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DONDE DIOS TRAE A LOS PECADORES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Mañana del Día del Señor, 12 de Enero, 2014


Recibí un correo electrónico de un muy respetado profesor de la Historia de la Iglesia en un famoso instituto Bíblico la semana pasada. Él dijo: “Me gustó escuchar su sermón, ‘Navidad en el ciberespacio!’ [‘Christmas in Cyberspace!’] No hace mucho tiempo, compré un abastecimiento de copias nuevas y usadas [de Amazon] de [su libro] Un Puritano Habla a Nuestra Nación Moribunda. Yo se los doy a los pastores e insto a que lo lean”.

¡Ese fue un cumplido muy grande de un hombre que, por más de cuarenta años, ha enseñado la historia de la Cristiandad a estudiantes para el ministerio!

Amigos, este es un sitio de la red muy único. Estos sermones son dados en 28 idiomas a más de 170 naciones del mundo. ¿Sabías que un tercio completo del mundo no tiene un solo misionero de los Estados Unidos? ¡Ellos no pueden entrar en más de 1/3 del mundo! ¡Pero el Internet entra en todas partes – hasta a la China Comunista, Cuba, Afganistán, e Irán! Estos sermones van a todas partes. Y los predicadores nativos en esos países cerrados imprimen mis sermones en sus propios idiomas, y los predican a su gente. Ellos tienen pocas herramientas con qué preparar sermones. Ellos usan mis sermones y son grandemente bendecidos al hacerlo. ¿Podrías comenzar a enviarnos $25.00 o $50.00 cada mes para que podamos añadir más idiomas? Escucha al final de este sermón, cuando yo regrese y oirás cómo enviar una donación mensual para que podemos añadir más idiomas!

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Martin Lutero estuvo de acuerdo con la Biblia King James [en Inglés] que el verbo Hebreo “mâshak” significa “traer” o “halar”. Los traductores de la NASV dan esta palabra Hebrea como “tiraron” en Jeremías 38:13. Podríamos traducir el versículo así:

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

¡Dios te ama, por lo tanto te trae [hala]!

“Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas (o lazos) de amor” (Oseas 11:4).

Estos versículos se refieren a Dios “trayendo” a Israel antiguo fuera de Egipto y hacia adentro de la tierra prometida. Ellos nos muestran cómo Dios trae a los pecadores afuera de una vida de pecado – a adentro de la salvación en Jesucristo!

Está muy claro de estos versículos en Oseas 11:4 y Jeremías 31:3 que Dios “hala” a los pecadores a algún lado, para salvarlos. Pero estos versículos en Jeremías y Oseas solamente implican hacia a donde Él te hala. En otras partes en la Biblia, se nos dice explícitamente a donde Dios nos trae, cuando Él nos salva por Su gracia.

I. Primero, Dios te trae a adentro a la iglesia local.

Entré en la iglesia cuando era un adolescente, porque alguien me trajo. He leído una encuesta reciente que mostró que el 82 % de todas las personas que vienen del mundo perdido a la iglesia lo hacen porque son traídos por un amigo. Sólo un pequeño porcentaje de la cantidad restante viene a la iglesia por leer algún anuncio impreso o tratado. Y esa es la forma en que yo llegué a la iglesia. Alguien me llevó a la iglesia y siguió llevándome. Un diácono en la iglesia llamado Mr. Bean vino a visitarme cuando me falté. Él me animó a volver. Puedo ver Mr. Bean y su esposa de pie en la puerta principal de la casa de mi tía Myrtle ahora, en mi memoria. Gracias a Dios por este hombre mayor y su esposa. Estaba bien vestido con un traje azul oscuro y corbata, y ella tenía un sombrero, estaba muy bien vestida, de la manera en que las mujeres se vestían para la iglesia cuando eran más civilizados. Y vinieron a visitar a un chico de quince años de edad, para asegurarse de que regresé a la iglesia. Nunca los olvidaré mientras yo viva. ¡Gracias a Dios por ese viejo diácono y su esposa!

Dios usó a gente como el Sr. y la Sra. Bean para traerme a la iglesia. El Dr. y la Sra. McGowan me llevaron a la iglesia con sus hijos cuando yo era un jovencito. Yo no me volví Cristiano sino hasta los veinte años de edad, pero fui traído a la iglesia por la obra del Dr. y la Sra. McGowan. Yo fui traído de regreso a la iglesia por una visita del Sr. y la Sra. Bean. La Biblia dice:

“Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47).

Otra vez, la Biblia dice:

“Así que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día” (Hechos 16:5).

