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EL RAPTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un Sermón predicado en la Mañana del Día del Señor, 20 de Agosto de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” (I Tesalonicenses 4:16-17).


¡Esta es una promesa maravillosa en la Biblia! ¡Jesús volverá! ¡El corazón de cada Cristiano debe saltar de gozo al oir esas palabras maravillosas, “Jesús volverá”!

En Su primera venida, Él fue puesto por el Espiritu Santo en el vientre de la virgen Maria. Él nació en un pesebre humilde en Belén. Él creció siendo hijo adoptado de un carpintero, un oficio que sin duda Él también ejerció hasta tener como treinta años. En ese entonces Juan Bautista lo anunció como

“El Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
     (Juan 1:29).

Y, luego, Jesús comenzó su ministerio terrenal, el cual duró como tres años. Él fue a la sinagoga el díia de reposo, en la ciudad de Nazarét. Él leyó en voz alta del libro de Isaías,

“El Espíritu del Señor está sobre mi, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor” (Lucas 4:18-19).

Después de leer de Isaías, Jesús se sentó. Todos en aquella sinagoga lo miraban.

“Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:21).

Ellos “levantándose, le echaron fuera de la ciudad” (Lucas 4:29). Él se fue y comenzó Su ministerio público. El expulsó un demonio de un hombre de Capernaum. El sanó a la suegra de Pedro. Él sanó a un leproso. Él sanó a un hombre que tenía la mano seca. Él llamó a doce hombres a seguirlo como Sus Discípulos. Él le enseño a la gente que venía a oirlo predicar. Él sanó al siervo del centurión Romano. Él resucitó al hijo de la viuda. Él continuó haciendo estas cosas maravillosas por todas partes en Israel. Algunos creyeron en Él como el Mesias. Otros lo rechazaron. Al fin fue a la ciudad de Jerusalén para la gran celebración de la Pascua. Él fue a un aposento alto con Sus Discípulos a comer la cena de Pascua. Uno de Sus Discípulos, Judas, se fue del cuarto, para traicionarlo. Jesús y los otros Discípulos se fueron al Huerto de Getsemaní. Judas llevó a los soldados Romanos al lugar donde Él oraba en el Huerto. Ellos lo arrestaron. Lo flagelaron. Lo llevaron a una colina fuera de Jerusalén, donde lo clavaron a la Cruz.

“Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34).

Entonces clamó a gran voz, “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu” (Lucas 23:46). El expiró. Pusieron Su cuerpo muerto en una tumba y la sellaron. Les ordenaron a los soldados Romanos que vigilaran Su tumba.

Pero el tercer día El resucitó de los muertos. Cuando Él se le apareció a Sus Discípulos, después de Su resurrección,

“Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu” (Lucas 24:37).

Él les dijo:

“Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad y ved; poque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

Él los llevó fuera de la ciudad de Jerusalén al Monte de los Olivos. Él les dijo que evangelizaran a todo el mundo.

“Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros, así vendrá como le habéis visto ir al cielo”
     (Hechos 1:9-11).

“Este mismo Jesús” que subió “al cielo” volverá. ¡Él subio! ¡Él volverá a bajar! ¡Jesús volverá!

Regresará, regresará;
Quizá en la mañana, o al medio día,
¡Quizá en la tarde o quizá pronto!
Regresará, regresará;
Que maravilloso día será,
¡Jesús regresará!
   (Traducción de “Jesus is Coming Again” por John W. Peterson, 1957).

Ahora la Biblia nos dice que hay dos partes de Su regreso. Estudiaremos la segunda parte de Su regreso el próximo Domingo, cuando Él baja al Monte de los Olivos. Pero nuestro texto habla de la primera parte de su regreso. Nota tres cosas sobre este evento de nuestro pasaje de la Escritura.

I. Primero, el Senor Jesus descendera a la atmósfera sobre la tierra.

Nota I Tesalonicenses 4:16.

“Porque el Señor mismo con voz... descenderá del cielo...”
     (I Tesalonicenses 4:16).

Es Cristo “mismo” quien descenderá “del Cielo.” No es el Espíritu Santo. De hecho, no es ningún espíritu. Es el “mismo Jesús, que ha sido tomado…al cielo” (Hechos 1:11). Este “mismo Jesús” vendrá del cielo.

“Porque el Señor mismo... descenderá del cielo...”
     (I Tesalonicenses 4:16).

“Palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo” (Lucas 24:39).

Él regresará, vendrá otra vez,
Este mismo Jesús, Rechazado de los hombres,
Él regresará, vendrá otra vez,
Con poder y gran gloria, ¡Él vendrá otra vez!
   (Traducción de “He is Coming Again” por Mabel Johnston Camp, 1913).

