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¿ES PELIGROSO EL CALVINISMO?

por R. L. Hymers, Jr.,
M.Div., D.Min., Th.D., Litt.D.


Un sermón predicado en la tarde del Sábado, 22 de Julio de 2006
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:26-27).


Algunos de los que leen mis sermones en el Internet dicen que soy Calvinista. Ellos ven que en mis sermones a menudo cito a Calvinistas famosos del pasado, tal como el Dr. John Gill, gran comentarista Bíblico Bautista del siglo dieciocho, a John Bunyan, autor de El Progreso del Peregrino, y especialmente a C. H. Spurgeon, el “príncipe de los predicadores.” Estos tres hombres eran Bautistas y todos en sus teologías eran completamente Calvinistas.

Cuando la gente lee mis sermones se da cuenta de que le tengo gran respeto a estos tres hombres. También ven que le doy mucha honra a George Whitefield, a quien considero ser el evangelista más grande de todos los tiempos, en el mundo de habla Inglesa. Whitefield era un Calvinista de los cinco-puntos. También, a menudo hago referencia a los grandes misioneros pioneros, tal como William Carey, Adoniram Judson, y David Livingstone, todos eran Calvinistas de los cinco-puntos.

Pese a que admiro a estos hombres profundamente, y a los Puritanos (que también eran Calvinistas), yo no me considero Calvinista de los cinco-puntos. Apoyo el primer y último puntos del Calvinismo, pero no sostengo exactamente a todo lo que enseñan los puntos dos, tres y cuatro. Así que, a veces he sido llamado un “Calvinista Moderado.”

Hablando desde esta posición, diré los cinco puntos del Calvinismo y una corta descripción de por qué yo no estoy completamente de acuerdo con tres de ellos. Los cinco puntos del Calvinismo forman las siglas TULIP [en Inglés]. Yo sé que mi explicación no placerá a todos. De hecho, tal vez no placerá a ¡nadie! De igual manera, creo que debo dar mi punto de vista respecto a TULIP antes de defender el centro básico del Calvinismo.

1.  La depravación total. Este punto, yo creo, es completamente Bíblico. Enseña que la gente inconversa están “muertos en delitos y pecados” (Efesios 2:1), que tienen “el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” (Efesios 4:18). Estas y muchas otras Escrituras demuestran que el hombre está totalmente depravado, muerto en pecado, sin nada en su naturaleza depravada capaz de responderle a Dios. Cuando los discípulos le preguntaron a Jesús: “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” Él les contestó: “Para los hombres es imposible” (Marcos 10:27). Así, estoy en acuerdo completo con el Calvinismo en el primer punto – la depravación total. Yo creo que esta es la verdadera condición del hombre presentada en la Biblia.

2.  La elección incondicional. Yo no creo en esta doctrina del Calvinismo. Estoy convencido de que la elección está basada en la presciencia de Dios, de quien sería convertido. Correcta o incorrectamente, yo creo que los pecadores son “elegidos según la presciencia de Dios Padre” (I Pedro 1:2). Yo creo que Dios escoge por presciencia (elige para salvación) a aquellos que Él sabe que pararían de resistir el Evangelio, vendrían a Cristo, y serían salvos. Mi punto de vista sobre el segundo punto podría causar que los Calvinistas estrictos me llamen “Arminiano.” Pero no estoy de acuerdo con el punto de vista Arminiano de la depravación. El hombre no está enfermo. Está muerto. Yo no creo que el hombre tenga ninguna esperanza de salvación aparte de la inmerecida gracia de Dios. “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia” (Tito 3:5). Así que a pesar de no sostener la doctrina de la elección incondicional, tampoco acepto el punto de vista Arminiano, de que el hombre es elegido con la condición de obediencia a Cristo. Ese sería el error del “sinergismo.” El hecho de que Dios sólo es el agente activo en la conversión y el hombre es pasivo y se convierte por sólo Dios se conoce como “monergismo.” La teoría de que el hombre contribuye algo, aunque sea poco, se llama sinergismo. Responder al Evangelio significa dejar de resistir la gracia de Dios, pero no significa añadir ninguna obediencia a la gracia. El hombre puede resistir, pero no puede responderle al Evangelio en su estado depravado. ¿Cómo puede el hombre obedecer a Cristo, o hacer algo que añada a la salvación ya que está “muertos en...delitos y pecados” (Efesios 2:1)?

