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LA MATANZA DE LOS INOCENTES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la Mañana del Día del Señor, 24 de Diciembre de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos” (Mateo 2:16).


Belén era una pequeña villa como a cinco millas de Jerusalén. José y María habían viajado de su hogar en Nazarét hacia el norte. Habían ido a Belén para registrarse y pagar impuestos porque eran descendientes de David, que había nacido en Belén mil años antes. Jesús nació cuando ellos estaban allí.

Todo esto sucedió durante el reino del Gran Rey Herodes. Herodes no era Judío de nacimiento. Era descendiente de Esaú Edomita, Idumeo. Sus padres habían tomado la religión Judía. Pero, el pueblo Judío siempre estuvo sospechoso de Herodes, y lo llamaban “medio Judío.”

El historiador Josefas dijo que Herodes fue designado Procurador de Galilea por Roma, cuando tenía veinticinco años. Después él pagó dinero al Senado Romano para que lo hicieran Rey de Palestina, y fue coronado rey del estado Judío por Augusto Cesar, con gran pompa y mucha ceremonia. El Dr. Merrill F. Unger dijo:

Herodes no era solo de raza Idumea y de religión Judía, sino era de practica pagana y era monstruo en carácter. En su administración probó ser malicioso, celoso, cruel y vengativo. Ejercía su autoridad de rey como déspota...Tenía nueve o diez esposas y mandó matar a Mariamne, su esposa favorita, solamente por sospechas, y también a sus hijos, Aristobulus y Alexander...y por ultimo, cuando estaba muriendo, cinco días antes de morir, ordenó que su hijo Antípater fuese matado. Con razón Augusto [Cesar] dijo “Es mejor ser el cerdo de Herodes que ser su hijo”...[Dr. Adam Clarke dijo que el punto de lo que dijo Cesar era que el Judaísmo de Herodes le prohibía matar a los cerdos, “por eso su cerdo hubiese estado a salvo cuando su hijo perdió su propia vida.”] uno de los peores crímenes de Herodes sucedió cuando estaba en su lecho de muerte. Él mandó “que todos los hombres importantes de la nación Judía” viniese a su presencia. Luego los encerró en el hipódromo rodeado de soldados. Ordenó que cuando él muriese, lo cual esperaba pronto, ellos fuesen matados para que pareciese “el honor de gran duelo en su funeral,” el desventurado murió, pero la orden tocante a los hombres importantes en el hipódromo nunca se cumplió (traducción literal de: Merrill F. Unger, Ph.D., The New Unger’s Bible Dictionary, Moody Press, 1988, pp. 556-558).

Los magos de oriente no sabían estas cosas de Herodes. Ellos fueron inocentemente y abiertamente, como niños, y preguntaron:

“¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle”
      (Mateo 2:2).

“¿Rey de los judíos?” El celoso, cruel y engañoso corazón de Herodes se retorció con temor maligno de que alguien más, algún “Rey de los Judíos,” tomara su lugar, y usurpara su trono. Entonces el rey los envió a que hallaran al niño, diciendo:

“Cuando le halléis, hacédmelo saber, para que yo también vaya y le adore” (Mateo 2:8).

Los magos hallaron al Cristo niño, le adoraron, le dieron presentes costosos. Pero Dios les advirtió que no regresaran a Herodes, así que ellos regresaron a su tierra sin decirle al rey donde estaba Jesús.

“Herodes entonces, cuando se vio burlado [truqueado] por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos” (Mateo 2:16).

Después de saber que Herodes mató a su propia esposa e hijos, no me sorprende que matara a estos niños inocentes, queriendo matar al Mismo Señor Jesucristo. ¿Cómo podemos explicar tal comportamiento de bestia? ¿Podemos explicar cómo un ser humano puede caer tan bajo? Hay por lo menos tres explicaciones.

I. Primero, Herodes era hijo de Adán.

La raíz del pecado yace en que todo ser humano nace pecador. Cada hombre y mujer están relacionados por sangre – a Adán. El pecado y la culpa de Adán fue imputada a toda su descendencia, la raza humana entera. Cuando nuestro primer padre se rebeló contra Dios, un veneno entró en los genes, y el flujo de la sangre, y la misma alma de la raza humana.

