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EL SERMÓN QUE CONVIRTIÓ AL DR. CHAN

(SERMÓN #5 DE LA PREDICACIÓN EVANGELISTA)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 22 de Junio de 2008

“Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).


En Mayo de 1979 un joven de nuestra iglesia estaba evangelizando en el campo de Los Angeles City College [Universidad de la Ciudad de Los Angeles]. Él conoció a un joven estudiante Chino que estaba estudiando para ser médico en University of Southern California [La Universidad del Sur de California]. El joven de nuestra iglesia invitó al estudiante de medicina a oírme predicar. El estudiante Chino tenía veinte años de edad. Él estudiaba medicina, como dije antes. Pero uno de sus maestros le dijo que tomara una clase de oratoria ese semestre en Los Angeles City College, porque el maestro sentía que él necesitaba saber expresarse mejor si esperaba ser un médico exitoso. Mientras tomaba esa clase en Los Angeles City College, Kreighton L. Chan conoció al joven de nuestra iglesia. Él fue invitado a a venir a nuestra iglesia, y él vino al servicio. Como dije, el Dr. Chan tenía solamente veinte años de edad. Él era de un fondo Católico Romano, y nunca había asistido a ningún servicio evangelistico en su vida. Cuando Kreighton Chan vino al servicio esa noche, sintió de inmediato que esto era totalmente diferente de lo que había experimentado en la Misa Católica. La gente era amigable. Los cantos eran fuertes y vigorosos. El solo antes del sermón era intenso. Luego yo fui al frente a predicar.

Recuerdo que la semana anterior yo había batallado con el sermón. No sabía de qué predicar. Finalmente, es desesperación, abrí un viejo libro del Dr. R. A. Torrey, titulado, How to Work for Christ [Cómo Trabajar para Cristo]. De esa misma copia me referí al preparar este sermón (R. A. Torrey, D.D., How to Work for Christ, Fleming H. Revell Company, n.d.). El sermón que seleccioné del libro del Dr. Torrey se titulaba “El Bloqueo de Dios en el Camino al Infierno” (ibid., pp. 452-453). Yo había cambiado ciertos puntos en el sermón del Dr. Torrey para encajar con la situación de los jovenes de hoy. Esa noche me puse de pie y prediqué lo más fuerte que pude, hasta que estaba bañado en sudor. Yo había orado, al igual que muchos otros, para que Dios bendiciera el sermón con una conversión. Dios ha de haber enviado una unción en él, porque mucha gente de nuestra iglesia lo recuerdan vívidamente veintinueve años después. El Dr. Chan me dijo el Jueves pasado, “Me espantó.” De veras le ha de haber “espantado” porque fue convertido instantáneamente al oírlo. No hubo demora de su parte. Él no hizo preguntas después de que fue predicado. Él simplemente fue al cuarto de consejo después del sermón y cedió a Jesucristo y fue convertido instantáneamente – ¡por medio del primer sermón evangelistico que había oído en su vida!

Desde aquella noche, el 27 de Mayo de 1979, Kreighton Chan se graduó de UCLA [La Universidad de California de Los Angeles] y comenzó a ejercer medicina. Pero jamás puso su carrera primero. Desde el momento en que fue convertido, su carrera es segundo. Su carrera era solamente un trabajo. Su verdadera meta en la vida siempre ha sido servicio a Cristo en la iglesia local. Hemos visto a muchos otros salirse del camino cuando se graduan de la universidad y comienzan a avanzar su carrera. ¡Pero no el Dr. Chan! Jesús y la iglesia local siempre han sido lo primero y lo principal en su vida, igual que el Apóstol Pablo que dijo, “Para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21). ¡Y ese debe ser el estándar en nuestra iglesia! Él se casó con una mujer piadosa en nuestra iglesia, y ahora tiene tres hijos, uno de los cuales ya es un Cristiano sobresaliente y evangelista personal. Pero más que eso, el Dr. Chan se volvió un evangelista con gran celo, guiando a muchos a nuestra iglesia, tal como a la Dr. Judith Cagan, la Sra. Melissa Sanders; a su propia esposa, Winnie, y a muchos otros. Él nunca se pierde una reunión. Él aun vino a la iglesia y guió la lectura Bíblica y la invocación unos pocos días después de haber tenido un serio trasplante de riñón. Él jamás falta a ninguna reunión regular de nuestra iglesia. Él está aquí en la iglesia todos los Miércoles y todos los Jueves en la noche, haciendo evangelismo telefónico, para traer a gente perdida a oír el Evangelio el Domingo en la mañana y en la noche. Él está en la iglesia todos los Sabados en la noche, haciendo más evangelismo telefónico, arreglando transportes, y llevando a cabo muchísimas otras labores. Ahora él es diácono. Anoche nuestra iglesia le celebró sus 50 años con una fiesta que duró más de tres horas, con un video de su vida, con muchos testimonios de aquellos a quienes él ha ayudado, y con muchos regalos de los que le aman y respetan.

