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RESPECTO AL INFIERNO – ADAPTADO DE UN SERMÓN
POR EL REVERENDO JOHN WESLEY, M.A.

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles
En la Mañana del Día del Señor, 7 de Enero de 2007

“Mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:47-48).


Esta mañana predico un sermón adaptado del mensaje “Del Infierno” por John Wesley. George Whitefield y John Wesley eran los dos más grandes predicadores del siglo dieciocho. Estos dos hombres fueron utilizados por Dios para poner en el mundo en llamas por su predicación. Tan grande fue el avivamiento que surgió durante el ministerio de ellos que ahora lo llamamos “El Primer Gran Despertamiento.” No puedo entrar en los detalles de los eventos que sucedieron durantes este notable tiempo en la historia. Suficiente es decir que Whitefield y Wesley pusieron el mundo cabeza abajo. Whitefield era Calvinista. Wesley era Arminiano. Pero ambos predicaban la necesidad de la conversión, y miles fueron salvos bajo sus ministerios. Cuando Whitefield murió se supo que él deseaba que el Sr. Wesley predicara el sermón en su funeral, lo cual él hizo, dándole gran honra al evangelista. El Sr. Wesley era el fundador de la Iglesia Metodista de antaño.

He aquí el sermón de Wesley “Del [respecto al] Infierno.” Te daré su bosquejo básico, con los puntos en Español actual, para que lo entiendas mejor esta mañana. Muchas de las palabras y frases quedan sin cambiar, o con ligeros cambios.

Wesley nos da la manera Antigua de predicar en nuestras iglesias Protestantes y Bautistas. ¿Cuántos pastores hoy pueden predicar un sermón? Pocos se atreverían en esta “edad oscura” de decisionismo. Tendrían miedo de las mujeres de edad media que controlan el contenido y la entrega de la predicación en la mayoría de iglesias en el mundo de habla Inglesa. ¡Con razón no hay avivamiento verdadero! ¡Con razón el 88% de jóvenes evangélicos en sus veinte abandonan la iglesia para nunca volver, según George Barna! ¡Con razón la mayoría de hombres odian ir a la iglesia! Las mujeres de edad media no deben controlar el contenido y la entrega de sermones. Yo creo que necesitamos más sermones como este de Wesley.

Aquí está “Del Infierno” por el Reverendo John Wesley, M.A., Oxford University, “Of Hell,” Sermón LXXIII, Wesley’s Works, Sermons, tomo II, Grand Rapids: Baker Book House, 1979, pp. 381-391).

Jesús describió el Infierno como un terrible lugar de tormento. Él dijo que el Infierno es el lugar donde los hombres inconversos pasan la eternidad sin fin, sin esperanza. El Infierno es el lugar

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

No debes pensar que estos hechos del Infierno se deben predicar a los grandes pecadores. Cristo le hablaba a aquellos que sin duda eran los hombres más santos en la tierra en aquel entonces. Antes en Marcos capitulo nueve, verso treinta y cinco leemos:

“Entonces él se sentó y llamó a los doce, y les dijo...”
      (Marcos 9:35).

Las palabras que Jesús habló en nuestro texto se dirigían a los Discípulos. A ellos les dijo Él que el Infierno es el lugar

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

Como Cristo dio estas palabras a los Apóstoles, está correcto hablar del Infierno a los amigos de Cristo hoy. El tema del Infierno no es solo para aquellos grandes pecadores. El Infierno es un lugar terrible, y todos debemos pensar en él muy seriamente.

La Biblia nos dice que el Infierno fue preparado para “el diablo y sus ángeles.” Los que vayan al Infierno descubrirán dos cosas (1) lo que han perdido, y (2) lo que sentirán. Hablaré de estas dos cosas y luego sacaré unos cuantos pensamientos e inferencias adicionales.

I. Primero, piensa en lo que perderás en el Infierno.

Lo que perderás cuando vayas al Infierno empezará el momento en que mueras. En ese instante, perderás todos los placeres y deleites que tenías al vivir. El olor, el sabor, tocar, ya no dan placer más. Tu cuerpo estará muerto y las cosas que daban placer a tu cuerpo se habrán ido. En las llamas del Infierno todos los placeres terrenales se olvidan, o se recuerdan en dolor, ya que se habrán ido de ti. Todos los placeres de la mente y del cuerpo se habrán ido para siempre. No hay belleza en aquel lugar oscuro. No habrá luz, solo aquella de las llamas ardientes. No habrá nada nuevo, ¡solo una escena de horror tras otra! No habrá música, solo sonidos de llanto, quejas y chillar de dientes, solo los sonidos de las almas condenadas maldiciendo y blasfemando contra Dios, y gritándose unos a otros, sin fin. Y no habrá nada ahí para que te sientas mejor. Los que van al Infierno son herederos de vergüenza y desdén eterno.