Talvez recordaras lo que Jesus dijo en Juan 14:3. El dijo:

“Vendré otra vez” (John 14:3).

Quiero que también notes que aquí en nuestro texto, Él no viene a la tierra. Su regreso a la tierra es un evento enteramente aparte, que ocurre después, y del cual se habla en Apocalipsis 19:11-16; Mateo 24:27-31; Zacarias 14:4-5, etc. Mas yo quiero que notes que en nuestro texto Él no regresa a la tierra. Mira al verso 17. Leelo de pie.

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire…” (I Tesalonicenses 4:17).

Se pueden sentar.

Cristo en el “rapto” viene en el aire. Él viene a la tierra después. Eso es muy claro de la lectura literal de la Biblia que esos son dos eventos aparte. El Señor Jesús descenderá del Cielo, pero se detendrá arriba de la tierra, “en el aire.” No hay aire en el espacio, así que esto demuestra que Él se detendrá después de haber penetrado la atmósfera arriba de la tierra.

II. Segundo, los muertos en Cristo resucitarán.

Leamos el verso 16 de pie y en voz alta.

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero…”
     (I Tesalonicenses 4:16).

Se pueden sentar. “Los muertos en Cristo resucitarán primero.” El Dr. J. Vernon McGee dijo,

El descendera del cielo con “voz.” Esa es la voz de mando. Es la misma voz que El uso cuando se paro al pie de la tumba de Lazaro y dijo: “Lázaro, ven fuera” (J. Vernon McGee, Th.D., Thru the Bible, Thomas Nelson Publishers, 1983, tomo V, pagina 398).

La Biblia nos dice que Jesús vino a la tumba de Lázaro y dijo:

“Quitad la piedra. Marta, la hermana del que había muerto, le dijo: Señor, hiede ya, porque es de cuatro días” (Juan 11:39).

Pero ellos obedecieron la voz de Jesús y quitaron la roca de la entrada de la tumba de Lázaro. Y Jesús,

clamó a gran voz, ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió” (Juan 11:43-44).

Eso es exactamente lo que Cristo hará en el rapto. Él clamará con voz de mando, con voz como de arcángel, una voz como trompeta (McGee, ibid.). Y cuando Cristo alce la voz, como lo hizo en la tumba de Lázaro, aquellos que estén “muertos en Cristo resucitarán primero.” Los cuerpos muertos de los verdaderos Cristianos saldrán de sus tumbas y se alzarán a recibir a Cristo en el aire.

Cuando yo asistí a un seminario liberal Bautista del Sur a principios de la década de 1970, aquellos catedráticos liberals decian que la resurrección no se menciona en el Antiguo Testamento. Pero estaban equivocados. Hay una mención muy clara de la resurrección en el Antiguo Testamento, en el libro de Isaías, 26:19, que dice:

“Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán. ¡Despertad y cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío es cual rocío de hortalizas, y la tierra dará sus muertos” (Isaías 26:19).

Esa es una profecíia clara del rapto en el Antiguo Testamento, la cual empieza cuando “los muertos en Cristo resucitarán primero” (I Tesalonicenses 4:16).

“Tus muertos vivirán; sus cadáveres resucitarán... y la tierra dará sus muertos” (Isaías 26:19).

Esa profecía del Antiguo Testamento sucederá cuando Jesús “con voz...descenderá del cielo.”

El libro de Job es el mas viejo del Antiguo Testamento. Job dijo la misma cosa:

“Y después de deshecha esta mi piel, En mi carne he de ver a Dios; Al cual veré por mi mismo, Y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mi”
     (Job 19:26-27).

Esto también fue predicho por el Apostol Pablo cuando dijo:

“En un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles…”
     (I Corintios 15:52).

Nuestro texto dice:

“Los muertos en Cristo resucitarán primero”
     (I Tesalonicenses 4:16).

Ahora, te preguntarás, ¿cómo pueden los cuerpos que han estado muertos por mucho tiempo, cuerpos de creyetes verdaderos que han estado muertos por más de 3,520 años en el caso de Job, resucitar? ¿Cómo puede pasar eso? El Apostol Pablo lo llama un “misterio” en I Corintios 15:51, un “musterion” en el Griego original, algo que nuestras mentes humanas no pueden entender por completo. Para serte franco, es un milagro. Tú crees en Dios, ¿verdad? Bueno, de pasta a pasta se nos dice en la Biblia que Dios hace milagros. Y este es uno de los más grandes milagros de Dios,

“Los muertos en Cristo resucitarán primero”
     (I Tesalonicenses 4:16).

No lo entendemos racionalmente, sin embargo, es cierto.

“Los muertos en Cristo [los Cristianos muertos] resucitarán primero” (I Tesalonicenses 4:16).