Pero todo comenzó el 27 de Mayo de 1979, cuando Kreighton Chan fue llevado a nuestra iglesia a oír el sermón que voy a predicar esta mañana. Esperamos y oramos que alguien sea “espantado” por este sermón, como el Dr. Chan lo fue aquella noche cuando era un estudiante universitario de veinte años. Lo cual nos lleva de vuelta a nuestro texto,

“Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

El pasaje de la Escritura, del cual viene el texto, nos da la cuenta del hombre rico que murió y fue al Infierno.

“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos”
      (Lucas 16:23).

¡Sí, nosotros creemos en un Infierno ardiente, literal de fuego! Sí, nosotros creemos que vas para el Infierno!

El Señor Jesucristo habló más del Infierno que cualquier otra persona en la Biblia. Cristo dijo:

“E irán éstos al castigo eterno” (Mateo 25:46).

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:44).

“temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mateo 10:28).

“Y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 13:42).

“¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?”
      (Mateo 23:33).

Jonathan Edwards dijo,

Tu cuerpo será lanzado a un horno de fuego, y ahí yacerá vivo y sensible por toda la eternidad...Cuando veas un fuego feroz y veas los tizones en el fuego más candente o eches a un gusano o a una araña en medio de él, considera que así será literalmente contigo. Tu cuerpo será arrojado al fuego como el insecto, solamente con esta diferencia: [aunque el insecto muere instantáneamente en la llama] tú vivirás para padecer el tormento para siempre, y el fuego en que te quemes será más terriblemente feroz y vehemente (traducción de Jonathan Edwards, The Torments of Hell, edited by William C. Nichols, International Outreach, Inc., 2006 reprint, p. 33).

Pero Dios no está dispuesto a que tú te vayas al Infierno,

“El Señor...no queriendo que ninguno perezca” (II Pedro 3:9).

Si te vas al Infierno será tu propia culpa. Dios ha hecho todo para detenerte de ir al Infierno. Dios ha puesto bloqueos, barricadas en el camino al Infierno. Si vas allí es porque deliberadamente has pasado de largo las señales de advertencia, y las barricadas, y has seguido rechazando a Cristo hasta ser demasiado tarde. Déjame decirte cómo Dios ha barricado y bloqueado el camino al Infierno.

I. Primero, la Biblia es un bloqueo en el camino al Infierno.

La primera gran obstrucción que Dios ha puesto en el camino al Infierno es la Biblia. Con sus advertencias e invitaciones y sus promesas, la Biblia constantemente te llama a venir a Cristo y ser salvo.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

“El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:16).

Dios ha enviado a Sus siervos a llamarte a venir a la iglesia local, a llamarte a venir a Cristo,

“mas éstos no quisieron venir” (Mateo 22:3).

Si continúas rechazando los llamados y las invitaciones de la Biblia, te forzarás a romper la barricada de las Sagradas Escrituras, y será tu propia culpa que acabes en la miseria eterna del Infierno. La Biblia dice,

“El camino del necio es derecho en su opinión; Mas el que obedece al consejo es sabio” (Proverbios 12:15).

La Biblia dice,

“El hombre que reprendido endurece la cerviz, De repente será quebrantado, y no habrá para él medicina” (Proverbios 29:1).

Abraham le dijo al hombre rico en el Infierno,

“Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

Si no escuchas la Biblia, no serás salvo.

II. Segundo, los sermones que oyes son un bloqueo en el camino al Infierno.

El Apóstol Pablo dijo,

“¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14).

