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EL SALVADOR SUFRIENDO -
EN LA ETERNIDAD Y EN EL TIEMPO

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en la mañana del Día del Señor, 23 de Enero de 2005
en el Tabernáculo Bautista de Los Angeles

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:4-5).


Tocante al sufrimiento de Cristo en Isaías 53, Martín Lutero el gran Reformador Protestante dijo:

Estos asuntos son descritos tan claramente que ninguno de los evangelistas [del Nuevo Testamento] con la excepción de Juan, dan mejor presentación. Los primeros tres evangelistas solamente dan los puros hechos [de Su crucifixión]. Isaías predice los hechos, la causa, el fruto, y el uso. "Herido fue". Esto también lo escribió Mateo, pero Isaías muestra la razón por la que Él sufrió: porque nosotros habíamos pecado y eramos incapáces de librarnos a nosotros mismos del pecado, de la muerte y del poder del diablo…Es realmente maravilloso que Isaías haya tenido tanta luz, y que pudiese predecir el [sufrimiento] de Cristo tan clara y apropiadamente, aún más que los evangelistas, con la excepción de Pablo… De otro modo, en toda la Escritura escasamente hay un pasaje igual a este quincuagésimo tercer capítulo de Isaías (Traducción de Martin Lutero, What Luther Says, Concordia Publishing House, re-impresión de 1994, p. 1147).

Yo estoy de acuerdo con Lutero y con el Dr. Henry M. Morris, quien dijo que el quincuagésimo tercer capítulo de Isaías es "la más completa y la más clara presentación de la muerte de sustitución de Cristo en la Biblia" (Henry M. Morris, Ph.D., The Defender's Study Bible, Word Publishing, 1995, nota sobre Isaías 52:13). Este es el más grande capítulo en la Biblia acerca del sufrimiento vicario de Cristo por nuestros pecados. En este sermón haré tres preguntas acerca del sufrimiento de Cristo, y les daré respuesta de este capítulo.

I. Primero, ¿por qué Isaías escribió en tiempo pasado cuando habló acerca
del sufrimiento de Cristo en el futuro?

El quincuagésimo tercer capítulo de Isaías fue escrito setecientos años antes de que Cristo viniese a sufrir por nuestros pecados. Sin embargo está escrito en el tiempo pasado, "ciertamente llevó él nuestras enfermedades, él herido fue por nuestras rebeliones; molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él."

La manera de explicar esto se da en Apocalipsis 13:8, donde leemos del "Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo" (Apocalipsis 13:8). Cristo fue "designado a ser la propiciación por el pecado, y predestinado, desde antes de la fundación del mundo, para redimir a su pueblo por su sangre" (John Gill, D.D., An Exposition of the New Testament, The Baptist Standard Bearer, re-impresión de 1989, tomo III, p. 793). En el propósito de Dios, Cristo estaba destinado, asignado antes del tiempo, a sufrir por el pecado del hombre, y es así "que fue inmolado desde el principio del mundo" en el propósito y decreto de Dios. La Biblia habla de esto cuando dice:

"El Señor, que hace conocer todo esto desde tiempos antiguos" (Hechos 15:18).

Desde el principio del mundo Dios predestinó a Cristo a morir por el pecado del hombre. Es por eso que la Biblia habla de

"…con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros" (I Pedro 1:19-20).

Podemos decir que el decreto de Dios era igual que el hecho consumado. Cuando Dios decretó el sufrimiento de Cristo por nuestro pecado, fue como dado por hecho. Cristo fue inmolado en el decreto de Dios desde la fundación del mundo, "pero manifestado en los postreros tiempos" (I Pedro 1:20). Dios vive afuera del tiempo y del espacio. Él ve el fin desde el principio. Por lo tanto, Isaías estuvo perfectamente correcto al decir:

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores…él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:4-5).

II. Segundo, ¿cuándo comenzó Cristo a cargar nuestros pecados en el tiempo
y en el espacio?

Lo que Dios había "destinado desde antes de la fundación del mundo…manifestado" en la vida de Cristo en la tierra, en el tiempo y en el espacio (I Pedro 1:20). Isaías dijo:

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores" (Isaías 53:4).

"Mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros"
      (Isaías 53:6).

En el tiempo y en el espacio, "manifestado en los postreros tiempos", Cristo "cargó en él" el pecado de todos nosotros en el Huerto de Getsemaní, la noche antes de ser crucificado (I Pedro 1:20; Isaías 53:6).

Allí, en la oscuridad del Huerto de Getsemaní los pecados de la humanidad fueron cargados sobre Cristo. "Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:6). Se nos dice que "llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero" (I Pedro 2:24). Pero los pecados ya habían sido puestos "en su cuerpo" la noche anterior. No es sorpresa que muy de noche, en el Huerto de Getsemaní, Cristo dijo: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38).

"Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra"
      (Lucas 22:44).

De esa manera, Cristo se hizo el portador de tu pecado en el Huerto de Getsemaní, antes de ser arrestado.

Es importante que veamos ambos, el sufrimiento de Cristo profeticamente, desde la fundación del mundo, y en la experiencia en el Huerto de Getsemaní, antes de ser crucificado. Creo que es importante hacer esto, si no podrías absorberte tanto en Su azote y crucifixón del día siguiente que perderías de vista su verdadero significado. Tú puedes sentir lástima o repugnancia, o una mezcla de las dos, y perder de vista el significado de Su sufrimiento, y olvidar la peor parte de Su pasión.

Así que lo vemos profeticamente en Isaías 53. Afuera del tiempo y del espacio, vemos que "llevó él nuestras enfermedades…mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros" (Isaías 53:4, 6). Luego lo vemos cuando ora en el Huerto de Getsemaní, antes de que lo arresten y lo azoten y lo claven a la Cruz. Y aquí en Getsemaní, la noche antes de todo eso, lo vemos sudando sangre, y lo oímos decir: "Mi alma está muy triste, hasta la muerte" (Mateo 26:38). Vemos que aquí en el Huerto, antes de ser arrestado y torturado por el hombre, Él ya está sufriendo como el portador de nuestro pecado. Esto debería moverte de la lástima y la repugnancia, hacia el asombro y el agradecimiento. No estoy presentando alguna "nueva" teología. La expiación completa fue hecha sobre la Cruz. Simplemente estoy señalando que Cristo se hizo el portador del pecado la noche anterior. El Dr. John R. Rice dijo: "Nadie puede conocer los sufrimientos infinitos de Cristo en el Huerto de Getsemaní…" (traducción de John R. Rice, D.D., The Gospel According to Matthew, La Espada del Señor, 1980, p. 443).

¿Te pusiste alguna vez a pensar por qué hay dos muy distintas reacciones a la pasión de Cristo? A algunas personas les repugna la sangre. Otros piensan que es bella, como una pintura de aceite. Unos ven fealdad. Otros ven belleza. ¿Por qué son las reacciones tan distintas? Yo creo que la respuesta yace en el corazón del que la mira. Si el corazón no está consciente de las razones por el sufrimiento de Cristo, entonces le parecerá tan fea y cruel como una corrida de toros. Lo mejor que podemos esperar es que tal persona tenga lástima de Cristo, tal como la tendría por el animal herido, moribundo en ese estadio. Pero aún sentir lástima sería la reacción incorrecta. Ciertamente la repugnancia está mal - pero también lo es la lástima. La reacción correcta es asombro, amor y adoración. Pero esto solamente le puede llegar a una persona por la iluminación de Dios.

Cuando vemos el sufrimiento de Cristo profeticamente, desde antes de la fundación del mundo, y desde el Huerto de Getsemaní, vemos que la razón del sufrimiento de Cristo fue para nuestra redención del pecado y de sus consecuencias. Joseph Hart en su famoso himno sobre el sufrimiento de Cristo en el Huerto de Getsemaní esa noche, antes de ser arrestado, dijo:

Sufriendo al Hijo de Dios ved,
¡Sudando sangre está él!
¡Divino, y profundo amor!
¡ Jesús, tu amor cuán grande fue!
    ("Tus Sufrimientos Desconocidos", traducción libre de
       "Thine Unknown Sufferings", por Joseph Hart, 1712-1768).