III. Tercero, los Cristianos vivos serán arrebatados con ellos.

Mira el verso 17. Por favor leelo de pie y en voz alta.

“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” (I Tesalonicenses 4:17).

Se pueden sentar. Aquellos Cristianos verdaderos que estén vivos sobre la tierra en aquella hora serán “resucitados” con los Cristianos muertos “para recibir al Señor en el aire.” Primero, los Cristianos muertos serán “arrebatados” y luego, segundo, los Cristianos verdaderos que estén vivos serán “arrebatados” para recibir al Señor en el aire.” Todo esto tomará lugar

“En un momento, en un abrir y cerrar de ojos”
     (I Corintios 15:52).

¡Acontecerá tan rápido como al parpadear! Los Cristianos muertos y luego los Cristianos vivos serán “arrebatados juntamente con ellos…para recibir al Señor en el aire.” ¡Qué esperanza tan maravillosa! ¡Qué promesa tan maravillosa hay en la Biblia!

¡Qué gozo! ¡Qué delicia! Si partieremos sin muerte,
Sin tristeza, sin enfermedad, sin miedo, sin llanto.
Arrebatados en las nubes con nuestro Señor a la gloria,
Cuando Jesús reciba a los “Suyos.”
O Señor Jesús hasta cuando será,
Que cantemos la feliz canción,
¡Cristo vuelve! ¡Aleluya!
¡Aleluya! Amen. ¡Aleluya! Amen.
   (Traducción de “Christ Returneth” por H. L. Turner, siglo 19).

El Dr. McGee dijo: “arrebatado” es traducido de la palabra Griega “harpaz?,” que significa “captar rápidamente, arrancar, levantar, o raptar” (ibid., p. 399). Luego, el Dr. McGee dijo:

Será un procedimiento muy ordenado. Los muertos resucitarán primero...Luego serán los apostoles y todos los millones que han dado sus vidas por años. Seguirán siendo [arrebatados] de todos los siglos. Finalmente, si estamos vivos en aquella hora, alzaremos el final del desfile. Estaremos en el mero final [porque la mayoría de Cristianos] ya se habrán ido...por la puerta de la muerte (ibid.).

¡Qué gran consuelo es este! Los cuerpos de los muertos [Cristianos] serán alzados. Luego, los que estén vivos en aquella hora serán arrebatados juntos con ellos para recibir al Señor en el aire. Así estaremos siempre con el Señor. De hecho, hemos de regresar con Él a la tierra para reinar con Él durante el tiempo que fije para Su reino (ibid.).

¡Qué maravilloso futuro espera a cada Cristiano verdadero cuando Cristo regrese en el aire a recibirnos hacia el Cielo!

¿Puedo preguntarte si estás listo para que eso suceda? ¿Estás preparado? Solo aquellos que son salvos ahora serán raptados para recibir al Señor en el aire en aquel entonces. ¿Eres salvo? Jesús murió en la Cruz para pagar por tus pecados. Él resucitó de los muertos y tomó Su Sangre al Cielo para limpiar, lavar todos tus pecados. Pero tienes que ceder a Cristo, y confiar en Él sólo para ser salvo. Si vienes a Cristo por fe simple, Él lavará cada uno de tus pecados con Su Sangre preciosa, y serás salvo, listo para ser

“arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” (I Tesalonicenses 4:17).

Entonces cantarás con nosotros,

Él volverá, Él volverá;
Tal vez en la mañana, al medio día,
Tal vez en la noche, ¡Tal vez muy pronto!
Él volverá, Él volverá;
¡Qué maravilloso día será,
Jesus regresará!
   (Traducción de “Jesus is Coming Again” por John W. Peterson, 1957).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: I Corintios 15:51-54.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“Jesus is Coming Again” (por John W. Peterson, 1957).


EL BOSQUEJO DE

EL RAPTO

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire...” (I Tesalonicenses 4:16-17).

(Juan 1:29; Lucas 4:18-19, 21, 29; 23:34,46; 24:37,39; Hechos 1:9-11)

I.   Primero, el Señor Jesús descenderá a la atmósfera sobre la tierra,
I Tesalonicenses 4:16a; Hechos 1:11; Lucas 24:39; Juan 14:3;
ver Apocalipsis 19:11-16; ver Mateo 24:27-31; ver Zacarías 14:4-5;
I Tesalonicenses 4:17.

II.  Segundo, los muertos en Cristo resucitarán, I Tesalonicenses 4:16b;
Juan 11:39, 43-44; Isaías 26:19; I Corintios 15:52, 51.

III. Tercero, los Cristianos que vivan serán arrebatados con ellos,
I Tesalonicenses 4:17; I Corintios 15:52.