Así, los que entren al Infierno estarán separados de todo lo que amaron al vivir en la tierra. En ese momento otra pérdida comenzará – los que entren al Infierno perderán para siempre a toda la gente que amaron en la tierra. Serán arrancados de sus parientes más queridos. Sus esposas, esposos, padres, hijos, y amigos cercanos serán arrancados de ellos para siempre – porque no hay amistad en el Infierno. No tendrás amistades ni parientes cerca para consolarte. Los habrás perdido por toda la eternidad.

Hay otra pérdida en el Infierno. La pérdida del Cielo. Perderás para siempre la esperanza de ir al Cielo. Jamás verás a Jesús, a los salvos, o a los ángeles. Estarás cortado del Cielo por todo el tiempo y la eternidad. La Biblia habla de aquellos que “sufrirán pena de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor.” Ser excluido de la presencia del Señor es la misma esencia de la perdición. Y ese ser excluido dura para siempre. Es “perdición eterna.”

Tal será la pérdida que experimentarán aquellos sobre quienes se pronuncie la terrible sentencia: “¡Apartaos de mí, malditos!” ¡Qué terrible maldición, si no hubiera otra! Pero eso no es todo. Porque sumado a las cosas que pierdas estarán las cosas que sentirás en el Infierno. Esto es expresado por las palabras de Cristo: “Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga.”

II. Segundo, piensa en lo que sentirás en el Infierno.

La primera cosa que sentirás será el gusano que nunca muere. [Nota de Dr. Hymers: Yo creo que este es un gusano de verdad, aunque tal gusano nunca se ha visto en la tierra. Es la descripción de algo tan terrible que Cristo dijo: “su gusano nunca muere”].

También parece referirse a la conciencia culpable, incluyendo la condenación propia, dolor, vergüenza, remordimiento, y una intensa realización de la ira de Dios. ¿Quién puede soportar la profunda depresión de una conciencia aguijoneada por un sentido de culpa? Muchos han escogido el suicidio en vez de la vida cuando experimentaron tal depresión en la tierra. ¡Pero la angustia del mundo presente es chica comparada al dolor mental que aquellos en el Infierno padecerán, cuando estén completamente despiertos para sentir la ira de un Dios ofendido! Añádele a esto todas las pasiones impías – miedo, horror, cólera, malos deseos, lujurias que jamás se podrán satisfacer. Todos los de emoción impíos – envidia, celos, malicia y venganza. Todos estos acosarán tu alma sin final, como se dijo que el ave de rapiña comía el hígado de Tito. Si a estos le añadimos el odio a Dios, juntos nos pueden dar una pequeña idea imperfecta del dolor causado por el gusano que nunca muere.

Ahora, nota otra cosa en el texto:

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

Cristo dice: “el gusano de ellos” – y luego Él dice: “el fuego nunca se apaga.” Esto no es por casualidad. ¿Entonces cual es la razón por la variación de la expresión?

Parece ser esta: el fuego será igual para todos en el Infierno, solamente que más intenso para algunos, según su grado de culpa. Pero el gusano de ellos será diferente en cada caso. Cada cual tendrá un gusano asignado para acosarle. Cada gusano variará, según las varias clases y grados de maldad. Esta variedad surgirá en parte del justo juicio de Dios, “recompensará a cada cual según sus obras.” No dudamos que esta regla tomará lugar de inmediato en el Infierno, y no solamente en el Ultimo Juicio. Cada persona en el Infierno recibirá su propia mala recompensa, según sus obras en la tierra. Y esta será su propia recompensa. La maldad que la persona haya cometido en la tierra será juzgada por una variedad infinita de maneras, según las varias clases de pecado. Por lo tanto estaba correcto que Cristo dijera: el fuego es general, pero el gusano de ellos es particular.

Algunos cuestionan si en verdad hay fuego verdadero en el Infierno – o sea, fuego material. Yo digo que es indudablemente verdadero fuego material. Porque, ¿qué es fuego “inmaterial”? Tal cosa no existe – tal como tal cosa como “agua inmaterial” no existe. Ambos son insensatez, una contradicción en términos. Debemos decir que el fuego es verdadero, o negar su existencia. ¿Qué si no es fuego verdadero? ¿Qué has ganado? Aquellos que dicen que no es fuego verdadero están de acuerdo en que es algo igual de malo, si acaso no peor. Así, ¿qué ganas con decir que no es fuego material? Y considera esto - ¿no habla Cristo como si fuera fuego verdadero? Nadie puede dudarlo. ¿Es posible que el Dios de la verdad hiciese parecer fuego verdadero sin que lo fuese? ¿Quiere Dios asustarnos con espantapájaros? ¿Quiere Dios asustarnos con cosas que no existen? ¡O, no pienses tal cosa! ¡No acuses a Dios de no ser honesto! ¡No le imputes tal maldad al Altísimo!