Es en la iglesia donde tú oyes el evangelio de Jesús y eres salvo. Y 82% de todos los que vienen a una iglesia como esta, donde el evangelio es predicado, son traídos allí por alguien. ¡Así, está claro, de esta cuenta, y de la Biblia, que Dios casi siempre usa a la gente para traerte a la iglesia!

Entonces, en la iglesia, el evangelio es predicado. Pablo le dijo a la gente de iglesia que vivía en la ciudad de Corinto:

“Además os declaro, hermanos, el evangelio que os he predicado…Porque primeramente os he enseñado lo que asimismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las Escrituras” (I Corintios 15:1-4).

Pablo le recordaba a la gente en aquella iglesia que él les había “predicado” a ellos el evangelio de la muerte y resurrección de Jesús por los pecados de ellos.

Hay muchas iglesias liberales que rechazan la Biblia hoy en día – y muchos cultos y religiones falsas. ¿Cómo puedes saber cuál es la correcta? ¡La respuesta es simple: te dicen cómo ser salvo de la pena del pecado por la muerte de Cristo en la Cruz! ¿Lo repiten una y otra vez en todos sus sermones? En cada servicio, nosotros en esta iglesia te decimos cómo ser salvo. Esta es una iglesia que predica el evangelio, al igual que las iglesias de las que se habla en el Nuevo Testamento, en los tiempos Bíblicos.

¡Dios me ha puesto a mi aquí para predicarte cómo ser salvo por Jesucristo! Dios puso a Pablo en la iglesia en Corintios a “[declarar…el evangelio que os he predicado” (I Corintios 15:1). Y Dios me puso en esta iglesia para hacer la misma cosa – a predicarte y decirte cómo puedes ser salvo del pecado por creer en Jesús.

Otra razón por la que Dios te hala adentro a la iglesia local es para que puedas ser exhortado y animado:

“No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

Algunas personas dicen que puedes ser Cristiano sin ir a la iglesia. Pero están equivocados. Tú no oirás el evangelio predicado en un modo que convierte a menos que estés en la iglesia. No serás exhortado y animado en la vida Cristiana si no estás en la iglesia. La Biblia habla de “la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” (I Timoteo 3:15). Dios ha puesto la verdad en la iglesia del Nuevo Testamento – así que tienes que estar en la iglesia todos los Domingos para hallar la verdad, para volverte un verdadero Cristiano, y aprender cómo vivir la vida Cristiana.

Yo no aprendí cómo vivir la vida Cristiana en una escuela. Yo soy graduado de dos universidades y tres seminarios teológicos. Pero no aprendí cómo vivir la vida Cristiana en ninguno de ellos. Virtualmente todo lo que yo sé sobre la oración, la predicación, y vivir la vida Cristiana lo aprendí en mi iglesia local, de mi pastor y otros líderes Cristianos en esa iglesia. ¡Yo le agradezco a Dios que tuve un fiel pastor Chino que me enseñó cómo vivir la vida Cristiana! Su nombre era Dr. Timothy Lin. Yo fui a su cumpleaños noventa. ¡Yo prediqué un sermón en su funeral! Mi pastor me enseñó la mayoría de lo que yo sé, y le doy gracias a Dios por él. Dios dijo:

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Dios te ha traído a esta iglesia esta mañana. Yo espero que tengas suficiente sensatez para quedarte, como lo hice yo cuando era joven. ¡Quédate aquí y sé salvo! ¡Quédate aquí y aprende la Biblia! ¡Quédate aquí y aprende cómo vivir la vida Cristiana!

Un joven venía a nuestra iglesia todos los Domingos. Estaba escuchándome predicar e iba en camino a un estado despertado. Luego una amiga le dijo palabras así: “Una iglesia es igual de buena que la otra. Ven conmigo a mi iglesia el próximo Domingo”. Él le escuchó a ella ese Domingo. Él no estuvo aquí, donde debería haber estado. Él fue en vez con ella a una iglesia que no predicaba el evangelio. Luego lo vi unas cuantas noches después. ¿Sabes qué? Él perdió todo el despertamiento que había tenido. Estaba tan dormido en pecado como antes de venir aquí. ¿Sabes por qué? ¡Porque en la iglesia de su amiga no predican nada para convertirte – por eso! Satanás habló por la boca de esa chica cuando le dijo: “¡Una iglesia es igual de buena que la otra. Ven conmigo a mi iglesia!”

Dios estaba trayendo a ese joven a nuestra iglesia, pero Satanás lo haló para otro lado – afuera de la iglesia – para oír un falso evangelio de salvación por obras humanas – en vez de un mensaje Protestante, Bíblico, puro de salvación por medio de la fe en Jesús solo. Dios dijo:

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te (halé con) mi misericordia” (Jeremías 31:3).