III. Tercero, ¿qué hizo Cristo para salvarnos?

Por favor vea Isaías 53:5. Leámos este verso de pie y en voz alta.

"Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:5).

Se pueden sentar. "Por su llaga [literalmente 'azotes'] fuimos nosotros curados". ¿Curados de qué? Curados de la enfermedad del pecado, y de la muerte, la consecuencia de la enfermedad del pecado. Tú eres curado por dentro cuando naces de nuevo, y la imagen de Dios es restaurada en tu corazón. Tú eres curado por fuera cuando la Sangre de Cristo limpia tus pecados del récord de Dios. Tú eres curado en posición cuando eres trasladado de la oscuridad hacia la luz. Tú eres curado en experiencia cuando te alzas a andar en nueva vida. Todas estas curaciones - por dentro, por fuera, en posición y en experiencia - todas estas curaciones proceden del sufrimiento de Cristo y Su resurrección de entre los muertos.

Si pudieras entender la ira de Dios hacia el pecado, verías por qué Cristo tuvo que sufrir en tu lugar. Si el Espíritu Santo te convence de pecado, entonces comenzarás a pensar acerca de la justa ira de Dios hacia tu pecado. Si pudieses decir: "Mi pecado está siempre delante de mí", entonces comenzarías a entender la importancia de la pasión de Cristo (Salmo 51:3). Pero si sigues como estás el sufrimiento y la muerte de Cristo no te parecerán más importantes que una historia de horror.

Mira, un gran maremoto inundó Indonesia, Tailandia, otras partes del sudeste de Asia y la costa de India. Ya lleva semanas en los noticieros. Miles de personas murieron. Hubo retratos de sus cadáveres en los periódicos y en la televisión. Pero esto no te ha afectado. Quizá hayas sentido lástima por ellos. Quizá te dió asco. Pero no ha tenido efecto alguno en tu vida. No te ha tocado personalmente.

Pero, ¿qué si hubieses estado allí, en una de las islas en la costa de Indonesia? ¿Qué si hubieses visto una gran ola de maremoto de sesenta pies de altura cayendote encima? ¡Te aseguro que eso sí hubiese tenido un gran efecto sobre tí! Y si alguien milagrosamente te hubiese salvado de la monstruosa ola, tú considerarías a esa persona de gran importancia, y no la olvidarías por el resto de tu vida.

Y es así con Cristo. Si tú ves la monstruosa ola del juicio y te das cuenta del terrible peligro de tu pecado, pensarías muy favorablemente de Cristo. Tendrías entonces gran respeto por Su sufrimiento, que te salvó, y por Su Sangre, que te limpió. Entonces dirías con Isaías:

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:4-5).

Si te gustaría hablar conmigo acerca de la salvación en Cristo, por favor vete a la parte trasera del cuarto ahora. El Dr. Cagan te llevará a mi oficina, donde podremos hablar en privado sobre Cristo.


(FIN DEL SERMÓN)

La Escritura Leída por el Dr. Kreighton L. Chan Antes del Sermón: Isaías 53:3-6.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:

"Tus Sufrimientos Desconocidos"
   (traducido de "Thine Unknown Sufferings" por Joseph Hart, 1712-1768),
        cantado a la melodía de "Es Media Noche y en Los Olivos"

EL BOSQUEJO DE

EL SALVADOR SUFRIENDO -
EN LA ETERNIDAD Y EN EL TIEMPO

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

 

"Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados" (Isaías 53:4-5).

I.   ¿Por qué Isaías escribió en tiempo pasado cuando habló acerca
del sufrimiento de Cristo en el futuro? Apocalipsis 13:8;
Hechos 15:18; I Pedro 1:19-20.

II.  ¿Cuándo comenzó Cristo a cargar nuestros pecados en el tiempo
y en el espacio? I Pedro 1:20; Isaías 53:4,6; I Pedro 2:24;
Mateo 26:38; Lucas 22:44.

III. ¿Qué hizo Cristo para salvarnos? Isaías 53:5; Salmo 51:3.

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