3.  La expiación limitada. Para mí, este es el punto más débil del Calvinismo completo. La Biblia dice claramente: “Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo” (I Juan 2:2). “Porque de tal manera amó Dios al mundo [no solamente los elegidos], que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). Yo sé que los Calvinistas completos tienen respuestas para estos y otros versos como este, pero no me han convencido por ellos. John Goodwin (1593-1665), autor y predicador Calvinista Puritano, escribió un libro contra la expiación limitada titulado: Redemption Redeemed: A Puritan Defence of Unlimited Atonement (Wipf and Stock Publishers, re-impresión de 2004). Bien vale la pena leer su rechazo de la expiación limitada. Yo creo que Cristo “por la gracia de Dios gustase [gusto] la muerte por todos” (Hebreos 2:9).

4.  La gracia irresistible. Lutero creía seriamente en el cautiverio de la voluntad. De hecho, su libro más importante se llama: The Bondage of the Will [Español libre: El Cautiverio de la Voluntad] Él creía que ningún hombre en su propia voluntad inconversa tiene el poder de decidir, aceptar, ni responder a la gracia que salva. Lutero también creía que el hombre tenía el poder para rechazarlo. Este es un punto grande en la diferencia entre Lutero y el Calvinismo. Yo creo que Lutero estaba correcto, y que el Calvinismo está erróneo en este punto. ¡Por favor no pienses que apoyo todo lo que dijo Lutero! ¡Seguro que no! Pero creo que en esto estaba correcto. A la cuestión de por qué ciertos hombres reciben la gracia y otros no, Lutero simplemente dijo que es un misterio, que no es revelado en la Biblia. Lutero diría que algunos resisten el Evangelio y otros se rinden a él, y dejaba sin explicación por qué esto es cierto de unos y no de otros. Yo tiendo a estar de acuerdo con él en que la Biblia no revela por qué esto es así. Por lo tanto no creo en la gracia irresistible. La gracia sí se puede resistir, pero no puede ser “recibida” o “aceptada” por la voluntad de hombres no regenerados, sino que la salvación es la obra sólo de Dios. “¿Quién, pues, podrá ser salvo?” (Marcos 10:26). “Para los hombres es imposible, mas para Dios no” (Marcos 10:27). El hombre puede rechazar la salvación, pero solo Dios la puede dar. Lutero dijo: “Los incrédulos resisten la voluntad de Dios.” La Biblia dice: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo” (Hechos 7:51). Por lo tanto, la gracia no es irresistible.

5.  La perseverancia de los santos. Este es el último punto del calvinismo. Yo lo creo con todo mi corazón, porque está declarado claramente en la Escritura, “El que cree en el Hijo tiene [tiempo presente] vida eterna” (Juan 3:36). Jesús dijo: “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen, y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás” (Juan 10:27-28). Una vez el hombre tiene la vida eterna, no puede serle quitada, ni perdida. Una vez el hombre es verdaderamente convertido, no puede ser “inconverso.” Así, yo creo completamente en la doctrina Calvinista de la “seguridad eterna” del converso verdadero.


Creo que es esto lo que Richard Baxter (1615-1691), quien fue llamado “Señor Puritano,” quiso decir con su término “la mera Cristiandad.” “Esto lo pone en una posición mediadora relativa…al Calvinismo y al Arminianismo” (Elgin S. Moyer, Ph.D., Who Was Who in Church History, Moody Press, 1974, p. 33). “Lo que Baxter deseaba era una mediación entre los extremistas en la vida religiosa Inglesa” (traducción libre de J. D. Douglas and Philip W. Comfort, Who’s Who in Christian History, Tyndale House Publishers, 1992, p. 69). Me hallo en acuerdo con Lutero, con el Puritano John Goodwin, y con Richard Baxter en algunas de sus doctrinas respecto a los puntos dos, tres y cuatro, de los cinco puntos del Calvinismo.