Pero otros dicen: “No es posible que aquel fuego queme siempre, por toda la eternidad. Por las leyes naturales, el fuego consume lo que se le de. Y por estas mismas leyes, tan pronto como el fuego ha quemado su combustible, se apaga.”

Es cierto que en este mundo, bajo las leyes naturales, el fuego consume lo que se le da – y luego se apaga. Pero he aquí el error: las leyes de la naturaleza no son inmutables, no son incambiables. Pero son incambiables en este mundo presente, pero el Infierno es otro mundo. La escena presente es totalmente cambiada allí, y las leyes presentes no están en efecto en ese lugar. En el Infierno nada se disuelve, ya nada se consume. Es cierto que el fuego consume todo ahora, pero el Infierno no existe en este mundo presente, bajos sus presentes leyes. En aquel otro mundo, estas leyes ya no funcionan.

Aun aquí en la tierra el fuego no lo consume todo. Parece que Dios nos ha dado una muestra terrenal de lo que será en el Infierno. ¿No es el linum asbestum [asbesto], la materia incombustible conocida en Europa? Si tuvieses una toalla hecha de eso (hay una en el Museo Británico) la podrías tirar al fuego más ardiente y no se quemaría para nada. Por lo tanto, hay una sustancia [asbesto] que aun ahora, en este mundo presente, puede estar en el fuego sin quemarse.

Muchos escritores clásicos han hablado de otros tormentos en el Infierno, además de ser echado al lago de fuego. Thomas a Kempis habla de los tacaños que han derretido y tragado el oro. Da muchos otros tormentos en particular, propios para los pecados particulares de los hombres. Nuestro gran poeta, Shakespeare mismo, habla de los habitantes del Infierno atravesando una variedad de torturas, no estando siempre en el lago de fuego, sino

Por pies de arpía, furias a rastras

En regiones de hielo, y luego de regreso a través de

Extremos, más feroces por el cambio.

¡Pero no hallo ni sombra de ello en la Biblia! Y este es un tema demasiado terrible para que juguemos con el por la imaginación. Apeguémonos a la Biblia sola. Es suficiente tormento morar con el ardor eterno.

Un escrito oriental dijo la historia de un rey Turco culpable de gran maldad, pero una vez había ayudado a un hombre. Pasó por donde un hombre pobre había caído en un hoyo donde hubiera muerto, el rey le dio una patada sacándolo del hoyo, salvándole así la vida. La historia cuenta que el rey mismo fue mandado al Infierno, pero su pie con que salvo al hombre quedó fuera de las llamas. Pero si esto fuese cierto, ¿qué consuelo daría? ¿Qué si ambos pies, y aun ambas manos quedaran fuera de las llamas? ¿En qué te ayudaría? ¿Si todo tu cuerpo saliera, y fuera puesto donde no hay llamas que lo toquen, y solo una mano o un pie quedaran en el fuego, te consolaría? ¿Te sentirías mejor? Antes era común que padres Cristianos dijeran a sus hijos: “Pon tu dedo en la llama de la candela. ¿Puedes dejarlo ahí por un minuto? ¿Cómo podrás soportar el fuego del Infierno?” Seguramente sería tormento suficiente quemar la carne de un solo dedo. ¿Qué será tener el cuerpo entero sumergido en el lago que arde con fuego y azufre?

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

III. Tercero, piensa en varias otras cosas conectadas con el gusano
que – no muere y el fuego que nunca se apaga.

Primero, piensa en la gente que te rodeará en el Infierno. Es común oír en nuestras prisiones decir: “¡O, quisiera que me colgaran en otra parte. Odio estar con la gente miserable de esta prisión!” ¡Pero los peores criminales en nuestras prisiones son nada comparados con los habitantes del Infierno! ¿Qué tal te gustaría ser echado en una celda con asesinos, asesinos de serie, ofensores sexuales, caníbales, y sadistas? ¿Qué te parecería pasar una noche en tal celda – con esos habitantes? ¿Qué tal te parecería un mes allí? ¿Un año? ¿La eternidad?

