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LA SALVACIÒN GANADA MEDIANTE BATALLA Y
AGONÍA Y ROPAS RODADAS EN SANGRE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado la Tarde del Día del Señor, 24 de Septiembre de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).


El Señor Jesucristo en este verso hizo muy claro que Abraham, Isaac y Jacob eran todos convertidos. Es gran manera importante notar que Cristo dijo que muchos vendrán “del oriente y del occidente” y se sentarán con ellos en el “reino de los cielos.” Es una predicción temprana de que los Gentiles “del oriente y del occidente” serían convertidos y entrarían en el reino. Cristo hizo esta declaración exactamente después de que un Gentil, un centurión Romano, declarara su fe en Él.

Pero esto noche no me enfocaré en el centurión, sino en dos de los patriarcas que Jesús dijo estarían en el reino. Jesús dijo muy definitivamente que Abraham y Jacob estarían allí. Eso aclara que Abraham y Jacob ambos eran hombres convertidos.

Pero piensa en sus fondos. Abraham vino de un hogar pagano. Eso se nos dice en Genesis 12:1. El padre de Abraham no hizo nada para animar su fe. Siendo un idólatra incrédulo, lo único que el padre de Abraham hizo fue estorbarlo, tratando de evitar que obedeciera a Dios (Genesis 11:31). Así que Abraham, el primer patriarca, retrata a la persona joven que es convertida de un hogar que no es Cristiano.

Esta noche hay muchos aquí que han tenido una experiencia parecida. Sus padres no eran Cristianos, pero ellos vinieron a Cristo – pese a que sus familias trataron de evitarlo. Ellos se sentarán con Abraham en el reino de los cielos porque ellos obedecieron al Señor cuando él les dijo:

“Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré” (Genesis 12:1).

Al hablar, veo sus rostros. Algunos tenían padres que eran ateos (literalmente), algunos Unitarios (literalmente), algunos Judíos, algunos Católicos Romanos, algunos Budistas. Igual que Abraham, ellos tuvieron que dejar los prejuicios de sus padres contra Jesús. Como Abraham, por la fe ellos

“[obedecieron]...y [salieron] sin saber a dónde iba[n]”
      (Hebreos 11:8).

Sí, ellos se sentarán con Abraham en el Reino.

Pero quiero que te enfoques en el patriarca que Cristo mencionó por último, el patriarca Jacob. Él salió de un fondo totalmente diferente del de su abuelo Abraham. Abraham fue la primera persona que fue convertida en su familia. Abraham era como alguien que viene solo, fuera del mundo, a nuestra iglesia y es salvo. No es así con Jacob. Él era convertido en tercera generación. Ambos su abuelo y su padre eran salvos. Ves, Jacob retrata al joven criado en la iglesia. Eso debe hacer que el ejemplo de Jacob, su vida y su conversión sean muy interesantes para los jóvenes criados en la iglesia.

Ya veo que ha captado tu atención, como debe. No voy a entrar en todos los detalles. Como con Abraham, comparándolo a los conversos de afuera de la iglesia, en el caso de Jacob hay fuera de duda muchos detalles distintos al tuyo. No debemos enredarnos en los detalles. Basta decir que Jacob vino de lo que hoy llamaríamos un “hogar Cristiano.” Sin embargo, cuando lees la historia de su vida en el libro de Genesis, ves que él tuvo que ser convertido, tal como Abraham. Para poder sentarse en el reino con su abuelo Abraham y su padre Isaac, Jacob tuvo que ser convertido, como ellos. No importa quién seas, o cuán “Cristiana” sea tu familia, tú también tienes que experimentar la salvación por gracia sóla, mediante Cristo sólo, porque

“Si no os volvéis…no entraréis en el reino de los cielos”
      (Mateo 18:3).

Si no eres convertido, no

“[te] sentará[s] con Abraham…y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Entonces, Abraham es un retrato de aquellos que son salvos de hogares que no son Cristianos. Pero Jacob retrata al que es convertido de una familia Cristiana. Nota tres cosas sobre Jacob. Espero que te lleves estos pensamientos a casa esta noche. Espero que moren en tu mente y obren dentro de tu corazón.