La santa ley de Dios dice:

“Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5).

Pero la sangre envenenada y el alma contaminada de los pecadores depravados no tienen amor por Dios.

Yo digo que Herodes jamás tuvo amor alguno por Dios. Oh, él dijo que creía en Dios. Él hasta volvió a edificar el Templo en Jerusalén. Él iba allí los días de reposo y recitaba las oraciones rituales. Pero, ¿crees tú que amaba a Dios? ¿Crees tú que él le oraba a Dios de su corazón?

Y, ahora pregunto, ¿eres tú tan diferente de Herodes en ese aspecto? ¿Puedes decir honestamente que amas a Dios? ¿Puedes decir honestamente que le oras a Dios? ¿O te describió el Salmista al decir:

“El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos” (Salmo 10:3)?

Tú puedes venir a la iglesia porque es tú hábito, o porque tienes amistades aquí, pero

“¿Amas a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5)?

“Oh,” alguien podrá decir, “pero yo no soy tan malo como Herodes.” Estoy de acuerdo en que no has caído tan bajo en el pecado como él finalmente cayó. Pero no estoy de acuerdo si crees que tu corazón es diferente al suyo. Si eres honesto contigo mismo, creo que tendrás que admitir que tu corazón no ama a Dios más que el suyo lo amó, que tu corazón está centrado en ti en vez de estar centrado en Dios,

“Porque habrá hombres amadores de sí mismos”
      (II Timoteo 3:2)

en vez de amadores de Dios.

Ahora, yo sé que no quieres oír eso, pero me pregunto si tu conciencia no está de acuerdo con ello. Me pregunto si piensas, “Hay cierta verdad en eso. En verdad no amo a Dios. De hecho casi nunca pienso en Dios.” Y, entonces, siendo eso cierto de ti, ¿cómo es tu corazón distinto del de Herodes? Él fue al Templo cada semana. Él hacía los rituales,

“Tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella” (II Timoteo 3:5).

¿No es eso cierto de ti también? ¿No es cierto que tienes apariencia exterior de religión, pero sin realidad por dentro, sin gozo verdadero de conocer y amar a Dios? ¿No es cierto que tienes un corazón impío, pecaminoso? ¿No es cierto que has roto la santa ley por no amar a Dios como deberías?

Entonces, en la raíz del asunto, en el centro de tu corazón, eres un arruinado hijo de Adán como lo era Herodes. Tu corazón, en su falta de amor por Dios, es tan pecaminoso como el suyo.

II. Segundo, Herodes fue de mal en peor.

¿No piensas que él comenzó de asesino, no? ¡Claro que no! Comenzó su vida como niño, luego adolescente, y luego joven adulto. Él nunca mató a nadie cuando era niño, ni creo que lo hizo temprano en sus años de adulto. Pero su corazón estaba mal, aun entonces. Y la inclinación mala, la mala tendencia de su corazón lo llevó en la mala dirección de su vida. Y como decía mi madre, “Se fue de mal en peor.”

La Biblia nos advierte de eso cuando dice:

“Los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor”
      (II Timoteo 3:13).

La persona que permanece inconversa irá de mal en peor conforme pase el tiempo.

No te equivoques en esto. Mientras más tiempo estés inconverso, peor se pondrá tu corazón,

“teniendo cauterizada la conciencia” (I Timoteo 4:2).

Es error común pensar que entre más sermones oigas más fácilmente serás convertido. Los hecho prueban que esto no es cierto. En realidad, lo contrario es cierto. Entre más oigas el Evangelio ser proclamado, y rechaces a Cristo, es menos probable que llegarás a ser convertido. Tu conciencia se cauterizará más y más al rechazar a Cristo, hasta que esté tan callosa, tan endurecida, tan dura, que tu

“postrer estado viene a ser peor que el primero” (II Pedro 2:20).

Oh, ¿será dicho de ti, que fuiste de “mal en peor”? ¿Será dicho de ti que tu “conciencia [fue] cauterizada”? ¿Será dicho de ti tu “postrer estado [vino] a ser peor que el primero”? Estoy seguro que todo eso se dirá de ti, como de Herodes, si continuas como estás, ¡en un estado inconverso! Él fue de mal en peor – ¡también lo harás tú!