Aun las torturas de la Inquisición Católica fueron paradas por los encargados cuando veían que la persona torturada ya no soportaba más dolor. Ordenaban que cesara, porque era contra las reglas que la persona muriera durante la tortura. También, la persona torturada desmayaba, y por un tiempo no sentía dolor. Pero los que te atormentan en el Infierno son más malvados que cualquiera de la Inquisición o los que torturaban. En el Infierno, los atormentadores no tienen una gota de bondad. Nadie los detiene de usar su maldad total para atormentar a aquellos a su alrededor. Serás entregado a “los atormentadores” según la Biblia. Tus atormentadores demoníacos tendrán mucho tiempo para variar sus métodos de tortura de mil modos. No cabe duda que un espíritu maligno podría asustar a muerte al hombre más fuerte en la tierra, si Dios lo permitiera. Piensa en lo que los demonios te harán en el Infierno, ¡donde Dios no te protegerá de esos espíritus malignos!

Segundo, piensa en todos los tormentos de cuerpo, mente y espíritu sucediendo sin fin, sin interrupción, sin paro. No habré descanso del dolor, sino que “el humo de su tormento sube de noche y de día” según la Biblia. ¡Día y noche! Todas las veinticuatro horas hay tortura en el Infierno. Cual sea lo que hayan soñado los poetas antiguos o modernos, Homer o Milton, en el Infierno no hay sueño. No importa cuan grande sea tu sufrimiento, ni cuan intenso tu dolor, no hay posibilidad de desmayar, no, ni un solo momento. Nunca dormirás ni estarás inconsciente – sino constantemente atormentado – noche y día.

Aquellos que viven en la tierra a menudo se apartan de la depresión por los cambios del clima, la luz del sol, el sonido de niños jugando, o el sonido de la música. Pero aquellos que están en el Infierno no tienen nada para entretenerlos ni sacarlos de sus tormentos – ¡ni por un solo minuto!

¡Eclipse total: Ni sol, ni luna!

Sin cambio de estación, sin amistades que te alegren y visiten; sin música; sin negocios de trabajo; nada sino una escena de horror sin interrupción. Están

¡Temblando vivos de nuevo,
Y agonizando en cada poro!

Y no hay fin a este tormento. ¡Qué pensamiento! Estarás consignado al Infierno para siempre. ¿Quién puede contar las gotas de agua, o las arenas del mar, o los días de la eternidad? Cada sufrimiento en la tierra es suavizado con el pensamiento de ser librado. Aun el pensamiento de la muerte se considera de liberación a aquellos en la tierra que padecen gran dolor. Pero en el Infierno nunca morirás, no hay esperanza ni de la muerte. En el Infierno

La esperanza nunca llega, que llega a todos

los habitantes de la tierra. Allí el sufrimiento nunca termina. ¡Qué! ¡Los sufrimientos jamás terminarán!

¡NUNCA! – donde se hunde el alma aquel sonido,
a un golfo oscuro, ¡y cuan profundo!

Supone que millones de días, años, edades pasaron, y tú todavía estás al principio de la eternidad. El dolor de tu cuerpo y alma no estarán cerca de algún fin un millón de edades de ahora. Cuando seas lanzado al “asbestos.” ¡Qué enfático! “El fuego, inapagable.” Todo acabó.

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

Concluyo con un pensamiento más, prestado del Dr. Watts (Isaac Watts, D.D., 1674-1748):

¿No hemos visto a muchos pecadores, por ningún lado, cortados en sus pecados? Y qué sino solo la tierna misericordia de Dios nos ha librado semana tras semana, mes tras mes...? ¡Qué a menudo hemos incurrido la sentencia de condenación por nuestra rebeldía repetida contra Dios! Todavía estamos vivos ante Su presencia, y oímos las palabras de esperanza y salvación. ¡Que miremos y temblemos ante los pensamientos de aquel terrible precipicio, a la orilla del que tanto tiempo hemos vagado! Huyamos al refugio a [Jesucristo].

Es hora de que vengas a Cristo y seas lavado de tus pecados por Su Sangre. Si no vienes a Cristo ni experimentas una conversión definitiva, pronto irás

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Mateo 25:41-46.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Almost Persuaded” (por Philip P. Bliss, 1838-1876).


EL BOSQUEJO DE

RESPECTO AL INFIERNO – ADAPTADO DE UN SERMÓN
POR EL REVERENDO JOHN WESLEY, M.A.

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Mejor te es entrar en el reino de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al infierno, donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:47-48).

I.   Piensa en lo que perderás en el Infierno.

II.  Piensa en lo que sentirás en el Infierno.

III. Piensa en varias otras cosas conectadas con el gusano
que no muere y el fuego que nunca se apaga.