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MARTIN LUTERO TOCANTE A LA JUSTIFICACIÓN

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la tarde del Día del Señor, 17 de Julio de 2005
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

"Como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá" (Romanos 1:17).


Algunos quizá se preguntarán por qué cito a Martín Lutero. De antemano quiero aclarar que yo soy Bautista, no Luterano. Tocante a la naturaleza de la iglesia, soy Bautista. Tocante al bautismo, soy Bautista. Tocante a la Santa Cena, soy Bautista. Tocante a la nación de Israel y al pueblo Judío, soy Bautista. Estos son puntos importantes - y no estoy de acuerdo con Lutero tocante a ellos, y estoy al lado de los Bautistas en contra de él.

Lutero no era un debilucho. En la historia él es una figura muy humana, una criatura de su era, a veces crudo y obstinado. No veía todas las cosas claramente, y nunca desarrolló una teología sistemática comprensiva. Pero esta figura humana tuvo muchos dones extraordinarios. En muchas ocasiones él vio el corazón de cuestiones teológicas y expresó sus pensamientos con gran originalidad y fuerza, aunque a veces lo hizo en un lenguage áspero.

Sin embargo, tocante al más crítico de todos los puntos, yo apoyo al Reformador. ¡Me paro con Lutero tocante a la Reformación por fe en Cristo solamente! Ese fue el tema principal de Lutero - y yo estoy en completo acuerdo con él.

Mi primer encuentro con Lutero fue en una iglesia Bautista, hace mucho tiempo, en la década de los 50. Un Domingo en la noche exhibieron una pelicula en blanco y negro que se trataba de él. Me pareció como una figura extraña del pasado, que no me interesaba para nada. La película me pareció aburrida y larga, y me preguntaba por qué el Pastor, Dr. Pegg la exhibió. Pero debo declarar que hoy tengo una opinión distinta.

Mi segundo encuentro con Lutero vino más tarde, después de haberme hecho Cristiano. Yo leí sobre la conversión de John Wesley, en la cual Wesley dijo: 

En la noche fui sin muchas ganas a una sociedad en la Calle Aldersgate, donde alguien leía sobre el prefacio de Lutero a la Epístola de los Romanos. Como un cuarto para las nueve, cuando él describia el cambio que Dios obra en el corazón mediante la fe en Cristo, yo sentí mi corazón extrañamente acalorado. Sentí que confíe en Cristo, Cristo arriba para la salvación; y se me dio una seguridad, que él había quitado mis pecados, los míos, y me había salvado de la ley del pecado y de la muerte (traducción de John Wesley, The Works of John Wesley, tercera edición, Baker Book House, re-impresión de 1979, tomo I, p. 103).

Esto me impresionó, porque yo sabía que Wesley llegó a ser un poderoso predicador durante el Primer Gran Despertamiento.

Pero después me dí cuenta de que John Bunyan leyó a Lutero durante el tiempo en que fue notablemente convertido, "Expandiendo su estudio de la Escritura con las obras escritas de Martín Lutero" (traducción de la introducción del publicador Inglés del Progreso del Peregrino, Thomas Nelson, re-impresión de 1999, p. xii). ¡Bunyan llegó a ser uno de los autores Bautistas más reconocidos de todas las edades!

John Wesley, el Metodista, fue grandemente bendecido por Lutero. John Bunyan, el Bautista, fue ayudado al leer lo que Lutero escribió. Y pensé que después de todo, sería bueno leer sus obras.

Me di cuenta de que el libro de Romanos estaba en el corazón del mensaje de Lutero, porque él dijo: Esta Epístola es la parte principal del Nuevo Testamento y el purisimo Evangelio, y no solamente es digna de ser aprendida de memoria por cada Cristiano, sino que también de que el Cristiano se involucre en ella cada día como el pan de cada día. Nunca se podrá leer ni meditar en ella demasiado, y entre más se conoce, más preciosa se convierte, y es más sabroso su sabor (traducción de Martín Lutero, "Preface to the Epistle to the Romans," Works of Martin Luther, Baker Book House, re-impresión de 1982, tomo VI, página 447).

¿Por qué creo que Lutero es importante el día de hoy? Simplemente porque él nos lleva de regreso al Libro de Romanos, y nos muestra claramente que Romanos es "La parte principal del Nuevo Testamento y el purisimo Evangelio". ¡Eso es lo que debemos oir hoy en día! Más que cualquier otra cosa, necesitamos regresar a la fe que está arraigada y sembrada en el Libro de Romanos! Los Católicos del día de Lutero habían olvidado el mensaje central de Romanos. Los decisionistas de nuestro día han hecho lo mismo. Pero es en el Libro de Romanos que la luz pura del Evangelio de Cristo penetra la oscuridad.

