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EL REINO DE DIOS O LAS TINIEBLAS DE AFUERA – ¿CUÁL?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


Un sermón predicado en la Mañana del Día del Señor, 4 de Junio de 2006 en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).

El hombre que llegó a Jesús era Romano, no Judío. Era un centurión, lo que quería decir que era comandante de 100 soldados Romanos. Él amaba a la gente Judía, como todo buen Cristiano, porque Dios ha hecho un pacto con ellos en la tierra que no puede ser roto por ningún hombre o nación. Es por eso que Israel existe el día de hoy, rodeado por sus enemigos, pero protegido por Dios, y bendecido por las oraciones de miles de Cristianos conservadores en nuestra nación, y a través del mundo. Este centurión Romano era muy parecido a la gente Cristiana buena de hoy. En la cuenta de Lucas sobre este hombre dijo:

“Porque ama a nuestra nación [Israel], y os edificó una sinagoga” (Lucas 7:5).

Parece que este centurión Romano ya creía en Dios, y talvez haya sido Gentil convertido a Judaísmo. Pero él creía en Jesús.

Este militar había sido asignado lejos de su tierra natal, a una de las “colonias” Romanas, que era Palestina, o lo que ahora llamamos Israel. Este centurión tenía un criado querido que estaba muriendo. Él le rogó a Jesús que lo sanara. Jesús estaba dispuesto a ir, porque dijo:

“Yo iré y le sanaré” (Mateo 8:7).

Pero el centurión Romano dijo “no.” Él dijo:

“Solamente dí la palabra, y mi siervo sanará” (Mateo 8:8).

Así que Jesús sanó al hombre a distancia.

“Entonces Jesús dijo al centurión: Vé, y como creíste, te sea hecho. Y su criado fue sanado en aquella misma hora”
     (Mateo 8:13).

Como señalé la semana pasada, cuando Jesús sanó al hombre lo hizo a la distancia. Esa es una buena nueva para ti si todavía no eres salvo. Jesús murió en la Cruz para pagar la penalidad de tu pecado. Él resucitó físicamente y ascendió al Cielo, donde está sentado a la diestra de Dios hoy. Pero algunos de ustedes piensan: “¿Cómo puedo acercarme lo suficiente a Él para que Él salve me alma? ¿Cómo puedo alcanzar a Jesús lejos de la tierra? ¿Cómo puedo creer en Él cuando está tan lejos?” Ah, no necesitas preocuparte por eso, ni debes preocuparte por ello ni un segundo más. Tú puedes ser salvo de la ferocidad del pecado por Jesús aunque Él está lejos. Tú puedes ser salvo del mismo modo que el criado del centurión fue salvo. Jesús solo puede salvarte a distancia. Confía en Él. Ríndele todo a Él, y Jesús te salvará ahora, tal como salvó a aquel criado – desde la distancia.

“Y su criado fue sanado en aquella misma hora” (Mateo 8:13).

Pero no es ese el texto que predicaré esta mañana. Ves, había mucha gente Judía con Jesús cuando Él conversó con aquel centurión Romano. Y cuando Cristo había sanado al criado del centurión, Él se volvió a ellos e hizo un punto importante dándoles una lección basada en la salvación del criado del centurión. Cristo se volvió a aquella gente Judía y les dijo:

“Os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Eso nos lleva al primer punto de este sermón.

I. Primero, muchos que son de fondo no-Cristiano están siendo salvos y
listos para el Cielo.

¡Qué promesa tan maravillosa la que nos dio Jesús en el primer verso de nuestro texto!

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Esto nos demuestra que Jesús es el Salvador de aquellos de todas las razas y grupos étnicos que vienen a Él, y confían en Él en fe simple.