¿Me hace esto Arminiano? No en el uso moderno de la palabra. El Arminianismo Moderno no pone énfasis en la depravación total, en la salvación por gracia sóla, sin ayuda alguna del hombre, y los Arminianos usualmente rechazan la enseñanza Bíblica de la seguridad eterna de los verdaderos conversos.

Algunos me han dicho que en realidad soy un “Calvinista moderado.” Ciertamente no soy un hiper-Calvinista, porque yo creo en predicarle la salvación libremente a todos los hombres. Así que, por falta de un mejor término, en realidad soy un “Calvinista moderado,” porque estoy totalmente de acuerdo con la respuesta de Jesús a la pregunta: “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Jesús estaba correcto cuando Él dijo: “Para los hombres es imposible, mas para Dios no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:26-27).

Como he dicho, yo sé que mi posición de “Calvinista moderado” no placerá a todos. A lo mejor no complazca a ¡nadie! Pero yo creo que es lo que la Biblia enseña. Yo sí creo que la Palabra de Dios nos da las verdades básicas declaradas en esta vista de “Calvinismo moderado”. Ahora lidiaré con (1) la atracción al Calvinismo el día de hoy; (2) las verdades centrales en el Calvinismo; y (3) la necesidad de aplicar estas verdades Bíblicas.

I. Primero, la atracción al Calvinismo el día de hoy.

No cabe duda que hoy día ha habido un resurgimiento del Calvinismo en la vida Bautista. El Dr. Ergun Caner, presidente de Liberty Theological Seminary, dijo:

Recientemente en un periódico Bautista, leí: “Otra iglesia se parte por el Calvinismo.” Las agencias noticieras Bautistas ya están investigando este creciente tema. A los candidatos a la presidencia de la Convención Bautista del Sur se les pregunta agudamente: “¿Considera usted amenazador el tema del Calvinismo?” Regresaba yo de una diligencia el pasado mes cuando encontré a un director de misiones. Conversando, se me acercó y susurró: “El movimiento Reformado [Calvinistas] no desaparecerá. Lentamente se van tomando iglesias importantes” (National Liberty Journal, Junio/Julio 2006, pagina 1).

¿Por qué se está volviendo el movimiento Calvinista tan popular entre muchos Bautistas? Yo creo que hay dos razones principales.

Primero, la mayoría de nuestras iglesias están teológicamente sin timón. Muchos Bautistas no saben qué creen sobre el tema de la salvación. Y vivimos en una hora cuando la teología “decisionista” generada por Charles G. Finney se desmorona alrededor nuestro. Damos una invitación, la gente viene, los bautizamos, y luego nunca los volvemos a ver. Los pastores están tan desilusionados por esta teología y método y quieren algo más sólido. Así que muchos de ellos se vuelven al Calvinismo completo para hallar la respuesta, mientras que el viejo sistema “decisionista” de Finney se desmorona a través de toda nuestra nación, y a través del mundo entero.

Segundo, muchos pastores serios han comenzado a darse cuenta de que todos los Bautistas casi hasta la época de Spurgeon, eran Calvinistas. No puedes esconder estos hechos de aquel que estudia estos asuntos en la historia Cristiana y la teología. Cuando los predicadores serios, estudiosos leen la historia Bautista, y los libros antiguos de teología Bautista, empiezan a darse cuenta de que: “Todos eran Calvinistas!” Ya no puedes ocultar eso de los hombres piadosos.

La otra noche leí una declaración doctrinal de una de nuestras escuelas Bautistas. He aquí dicha declaración, dada en el catálogo de la escuela sobre “La Gracia en la Nueva Creación”:

“Creemos que para ser salvos, los pecadores tienen que nacer de nuevo; que el nuevo nacimiento es una nueva creación en Jesucristo, que es instantáneo y no gradual; que en el nuevo nacimiento el muerto en delitos y pecados es hecho partícipe de la naturaleza divina y recibe la vida eterna, el don gratuito de Dios; que la nueva creación es hecha en una manera fuera del alcance de nuestro entendimiento, no por la cultura, ni por el carácter, ni por la voluntad del hombre, sino que sóla y completamente por el poder del Espíritu Santo en conexión con la verdad divina, para asegurar nuestra obediencia voluntaria al Evangelio; que su evidencia propia aparece en los santos frutos del arrepentimiento, la fe, y la vida nueva.”

