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¡SIN EMOCIÓN! ¡ES MARAVILLOSO!
(Sermόn #1 de la Predicaciόn Evangelistica)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
La Mañana del Día del Señor, 11 de Mayo de 2008

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado” (Juan 16:8).


El Dr. Charles C. Ryrie es un muy buen escolar. Yo lo cito a menudo. Pero su nota sobre Juan 16:8 no está correcta. Él dice:

Convencer significa declarar la verdad del Evangelio en luz tan clara que los hombres sean capaces de aceptarlo o rechazarlo inteligentemente; o sea, convencer a los hombres de la veracidad del Evangelio (The Ryrie Study Bible, Moody Press, 1978 edition, note on John 16:8).

Todo eso suena muy bien, pero no es lo que Juan 16:8 dice. El texto no dice que el Espíritu Santo “declarará la verdad del Evangelio.” No dice que Él “convencerá a los hombres de la veracidad del Evangelio.” No, dice que Él “convencerá al mundo de pecado.” La primera obra del Espíritu Santo, por lo tanto es “convencer” a la persona de su pecado.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Ahora, este texto nos muestra dos puntos vitales.

I. Primero, que el problema del hombre no es intelectual.

Ya que la primera obra del Espíritu de Dios es “convencer” de pecado, no “declarar la verdad del Evangelio,” es evidente que el problema principal del hombre no es intelectual. Y este precisamente es el lugar donde muchos erran. Piensan que pueden aprender los hechos del Evangelio, creer esos hechos, y que eso es todo. Otros dicen que la salvación viene al creer los hechos más hacer un cometido. Pero ambos son esencialmente lo mismo. Para ellos, la obra del Espíritu Santo es “declarar la verdad del Evangelio en luz tan clara que los hombres sean capaces de aceptarlo o rechazarlo.”

Ahora, esto erra porque se enfoca en la mente del hombre. La idea es que si el Evangelio es suficientemente claro, entonces los hombres son capaces, de su propio libre albedrío, aceptarlo o rechazarlo. Pero eso no es Protestantismo, no es la creencia de los Bautistas tradicionales. Realmente es una forma de sinergismo, y en muchos casos se arrima al Pelagianismo. ¡El Espíritu Santo hace el Evangelio claro. Entonces la gente puede aceptarlo o rechazarlo – “inteligentemente”! Pero no es eso lo que nuestro texto dice,

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Digo que nuestro texto no lidea con la mente, sino con el corazón, con los sentimientos, con el centro emocional del ser del hombre.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

El Dr. Martyn Lloyd-Jones dio un mensaje de importancia vital sobre este punto, el cual él llamó “Sandemanianism” (D. Martyn Lloyd-Jones, M.D., The Puritans and Their Successors, The Banner of Truth Trust, edición de 1996, pp. 170-190). Ese capitulo debería estudiarse con mucho cuidado el día de hoy, porque el error de “Sandemanianismo” ha cambiado al evangelismo de lo que solía ser en los tres Grandes Despertamientos. Robert Sandeman (1718-1771) escribió que “Todo aquel que entiende [que el Evangelio] es cierto…es justificado” (Lloyd-Jones, p. 174). Esa es una buena definición del error Sandemaniano. Eso halla una expresión moderna en la nota del Dr. Ryrie sobre nuestro texto, y en casi todo el evangelismo en los tiempos modernos.

El Dr. Lloyd-Jones grabó una conversación que tuvo con un líder evangélico de renombre durante una campaña de Billy Graham en Londres, en la década de 1950. El hombre le preguntó al Dr. Lloyd-Jones si él había asistido a la campaña,

Yo le dije, “No, no todavía no he tenido la oportunidad.” Él me dijo, “Es maravilloso, es maravilloso. La gente va por montones hacia el frente. ¡Sin emoción! ¡Es maravilloso! ¡Es maravilloso – sin emoción!” Él glorificaba el hecho de que la gente que iba hacia el frente a registrar su decisión no mostraba ninguna emoción, y esto era digno de gloriarse. Es en esto donde la enseñanza [de Sandemanianismo] se vuelve tan seria. ¿Puedes tener la fe que salva si emoción alguna? ¿Puedes ser Cristiano sin emoción? (traducción literal de Lloyd-Jones, p. 186).