No sé si te das cuenta de cuan preciosa y significante es la predicación evangelistica. Pero Dios la considera muy importante, porque es por la predicación, no por enseñanza, que Dios convierte a los pecadores y así, glorifica al Señor Jesucristo. Dios “constituyó a otros...evangelistas” (Efesios 4:11) para edificar la iglesia (Efesios 4:12-13).

Timoteo, en el Nuevo Testamento, comenzó como evangelista. Pero parece haberse vuelto en el pastor de una iglesia local al mismo tiempo que el Apóstol Pablo escribió la epistola a II Timoteo. Parece que Timoteo era el pastor de una iglesia local cuando el Apóstol Pablo le dijo, “Haz obra de evangelista” (II Timoteo 4:5). Eso muestra la importancia de pastores haciendo “obra de evangelista.”

En estos días de declinación y apostacía, el oficio de evangelista y de la obra pastoral de “obra de evangelista” son devaluadas en nuestras iglesias. Muchas iglesias nunca usan un evangelista para predicar en sus iglesias. La mayoría de pastores mismos realmente no hacen “obra de evangelista” en sus propias iglesias. Con razón la Convención Bautista del Sur reporta que las adiciones a las iglesias son las más bajas desde 1987. Thomas S. Reiner, un oficial Sureño Bautista, dice, “No hay escapatoria del hecho de que los Bautistas del Sur no están alcanzando a tanta gente para Cristo como lo hacían antes” (“SBC, California Baptism Statistics Show Decline,” por Rob Philips, The California Southern Baptist, June 2008, p. 3).

Estoy convencido de que la caída en el número de los conversos en iglesias Bautistas del Sur (e iglesias independientes Bautistas) es en la mayoría debido a que dejan de “hacer obra de evangelista.” Ellos están ahogados en tantas actividades de iglesias que fallan en darle a la predicación evangelistica su lugar propio en nuestras iglesias. Sin un énfasis constante en el evangelismo, y en la predicación evangelistica, nuestras iglesias morirán lentamente, como vemos que sucede en tantos casos hoy día.

“¿Cómo oirán sin haber quien les predique?” (Romanos 10:14).

“Haz obra de evangelista” (II Timoteo 4:5).

Aquí en nuestra iglesia local le damos al evangelismo prioridad principal. Nuestra gente trae mucha gente perdida joven a cada servicio. Cuando llegan acá, yo les predico sermones evangelisticos calientes. Mi lema fue dado por el Apóstol Pablo,

“Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (I Corintios 2:2).

Todos los sermones que yo predico son evangelisticos, y esa clase de predicación ha llenado nuestra iglesia de gente muy dedicada como el Dr. Kreighton Chan. Mi madre solía decir que “la prueba del budín está en el gusto.” Eso quería decir que la prueba de lo que hacemos es los resultados que produce. Y te puedo decir sin la más mínima exageración que la predicación evangelistica está en el mero centro de todo lo que hacemos – y de todo lo que esperamos hacer. Alguien ha dicho que una iglesia que no pone la predicación evangelistica en el centro es una iglesia que muere. ¡Las estadísticas de declinación Bautistas del Sur comprueban mi punto, y también lo comprueban bien!

Ahora, tú has venido aquí esta mañana y estás oyendo un sermón evangelistico anticuado. Este es el mismo sermón que convirtió a nuestro diácono, Dr. Chan. Este fue el mismo sermón que él dijo “lo espantó.” Eso es precisamente lo que un verdadero sermón evangelisticos ¡están supuestos a hacer! Está supuesto a mostrarte que has vivido erroneamente, que tú eres un pecador perdido. Está supuesto a decirte, en términos claros, que tu vida está erronea, que estás perdido, que nadie aparte de Cristo puede salvarte. Eso es lo que un sermón evangelistico te hará a ti si escuchas, si conmueve tu corazón.

Sermones como este son un bloqueo que Dios ha puesto en frente de ti para detenerte de ir al Infierno. Si pones atención y piensas profundamente sobre este sermón, podrás escapar de las llamas del Infierno. Pero si tratas esto como solamente otro sermón, y lo dejas pasar de largo de tu cabeza y de tu corazón sin que afecte el modo que piensas y sientes, ¡no te ayudará para nada! Si sales de la iglesia hoy, sin que el sermón cambie el modo que te sientes sobre Cristo, y sobre tu pecado, no estarás más cerda de hacerte Cristiano que cuando entraste por la puerta.

