Print Sermon

El propósito de este sitio de Internet es proporcionar manuscritos de sermones gratuitos y videos de sermones a pastores y misioneros de todo el mundo, especialmente del Tercer Mundo, donde hay muy pocos seminarios teológicos o escuelas Bíblicas, si es que hay.

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 221 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 40 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




¡TRAELOS CON AMOR!

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado la mañana del Día del Señor, 30 de Octubre de 2005
en la Iglesia Bautista Calvary Road, Monrovia, California

"Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Los Hechos 2:46-47).


Esta es una ocasión especial para la Iglesia Bautista Calvary Road de Monrovia, California. Es el trigésimo aniversario de su iglesia, y el vigésimo aniversario de que el Dr. John S Waldrip sea su pastor. Nuestra iglesia vino a acompañarlos en el festejo esta mañana. Y me alegro que así sea. Hicimos lo mismo el Domingo pasado en la noche. Nos juntamos a ustedes, Calvary Road, como iglesia para escuchar a dos predicadores destacados: Dr. Kenneth Gillming y Dr. Don Ledbetter. Fue una experiencia maravillosa estar con ustedes el Domingo pasado en la noche, y lo es aun más esta mañana. Creo que en ambas iglesias podemos decir:

Bendito el lazo que
   Nos une en tierno amor,
La amistad de mente igual
   Semeja al Señor.
(traducción de "Blest Be the Tie" por John Fawcett, 1740-1817).

¡Es glorioso que los Cristianos se junten así para tener compañerismo! Las reuniones como esta son una muestra de cómo será cuando lleguemos al Cielo. En el Cielo nos encontraremos y tendremos compañerismo con los Cristianos de todas las edades. Imagínate cuan gozo tendrás cuando saludes al Apóstol Pedro, y al Apóstol Pablo. Imagínate la gran dicha que tendrás cuando te sientes a platicar con el querido Spurgeon y con el Dr. Gill. Imagínate cuan alegre estarás al abrazar a Abraham Lincoln, a David Livingstone, a George Whitefield, al estimado Sr. Wesley y a Martín Lutero, a Hudson Taylor, y al Dr. John R. Rice. Imagínate las lagrimas de gozo que saldrán de tus ojos cuando veas de nuevo al hermano Daved Magnifico, y a muchos otros seres queridos que ya se han ido al Cielo y están esperando recibirnos en las "mansiones de gloria y dicha sin fin". Y mucho mejor que todo, piensa en el gozo inefable de la gloria de ver a Jesús cara a cara.

Y cara a cara le veré,
Diré: "por gracia salvo soy".
Y cara a cara le veré,
Diré: "por gracia salvo soy".
   (traducción de "Saved by Grace" por Fanny J. Crosby, 1820-1915).

¡Qué gran día será!

Pero esta mañana gustamos un poco del gozo que sentiremos en aquel día. Este Domingo en este servicio matinal con nuestras dos iglesias reunidas, sentimos un poco del espléndido gozo que sentiremos cuando lleguemos al Cielo. En verdad

La amistad de mente igual
   Semeja al Señor.

El Dr. John S. Waldrip, pastor de la Iglesia Bautista Calvary Road, nos pidió que tuviésemos compañerismo con ustedes. Y mi querido amigo Dr. Waldrip me ha otorgado el privilegio de predicarles el último sermón de esta serie de reuniones que conmemoran el 30º aniversario de su gran iglesia.

Yo nunca tomo ligeramente una invitación como esta. He trabajado en este mensaje tres semanas. Escribí un sermón entero para esta ocasión y lo tiré a la basura. Orando y caminando en mi estudio de un lado al otro, le pedí a Dios que me ayudase a decir algo que tocase nuestros corazones e hiciere de esta una ocasión memorable, no solamente un sermón más. Y creo que Dios me dirigió al texto que hemos leído del libro de Los Hechos.

El Dr. J. Vernon McGee dijo respecto a este pasaje: "La iglesia nunca ha sido más espiritualmente fuerte que en aquel tiempo" (traducción libre de p. 522, Tomo IV de Thru the Bible, Thomas Nelson, por J. Vernon McGee.). Yo tiendo a estar de acuerdo con él. ¡El avivamiento de Pentecostés literalmente le dio vida a la iglesia de Jerusalén! Al igual que todo avivamiento, éste trajo consigo una resurrección espiritual. Estaban tan vivos, tan dinámicos, tan prestos a evangelizar, tan llenos de cariño y caridad Cristiana que esta iglesia, ese tiempo en particular se convirtió en el modelo para todas las iglesias que vendrían en el futuro. Si queremos la misma clase de iglesia dinámica y creciente que ellos tenían, tendremos que seguir su patrón, en lo que por la gracia de Dios experimentaron.

Yo daré tres lecciones simples de este pasaje de la Escritura que espero con todo mi corazón nuestras iglesias aprendan y practiquen. Son lecciones muy simples, pero que transformarán a nuestras dos iglesias, y a la hora que Dios diga, nos traerán un gran derrame de avivamiento. He aquí las tres lecciones del texto.