Esa ha sido mi propia experiencia en reuniones evangelistas de este tipo. He asistido a campañas de Billy Graham en Los Angeles, San Francisco, el Condado de Orange, Fresno, y Pasadena, California. En todas ellas la gente pasó “al frente” sin emoción. El Sr. Graham explicó el Evangelio, y ellos tomaron la decisión de creerlo. Ninguna emoción tomó parte. Fue más una transacción de negocios que una conversión. “¡Sin emoción! ¡Qué maravilloso!” ¿Pero, son convertidos? Ahora yo creo que una campaña entera de Billy Graham puede pasar sin conversiones. Ni una.

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
     (Juan 16:8).

Donde no hay convencer de pecado no hay conversiones verdaderas, solamente “decisionismo” muerto. Un joven orgulloso dijo una vez, “¿Quieres que llore?” En el caso suyo ese hubiera sido un buen principio. Este tipo de evangelismo sin emoción le ha fallado a nuestras iglesias con millones de gente no salva.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Lo que tú necesitas es convicción de pecado del Espíritu Santo, que punce tu corazón y te haga clamar,

“Varones hermanos, ¿qué [haré]?” (Hechos 2:37).

Así, vemos que el problema del hombre no es intelectual. El Espíritu de Dios no viene a “convencer al hombre de la veracidad del Evangelio.” ¡Una persona puede estar totalmente convencida de la veracidad del Evangelio y aun estar perdida! A traves de mi ministerio he conocido cantidad de gente que creía los hechos del Evangelio sin ser convertida, lo cual nos lleva al segundo punto de este sermón.

II. Segundo, el problema del hombre es el pecado.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

La palabra Griega traducida “convencer” siginifica “convencer, reprender, exponer” (W. E. Vine – traducido).

Cuando el Espíritu de Dios lidea con una persona perdida Él la convence de pecado. El Espíritu reprende su pecado. El Espíritu le expone su pecado. Es solamente por la obra del Espíritu de Dios que alguna persona es convencida de su pecado. La nota de la Biblia Geneva sobre nuestro texto dice, “El Espíritu de Dios obra tan poderosamente por la predicación de la palabra, que constriñe al mundo...a confesar su propia injusticia” (The 1599 Geneva Bible, Tolle Lege Press, reimpreso en 2006, nota de Juan 16:8). O sea, “Confesar el pecado propio” – a eso es a lo que convencer lleva. Te causa que confieses, que estés de acuerdo, y que sientas que eres un verdadero pecador ante los ojos de Dios. El pastor predica de la Biblia. Pero el Espíritu de Dios debe aplicar la Palabra de Dios a tu corazón, y la pecaminosidad de tu corazón y tu vida te son expuestas, y te sientes pecaminoso. Solamente cuando tu pecado sea expuesto serás convencido de pecado.

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Pero tu corazón corrupto resiste ser expuesto y reprendido. La misma palabra Griega, traducida “convencer” en nuestro texto, se da en Juan 3:20,

“Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas” (Juan 3:20).

El Dr. Gill dijo, “Para que sus obras no sean reprendidas, o descubiertas, y manifiestas, y sea puesto en vergüenza” (traducción literal de John Gill, D.D., An Exposition of the Old and New Testament, The Baptist Standard Bearer, reimpreso en 1989, tomo 7, nota de Juan 3:20). Así, cuando la Palabra de Dios es predicada, y el Espíritu de Dios reprende y expone tu pecado, tú “aborreces la luz” y la resistes. Tú haces excusas por tu pecado. Tú te excusas al decir que no eres peor que los demás. Eso puede ser cierto, pero no es excusa porque

“Y el mundo entero está bajo el maligno” (I Juan 5:19).

La cuestión verdadera es si tú serás salvo de un mundo que está

“ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18).

La única manera en que puedes ser desligado y liberado de este mundo maligno es ser convencido de pecado, para que la pecaminosidad de tu corazón y tu vida sean expuestas ante ti mismo, y teatribulen. Antes de estar atribulado por tu pecado, jamás te harás un Cristiano verdadero. Tu corazón tiene que ser atribulado y agitado por tus pecados. Tienes que sentir que eres pecaminoso. Si no estás atribulado por tu pecado, ¡no sentirás tu necesidad de Jesucristo! Así que nosotros oramos que el Espíritu de Dios venga y exponga tu pecado, y te convenza de tu pecado, y te reprenda por tu pecado, y te haga sentir la maldad de tu pecado.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Yo creo que el Dr. Lenski estuvo correcto cuando dijo,

