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¿DEBEMOS NOSOTROS CREER
EN UN CRISTO GNÓSTICO?

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un Sermón predicado en la mañana del Día del Señor, 13 de Marzo de 2005
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

"Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido" (I Corintios 13:12).


Cuando yo era niño, era muy cercano a mi madre. Ella me enseñó todas las cosas importantes. Luego, al tener doce años, fui separado de ella. Las cosas no funcionaron como ella quería - y fuimos separados. Ella tenía un velo sobre su modo de pensar y por mucho tiempo yo no me pude comunicar con ella en ningún modo significativo. Esto pasó como por cuarenta años. Durante ese tiempo yo fui llamado al ministerio, pero Mamá no comprendía mi llamado. Ella todavía me amaba, pero yo estaba salvo y ella perdida, así que estuvimos separados espiritualmente por muy largo tiempo. Ella fue a mi ordenación, pero no entendía su significado. Ella venía a la iglesia cada Domingo, pero no podía llegar a un entendimiento de lo que yo predicaba. Ella venía Domingo tras Domingo y se sentaba con la Biblia abierta cuando yo predicaba. Pero yo sabía que no había una conección verdadera, porque ella no conocía a Cristo.

Luego, un maravilloso día, nuestro diácono Dr. Christopher Cagan guió a mi madre a Cristo. El velo que la separaba de Cristo fue removido, bien de repente, y ella lo conoció. Ella habló acerca de Cristo por la primera vez. Finalmente Él era real para ella. Ella fue renacida. No lo puedo describir de ningún otro modo. Ahora ella leía la Biblia por sí sola cada día. Me hacía preguntas acerca de Dios, y me escuchaba con cuidado cuando le explicaba las Escrituras. Tuvimos largas maravillosas discuciones. Yo tenía a mi madre de vuelta, tal como la había tenido cuarenta años atrás. Ella amaba a mi esposa con todo su corazón, y también a nuestros hijos. Ella se mudó a una recamara de nuestra casa, al lado de mi estudio, en la preciosa casa que ella nos dio a mi esposa y a mi. Era un hogar maravilloso, felíz, con Mamá, mi esposa, los dos chicos, y yo. Yo disfruté cada día que pasamos juntos los cinco años que ella vivió con nosotros después de ser salva.

Pero un día ella murió. Yo sé que ella está en el Cielo, pero ahora yo estaba separado de ella otra vez. El dolor y pesar que sentí casi me rompió el corazón. Cuando enterramos su cuerpo, me paré al lado de su sepulcro y lloré amargamente. El Dr. Cagan se paró a mi lado. Yo le dije en voz callada: "Detesto dejarala allí abajo". Él me miró y me dijo: "Dr. Hymers, ella no está en ese hoyo. Ella está en el Cielo con Cristo". Esas fueron unas palabras muy simples. Yo ya las sabía en mi mente, pero de algún modo no habían penetrado a mi corazón lo suficiente para consolarme. Pasaron años. Yo iba a su sepulcro y sentía mucha tristeza al sentarme en el pasto y pensar en ella. Muy gradualmente, en un período de años, las palabras del Dr. Cagan se hicieron reales - tan reales que ya no necesitaba ir a su sepulcro tan a menudo. En vez, empecé a pensar cuán bella y contenta ella estaba con Cristo, "que es mucho mejor". Y empecé a darme cuenta de que la volvería a ver en un cuerpo glorificado, cuando Jesús venga a resucitarnos en aquella gran resurrección llamada "el rapto".

¿Por qué me tomó tanto tiempo recuperarme del dolor de perderla? Simplemente porque, como dice nuestro texto:

"Ahora vemos por espejo, oscuramente" (I Corintios 13:12).

Aún los Cristianos no ven las cosas espirituales tan claramente como deben.

Pero nuestro texto no termina allí. Sigue con decir:

"Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido" (I Corintios 13:12).

"Entonces" veré a Mamá cara a cara. "Ahora conozco en parte" que Mamá está viva con Cristo. Pero entonces [la] conoceré como fui conocido [por ella]". ¡Qué gozoso será!