Los Puritanos llamaban a la predicación del Evangelio “medios de la gracia.” Si oyes el sermón y lo recibes, será un medio que Dios use para convertirte. Si cierras tus oídos y pones poca atención, no te ayudará para nada. De hecho te puede endurecer y ser un modo de hacer menos posible que seas convertido a Cristo en el futuro.

“A éstos [nuestra predicación es] ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida”
      (II Corintios 2:16).

En otras palabras este sermón puede despertarte para hallar vida en Cristo – o te puede endurecer más contra ser salvo si lo rechazas, y lo pones fuera de tu mente tan pronto como salgas del servicio. ¡Es por eso que muchos de ustedes que nos visitan esta mañana nunca volverán a oir un sermón evangelistico que salva vidas!

Los sermones que oyes y recibes son un bloqueo en el camino al Infierno. Pero si tú no tomas de corazón lo que se predica, no serás “espantado” por la predicación, no vendrás bajo convicción de pecado, no buscarás a Jesús hasta que hallarlo a Él, y pasarás la eternidad en fuego del Infierno. Nota en nuestro texto que Abraham se refería a la predicación.

“Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

Si tú no “oyes” la predicación no te convertirá – y tú irás al Infierno como el hombre rico en Lucas 16.

III. Tercero, Jesucristo Mismo es el bloqueo más grande en el camino
al Infierno.

El obstáculo más grande que Dios ha puesto en el camino al Infierno, para detenerte fuera de ese terrible lugar, ¡es Cristo – crucificado en la Cruz para pagar la pena de tus pecados! En aquel sermón que dí el 27 de Mayo de 1979, dije palabras que significan,

“Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores”
      (I Timoteo 1:15).

Jesús vino a morir en la Cruz a pagar la pena de todos tus pecados. Él es el que carga con los pecados. Si tú vienes a Cristo, todos tus pecados serán cancelados, porque Él murió en la Cruz para pagar por ellos. Todos tus pecados serán lavados limpios por Su Sangre preciosa que Él derramó libremente para cubrir tus pecados ante la vista de Dios, y limpiar tus pecados para siempre en Su Sangre preciosa. Y Cristo ha resucitado de los muertos. Nuesto texto dijo,

“Tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

¿Serás persuadido ? ¿Vendrás a al Cristo resucitado y serás salvo?

¿Qué harás con Jesús? No puedes ser neutral con respecto a Él. Quedarte neutral realmente significa que lo has rechazado y a sus derechos en tu vida, y a la salvación que Él trae.

¡Alzate! No esperes más. No rompas por los bloqueos que Dios ha puesto entre en Infierno y tú. Ven rapidamente a Jesús y serás salvo, ahora y para siempre – a traves de las edades. Amén.

Ahora Dr. Kreighton L. Chan, el hombre del cual he hablado, vendrá a decir unas palabras al cierre.

Dr. Chan:

El pastor ha predicado el Evangelio de Cristo otra vez esta mañana. Si tú lo escuchas y vienes a Cristo serás salvo. Si rechazas lo que él predicó tú estarás perdido para siempre.

Yo oro que tú respondas al sermón del pastor y vengas a Jesucristo, y seas lavado limpio de tu pecado por Su Sangre preciosa.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Lucas 16:19-31.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
      “Beulah Land, I’m Longing For You” (por Squire E. Parsons, Jr., 1979).


EL BOSQUEJO DE

EL SERMÓN QUE CONVIRTIÓ AL DR. CHAN

(SERMÓN #5 DE LA PREDICACIÓN EVANGELISTA)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:31).

(Filipenses 1:21; Lucas 16:23; Mateo 25:46; Marcos 9:44;
Mateo 10:28; 13:42; 23:33; II Pedro 3:9)

I.   Primero, la Biblia es un bloqueo en el camino al Infierno, Juan 3:36;
Marcos 16:16; Mateo 22:3; Proverbios 12:15; 29:1.

II.  Segundo, los sermones que tú oyes son un bloqueo en el camino al
Infierno, Romanos 10:14; Efesios 4:11, 12, 13; II Timoteo 4:5;
I Corintios 2:2; II Corintios 2:16.

III. Tercero, Jesucristo Mismo es el bloqueo más grande en el camino
al Infierno, Timoteo 1:15.