La obra del Espíritu tocante al pecado es confrontar al mundo con el terrible hecho de su incredulidad en Jesús, lo cual significa...que esta incredulidad lo deja en su pecado condenable, condenante y condenado para siempre...Esta convicción tocante al pecado opera naturalmente en dos modos. Quebrantará a algunos corazones hasta que estén asombrados de su incredulidad y clamen como los 3,000 en Pentecostés, “Varones hermanos, ¿qué haremos?”...o endurecerá más a aquellos que resisten esta convicción; ellos continuarán, estando convictos, más duros [endurecidos] que antes, batallando contra ésta convicción hasta que perezcan (traducción literal de R. C. H. Lenski, Ph.D., The Interpretation of St. John’s Gospel, Augsburg Publishing House, reimpreso en 1961, p. 1083).

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Cualquier otra cosa que este verso signifique, no significa que el Espíritu de Dios convencerá a la gente de “la veracidad del Evangelio.” Sea lo que signifique, está claro del texto que,

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado”
      (Juan 16:8).

Me pregunto si has sido convencido de tu pecado, si tu pecado ha sido expuesto, si estás convencido de ello, y convencido por ello, si tu pecado te hace sentir tu maldad. Me pregunto si tú corazón ha sido atribulado por el pecado.

Cómo oramos que el Espíritu de Dios venga y te convenza de pecado. Cómo oramos que sientas tu propia pecaminosidad y seas atribulado por ella. Solo cuando tu pecado te atribule estarás listo para recibir al Salvador. Solamente cuando tu pecado se sienta grandemente pecaminoso entenderás por qué Jesús tuvo que ser flagelado, azotado hasta que la Sangre corriera por Su espalda, “por cuya herida fuisteis sanados” (I Pedro 2:24). Solamente cuando tu pecado sea expuesto en toda su fealdad y maldad comprenderás el amor de Cristo, llevando tus pecados, clavado en la Cruz, pagando la pena de tu pecado, como sustituto tuyo, en tu lugar. Solamente cuando seas convencido de pecado por el Espíritu verás que tú deberías haber ido al Infierno, y hubieses, si Cristo no hubiera ido a la Cruz en tu lugar, para pagar por tu pecado. ¿Cómo puedes rechazar al Salvador si has sido convencido de pecado? ¿Cómo puedes preocuparte de hallar el modo “correcto” de venir a Él si has sentido que tu corazón es tan pecaminoso que no puede hacer nada “correcto”?

Si te sientes preocupado e incomodo en el pecado, entonces ven a Jesús. No es el “modo correcto” de venir que te salva. ¡Oh, no! ¡Es Jesús Mismo quien salva! Ven a Él del modo incorrecto, o de cualquier modo, Él te recibirá y perdonará tus pecados!

En los Evangelios una mujer gateó bajo la mesa y besó Sus pies. El Fariseo se enojó porque ella no vino a Jesús del modo “correcto” o propio. Pero a Jesús no le importó en lo más mínimo. Ella vino a Él del modo “incorrecto,” pero Jesús le dijo a ella,

“Tus pecados te son perdonados” (Lucas 7:48).

Llega a Jesús del modo que puedas. ¡Ve a Él, no importa lo que cueste! Correcta o incorrectamente, solamente ve a Él, y Él te dirá a ti también,

“Tus pecados te son perdonados” (Lucas 7:48).

Oí la voz de Jesús decir: “Venid a mí y descansad;
   Reposad, tú que cargado estáis, reposad
Vuestra cabeza en mi pecho.”
   A Jesús vine tal como estaba,
Cansado, cargado y triste;
   Un reposo en Él hallé,
Y Él me ha hecho regocijar.
   (traducción libre de “I Heard the Voice of Jesus Say”
      por Horatius Bonar, 1808-1899).

Tengamos un momento de oración por aquellos que necesitan que Jesús perdone sus pecados.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Juan 16:7-11.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“I Heard the Voice of Jesus Say” (por Horatius Bonar, 1808-1889).


EL BOSQUEJO DE

¡SIN EMOCIÓN! ¡ES MARAVILLOSO!
(Sermόn #1 de la Predicaciόn Evangelistica)

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado” (Juan 16:8).

I.   Primero, el problema del hombre no es intelectual, Juan 16:8;
Hechos 2:37.

II.  Segundo, el problema del hombre es el pecado, Juan 3:20; I Juan 5:19;
Efesios 4:18; I Pedro 2:24; Lucas 7:48.