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TEMOR – EL ELEMENTO QUE FALTA #2

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
la Tarde del Sábado 12 de Julio de 2008

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:18).


El propósito del Apóstol Pablo al escribir Romanos 3:9-20 es demostrar que toda la humanidad está “bajo pecado” (Romanos 3:9). Es importante comprender lo que él quiere decir con esa frase: “bajo pecado”. El Dr. McGee señaló que eso significa que “el hombre es pecador por imputación [la imputación del pecado de Adán]…el hombre es pecador por naturaleza. El pecar no hace al pecador; nosotros pecamos porque somos pecadores” (traducción de J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1983, tomo IV, p. 662, nota de Romanos 3:9).

Luego el Apóstol Pablo cita varios pasajes de la Escritura del Antiguo Testamento para comprobar el punto de que todos los hombres nacen pecadores, que están “bajo pecado”. El cita de Salmos 5:9; 10:7; 14:1-3; 36:1, etc. La cita del Salmo 36:1 se da aquí en Romanos 3:18:

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:18).

Respecto a este verso, el Dr. McGee dijo:

Pablo parece sumar todo el pecado del hombre en esta declaración final. El no tiene temor de Dios para nada. El hombre vive como si Dios no existiera…¡Qué retrato da esto de la humanidad! (traducción libre de ibid., p. 664, nota de Romanos 3:18).

La palabra Griega traducida “temor” en Romanos 3:18 es “phobos.” La Concordancia en Inglés Strong’s Exhaustive Concordance dice que “phobos” significa “alarma o miedo – tener temor, grande, temor, terror” (Strong #5401). La palabra “phobos” llegó al Inglés como “phobia”, que según el diccionario en Inglés Webster’s New Twentieth Century Dictionary, significa: “temor de una cosa en particular” (ibid., p. 1348, vea “phobia”). Y es eso exáctamente lo que está ausente en el hombre “bajo pecado”. ¡El hombre no tiene temor de Dios! En un estado inconverso:

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:18).

Pero cuando el Espíritu de Dios alcanza dentro del corazón de un pecador, El hace algo muy notable. Una persona que previamente no ha tenido “temor de Dios” se vuelve convicta de su pecado y comienza a experimentar el temor de Dios. Voltea por favor a Juan 16:8. Este verso nos dice sobre la obra del Espíritu de Dios en los corazones de los pecadores.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio” (Juan 16:8).

La palabra Griega traducida “convencer” significa “convictar, reprender” (W. E. Vine) [en Inglés]. La nota sobre Juan 16:8 en la Biblia 1599 Geneva Bible dice: “El convencerá al mundo de tal modo, que los mundanos no podrán hacer excusas”. Serán convencidos de su pecado. Estarán convencidos de su propia injusticia. Estarán convencidos del juicio que les viene. Es ahí donde “phobos” entra. ¡Ellos comienzan a “temer” a Dios! A mi me está claro que Juan 16:8 significa que ellos, en una palabra, se hará “temer” a Dios. ¡No puedo ver cómo se puede hacer que una persona se sienta pecaminosa, injusta, sienta el tema del juicio que viene, sin experimentar cierto temor de Dios!

¿No es eso lo que sucedió en Pentecostés? Voltea a Hechos 2:37.

“Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?”
      (Hechos 2:37).

Este “compungir de corazón” fue la obra del Espíritu de Dios, convenciendo de pecado, de justicia y de juicio. El significado del “compungir de corazón” se hace muy claro en los versos siguientes en la primera mitad de hechos 2:43. Por favor lea en voz alta la primera mitad del verso:

“y sobrevino temor a toda persona” (Hechos 2:43).

¡Cuando los corazones de ellos se “compungieron” ellos comenzaron a temer a Dios! La palabra traducida “temor” aquí en las Biblias King James Bible (y la 1599 Geneva Bible) [en Inglés] es exactamente la misma palabra Griega traducida “temor” en Romanos 3:18:

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:18).

Como dije, es la palabra Griega “phobos”. Es precisamente la misma palabra Griega en ambos versos (Romanos 3:18; Hechos 2:43). Sin embargo las versions NIV y la NASV traducen erroneamente la palabra como “asombro” en Hechos 2:43. Pero la palabra en Español “asombro” ya no lleva la idea de “temor”. Es una terrible pena que esas traducciones modernas dan “phobos” como “asombro” en Hechos 2:43, porque “temor” es exactamente lo que la gente inconversa necesita experimentar. Antes de la conversión:

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romanos 3:18).

Pero en la conversión:

“Sobrevino temor a toda persona” (Hechos 2:43).

Escucha las palabras de Spurgeon:

¿No hay ciertos de ustedes, que están inconversos, y aun no temen a Dios? !Oh, señores, que el Espíritu Santo los haga temer y temblar ante El! Suficiente razón tienen para temer…es una gran lástima que muchos hombres inconversos no temen a Dios con un temor servil [como de esclavo]. Si comenzaran así, podría ser el primer escalón de la escalera celestial, y llevarlos al temor bendito que es la porción de los hijos de Dios (traducción de C. H. Spurgeon, “A Fear to be Desired,” The Metropolitan Tabernacle Pulpit, Pilgrim Publications, 1977, tomo XLVIII, p. 501).

Puedo preguntarte a tí que todavía estás inconverso, ¿cuál verso te describe? Es:

“No hay temor de Dios delante de sus ojos” (Romans 3:18)?

O es:

“Sobrevino temor a toda persona” (Hechos 2:43)?

Como he dicho repetidamente, la conversión no es algo que puedes aprender. Es una experiencia que tienes que sentir. Solamente cuando el hombre es punzado con el pensamiento de su pecado y su culpa, y se haga que tema el juicio de un Dios que aborrece el pecado, solamente entonces temerá a Dios de una manera adecuada. Y solamente cuando tema a Dios, y al Infieno, estará preparado por el Espíritu de Dios para venir a Cristo para la salvación en El solo, por Su Sangre sola. La conversión acaba entonces con un descansar en Cristo Jesús, quien dijo:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Tú te hallas trabajado y cargado, bajo la convicción de pecado y el temor que produce. ¡Pero cuando vienes a Jesús, todo el temor se va, y eres lavado limpio de tus pecados por el Hijo de Dios!

(FIN DEL SERMÓN)
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