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TUVIERON QUE SER HECHOS MISERABLES
ANTES DE PODER VER

por Dr. Robert Hymers

Un sermón predicado el 31 de Diciembre de 2005 en la víspera de Año Nuevo,
en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles

“Echa a esta sierva y a su hijo” (Genesis 21:10).

“Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho” (Genesis 21:19).


Este pasaje de la Escritura nos muestra un claro retrato de la ley y el evangelio operando en la conversión de Agar e Ismael. En este pasaje es muy claro que la ley de Dios tiene que llegarle con fuerza sobre el pecador perdido antes de que sus ojos sean abiertos y vea su necesidad de Cristo, el

“fuente de agua que salte para vida eterna” (Juan 4:14).

La manera antigua de predicación le mostraba a los hombres y mujeres su pecado y depravación clara y agudamente por medio de la ley, antes de presentarles el evangelio. Uno de los errores grandes del evangelismo moderno de los últimos ciento veinticinco años ha sido darle vuelta al orden, y presentar el amor y misericordia de Cristo primero, y presentar los terrores de la ley solamente si rechazan a Cristo. Esto cambia el orden que se da en la predicación en la Biblia, y cambia el orden dado por los grandes predicadores evangelistas clásicos de los siglos. Lutero, Wesley, Whitefield, Bunyan, y todos los predicadores clásicos de los tres Grandes Despertamientos, comenzaron donde la Biblia comienza, confrontando a los pecadores perdidos con su terrible condición, su estado terrible, su futuro condenado.

La gente perdida en las iglesias hoy día no quiere esta presentación clásica de la predicación del evangelio. En vez, quiere el amor y la aceptación de Cristo predicado, seguido por una especie de llamado al altar, con llamado al arrepentimiento al final del sermón. Al darle vuelta al orden de lo que se enseña a través de la Biblia, la mayoría de “decisiones” por Cristo son superficiales, y pocos son convertidos de modo Bíblico o duradero.

La gran mayoría de pastores de hoy tiene miedo de este método clásico de predicación evangelistica. Le tienen tanto miedo como lo tuvo la iglesia Católica Romana a la predicación de Lutero. Le temen tanto como la iglesia Inglesa establecida tuvo temor de la predicación de Whitefield y Wesley, echándoles de todas las iglesias por predicar de esta manera, hasta empujarlos a predicar en los campos abiertos. Hoy en día los pastores modernos le temen a la predicación de “la ley antes del evangelio” tanto como en el siglo dieciocho, cuando el gran Whitefield y Wesley repitieron en sus diarios “Ya no debe predicar allí”.

Y muchos predicadores hoy están tan atemorizados y tímidos como los cleros de aquellos días, por la misma razón. Muchos de ellos jamás han sido convertidos, no ven la necesidad de esta manera clásica de predicación evangelistica. Otros que tal vez son hombres convertidos han sido desviados en su predicación por cosas modernas, como las “cruzadas” ecuménicas, Calvinismo doctrinal seco, el sistema de la invitación, el carismatísmo, el progresivismo, y la vida-con-propósito. Estas modas parecen ser “exitosas”, y muchos pastores las copian, en vez de regresar a la manera antigua Bíblica de predicar la ley antes del evangelio. Simplemente no ven la necesidad.

Un tercer grupo de pastores que rechazan la manera antigua Bíblica de predicar son hombres jamás experimentaron un claro, supernatural llamado a predicar. Sin haber sido llamados por Dios, simplemente no entienden por qué la gente debe ser molestada por “predicación tan dura” al principio del sermón. Ellos quieren que las conversiones vengan suave y fácilmente, sin batalla, sin conflicto intenso, sin enojar a nadie. Se imaginan que a los perdidos se les puede presentar con los hechos del amor de Dios y del sacrificio de Cristo, y, cuando hayan escuchado estas doctrinas placenteras, naturalmente “tomarán una decisión” por Cristo.

Yo digo que tales sermones no le ayudan al inconverso. Yo digo que nuestras iglesias hoy están desordenadas y confundidas, llenas de grandes multitudes de gente perdida, porque hombres que no han sido llamados dan desde sus pulpitos palabrerías suaves, sin sentido, en comentarios de verso-por-verso que no desafían a nadie, no enojan a nadie, no convencen a nadie, ¡y no convierten a nadie!

Pero esta noche regreso a Genesis, capitulo 21, para mostrarte la manera antigua, Bíblica en que Dios trataba con el hombre. Y es de ese modo que te predicaré esta noche.

I. Primero, Agar e Ismael fueron expulsados y miserables.

Sara dijo duramente

“Echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac mi hijo” (Genesis 21:10).

Lutero vio esto como el retrato de un pecador puesto bajo la ley,

Aquellos que igual que Ismael y su madre son expulsados de su hogar y tierra, que desfallecen y mueren de hambre y de sed en el desierto, que aúllan y claman al Señor, y están a punto de la desesperación [solamente] tales personas son oyentes adecuados del evangelio. (Comentario sobre Genesis.)