Vemos eso en nuestra iglesia. Sentado a mis espaldas cuando predico, hay un hombre cuyos ancestros eran de África. A su lado hay un hombre de fondo Judío, cuyo abuelo vino de Kiev que era de la Unión Soviética. Luego, a mi derecha, sentado a mis espaldas está nuestro diácono, Dr. Kreighton L. Chan, doctor en medicina cuyos ancestros vinieron de la China. Y a su lado se sienta otro de nuestros diáconos el Sr. Benjamin Kincaid Griffith, que nació y fue criado en la costa oeste de los Estados Unidos de América, hombre blanco del “este.”

Sí, sentados aquí esta misma mañana hay cuatro hombres que

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).

Pero eso es cierto de toda la congregación. Muchos han venido a Cristo desde México y otros países de Latinoamérica. Mi propia esposa viene de Guatemala, y habla el bello idioma Español fluido. Varios pueden trazar sus raíces hasta África. Otros son de Japón, otros de Camboya, y de Vietnam. Muchos aquí en este servicio pueden trazar sus raíces hasta la China. Y casi dos mil personas leen nuestros sermones cada mes en Indonesia. Muchos otros leen nuestros sermones en Coreano, en Árabe, tal como en la Isla Británica, Canadá, Australia y otras partes del occidente. Esto valida la profecía de Jesús, que parecía imposible, hasta absurda, cuando Él la dijo. Pero ahora vemos que en el texto, Jesús estaba correcto en ese profecía cuando dijo:

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).

Esto es particularmente cierto en la China, el Sudeste de Asia, y África. Recientemente leí las palabras de un hombre que estudia las misiones. Él hasta llegó a predecir que el futuro de la Cristiandad yace en la innumerable cantidad de gente en países del Tercer Mundo que acogen a Cristo, miles por hora, en aquellas tierra lejanas, especialmente en la China. Bajo la gran persecución, la Cristiandad ha explotado en aquellas naciones.

¡Qué gozo será llegar al Cielo y ver a nuestra hermana recién finada, Juana Arteaga, que fue miembro de nuestra iglesia, sentada en el reino con Dios y con los grandes patriarcas del Antiguo Testamento! Ellos no tendrán que interpretar para Juana, porque creo que habrá un idioma universal en el Cielo. Algunos han dicho que será el Hebreo. Lo que sea, no tendrán que aprender otro idioma allí porque sabrán y comprenderán el idioma del Cielo.

Y no pienses por un minuto que solo un pequeño grupo de convertidos “del oriente y del occidente” estarán en el Cielo. ¡Oh, no! porque se nos dice que en el Cielo:

“Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).

Y escucha a Spurgeon “príncipe de los predicadores” dar su predicción desde 1855, antes de la Guerra Civil. Spurgeon dijo:

Los Fariseos pensaban que ellos serían los únicos en el cielo. Y los Fariseos pensaban que si todos no eran Fariseos no podían ser salvos. Pero Jesús dijo vendrán muchos del oriente y del occidente. Habrá multitudes de la China lejana; porque Dios está haciendo una gran obra allí, y esperamos que el evangelio será victorioso aun en aquella tierra (traducción libre de C. H. Spurgeon, “Heaven and Hell,” The New Park Street Pulpit, tomo I, p. 303).

Spurgeon previó muchas cosas, y esta es una de las predicciones sorprendentes, “Dios está haciendo una gran obra en la China...el evangelio será victorioso aun en aquella tierra.” Él dijo eso el día Martes 4 de Septiembre de 1855. Cuan sorprendido y deleitado estará Spurgeon de ver hacia abajo un siglo y medio después de que dijo esas palabras sobre la China, y ver más de mil convertidos a la Cristiandad por hora en aquella tierra Comunista, 24 horas al día, siete días a la semana. Ahora, mientras hablo, la China está experimentando un avivamiento verdadero enviado por Dios, y miles entran a las iglesias. Esto cumple la profecía de Jesús:

“Vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos”
     (Mateo 8:11).

Diez miles de diez miles en ropas blancas resplandecientes,
La música de harpas declara que el triunfo se acerca.
O el día para el cual la creación y todas sus tribus fueron hechas;
¡O que gozo, porque todos sus dolores pasados mil veces fueron pagados!
   (“Ten Thousand Times Ten Thousand” por Henry Alford, 1810-1871).