Ahora, ¿qué si alguien me dijese: "Tú realmente no verás a tu madre otra vez. Ella no estará realmente allí en el Cielo?" ¡Yo no le creería a tal persona! Sin embargo es así como muchas personas piensan de Cristo. Recientemente leí un sermón de un predicador que dijo lo siguiente del Cristo resucitado:

Algunos piensan que Jesús está en el Cielo con un cuerpo físico, con huellas de los clavos en Sus manos y la huella de la lanza en Su costado, sentado a la diestra de Dios el Padre...No hay un Jesús físico sentado en una silla literal o en un trono arriba en el Cielo, a la diestra de Dios, quien también está sentado en un trono literal físico...No hagas a Jesús igual a lo que era en esta vida. Él jamás será así otra vez.

¿Está él en lo correcto? Si está incorrecto, ¿cómo sabemos que está incorrecto?

Solo hay una manera por la cual podemos saber si alguien está en lo correcto o incorrecto tocante a Jesús. Y esa manera es leer la Biblia. El único Jesús que conozco es del que habla la Biblia. No me atrevo a confiar en mi propia razón humana al tratarse de un asunto tan importante. Yo debo mirar a la Biblia solamente para hallar la verdad. ¿Tiene el Cristo resucitado un cuerpo físico con las huella de clavos en Sus manos y pies y de la lanza en Su costado? ¿Está Él sentado en un trono a la diestra de Dios el Padre? Yo debo mirar solamente a la Biblia para hallar las respuestas a estas preguntas.

Por favor voltea a Juan 20:19-20. Aquí tenemos una descripción del Cristo resucitado.

"Cuando llegó la noche de aquel mismo día, el primero de la semana, estando las puertas cerradas en el lugar donde los discípulos estaban reunidos por miedo de los judíos, vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros. Y cuando les hubo dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y los discípulos se regocijaron viendo al Señor" (Juan 20:19-20).

Leemos aquí en la Biblia que Jesús le mostró Sus manos y Su costado a los Discípulos cuando resucitó de los muertos. Peor uno de los Discípulos llamado Tomás, no estaba allí. Mira hasta el verso veinticuatro.

"Pero Tomás, uno de los doce, llamado Dídimo, no estaba con ellos cuando Jesús vino. Le dijeron, pues, los otros discípulos: Al Señor hemos visto. Él les dijo: Si no viere en sus manos la señal de los clavos, y metiere mi dedo en el lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creeré. Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro, y con ellos Tomás. Llegó Jesús, estando las puertas cerradas, y se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Luego dijo a Tomás: Pon aquí tu dedo, y mira mis manos; y acerca tu mano, y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente. Entonces Tomás respondió y le dijo: Señor mío y Dios mío" (Juan 20:24-29).

El Cristo resucitado le dijo a Tomás que pusiera su dedo en la llaga de su mano y que pusiera su mano en la llaga de Su costado. Este pasaje de la Escritura aclara que el Cristo resucitado tenía verdaderas marcas que aún estaban es Sus manos y costado, que fueron causadas por los clavos y la lanza que Lo hirieron al ser crucificado.

Ahora voltea a Lucas 24:36-43. Leamos estos versos de pie y en voz alta.

"Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto les mostró las manos y los pies. Y como todavía ellos, de gozo no lo creían, y estaban maravillados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos" (Lucas 24:36-43).

Se pueden sentar.

En el verso 39, el Cristo resucitado les dijo que vieran Sus manos y Sus pies. Luego les dijo:

"Palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo. Y diciendo esto les mostró las manos y los pies" (Lucas 24:39-40).

¿Qué podría ser más claro? Él no es un espíritu. Después de que Él resucitó de los muertos, dijo: "Un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo". Entonces, para probar que Él no era un espíritu, Él comió.

"Entonces le dieron parte de un pez asado, y un panal de miel. Y él lo tomó, y comió delante de ellos" (Lucas 24:36-43).

Así que, después de que Él resucitó de los muertos, Jesús aún tenía las marcas de su crucifixión en Sus manos y la herida de la lanza en Su costado. Él no era un espíritu. Él claramente dijo que Él no era un espíritu. Él dijo claramente que tenía un cuerpo de "carne y huesos". Luego, para probar esto, el Cristo resucitado comió pescado y miel delante de los Discípulos. Así que está perfectamente claro en Juan 20:24-29 y en Lucas 24:36-43, que el Cristo resucitado tenía un cuerpo físico con llagas de clavos en su mano y de una lanza en Su costado.