No resistas a Dios cuando Él te trae a esta iglesia. Sigue viniendo con nosotros a oír el verdadero evangelio y ser salvo. No resistas o te rebeles contra Dios mientras Él busca traerte de nuevo aquí. No dejes que Satanás use a alguna persona, algún amigo o pariente, para halarte fuera de esta iglesia, que es “columna y baluarte de la verdad” (I Timoteo 3:15).

La Biblia dice: “Así también éstos resisten a la verdad (II Timoteo 3:8). Si esa gente podía resistir la verdad, también tú. Esteban dijo: “Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo” (Hechos 7:51). Si esa gente de la que él habló podía resistir el traer de Dios, también tú. Ese es un tema que no es totalmente comprendido. Así que solo tomo la Biblia por lo que dice. Lutero dijo que tenemos el poder de decir “no”, pero no el poder de decir “sí”. Hay tres o cuatro jóvenes que han sido criados en esta iglesia que resisten el traer de Dios semana tras semana. Ellos vienen a esta iglesia, pero aun resisten a Dios.

Y tú, también, puedes resistir a Dios mientras Él te trae a esta iglesia. Cuando uno de los diáconos o líderes de nuestra iglesia te llama por teléfono, puedes decir: “No voy a regresar”. O peor, puedes poner a tu madre o a otro familiar en el teléfono y mentir de tu parte, diciendo que no estás allí. De este modo tú puedes resistir a Dios y rehusar volver a esta iglesia y oír cómo ser salvo. Dios dijo:

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te (halé con) mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Si resistes y te rebelas contra el traer de Dios, y no vuelves, probablemente jamás serás salvo. Tú probablemente jamás te volverás un Cristiano verdadero.

II. Segundo, Dios te trae a Jesucristo.

Él te trae del todo a Jesús y te salva.

“Con cuerdas humanas los atraje (o halé), con cuerdas (o lazos) de amor” (Oseas 11:4).

El acto de creer en Jesús es extremadamente simple, pero toma un gran milagro de gracia para que te suceda a ti. Tú tienes que ser “halado” a Jesús o no creerás en Él, aunque parezca ridículamente fácil hacerlo.

Jesús dijo: “Creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Eso es lo que significa creer en Jesús. Tú solo cree en Él de la misma manera que ya crees en Dios. Y el mismo simple creer que ya tienes en Dios, cuando tú creas de la misma manera en Jesús el Hijo de Dios, es todo lo que se necesita para que seas salvo. La Biblia dice: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Yo quiero que creas en Jesús del mismo modo que crees en Dios. “Creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1).

Parece ridículamente fácil, casi risible de fácil, ¿verdad? Y sin embargo casi toda la gente perdida no puede ser persuadida a hacerlo. Ellos tropezarán 100% del tiempo. Los predicadores que le hacen preguntas simples a aquellos que vienen para salvación, predicadores que hacen preguntas simples a ellos y luego escuchan sus respuestas – esos predicadores verán que tengo razón. ¡El presidente de una universidad Bíblica famosa recientemente me dijo que él piensa que solo como uno de 100 de los que hacen profesiones son salvos!

Alguien dijo: “Lo haces muy complicado”. Lo que esta persona quiso decir fue que aquellos “decisionistas” aceptan cualquier cosa como una experiencia de salvación. El tal-llamado “convertido” puede creer cualquier cosa que quiera, y el predicador lo aceptará y lo llamará “salvo”. Pero Dios no aceptará cualquier cosa. Dios insiste que tú hagas una cosa: tienes que creer en Jesús (Hechos 16:31). Si tú haces cualquier otra cosa, tú no serás salvo. Así, los predicadores sabios escucharán para ver si la gente ha hecho la única cosa necesaria. Y los predicadores que no tienen ese sentido protestarán cuando insistimos, “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). A menudo ciertos predicadores necios protestan porque ellos mismos no han hecho la cosa necesaria – y así, ellos mismos están perdidos.

¡Oh, parece tan simple creer en Jesús! Jesús dijo: “Creéis en Dios, creed también en mí” (Juan 14:1). Y sin embargo millones que creen que están salvos no han hecho esto. Ellos no han creído “en el Señor Jesucristo”. Ellos han hecho otra cosa y todavía están perdidos (e.g. Mateo 7:21-23).

Toma la gracia de Dios traer a alguien a Jesús en fe simple. Dios trae a gente a Jesús por el evangelio. La Biblia dice:

“Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38).

Si retrocedes o te echas atrás cuando Dios te está trayendo a Jesús, Dios tarde o temprano te entregará, y entonces será demasiado tarde para que seas salvo. Ese es el pecado imperdonable. Jesús dijo:

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44).