Esa declaración es puro Calvinismo. Y declaraciones doctrinales así aparecen en los catálogos de la mayoría de nuestras escuelas Bautistas.

¿Cómo esperamos que los fieles estudiantes nos respeten cuando leen esas declaraciones doctrinales Calvinistas, y luego oyen exactamente lo opuesto ser enseñado por maestros en los salones de clase de las mismas escuelas que ponen esas doctrinas en sus catálogos en primer lugar?

Así, la primera razón por la que el Calvinismo está creciendo en nuestros movimientos Bautistas es porque nuestros predicadores buscan estándares doctrinales, comienzan a rechazar el “decisionismo” de Finney, descubren que casi todos los Bautistas de antaño eran Calvinistas, y que muchas de las creencias Calvinistas son llevadas ¡desde el pasado hasta las mismas declaraciones de fe que leen en los catálogos de las universidades y seminarios! Yo creo que esas ideas ayudan a explicar la atracción del Calvinismo y su resurgimiento el día de hoy.

II. Segundo, las verdades centrales en el Calvinismo.

La razón principal por el resurgimiento del Calvinismo es que en su énfasis principal es fiel a la Escritura. Talvez no estemos en completo acuerdo con el segundo, tercero y cuarto puntos del Calvinismo, pero no podemos evitar la realidad de que aparte de la intervención de la gracia de Dios, el hombre está verdaderamente perdido e incapaz de hacer algo para salvarse a sí mismo. Yo creo que es por eso que en los círculos Bautistas “Amazing Grace” [Sublime Gracia] de John Newton todavía es el himno más popular de todos. ¿Quién puede estar en desacuerdo con la primera estrofa?

¡Sublime gracia! que salvo,
¡A un miserable como yo!
Perdido fui, mas hallado soy,
Ciego, mas hoy miro yo.
   (“Amazing Grace,” [Sublime Gracia] por John Newton, 1725-1807).

Sin embargo, la primera estrofa da el corazón del Calvinismo, que el hombre está en una condición miserable, totalmente depravada, que debe ser “hallado” por Dios, y que su condición espiritualmente “ciega” solamente puede ser arreglada por la gracia. La gracia es “sublime” porque no es merecida, no es por merito. Como lo puso el catálogo Bautista en su declaración doctrinal:

En el nuevo nacimiento el muerto en delitos y pecados es hecho partícipe de la naturaleza divina y recibe la vida eterna, el don gratuito de Dios; que la nueva creación es hecha en una manera fuera del alcance de nuestro entendimiento, no por la cultura, ni por carácter, ni por la voluntad del hombre, sino que sóla y completamente por el poder del Espíritu Santo, para asegurar nuestra obediencia voluntaria al Evangelio...

Allí tienes el corazón del Calvinismo, el cual creo que es fiel a la Biblia. El hombre está “muerto en delitos y pecados.” El hombre luego es hecho “partícipe de la naturaleza divina y recibe la vida eterna, el don gratuito de Dios.” La “nueva creación [el nuevo nacimiento] es hecho de una manera fuera del alcance de nuestra comprensión [entendimiento], no por...la voluntad del hombre, sino que sóla y completamente por el poder del Espíritu Santo.” El Espíritu Santo le da al pecador muerto “la obediencia al Evangelio.”

Ésta es la salvación por la gracia de Dios, no la salvación por la “decisión” del hombre. El pecador nace de nuevo:

“no…de sangre [no por cultura, no por carácter], ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón [ni por la voluntad del hombre], sino de Dios” (Juan 1:13).

Dios en Cristo es ambos “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). Como lo puso el profeta Jonás: “La salvación es de Jehová [el Señor]” (Jonás 2:9).

En la teología, esto se llama “monergismo.” Eso quiere decir que Dios sólo es el autor y consumador de la fe que salva. Quiere decir que la salvación

“es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”
     (Efesios 2:8-9).