Ahora, mira un poco más allá en el mismo capítulo, en Lucas 24:50-51. Leamos estos versos de pie y en voz alta.

"Y los sacó fuera hasta Betania, y alzando sus manos los bendijo. Y aconteció que bendiciéndolos, se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo" (Lucas 24:50-51).

Se pueden sentar. Esto es muy claro. El mismo Cristo resucitado de "carne y huesos", que les mostró Sus manos y la marca de la lanza, y quien dijo que Él no era espíritu, y lo probó al comer delante de ellos - este mismo Cristo resucitado

"se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo" (Lucas 24:51).

Ahora escucha a ese predicador otra vez. ¿Está él correcto tocante a Jesús? Escucha lo que el dijo:

Algunos piensan que Jesús está en el Cielo con un cuerpo físico, con las huellas de clavos en Sus manos y de la lanza en Su costado...

Bueno, ¿qué fue lo que leímos la Biblia? Recuerda, no apelamos a la razón humana, sino a las Escrituras. Las Escrituras claramente enseñan que un Jesús físico, con las marcas físicas de Su pasión presentes en Su cuerpo, se alzó al Cielo en la Ascensión. Un lector sin prejuicios tiene que admitir que estos versos muestran que el predicador está incorrecto. Cristo subió al Cielo con las marcas de la pasión aún visibles en Su cuerpo.

Pero ¿dónde está Cristo ahora mismo? Ya hemos visto que

"se separó de ellos, y fue llevado arriba al cielo" (Lucas 24:51).

En Los Hechos 1:11 los ángeles llamaron al Cristo ascendido: "Este mismo Jesús". Así que nunca debemos pensar que hay más que un Jesús - un Cristo físico y un Cristo-espiritu. ¡Oh, no! Ese esl el Cristo de los cultos, ese es el Cristo del movimiento de la nueva edad y del Hinduismo. El "Cristo-espíritu" de estas religiones falsas es un Cristo "Gnóstico". Los Gnósticos eran una religión del primer siglo que decía que Cristo no resucitó físicamente de los muertos. Pero los Cristianos creyentes-Biblicos deben rechazar este Cristo Gnóstico. No, el Cristo de la Biblia es el mismo a través de toda la Escritura. Él es "este mismo Jesús". Desde su encarnación y nacimiento hasta el momento que Él regrese en la segunda Venida, Él siempre es "este mismo Jesús" (Hechos 1:11). La Biblia dice: "Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y siempre" (Hebreos 13:8).

Entonces, este predicador dijo:

No hay un Jesús físico sentado en una silla literal o en un trono en el Cielo, a la diestra de Dios, quien también está sentado en un trono literal físico.

Nota que él usa la palabra "literal" dos veces. Él también dice que no hay un Jesús "físico". Y luego dice que no hay un trono "literal". Parece que no le gustan las palabras "físico" ni "literal". Eso siempre me molestaba cuando asistía al seminario liberal en los setentas. Yo siempre me preguntaba cómo sabían estos maestros que estas cosas no eran "literales" ni "físicas". ¿Cómo sabían eso? Todo lo que yo sabía por seguro era lo que leía en la Biblia. ¡Se veía muy "literal" y muy "físico" para mí! Así que decidí apegarme a las claras palabras de la Biblia - y dejar que ellos se vayan a los cultos, los de la nueva de edad y los Hindues. Las claras palabras de la Biblia eran lo suficientemente buenas para mi en aquel entonces - y aun lo son el día de hoy.

Aquel predicador dijo:

No hay un Jesús físico sentado en una silla literal o en un trono en el Cielo, en algun lugar a la diestra de Dios...

Mira a Marcos 14:62-65 para ver si él está en lo correcto. Leamos estos cuatro versos de pie y en voz alta.