III. Tercero, Herodes descuidó los medios de gracia.

Los medios de gracia con las Santas Escrituras y los sermones que uno oye. Los escribas dijeron a Herodes donde nacería Cristo. Ellos le citaron Miqueas 5:2:

“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad”
      (Miqueas 5:2).

¿Le escuchó a la Biblia? ¿Confió en el Salvador recién nacido? ¿Fue convertido? No. Él rechazó los medio de gracia dados en la Biblia. Él no fue conmovido por la Biblia.

¿Escuchó la predicación de los magos? ¡No! ¡Él trató de engañarlos, para matar a Jesús! Si hubiese puesto atención a la predicación de ellos, ¿por qué no subir a Belén a adorar a Cristo? Después de todo, ¡Belén estaba a solo cinco millas de distancia! Pero él no atendió a la predicación de estos magos. En vez de simplemente venir a Jesús y ser salvo, ¡él jugaba con los predicadores y rechazaba también los medios de gracia!

¡Y mira lo que le pasó a Herodes! Aun cuando estaba matando esos niñitos en Belén, su horrible destino caía sobre él, una terrible enfermedad corría por su cuerpo. El Dr. Gill dijo:

La historia que [dos historiadores antiguos] Josefas, y de él, Eusebio, cuenta la miserable muerte de tal manera: Una fiebre ardiente lo dominó, con picazón por todo el cuerpo, y cólicos persistentes, sus pies inflamados con hidropesía, tenía una inflamación en la parte baja del abdomen...que criaba gusanos, dificultad respiratoria, y convulsiones en todos los miembros, apetito voraz, aliento apestoso, y sus intestinos llenos de úlceras; cuando se dio cuenta de que todos los métodos usados no eran eficaces, y que moriría, trató de [suicidarse] pero lo evitaron, y poco después [murió] de un modo muy miserable (traducción literal de: John Gill, D.D., An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, impresión de 1989, tomo I, p. 17).

El retrato que los historiadores de antaño no dieron, Josefas y Eusebio, es realmente horrible. Es como si nos diesen un vistazo de este hombre descendiendo a las ardientes entrañas del Infierno,

“Donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Marcos 9:48).

Si todavía no has sido entregado “a una mente reprobada” (Romanos 1:28) te urjo con toda seriedad que vengas a Jesucristo para salvación, mientras todavía hay tiempo.

“Y el Espíritu y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven. Y el que tiene sed, venga” (Apocalipsis 22:17).

El Espíritu Santo dice, “Ven a Cristo.” La esposa, la iglesia local y toda su gente dice, “Ven a Cristo.” ¡Que toda persona aquí, que esté sedienta de salvación venga a Cristo! Él murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Él resucitó físicamente de los muertos. Él está sentado a la diestra de Dios en el Cielo orando por ti. Ven a Jesucristo. Tus pecados serán lavados por Su Sangre. ¡No te vayas con Herodes al abismo ardiente del Infierno! Ven a Jesucristo y se lavado, limpio por Su preciosa Sangre – ¡para que puedas vivir para siempre con Él en el paraíso de Dios! Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Mateo 2:1-18.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“We Three Kings” (por John H. Hopkins, 1820-1891).


EL BOSQUEJO DE

LA MATANZA DE LOS INOCENTES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Herodes entonces, cuando se vio burlado por los magos, se enojó mucho, y mandó matar a todos los niños menores de dos años que había en Belén y en todos sus alrededores, conforme al tiempo que había inquirido de los magos” (Mateo 2:16).

(Mateo 2:2, 8)

I.   Herodes era hijo de Adán, Deuteronomio 6:5; Salmo 10:4;
II Timoteo 3:2, 5.

II.  Herodes fue de mal en peor, II Timoteo 3:13; 4:2; II Pedro 2:20.

III. Herodes descuidó los medios de gracia, Miqueas 5:2; Marcos 9:48;
Romanos 1:28; Apocalipsis 22:17.