Oremos por todas las naciones, incluyendo a India, donde Dios está derramando poderosas bendiciones, y miles van a Cristo, y ellos se sienten “con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos” (Mateo 8:11).

Quisiera hacer mi segundo punto tan animoso como el primero, pero desafortunadamente no lo es.

II. Segundo, muchos que son de fondos Cristianos estarán en el Infierno.

El segundo verso de nuestro texto hace eso muy claro al decir:

“Mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:12).

The Expositor’s Bible Commentary dice que “los hijos del reino” es referente a

…los Judíos, que [se veían] a si mismos como hijos de Abraham (vea 3:9-10), pertenecientes al reino por derecho... Pero Jesús dio reverso a los papeles (vea 21:43); y los hijos del reino son echados a un lado, fuera del banquete mesiánico futuro, designados a las tinieblas donde hay lagrimas y crujir de dientes – elementos comunes en las descripciones del...infierno (traducción libre de The Expositor’s Bible Commentary, Frank E. Gaebelein, Ph.D., Editor General, Zondervan Publishing House, 1984, tomo 8, pp. 202-203).

C. H. Spurgeon dio la aplicación de esto para nuestro día. Él dijo:

Estos son hijos de padres y madres piadosos...tu madre te sentó en sus piernas y de chico te enseñó a orar: tu padre te guió en la senda piadosa. Mas tú te hallas aquí [esta mañana] sin gracia en tu corazón – sin esperanza del cielo...algunos inevitablemente llegarán a este condenación, algunos jóvenes [criados en la iglesia] un día despertarán en las tinieblas de afuera, mientras que tus padres estarán arriba en el cielo, viéndote con ojos de regaño, como queriendo decir “¿Qué! Después de todo lo que hicimos por ti, todo lo que dijimos, a esto llegaste?” (traducción de C. H. Spurgeon, “Heaven and Hell,” The New Park Street Pulpit, Pilgrim Publications, reimpresión de 1981, tomo I, pagina 306).

La Cristiandad de tus padres no te puede salvar. Tú dices: “Pero mi madre oró por mí.” ¿Pero oraste por ti mismo? “No, no lo hice.” Entonces las oraciones de tu madre no será contestadas. Tú tienes que buscar a Cristo por ti mismo. Tú tienes que confiar en Cristo tú mismo.

Cristo murió en la Cruz para pagar la pena de tu pecado. Cristo resucitó de los muertos y está vivo en el Cielo, listo para perdonar tu pecado y darte vida eterna. Pero si tú rehúsas confiar en Él, otros vendrán a tomar tu lugar. Pese a que fuiste criado en la iglesia, Budistas y Católicos, y aquellos sin religión, vendrán a Cristo y serán salvos, convertidos de la oscuridad pagana, mientras tú “serán echados a las tinieblas de afuera” (Mateo 8:12).

“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).

Te urjo a que “te empujes a entrar al reino de Dios.” Ven a Jesús y Él perdonará tus pecados y los limpiará con Su Sangre. Luego tú también podrás “sentarte con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos.” ¡Que Dios te dé la gracia para creer en Jesús para que experimentes este gozo grande y eterno!

(FIN DEL SERMN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Mateo 8:5-13.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“What Will You Do With Jesus?” (por Albert B. Simpson, 1843-1919).


EL BOSQUEJO DE

EL REINO DE DIOS O LA OSCURIDAD DE AFUERA – ¿CUÁL?

por Dr. R. L. Hymers, Jr.


“Y os digo que vendrán muchos del oriente y del occidente, y se sentarán con Abraham e Isaac y Jacob en el reino de los cielos; mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 8:11-12).

(Lucas 7:5; Mateo 8:7, 8, 13)

I.   Muchos que son de fondo no-Cristiano están siendo salvos y
listos para el Cielo, Mateo 8:11; Apocalipsis 5:9.

II.  Muchos que son de fondos Cristianos estarán en el Infierno,
Mateo 8:12.