I. Lección número uno - a ellos les gustaba estar juntos.

Disfrutaban tanto estar juntos

"Perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas" (Hechos 2:46).

Esta es una declaración que revela mucho. "Y perseverando unánimes cada día ... y partiendo el pan en las casas". La nota del margen céntrico de Scofield en Inglés lo pone así: "compartiendo su comida" en las casas. ¡No se podía separarlos! Siempre estaban juntos. Ellos amaban estar juntos en compañerismo Cristiano.

Creo que este es el elemento que falta en muchas iglesias hoy en día. Las "súper iglesias" tienen tanta gente que no se conocen unos a otros. Y el pastor ni siquiera sabe sus nombres. Y no hace falta decir que el compañerismo de aquella primera iglesia en Jerusalén no se encuentra en las mega-iglesias de nuestro día. ¡Qué triste!

Pero también hay muchas iglesias pequeñas donde a la gente no le gusta estar junta. Muy a menudo, en las iglesias más pequeñas, las personas no se conectan unas con otras. Cuando llega una persona nueva, se da cuenta que es un "extraño", que realmente no es bienvenido en el corazón de la congregación.

¡Eso lo debemos remediar si de verdad queremos que nuestras iglesias sean evangelistas, lo debemos arreglar, lo debemos curar! Simplemente tenemos que volver al patrón de la iglesia de Jerusalén - y aprender a agradarnos - y aprender a aceptar a la gente nueva en nuestros corazones, nuestro compañerismo, y nuestros hogares mismos. Si no aprendemos a traer a los de "afuera" al compañerismo del corazón de la iglesia, ¡no los podremos evangelizar como lo hizo aquella primera iglesia! Yo digo que tenemos que aprender a simpatizarnos profundamente, y tenemos que aprender a "traer con amor" a la gente perdida que viene a visitarnos. D. L. Moody a menudo decía "tráelos con amor". ¡Creo que en ese punto tenía la razón!

Un jovencito, caminando pasaba de largo una gran iglesia en el centro de Chicago. Una persona de aquella gran iglesia le preguntó a dónde iba tan bien vestido. El jovencito le contestó: "A la iglesia del Sr. Moody". "Bueno" le dijo el hombre, "¿por qué no vienes a ésta iglesia esta mañana?" El jovencito le contestó: "No, me voy a la iglesia del Sr. Moody. Allí sí saben quererlo a uno".

Espero que los jóvenes digan eso cuando hayan visitado nuestras dos iglesias. Espero que cuando alguien los invite a la Capilla del Calvario o a; Alcance Victoria puedan decir: "No, me voy a la iglesia de Dr. Waldrip" o "No, me voy a la iglesia de Dr. Hymers. Allí sí saben quererlo a uno". ¡ De eso es que estamos hablando - de amarnos unos a otros con amor Cristiano profundo - y de traer con amor a los perdidos para que sepan que queremos que ellos estén con nosotros! ¡Eso no es liberalismo! ¡Es evangelismo del Nuevo Testamento!

II. Lección número dos - comían juntos a menudo.

Leamos el verso 46 de pie y en voz alta. Lee en voz fuerte.

"Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón," (Los Hechos 2:46).

Se pueden sentar.

Como mencioné antes, en el Inglés la nota de Scofield en el margen central nos dice que "comían juntos" significa "compartiendo su comida". El Dr. Gill dijo que esto se "entiende de sus comidas comunes, las que comían juntos...en gran amor y amistad" (traducción libre de p. 165 del Tomo II de An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, reimpresión de 1989, por John Gill, D.D.). The Applied New Testament dice: "Aquellos primeros Cristianos lo hacían todo juntos...Juntos...comían la comida regular" (traducción de p. 465 de The Applied New Testament, Kingsway Publications, publicación de 1997). Aquellos primeros Cristianos siempre comían juntos. Yo creo que es de suma importancia que las iglesias sigan su ejemplo en esto.

Tendremos un banquete después de este servicio. Me parece realmente maravilloso. Las iglesias deben comer juntas, como familia de iglesia, lo más seguido posible.

Sabes, la primera iglesia de Jerusalén no se inventó la idea de comer juntos. ¡Oh no! La idea vino del Señor Jesucristo mismo.

En nuestra lectura Bíblica antes del sermón leíste que una multitud de perdidos seguían a Jesús para oírlo hablar. Luego Jesús llamó a Leví (que luego se volvió Mateo). Mateo preparó una gran comida y los invitó a todos. Lucas dice:

"Y Leví le hizo gran banquete en su casa; y había mucha compañía de publicanos y de otros que estaban a la mesa con ellos" (Lucas 5:29).

Marcos dice:

"Aconteció que estando Jesús a la mesa en casa de él, muchos publicanos y pecadores estaban también a la mesa juntamente con Jesús y sus discípulos; porque había muchos que le habían seguido. Y los escribas y los fariseos, viéndole comer con los publicanos y con los pecadores, dijeron a los discípulos: ¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores? Al oír esto Jesús, les dijo: Los sanos no tienen necesidad de médico, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores" (Marcos 2:15-17).