¿Qué significa “venir” a Él? Significa “creer” en Él. Tres versículos después, Jesús dijo:

“El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6:47).

Pero no puedes creer en Jesús a menos que Dios te esté trayendo (cf. Juan 6:44).

La fe simple en Jesús no es posible sin el traer de Dios.

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Dios te ama mucho y tanto que Él te ha traído a la iglesia. Tú has sido traído aquí, ya sea porque Dios planeó que nacieras aquí, así que tu madre te trajo aquí en su vientre. O bien, algún amigo te trajo aquí a la iglesia. Dios usa a los seres humanos para traerte hacia la iglesia. Él te trajo aquí en el vientre de tu madre, o te trajo aquí cuando una persona te llamó por teléfono y te recogió y te trajo. Sí, cada uno de nosotros, incluyéndome a mí, fue traído a la iglesia por Dios.

Pero ahora Dios te está trayendo a Jesús, para la salvación por la simple confianza en él. “Y si retrocediere [dice Dios], no agradará a mi alma” (Hebreos 10:38). Debes confiar en Jesús ahora, mientras que Dios te está trayendo. ¡Pronto será demasiado tarde! ¡Oh, cree en Jesús ahora – mientras que Dios te está trayendo!

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

III. Pero, terceramente, Dios te trae al Cielo.

Dios primero te trae a la iglesia local. Segundamente, Dios te trae a Jesucristo, Su Hijo. Pero, terceramente, Dios te trae arriba al Cielo. ¡Si eres un Cristiano verdadero Dios te llevará al Cielo! Jesús dijo:

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero”. (Juan 6:44).

El traer de Dios te trae a Jesús. ¡Este mismo traer de Dios te arrancará de la sepultura y te halará al Cielo en el Arrebatamiento! Dios te trae adentro de la iglesia. Dios te trae a Jesús. Dios te trae fuera de la sepultura y a adentro del Cielo!

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero” (Juan 6:44).

¡Oh, qué gran esperanza es esta! Nosotros creemos que Dios, quien nos ha traído hasta aquí, también nos traerá a casa del todo – al Cielo! ¡Dios nos traerá al Cielo mismo!

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

“Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor” (I Tesalonicenses 4:16-17).

“¡Arrebatados...en las nubes para recibir al Señor en el aire!” (I Tesalonicenses 4:17). ¡Arrebatados en el aire!

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

¡Arrebatados en el aire! ¡Traídos arriba a Jesús! ¡Traídos al Cielo mismo, para siempre!

“Con amor eterno te he amado; por tanto, [te traje con] mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Dios te ha traído a esta iglesia. No lo resistas. Vuelve todos los Domingos. Dios te está trayendo a Jesús. No batalles contra Él. Cree en Jesús. “Creéis en Dios, creed también en mí”. Y Dios te traerá arriba al Cielo mismo un día pronto.

¡Oh, gozo feliz! Que sin morir vayamos,
   Sin enfermedad, ni temor y sin llanto.
Arrebatados con Jesús en las nubes,
   Cuando tome a “los suyos” Jesús.
Cuanto tiempo será, Jesús hasta que cantemos
   ¡Cristo vuelve! ¡Aleluya! ¡Aleluya! Amen,
¡Aleluya! Amén.
      (“Christ Returneth” por H. L. Turner, 1878).

Si deseas hablar con nosotros sobre ser salvo, por favor deja tu asiento y ve a la parte de atrás del auditorio. Dr. Chan, por favor ore para que alguien sea convertido esta mañana. Amén.

(FIN DEL SERMÓN)
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Puedes enviar un correo electrónico a Dr. Hymers en Inglés a
rlhymersjr@sbcglobal.net – o puedes escribirle a P.O. Box 15308, Los Ángeles, CA
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La Escritura Leída por el Sr. Abel Prudhomme Antes del Sermón: Juan 6:37-44.
El Solo Cantado por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith Antes del Sermón:
“The Master Hath Come” (por Sarah Doudney, 1841-1926).


EL BOSQUEJO DE

DONDE DIOS TRAE A LOS PECADORES

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

I.   Primero, Dios te trae a adentro a la iglesia local, Hechos 2:47; 16:5;
I Corintios 15:1-4; Hebreos 10:25; I Timoteo 3:15;
II Timoteo 3:8; Hechos 7:51.

II.  Segundo, Dios te trae a Jesucristo, Oseas 11:4; Juan 14:1;
Hechos 16:31; Mateo 7:21-23; Juan 12:32; Hebreos 10:38;
Juan 6:44, 47.

III. Tercero, Dios te trae al Cielo, Juan 6:44;
I Tesalonicenses 4:16-17.