I. Primero, el hogar de Jacob no era perfecto.

Eso quizá sea una sorpresa para aquellos que vienen de familias que no son Cristianas. Quizá piensas que los hogares de los diáconos y de los líderes de la iglesia, y de los miembros de la iglesia son perfectos. Pero aquellos que han sido criados en esos hogares Cristianos saben la verdad. Saben que la vida en su hogar, siendo lo buena que fue, no se puede decir que es perfecta.

Oí a un pastor joven dar un sermón la semana pasada. Es predicador Bautista de tercera generación. Su abuelo era predicador. Su padre es predicador. Él es predicador ahora. ¿Fue la vida en su hogar perfecta? Él señaló en el sermón que no lo fue. Siendo hijo de misionero, en su niñez fue arrastrado a doce diferentes escuelas antes de graduarse de la secundaria. Siempre fue “en chico nuevo.” Él también señaló otras imperfecciones en su familia.

He estado leyendo un sermón por C. H. Spurgeon, el “príncipe de los predicadores.” El sermón se titula, “Pecado y Dolores del Hogar.” Se trata del pecado y las faltas en la familia “Cristiana” en la que Jacob nació y fue criado. Spurgeon dijo que a Isaac, el padre de Jacob le faltaba confianza en Dios. Dijo que la madre de Jacob, Rebeca, “tuvo que inventar un plan.” Hubo mucha tensión en aquel hogar, el hogar en que fue criado Jacob. Lee el capitulo veintisiete de Genesis. El hogar estuvo lleno de tensión. Los padres estaban lejos de la perfección.

Al leer los comentarios de Spurgeon tuve que pensar en la niñez de dicho predicador. Su padre y su abuelo eran predicadores. Pero siendo de la era Victoriana, Spurgeon nunca “lo contaba todo,” como lo hace la gente moderna. Pero sabemos que sus padres lo mandaron a vivir con su abuelo. No sé sabe por qué lo hicieron. Sabemos que su padre en realidad no dio aprobación a su bautismo. Sabemos que su propio hermano (que también era pastor, asistente de Spurgeon), al andar de la vida, se juntó con aquellos que censuraron al gran predicador. Por lo tanto concluimos que Spurgeon por experiencia personal sabía algo sobre su sermón “Pecado y Dolores del Hogar.” No obstante, Spurgeon fue convertido. A pesar de los problemas que hubo en su hogar en la niñez, no lo detuvieron de venir a Jesús.

El hogar de Jacob no era perfecto. ¿Es tu hogar Cristiano perfecto? Si no lo es, no tienes mayor excusa que Jacob. Sí, los familiares de Jacob no eran Cristianos modelos. Pocos lo son. Spurgeon estuvo enfermo durante el crecimiento de sus dos hijos. Tuvo mucha depresión por su poca salud. Su esposa se hizo inválida después del nacimiento de sus gemelos. Seguramente hubo dolores en la casa de Spurgeon. Sin embargo sus dos hijos fueron convertidos. Y ambos se hicieron predicadores Bautistas.

Las dificultades que Jacob tuvo en su hogar al ser niño no lo detuvieron de ser convertido. Esta es una gran lección de la Escritura para aquellos de ustedes que se encuentra aquí esta noche, que han sido criados en hogares Cristianos, pero que todavía no son convertidos.

II. Segundo, Jacob tomó conciencia de Dios.

Como he dicho, no entraremos en los detalles de su vida. Basta mencionar que ya era adulto cuando finalmente estuvo conciente de Dios. Ya muy de noche una noche despertó. Él dijo:

“Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía” (Genesis 28:16).

Me recuerda de la experiencia de Dr. Cagan, uno de nuestros diáconos. Él había sido ateo. Luego una noche, ya bien noche, a solas en la recamara de un motel, Cagan dijo: “No podía dormir. Había rechazado todo lo que había escuchado de Dios – pero, ¿estaba correcto?...Clamé: ‘Dios, perdóname.’ Esa fue la primera vez que oré en mi vida...Pero todavía no era Cristiano.” Allí en la soledad oscura de aquella recamara, Dios se hizo real a Cagan por primera vez en su vida. Pero aun no era Cristiano. Él atravesó dos años más de batalla interior antes de que su orgullo fuese quebrantado y viniera a Jesús.