"Y Jesús le dijo: Yo soy; y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote, rasgando su vestidura, dijo: ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oido la blasfemia; ¿qué os parece? Y todos ellos le condenaron, declarándole ser digno de muerte. Y algunos comenzaron a escupirle, y a cubrirle el rostro y a darle de puñetazos, y a decirle: Profetiza. Y los alguaciles le daban de bofetadas" (Marcos 14:62-65).

Se pueden sentar.

¿Por qué azotaron a Jesús? ¿Por qué le escupieron y le dijeron que Él era "reo de muerte"? Porque Él dijo que ellos le verían "sentado a la diestra del poder de Dios". ¡Esa es una de las razones principales por las que lo querían crucificar! Lo azotaron y clamaron "crucificale" porque Él dijo que se iba a sentar ¡en un trono en el Cielo! Este predicador nos dice que Él realmente no se sentó en un trono. ¿No ha leído él la Biblia? ¡Esa es la razón principal por la que lo crucificaron!

Ahora mira a Marcos 16:19. Aquí hay una descripción clara de los hechos.

"Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios" (Marcos 16:19).

Palabras claras. Palabras simples. Palabras claras. Ahora voltea a Romanos 8:34.

"¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; mas aun el que también resucitó, el que además está a la diestra de Dios" (Romanos 8:34).

Está a través de todo el Nuevo Testamento. Por ejemplo, Colosenses 3:1.

"Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios" (Colosenses 3:1).

Así la Biblia nos dice repetidamente que este predicador está incorrecto. Él parece decirnos que creamos en un Cristo-espíritu. Pero ese es "Otro Jesús", no el Jesús verdadero. El Jesús verdadero resucitó físicamente de entre los muertos, carne y huesos, con las huellas de los clavos en Sus manos y la herida de la lanza en Su costado. El verdadero Jesús comió pescado y miel delante de los Discípulos y luego ascendió físicamente al Cielo. El verdadero Jesús está sentado a la diestra de Dios - arriba en el Cielo. Ahora, quizá eso no te gusta, pero es lo que la Biblia enseña. Y yo no tengo otra fuente de revelación aparte de la Biblia. La Biblia lo dice. Yo lo creo. Eso lo fija.

¿Pero cómo lo explico? No lo hago. Solamente lo predico. Yo no creo que la mente humana lo pueda explicar. Hay ciertas cosas que son misterio, más allá de la razón humana. La resurrección, la ascención y la intercesión están entre estas cosas - más allá de la capacidad de la mente humana.

"Ahora vemos por espejo, oscuramente" (I Corintios 13:12).

Cuando llegamos al cementerio, el Dr. Waldrip y yo caminamos hacia la parte trasera de la carrosa fúnebre. Yo le pedí al director que alzara la orilla de la tapadera del ataúd. Ví la parte de arriba de la cabeza de mi madre. Yo me quería asegurar de que ella estaba allí. Ahora suena extraño, pero en aquel entonces pareció importante. Luego él bajó la tapadera. Caminamos hacia el sepulcro delante del ataúd. Vimos el ataúd ser bajado a la tierra. Vimos como echaron la tierra en el hoyo. Luego nos fuimos.

¿Cómo puedo explicar que el cuerpo de mi madre resucitará de los muertos? No lo explico. Solamente lo predico. La Biblia lo dice. Yo lo creo. Eso lo fija.

¿Cómo puedo saber que el cuerpo de mi madre resucitará de los muertos? Lo sé porque la Biblia dice que el cuerpo de Jesús resucitó de los muertos. Y Él dijo

"Porque yo vivo, vosotros también viviréis" (Juan 14:19).

Nosotros no lo entendemos todo.

"Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido" (I Corintios 13:12).

Ven a Cristo. Descansa en Él. Él te lavará con Su Sangre y te vestirá de Su justicia. Entonces estarás listo para encontrate con Él en el Cielo.

Y Lo miraremos, Lo miraremos,
¡Cara a cara en toda Su gloria!
Lo miraremos, Lo miraremos,
Cara a cara, nuestro Salvador.
    (Traducción de "Lo Miraremos" por Dottie Rambo, 1934 -).

(FIN DEL SERMÓN)

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Romanos 8:31-34.

El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:

("Lo Miraremos" por Dottie Rambo, 1934 -).

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