"Como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá" (Romanos 1:17).

Lea Romanos 3:20-26 de pie y en voz alta.

"Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado. Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuantos todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús"
     (Romanos 3:20-26).

Se pueden sentar.

¿Qué es eso sino una proclamación honesta y pura del Evangelio de Cristo? ¡Es tan clara como la naríz en tu rostro, en este pasaje, el cual creo que es el corazón de Romanos, la parte más clara de la Epístola! Le haría mucho bien a cualquier persona memorizar estos siete versos. Yo ya estoy muy viejo, mi mente ya no es tan ágil para memorizar la Epístola completa, como lo hizo Lutero. Pero haré lo mejor que pueda para memorizar estos siete versos. Y quiero que tú hagas lo mismo.

Nota varios de estos versos ahora. El verso 20 es de gran importancia. Dice:

"Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20).

Lutero dijo que no debes pensar que la ley enseña lo que debes hacer o no hacer. Es así como funcionan las leyes humanas. Las leyes humanas son cumplidas por buenas obras, aunque tu corazón esté en desacuerdo con ellas. Pero Dios juzga por lo que está en el fondo de tu corazón, y por esta razón Su ley da sus demandas a lo más profundo del corazón humano y no se puede satisfacer con buenas obras, sino que condena las obras que no son hechas del fondo del corazón como hipocresías y mentiras. Es por eso que todos los hombres son llamados mentirosos, en el Salmo 116:11, porque nadie guarda ni puede guardar la ley de Dios desde el fondo de su corazón, porque a cada persona le desagrada lo que es bueno y se complace en lo malo. Entonces, si no hay placer voluntario en lo que es bueno, entonces lo profundo de tu corazón no quiere hacer lo bueno. Le desagrada la ley de Dios y se rebela contra ella. Entonces de seguro hay pecado y la ira de Dios y el pecado son merecidos, aunque por fuera parezcas tener muchas buenas obras. En verdad estás condenado por la ley de Dios, porque lo profundo de tu corazón se rebela contra ella con todas tus fuerzas.

Pero las leyes de Dios no se dieron para justificarte, ni para salvarte. Lee Romanos 3:20 de nuevo, en voz alta.

"[Por]que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20).

Tú puedes tratar de ser lo más bueno posible. Pero Dios no te ve por fuera. Él ve tu corazón. Y allí ve las serpientes y arañas venenosas, y la gran rebelión y el pecado.

"Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20).

Lo más que trates de obedecer la ley para ser salvo, lo más que empeorarás. Esto fue cierto en la conversión de Lutero, también en la vida de Wesley y la de Bunyan, cuando trataban de ser justificados por ser buenos. Pero la ley va más lejos de eso. Escudriña tu corazón para ver la terrible realidad de que has pecado en tu corazón y mente en contra de un Dios Santo. Nota las últimas palabras de Romanos 3:20:

"Porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20).

El Espíritu de Dios tiene que venir y cargarte con el peso de tu pecado que te llevará al Infierno de fuego.

"Porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado" (Romanos 3:20).

Pero Dios ha dado una cura para las almas que tratan de escapar el terror de esta culpa. Lo más que batallan para vencer su pecado, lo más profundo son sumergidas en el pecado. ¿No ha sido esa tu situación? Lo más que tratas de no ser pecador, te haces un peor pecador por dentro - empujando la maravillosa cura de Dios para el pecado, y tratando de establecer tu propia bondad por ir a la iglesia, decir tus oraciones, obedecer a tus padres, y muchas otras obras de la ley.

Pero ninguna cosa que hagas o digas te dará paz interior, ni paz con Dios, el cual sabe cuán pecaminoso tu corazón en verdad es.

Baja al verso 24. Aquí está el lugar al que tu alma culpable pecaminosa tiene que llegar para sanamiento y justificación y propiciación. Lee de nuevo en voz alta los versos 24-25, terminando con el verso 25 con las palabras "por la fe en su sangre".

"Siendo justificados [hechos justos y limpios en Dios] gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación [un lugar de perdón de pecado y de escape] por medio de la fe en su sangre" (Romanos 3:24-25).

Lo que la ley no pudo hacer por ti, la gracia, mediante la "fe" en la Sangre de Cristo puede hacer por ti. Solamente en la Sangre de Cristo puedes hallar la redención de tus pecados y la propiciación de la ira de Dios.

