa que ellos necesitaban oír para hacerse conversos firmes, constantes, inmovibles.

II. Segundo, Pablo les daba a conocer que tendrían que atravesar “muchas tribulaciones” para entrar en el reino de Dios.

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

La Biblia Geneva [en Inglés] nos da este comentario del texto.

El oficio de los ministros es, no solamente enseñar, sino también confirmar a aquellos a los que se les enseña y prepararlos para [cargar] la cruz [de sufrimiento y tribulación] (traducción de The 1599 Geneva Study Bible, Tolle Lege Press, reimpresión de 2006, nota de Hechos 14:22).

¿Dónde en América y Europa oímos dicha predicación hoy? Esperamos que los Cristianos en el Tercer Mundo atraviesen mucha tribulación, y “muchas aflicciones” (Biblia Geneva) para entrar en el reino de Dios. Pero aquí en el mundo Occidental a menudo esperamos un “viaje suave” al Cielo, sin ninguna tribulación o aflicción. Para mí, esto es una tragedia – simplemente porque no es fiel a la Biblia. La Biblia nos da claramente varios pasajes que muestran que los Cristianos verdaderos tienen todos que atravesar dificultades, tribulaciones y aflicciones, o no podrán ser Cristianos verdaderos. La Biblia enseña que tú no puedes “entrar en el reino de Dios” sin padecer muchas dificultades y problemas, y muchas tribulaciones. Como nuestro texto dice,

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

¿Se enseña esto en nuestras Escuelas Dominicales en el Occidente? ¿Se enseña en nuestra predicación evangelistica? ¿Le decimos nosotros a la gente que tienen que atravesar dificulatades y tribulación, cuando expresan un interés en hacerse Cristianos? ¿Les decimos al principio, como lo hacía Pablo, que ellos tendrán que atravesar muchas dificultades y problemas cuando profesen que creen en Jesús? Muy a menudo no lo hacemos. Y esta es una de las razones principales por que tenemos tan pocos verdaderos conversos, lastimosamente tan pocos Cristianos verdaderos, aquí en América y en Europa – tan pocos que están dispuestos a sufrir por Cristo.

Tú tienes que atravesar mucha tribulación y muchas aflicciones y penalidades para “entrar en el reino de Dios”. Y si no lo crees, debes de leer El Progreso del Peregrino, de John Bunyan, donde Bunyan repetidamente lo hace muy claro.

Si quieres ser un Cristiano verdadero estás entrando a un modo de vida muy difícil. Y quiero que consideres varias “tribulaciones” que tendrás que atravesar si quieres “entrar al reino de Dios”.

1.  Tú debes pasar a través de la “aflicción” de perder tus amigos del mundo. Pablo hace eso muy claro en II Corintios 6:17,

Salid de en medio de ellos, y apartaos” (II Corintios 6:17).

Está bien ser amables con la gente perdida cuando vienen a la iglesia. Pero la Biblia enseña en II Corintios 6:11-18, que tienes que separarte de amistades perdidas que no muestran interés en Cristo y en la iglesia.

“Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios” (Santiago 4:4).

Dr. MacArthur dijo correctamente que Santiago 4:4; “Describe el amor en el sentido de un fuerte lazo emocional. Aquellos que tienen un deseo profundo e íntimo por las cosas del mundo dan evidencia de que no son redimidos” (traducción de The MacArthur Study Bible, Word Bibles, 1997; nota de Santiago 4:4). Si quieres hacerte un verdadero converso Cristiano, tienes que dejar la “Ciudad de Destrucción”, y a aquellos que están en ella, como lo hizo Peregrino en El Progreso del Peregrino, de John Bunyan.

“Es necesario que a través de [muchas aflicciones, Biblia Geneva de 1599] entremos en el reino de Dios”
       (Hechos 14:22).

Aun los jovenes criados en la iglesia deben separarse de la amistad con los inconversos. II Corintios 6:17-18 se aplica a todos. Todos tienen que pasar por la “aflicción” de perder amistades mundanas, perdidas, si quieren “entrar en el reino de Dios” (Hechos 14:22). Algunos de vosotros jovenes tenéis que dejar amigos mundanos si esperáis llegar a ser realmente convertidos, como verdaderos Cristianos.

“Es necesario que a través de [muchas aflicciones] entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

2.  Tú también tienes que atravesar la “aflicción” de la duda propia y condenación propia, porque:

“El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente” (I Corintios 2:14).