Lutero señaló que Agar e Ismael tuvieron que ser llevados a un estado de miseria para ser quebrantados de su orgullo. Los seres humanos por naturaleza son engreídos. Piensan que no son suficientemente pecaminosos para ser condenados. Se paran sin vergüenza en su justicia propia delante de Dios. Lutero dijo:

Yo sé que Ismael tenía que ser expulsado y hecho miserable antes de poder oír las palabras consoladoras del ángel. Igualmente yo he seguido la regla de no darle consuelo a nadie sino solo a aquellos que están contritos y en dolor por sus pecados - aquellos que se han desesperado, a quienes la ley ha aterrorizado... Ismael no había sido reducido a dicha condición antes de ser expulsado del hogar de Abraham; estaba orgulloso y seguro...Porque había nacido antes que Isaac, él decía: Yo soy señor y heredero de esta casa; Isaac y Sara tendrán que someterse a mí. Ahora, ¿debería su orgullo ser alabado y tolerado, o debería él ser reprendido por ello? Si lo ultimo, ¿en qué modo podría haber sido reprendido aparte de ser expulsado del hogar, con su madre sin que se le permitiera llevar nada de la casa de Abraham, excepto el pago de la ley, pan y agua?...Pero se le acabó el agua, y no le quedaba más que morir. La ley nunca hace más que esto. Entonces aprendamos la lección, que Dios es enemigo de toda persona orgullosa; pero aquellos que han sido humillados y han sentido el poder de la Ley Él consuela... porque Él no quiere que tal persona perezca. Por otro lado, Él no sufrirá [permitirá] que la persona segura y orgullosa permanezca en la casa de Abraham (ibíd.).

Debería quebrantarte y humillarte que no se te permite tomar la Cena del Señor. Debería quebrantarte y humillarte que no se te permite ser bautizado Bíblicamente. Debería quebrantarte y humillarte que otros vienen a la iglesia y son convertidos, mientras tú quedas afuera.

“Echa a esta sierva y a su hijo” (Genesis 21:10).

“Y le faltó el agua del odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto... y se sentó...el muchacho alzó su voz y lloró”
     (Genesis 21:15-16).

Ella había sido expulsada. El agua se había acabado. Ismael alzó la voz y lloró.

Tú también debes ser llevado a tal estado interno - ¡o el evangelio no significará nada para ti! ¡El evangelio de Cristo no te parecerá más que palabras hasta que te sientas expulsado, hasta que se acabe el agua, y alces tu voz y llores!

II. Segundo, solamente entonces Agar e Ismael fueron consolados.

Por favor lee el verso 19 en voz alta.

“Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho”
     (Genesis 21:19).

Se pueden sentar.

El pozo ya estaba allí, pero Agar no lo podía ver. Cuando finalmente fue quebrantada y en un estado sin esperanza, “Dios le abrió los ojos y vio una fuente de agua”. La fuente había estado allí todo el tiempo, pero ella no la pudo ver hasta que Dios le abrió los ojos. El gran Spurgeon dijo:

Esta es una representación grafica de la posición de...un pecador...Mira al Hijo de Dios y vive: ¿qué podría ser más simple? Y sin embargo nadie jamás comprendió la doctrina de “creer y vivir” hasta que Dios le abrió los ojos. Allí está el pozo, pero el alma sedienta no lo puede ver. Hay un manantial lleno de sangre, pero no puede ver cómo lavarse en él...hasta que la luz eterna brilla sobre los ojos oscurecidos del pecador, él no puede percibir, ni percibe la verdad tan evidente. Hay muchos que no pueden ver a causa del orgullo propio. Cuando el ego sacia sus ojos en sus propias buenas obras o hechos religiosos, claro que no mira el modo de salvación por Cristo solamente. Que el Señor quite estas escamas de tus ojos, pobre pecador, porque el ego es el más grande hacedor de oscuridad. Nada hunde más en tinieblas a un alma que el orgullo por sus propias capacidades...Tengo la impresión de que le hablo a algún joven cuyo futuro depende de que pause con prudencia y consideración antes de plantar su pie otra vez. Un paso más, y caerás. Te ruego que te quedes quieto y oigas lo que Dios te diga a ti. Vuélvete, vuélvete de tu pecado y busca a tu Salvador ahora, y lo hallarás de un solo...y se podrá decir de ti: “Dios le abrió los ojos” (traducción libre de pp. 129-131 de “Eyes Opened” por C. H. Spurgeon, El Pulpito del Tabernáculo Metropolitano, tomo 25, Pilgrim Publications, reimpresión de 1972).

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan, Antes del Sermón: Genesis 21:9-21.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith, Antes del Sermón:
“Amazing Grace” (por John Newton, 1725-1807).


EL BOSQUEJO DE

TUVIERON QUE SER HECHOS MISERABLES
ANTES DE PODER VER

por Dr. Robert Hymers


“Echa a esta sierva y a su hijo” (Genesis 21:10).

“Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho” (Genesis 21:19).

(Juan 4:14)

I.   Primero, Agar e Ismael fueron expulsados y hechos miserables,
Genesis 21:10, 15-16.

II.  Segundo, solamente entonces Agar e Ismael fueron consolados,
Genesis 21:19.