Charles G. Finney arrancó el corazón de la salvación por gracia cuando empezó a enseñar que el hombre sí podía contribuir a su salvación (sinergismo) con una “decisión” exterior, tal como pasar al frente, alzar la mano, o decir las palabras de alguna “oración del pecador.” Así que, según la teología de Finney, la primera estrofa de “Sublime Gracia” ya no tiene ningún significado verdadero. La segunda estrofa también perdió su significado bajo el deslizamiento de las falsas enseñanzas de Finney.

La gracia me enseñó a temer,
La gracia mis temores alivió;
¡Qué preciosa la gracia me pareció
Cuando mi alma creyó!

La gracia de Dios sóla produce temor al juicio de pecado. La gracia de Dios sóla alivia aquellos temores cuando el pecador es llevado a Jesucristo sólo para la salvación. Esa es la enseñanza central de los Bautistas de antaño. Nosotros no contribuimos con nada en nuestra propia salvación. La salvación es toda de la gracia de Dios en Cristo.

La primera obra del Espíritu Santo es convencer a la persona perdida de su pecado.

“Y cuando él venga, convencerá al mundo de pecado…De pecado, por cuanto no creen en mí” (Juan 16:8-9).

Solamente cuando la persona inconversa es convencida de su condición pecaminosa, perdida, el Espíritu Santo glorifica a Cristo en la mente y en el corazón de ella.

“Él [el Espíritu Santo] me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14).

III. Tercero, la necesidad de aplicar estas verdades Bíblicas.

La verdad central del Calvinismo es que el hombre está muerto en pecado (Efesios 2:1, 5), y solamente puede ser hecho vivo por Dios en Cristo. El resucitar de Lázaro es un retrato perfecto de la salvación por la gracia sola, por medio de Cristo solo.

Lázaro estaba muerto. ¡Él estaba realmente muerto! Su hermana dijo:

“Señor, hiede ya, porque es de cuatro días” (Juan 11:39).

Eso tipifica al pecador perdido. Él no solamente está muerto, sino que en su condición muerta hiede ante los ojos de Dios. Su mente perdida

“…es enemistad contra Dios; porque no se sujeta a la ley de Dios, ni tampoco puede” (Romanos 8:7).

Pero Jesús vino a la tumba de Lázaro y

“clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió...Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir” (Juan 11:43-44).

Este es un retrato perfecto del monergismo – la salvación por gracia sola, mediante Cristo sólo. Este es el corazón del Calvinismo, la parte del Calvinismo que es fiel a la Biblia, que todos los Bautistas de antaño creían, y que debe se debe predicar de nuevo en nuestras iglesias.

¿Es peligroso el Calvinismo? Solamente cuando sus partes menores se enfatizan como dogma absoluto. Solamente cuando todos los cinco puntos se le empujan dentro de la mente de la gente, como si estas “doctrinas de la gracia” pudiesen salvarles. Pero yo digo que las “doctrinas de la gracia” en el Calvinismo jamás salvaron a nadie. Todo lo que esta doctrina, enseñada por causa de doctrina, hace es causar partimientos y divisiones de iglesias.

Anteriormente en el mensaje cité al Dr. Ergun Caner, quien dijo que el Calvinismo es un “asunto creciente” entre los Bautistas. Estoy seguro que tiene razón. Representa otra “moda” mientras los Bautistas y otros evangélicos revolotean, tratando de entender cómo edificar iglesias sólidas. El énfasis carismático vino y se fue. El movimiento “con propósito” llegó y ya está “pasando de moda.” Antes de eso eran los “autobuses y la Escuela Dominical.” Antes de eso eran las grandes campañas “evangelisticas.” Galopamos de una moda a otra – esperando que en cierto punto averiguaremos cómo añadirle conversos sólidos a nuestras iglesias. Ahora estamos probando el Calvinismo de los cinco puntos. Pero yo pronostico que en el futuro se verá como otra moda pasajera. Nada le añadirá realmente Cristianos sólidos a nuestras iglesias ¡excepto conversiones verdaderas! Y no tendremos muchas conversiones verdaderas a menos que cambiemos nuestra predicación de verso por verso a sermones de truenos de la ley y del evangelio – y a menos que los predicadores mismos (no delegando!) hagan citas para atender a las almas que inquieren, varias veces antes de bautizarlas. Entonces, y solamente entonces, habremos encontrado la respuesta a nuestro dilema.