He pensado acerca de la conversión de Cagan un sin número de veces, al leer y re-escribir su historia para nuestro libro, From Darwin to Design (“Desde Darwin hasta el Diseño”). Cada vez leo el testimonio de Dr. Cagan, pienso en Jacob.

“Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía. Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” (Genesis 28:16-17).

Pero Jacob todavía, como Dr. Cagan, no fue convertido esa noche. ¡Pero al menos fue despertado! Al menos sintió el miedo y el temor de Dios! ¿Ya te ha sucedido eso a ti? ¿Puedes tú decir: “ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía”?

Cuando una persona joven es despertada, como el Dr. Cagan y Jacob, Dios se hace el objeto principal de interés en su vida. Habrá más dificultad antes de que la conversión tome lugar, tal como hubo muchas más batallas en la vida de Jacob y del Dr. Cagan. Pero cuando eres despertado, empiezas a darte cuenta de la realidad del Dios grande y santo. Empiezas a hacerte conciente de tu propia corrupción y pecado. Empiezas a saber que tu corazón es

“engañoso…más que todas las cosas, y perverso”
      (Jeremías 17:9).

Empiezas a preguntarte,

“¿Cómo, pues, se justificará el hombre para con Dios? ¿Y cómo será limpio el que nace de mujer?” (Job 25:4).

Pensamientos como estos empezaron a correr por la mente de Jacob, y continuaron hostigándolo hasta que fue humillado y convertido.

III. Tercero, Jacob finalmente fue convertido.

Aquí se nos dice:

“se quedó Jacob solo, y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba” (Genesis 32:24).

Esto fue diferente a la primera noche, cuando Dios se hizo una realidad viviente para él. Ahora, cierto tiempo después, Jacob lucha con el Cristo pre-encarnado. Él “luchó” con Cristo toda la noche.

De nuevo la historia del Dr. Cagan me viene en mente. Cagan dijo:

Un Viernes en la noche en UCLA, andaba caminando por el edificio de la unión de estudiantes cuando vi un rotulo anunciando una reunión evangelista. Me pareció interesante, así que asistí...regresé muchas veces a aquellas reuniones evangelistas, sabiendo que necesitaba confiar en Jesús. Finalmente un Viernes en la noche fui a la reunión pensando: “Debo confiar en Jesús esta noche u olvidarme de ser Cristiano y regresar a mi viejo modo de vivir.” Luego empecé a pensar: “No, no regresaré a una vida de pecado. Confiaré en Jesús esta noche.” Y eso es exactamente lo que pasó.

Llegando a ese momento, hubo lo que él llama “dos años de agonía mental.” Él dijo:

Yo batallé [sus palabras] por muchos meses de noches sin sueño después de que Dios se hiciese real para mi. Este período de mi vida lo puedo describir como dos años de agonía mental. Era halado de un punto a otro durante este tiempo de confusión y lucha interna.

Cuán de cerca la experiencia del Dr. Cagan sigue a la de Jacob – hasta la noche fatal en que su corazón rebelde luchó y peleó con Cristo, y el Dr. Cagan “cruzó a Jesucristo en un simple acto de fe en Él.” Y fue eso exactamente lo que le pasó a Jacob también. Y Dios le dijo:

“No será más tu nombre Jacob [el suplantador pecaminoso], sino Israel [príncipe de Dios]” (Genesis 32:28).

El cambio en su nombre, de Jacob a Israel, retrata su conversión en Cristo Jesús. Cagan tuvo que venir a Cristo en un acto de confiar, profundo pero simple. Jacob había hecho lo mismo. Esto es lo que la Biblia llama “conversión.”