“Por cuanto los designios de la carne [la mentalidad de la carne] son enemistad contra Dios” (Romanos 8:7). “Y con la carne quiere decir un hombro no regenerado” (The Geneva Bible, nota de Romanos 8:7).

La mente inconversa, no regenerada, está en “contra de Dios”. Es por eso que no puedes “aprender” a ser Cristiano. Todas las cosas que solamente “aprendes” son confusión en tu mente. Por lo tanto, tú tienes que atravesar la “aflicción” de la duda propia y de la condenación propia, aun dudando tu propia habilidad de entender cómo ser salvo. Y tienes que juzgarte a tí mismo y condenarte a tí mismo como a uno que es “por naturaleza” un hijo de “ira” (Efesios 2:3).
      Para una persona orgullosa es una gran “aflicción” admitirse a sí mismo que

“Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” (Jeremías 17:9).

Pero tienes que atravesar esa aflicción hasta estar de acuerdo en que tu corazón es engañoso más que todas las cosas y que no puedes confiar en tí mismo tocante a la salvación.

“Es necesario que a través de [muchas aflicciones] entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

3.  Tú tienes que atravesar también la “aflicción” de la convicción de pecado.

“Y cuando él [el Espíritu de Dios] venga, [te] convencerá…de pecado” (Juan 16:8).

La primera obra del Espíritu Santo es convencer al mundo de pecado. Esto significa que Dios te convencerá de tus pecados pasados. Pero es más que solo eso. Significa que Dios te convencerá de tener una naturaleza de pecado, que tu naturaleza misma está “muerta” (Efesios 2:1, 5) en pecado, y que eres “por naturaleza hijo de ira” (Efesios 2:3). Tú tienes que llevar esta “aflicción” hasta que puedas decir honestamente, “Yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien” (Romanos 7:18). La Biblia Geneva de 1599, tocante a ese verso dice, “Este vicio, o pecado, o ley del pecado, posee completamente a aquellos que no están regenerados [renacidos]”. Tú tienes que ser convencido de que tienes una naturaleza que está completamente depravada, de la cual no puedes depender, ni confiar. Tú tienes que llegar al lugar donde no puedas confiar en tu propio corazón engañoso.

“Es necesario que a través de [muchas aflicciones] entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

Pero hay una aflicción más por la que tienes que atravesar para entrar en el reino de Dios.

4.  Tú tienes que atravesar la “aflicción” de “esforzarte”. Jesús dijo:

“Esforzaos a entrar por la puerta angosta” (Lucas 13:24).

La palabra “esforzaos” se ha traducido de la palabra Griega “agōnizomai”, que significa “luchar” (Strong). Cristo dijo, “Esforzaos [lucha] a entrar”. Esto no deja lugar para que digas, “No hay nada que yo pueda hacer”. Sí, Cristo dijo que hay algo que puedes hacer. Tú puedes esforzarte, batallar, luchar con todas tus fuerzas, agonizar para entrar en Cristo. Aunque tú te retuerzas de dolor interno, tienes que pelear con todas tus fuerzas para entrar en Cristo Jesús. “Esforzaos a entrar” (Lucas 13:24). Dicha batalla será dolorosa pero, cuando finalmente vengas a Cristo, lo hallarás esperándote con los brazos abiertos. Jesús dijo,

“El que por mí entrare, será salvo” (Juan 10:9).

Por lo tanto esfuérzate y lucha con toda tus fuerzas y propósito para entrar en El. Entonces sabrás y sentirás que

“La sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado”
       (I Juan 1:7).

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.realconversion.com. Oprime “Sermones en Español”.


EL BOSQUEJO DE

¡POR QUÉ LOS VERDADEROS CONVERSOS
NO PUEDEN EVITAR LA TRIBULACIÓN!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” (Hechos 14:22).

I.   Primero, Pablo comfirmaba y fortalecía las almas de los discípulos nuevos y los exhortaba a continuar en la fe que habían profesado creer, Hechos 14:22a; II Pedro 1:10; Marcos 4:17; Lucas 8:13.

II.  Segundo, Pablo les daba a conocer que tendrían que atravesar “muchas tribulaciones” para entrar en el reino de Dios, Hechos 14:22b; II Corintios 6:17; Santiago 4:4; I Corintios 2:14; Romanos 8:7; Efesios 2:3; Jeremías 17:9; Juan 16:8; Efesios 2:1, 5; Romanos 7:18; Lucas 13:24; Juan 10:9;
I Juan 1:7.