Ahora lee la última parte de del verso 26 en voz alta, comenzando con las palabras "a fin de que él sea el justo". Dios en Cristo es el que te justifica y te hace completamente limpio ante Sus ojos.

"A fin de que él sea el justo [porque exigió el pago por el pecado en la agonía y muerte de Cristo], y el que justifica al que es de la fe de Jesús" (Romanos 3:26).

En la muerte vicaria de Cristo en la Cruz, tus pecados son pagados y tu récord es limpio de pecado, porque

"Cristo murió por nuestros pecados" (I Corintios 15:3).

Cristo Jesús pagó sobre la Cruz el precio completo por cada uno de tus pecados.

¿Entonces qué te queda por hacer? La respuesta se da en la segunda mitad del verso 26:

"A fin de que él [Dios] sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús" (Romanos 3:26).

Cree en Jesús. Esa es la respuesta completa para una persona perdida batallando, tratando de vivir una vida mejor por "guardar la ley". Arroja todas tus buenas obras, y arroja tu jactancia de ser mejor que otros en la iglesia. Simplemente no puedes ser salvo de esa manera.

"[Dios] es el que justifica al que es de la fe de Jesús" 
     (Romanos 3:26).

Ten fe en su sangre, derramada una vez por ti en la Cruz, ahora trasladada al Cielo, donde siempre es sangre fresca para limpiar tu pecado. Ten fe en esa sangre, la misma Sangre de Cristo.

"He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29).

Luego cree en Jesucristo Mismo. Velo colgado de la Cruz, pagando por tu pecado. Velo subiendo al Cielo a presentar Su santa Sangre ante Dios. Ten "fe en su sangre". [Dios] es el que justifica y el que salva a cada persona "cree en Jesús" (Romanos 3:26). ¡Ten fe en la Sangre de Jesús! "Cree en Jesús". Es la única manera de ser justificado por el pecado y limpiado del pecado. ¡Es el eterno Evangelio de Cristo! ¡Ven a Cristo! ¡Confía en Su Sangre! ¡Cree en Él! Serás salvo en un instante.

Tú dirás "Ah, he tratado ya por tanto tiempo". ¿Dirías eso de aprender a conducir un automovil? ¿Dirías, "he tratado de conducir por tanto tiempo y aún no lo hago muy bien"? Espero que no lo digas. Yo quisiera que continuaras conduciendo el automovil hasta tener la destreza completa, y llegarás a conducir igual de bien que todos los demás. Y es así también con la justificación, la salvación del pecado en Cristo. Regresa hasta que la domines, o todavía mejor, hasta que te domine a ti, y la Sangre de Cristo te limpie, y Cristo te justifique completamente de todo tu pecado.

Ese es el mensaje central de Lutero - y es un mensaje muy bueno. Escucha lo que Lutero y el libro de Romanos dicen tocante a la justificación por la Sangre de Cristo. Cree en Cristo. Avientate sobre Cristo. Él te salvará a ti como a Lutero, y Wesley y Bunyan. Y que por la gracia de Dios, esta salvación te llegue y te llene de gozo y paz por creer en Cristo Jesús.

Lutero era un ser humano. No era perfecto. Él sería el primero en decirtelo. Él no veía ciertas cosas muy claramente. Perdónalo, ya que predicaba en una era muy oscura y malvada. Pero, aunque no debes creer todo lo que él decía, Creele sobre esto, la piedra preciosa de la Reformación - ten fe en la Sangre de Cristo. Cree en Jesús. Entonces serás aclarado de todo tu pecado. Entonces serás justificado a la vista de Dios. Entonces serás un Cristiano verdadero - y la Sangre de Cristo y la fe en Cristo durará toda tu vida - hasta que entres la Ciudad Celestial (del Progreso del Peregrino), ve a Jesús, y toma con gran gozo la mano de Lutero.

Se lavado por la Sangre de Cristo. Ten fe completa en la Sangre de Cristo y serás limpiado de tus pecados. Cree en el Salvador Jesús con todo tu corazón. Él nunca te abandonará ni te dejará perecer.

(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura leída por el Dr. Kreighton L. Chan antes del Sermón: Romanos 5:6-9.
El solo cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith antes del Sermón:
"Por Todo Mi Pecado" (por Norman Clayton, 1943).


EL BOSQUEJO DE

MARTIN LUTERO TOCANTE A LA JUSTIFICACIÓN

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.


"Como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá" (Romanos 1:17).

(Romanos 3:20-26; I Corintios 15:3; Juan 1:29)