Ahora, concluyo el sermón sobre Jacob con esos tres pensamientos simples. Los repetiré. Son pensamientos importantes para la gente joven criada en nuestra iglesia, que todavía no es convertida. Primero, si tu hogar Cristiano no es perfecto, recuerda que el hogar de Jacob también era muy imperfecto. Pero recuerda que las faltas de tus padres no deben apartarte de la realidad de Dios. Segundo, Jacob estuvo conciente de Dios y eso lo molestó por mucho tiempo – sabiendo en su corazón que era pecador no salvo. Tercero, Jacob luchó con Cristo a solas una noche, y finalmente confió en Él. Él vino a Cristo en un acto simple de fe. Su nombre, y su vida misma y su destino fueron cambiados para siempre por el Hijo de Dios.

Cantemos de pie las primeras dos estrofas de “Sublime Gracia,” que cristaliza e ilustra perfectamente todo esto. Es la canción número dos en la hoja de canciones. De pie por favor, cantemos las dos primeras estrofas – y por favor piensa en las palabras que cantamos.

¡Sublime gracia, cuan dulce es,
   que salvo a un miserable como yo!
Perdido estuve, hoy hallado soy,
   Fui ciego y hoy miro yo.

La gracia me enseñó a temer,
   Y mis temores alivió;
¡Cuán preciosa aquella gracia apareció,
   La hora en que mi alma creyó!
(Traducción de “Amazing Grace” por John Newton, 1725-1807).

Se pueden sentar.

Ya era bien noche, eran las 3:30 cuando escribí este sermón. Mi mente estaba llena del despertamiento y de la conversión de Jacob. También estaba pensando sobre tu necesidad de Cristo. También estaba lleno de las palabras de Spurgeon. Y quisiera concluir el sermón con una cita acerca de él, que el famoso predicador W. Robertson Nicoll dio. Cuando Spurgeon murió, Nicoll hizo los siguientes comentarios de los cuales salió el titulo de mi sermón esta noche. W. Robertson Nicoll dijo:

El Sr. Spurgeon siempre pintó la salvación como una cosa maravillosa, sobrenatural – ganada mediante batalla y agonía y ropas rodadas en sangre. Que la sangre de Dios fuese una de las fuerzas ordinarias del universo para él era algo increíble [fuera del alcance de nuestra mente mortal]. Esta grande y duramente ganada salvación era segura,...reposaba absolutamente con Dios. No era del hombre, ni de la voluntad de la carne. Muchos de los oyentes del Sr. Spurgeon habían perdido todos los premios de la vida, pero Dios no los escogió por las razones que mueven las preferencias de los hombres, sino, hubiesen estado sin esperanza. Su elección era de gracia. Y como Él los escogió, Él los guardaría (traducción libre de W. Robertson Nicoll, cubierta de la pasta de El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano, tomo 40, Pilgrim Publications, re-impresión de 1975).

Y ese es nuestro mensaje para ti esta noche. La salvación es una cosa maravillosa, sobrenatural – “ganada mediante batalla y agonía y ropas rodadas en sangre.” ¿Quieres eso? ¿Buscas a Cristo en una parte débil de tu mente? Entonces yo oro con todo mi corazón que halles a Él, quien te ama tantísimo. Cuando vengas a Él y te sometas a Él, entonces serás uno de aquellos que

“vendrán…del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”
      (Mateo 8:11).

¿Te gustaría hablar sobre estas cosas con nuestro diácono Dr. Cagan? Entonces vete a la parte trasera del cuarto, y él te llevará a un lugar tranquilo donde él y yo podemos pasar de nuevo en este sermón contigo. Amen.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Genesis 28:10-17.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Amazing Grace” (por John Newton, 1725-1807).


EL BOSQUEJO DE

LA SALVACIÒN GANADA MEDIANTE BATALLA Y
AGONÍA Y ROPAS RODADAS EN SANGRE

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

(Genesis 11:31; 12:1; Hebreos 11:8; Mateo 18:3)

I.   Primero, el hogar de Jacob no era perfecto, vea Genesis 27.

II.  Segundo, Jacob ganó conciencia de Dios, Genesis 28:16, 17;
Jeremías 17:9; Job 25:4.

III. Tercero, Jacob finalmente fue convertido, Genesis 32:24, 28.