En el Nuevo Testamento este banquete se menciona en tres evangelios diferentes, en Mateo, Marcos y Lucas. La gente religiosa dijo:

"¿Qué es esto, que él come y bebe con los publicanos y pecadores?" (Marcos 2:16).

Pero Cristo enfatizó traer a los perdidos y comer con ellos. Otras dos ilustraciones sobresalientes de esto ocurrieron cuando Él se sentó a comer con cinco mil personas perdidas, una de las cuales está escrita en Marcos 6:32-44 - y después cuando Él se sentó a comer con cuatro mil personas perdidas, la cual está escrita en Marcos 8:1-9.

Vez tras vez, Jesús se propuso invitar a pecadores a comer con Él y Sus discípulos. Y vez tras vez la gente religiosa lo criticaba por hacerlo así. Ellos decían:

"¿Por qué coméis y bebéis con publicanos y pecadores?"
     (Lucas 5:30).

Luego, fíjate también cómo Jesús usó las fiestas y los banquetes en Sus parábolas. Vez tras vez Jesús dio parábolas que hablaban de invitar a la gente perdida a comer. Por ejemplo, en la parábola de las bodas, Él dijo:

"Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis. Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados" (Mateo 22:9-10).

Ya ves, fue de allí donde los Cristianos en la iglesia de Jerusalén aprendieron eso. ¡Aprendieron a tener comidas y a convidar a los perdidos del Señor Jesucristo mismo! ¡De allí lo aprendieron! Pero debo apresurarme al último punto. A los primeros Cristianos sí les gustaba estar juntos. A menudo comían juntos, y tercero, le simpatizaban a la gente común.

III. Lección número tres - le simpatizaban a la gente.

Leamos de pie y en voz alta el verso 47.

"Alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47).

Se pueden sentar.

A la gente común de Jerusalén le simpatizaban los Cristianos. Ellos tenían "favor con todo el pueblo". ¡Oh, a los principales sacerdotes y los Fariseos no les agradaban! ¡Tampoco les agradaba Jesús! Pero tenían favor con la gente común de la ciudad, eran amigables con ellos, de buena disposición. Para decirlo de un modo moderno, ¡Les simpatizaban! Con razón

"El Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Hechos 2:47).

¡Si a la gente le gusta estar contigo, será comparativamente fácil que sea salva! Si no le gusta estar contigo, no importará cuan bien le prediques o con cuanta fuerza ores, no se quedará en la iglesia el tiempo suficiente para oír el mensaje y ser salva. Si no les simpatizas no lo harán.

A veces estamos tan ocupados con nuestros deberes religiosos que se nos olvida por completo la gente que visita la iglesia. Conversamos con nuestras amistades - y dejamos fuera a los nuevos. Salimos de la iglesia de prisa con nuestra familia y amistades y dejamos a la gente nueva parada a solas enfrente de la iglesia. ¡Y luego nos preguntamos por qué no regresaron!

Si queremos que nuestras iglesias crezcan tenemos que ser amables con la gente nueva. Y yo no quiero decir solamente darles la mano de prisa y una sonrisa plástica antes de partir. ¡No, eso no funcionará!

"¿Por qué vas hasta la iglesia del Sr. Moody?" "Allí sí saben quererlo a uno". ¿Entiendes? Yo creo que el Sr. Moody tuvo razón cuando dijo: "Tráelos con amor". Siguiendo la palabra del Sr. Moody, podríamos cantarla el viejo canto así:

Tráelas, con amor,
Tráelas del campo del pecar.
Tráelas, con amor,
A Jesús trae los perdidos.
   (Traducción libre de "Bring Them In" por Alexcenah Thomas, siglo 19).

Jesús murió en la Cruz para pagar la pena de tus pecados. Él derramó Su Sangre para que tus pecados pudieran ser lavados. Él resucitó físicamente de los muertos. Él ascendió de nuevo al Cielo, donde está sentado a la diestra de Dios, orando por la salvación de tu alma. Él hizo todo eso porque te ama. Si tú vienes a Jesús por fe, Él lavará tus pecados con Su Sangre preciosa. Ven a Él y asegúrate de regresar a la iglesia esta noche. ¿Por qué quedarte solo?" ¡Ven al hogar - a la iglesia! ¿Por qué quedarte perdido? ¡Ven al hogar - a Jesucristo, el Hijo de Dios!

(FIN DEL SERMÓN)
Tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet,
en www.rlhymersjr.com. Oprime "Sermones en Español."


La Escritura Leída Antes del Sermón: Efesios 6:10-13.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith, Antes del Sermón:
"Come Home to Dinner" (por Dr. Robert Hymers).


EL BOSQUEJO DE

¡TRAELOS CON AMOR!

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.


"Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos" (Los Hechos 2:46-47).

I.   Lección número uno - a ellos les gustaba estar juntos, Hechos 2:46.

II.  Lección número dos - comían juntos a menudo, Hechos 2:46;
Lucas 5:29; Marcos 2:15-17; vea Marcos 6:32-44; vea Marcos 8:1-9;
Lucas 5:30; Mateo 22:9-10; Lucas 14:16-17, 23.

III. Lección número tres - le simpatizaban a la gente, Hechos 2:47.