Este énfasis Calvinista de los cinco puntos no añadirá conversos verdaderos. Simplemente añadirá más gente inconversa con gran conocimiento de la teología Calvinista. El Dr. Martyn Lloyd-Jones escribió un capitulo muy bueno sobre ese tema en su libro The Puritans: Their Origins and Successors (Banner of Truth Trust, reimpresión de 1996, pp. 170-190). El capitulo se llama “Sandemanianism” [Sandemanianismo]. Robert Sandeman era Calvinista de los cinco puntos, que enseñaba que creer mentalmente en las doctrinas de la gracia salva al hombre. Esa es la mentira del “Sandemanianismo.” Y me temo que ese error yace en el corazón del resurgimiento del Calvinismo hoy.

Cuando George Whitefield predicaba en Boston, un ministro anciano vino a él a solas y le dijo: “Sr. Whitefield, yo he predicado las doctrinas de la gracia por mucho tiempo, pero creo que nunca he sentido el poder de ellas in mi propia alma.” Lágrimas caían en el rostro del pastor. Whitefield lo aconsejó varias veces para asegurarse de que él fuese ahora convertido.

Debo repetir que las meras doctrinas del Calvinismo llevan solamente a lo que el Dr. Lloyd-Jones llamó la: “herejía del Sandemanianismo.” Toda esta doctrina Calvinista, enseñada para su propia causa, llevará a nada más que confusión. No añadirá conversos sólidos nuevos del mundo a nuestras iglesias. El Calvinismo Sandemaniano es tan creciente hoy que solamente guiará a más partimiento y divisiones de iglesia.

Pero el corazón del Calvinismo – la depravación del hombre y la salvación por la gracia sola mediante Cristo sólo – trae vida! Ese es el mensaje que se debe predicar (no meramente enseñar) – pero ¡predicado, a todo pulmón! a esta “perversa generación” (Hechos 2:40).

Y cuando hayamos predicado el pecado y el Infierno a los pecadores depravados, y cuando hayamos predicado la salvación por gracia sóla mediante Cristo solo a los pecadores muertos – entonces deberemos, tal como lo hicieron nuestros Bautistas de antaño – aconsejarlos hasta oírlos dar un verdadero testimonio de salvación por gracia mediante la Sangre expiatoria de Cristo.

Todo pastor debe aconsejar individualmente a los perdidos, en la privacidad de su oficina, hasta estar seguro de que cada uno ha sido salvo por la gracia sóla mediante Jesucristo sólo – y hasta que el pecador demuestre claramente en su testimonio que “la sangre de Jesucristo su Hijo” lo ha limpiado de “todo pecado” (I Juan 1:7).

“Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:26-27).

(Para mayor información sobre los errores del “sinergismo” y del “decisionismo” lea La Apostasia de Hoy, disponible en Español, traducido de Today’s Apostasy: How Decisionism is Destroying Our Churches, por Dr. R. L. Hymers, Jr. y Dr. C. L. Cagan. Puede ordenar copias por teléfono (818)352-0452).

(FIN DEL SERMÓN)
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EL BOSQUEJO DE

¿ES PELIGROSO EL CALVINISMO?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Ellos se asombraban aun más, diciendo entre sí: ¿Quién, pues, podrá ser salvo? Entonces Jesús, mirándolos, dijo: Para los hombres es imposible, mas para Dios no; porque todas las cosas son posibles para Dios” (Marcos 10:26-27).

(Efesios 2:1, 5; 4:18; I Pedro 1:2; Tito 3:5; I Juan 2:2; Juan 3:16;
Hebreos 2:9; Marcos 10:26-27; Hechos 7:51; Juan 3:36; Juan 10:27-28)

I.   Primero, la atracción al Calvinismo el día de hoy.

II.  Segundo, las verdades centrales en el Calvinismo, Juan 1:13;
Hebrews 12:2; Jonás 2:9; Efesios 2:8-9; Juan 16:8-9, 14.

III. Tercero, la necesidad de aplicar estas verdades Bíblicas, Juan 11:39;
Romanos 8:7; Juan 11:43-44; Hechos 2:40; I Juan 1:7.