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"LA SUSTANCIA DE TODA LA TEOLOGÍA" DE SPURGEON

Predicado por el Dr. R. L. Hymers, Jr.
en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 6 de Mayo del 2018


Spurgeon solo tenía 27 años. Pero él ya era el predicador más famoso de Londres. Él predicaba a 30,000 personas todos los Domingos por la mañana. El Martes 25 de Junio de 1861, el famoso joven predicador visitó la ciudad de Swansea. Llovió ese día. Entonces le dijeron a la gente que él predicaría en dos lugares. La lluvia paró durante el día. Esa noche, el renombrado predicador habló a un gran número de personas afuera. Fue el sermón que estoy predicando esta noche con algunas adiciones. Por favor voltea a nuestro texto, Juan 6:37.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (John 6:37).

Este es un texto sobre el cual uno podría predicar mil sermones. Podríamos tomar estos dos puntos del versículo como un texto para toda la vida – y nunca agotar las grandes verdades en él.

Hoy hay muchos predicadores Calvinistas que podrían hablar bien sobre la primera mitad: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí...”

Por otro lado, hay muchos buenos predicadores Armenios que podrían predicar en la segunda mitad del texto, “y al que viene a mí, no lo echo fuera”. Pero no podrían hablar enérgicamente en la primera mitad, “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí...”

Hay personas en ambos grupos de predicadores que no pueden ver los dos lados. Miran el texto con un ojo. No verán todo lo que se puede ver si abren ambos ojos.

Ahora, esta noche, intentaré lo mejor posible hablar sobre las dos mitades del texto – y así proclamar todo lo que Jesús quería que escucháramos.

I. Primero, la base sobre la cual descansa la salvación.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

Nuestra salvación no descansa en algo que hacemos. Descansa en algo que Dios Padre hace. El Padre le da ciertas personas a Su Hijo, el Señor Jesucristo. Y el Hijo dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. Esto significa que cada uno que viene a Jesús es uno que el Padre le dio a Jesús. Y la razón por la que vienen es porque el Padre lo puso en sus corazones que vinieran. La razón por la cual una persona es salva, y otra persona se pierde, se encuentra en Dios – no en algo que el salvo hizo o dejó de hacer. No en nada que el hombre salvo sintiera, o no sintiera. Pero en algo fuera de él mismo – incluso en la gracia soberana de Dios. En el día del poder de Dios, la persona salva se ofrecerá voluntariamente a Jesús. La Biblia debe explicar este punto. La Biblia dice:

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Juan 1:12, 13).

De nuevo, la Biblia dice:

“Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).

Toda persona que está en el Cielo, está allí porque Dios la atrajo a Jesús. Y cada persona que está camino al Cielo ahora va allí porque solo Dios lo hizo para “distinguirse” de otros (I Corintios 4:7).

Todos los hombres, por naturaleza, rechazan la invitación de venir a Jesús. “Todos están bajo pecado...No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. Todos se desviaron”. (Romanos 3:9, 11, 12). La gente hace muchas excusas para no venir a Jesús. “Todos a una comenzaron a excusarse” (Lucas 14:18). Algunos dicen que no pueden venir a Jesús porque no pueden verlo. Otros dicen que no pueden venir a Jesús porque no pueden sentirlo. Aún otros intentan venir a Jesús copiando las palabras que han escuchado decir a otros. Todos hacen excusas para negarse a venir a Jesús. Pero Dios, en la gracia soberana, hace una diferencia en algunos. Dios atrae a algunos hombres y mujeres para estar dispuestos y poder venir a Jesús. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. Cada uno “se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder” (Salmo 110:3). Dios, por el poder de Su Espíritu Santo, atrae a algunas personas a Jesús. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (I Juan 4:19). Eso, mi amigo, es elección.

No lo creí por mucho tiempo. Sin embargo, siempre me pregunté cómo fui salvo. Fui llevado a una clase de Escuela Dominical en la Primera Iglesia Bautista de Huntington Park. Fuera de esa gran clase, que yo sepa soy el único que todavía está en la iglesia. Por lo que sé, soy el único que fue convertido. ¿Cómo es posible? Vengo de un fondo terrible. Se burlaron de mi por mi asistencia a la iglesia. No me dieron apoyo en absoluto. Y, sin embargo, sabía en mi corazón que no había esperanza sino en Jesús. ¿Cómo lo supe? Lee mi autobiografía, Contra Todo Temor. No hubo un rayo de esperanza para mí. Y, sin embargo, aquí estoy, sesenta años después, ¡todavía predicando la salvación! No sé de ninguna otra persona en mi clase que sea siquiera Cristiana, y ciertamente ninguna que haya pasado sesenta años predicando el Evangelio. ¿Cómo puede ser?

Mira a Dr. Cagan. Fue criado como ateo. Nadie lo ayudó. Nadie lo cuidó. Sin embargo, él es uno de los mejores Cristianos que he conocido. ¿Cómo puede ser?

Mira a la Sra. Salazar. Su esposo la golpeaba por venir a la iglesia. Sus hijos dejaron la iglesia y se volvieron inútiles para Dios. Sin embargo, la Sra. Salazar sigue caminando sola. Y, sin embargo, ella es una mujer alegre. Ella pasa su vida ayudando a los jóvenes en la iglesia. ¿Cómo puede ser?

¡Mira a Aaron Yancy! Nadie más en su familia es un buen Cristiano. Sin embargo, Aaron es uno de los mejores Cristianos que he conocido. ¿Cómo puede ser?

Mira a la Sra. Winnie Chan. Ella siempre está al fondo trabajando calladamente para Jesús. Ella trae más nombres del evangelismo que cualquier joven en la iglesia. ¿Qué la mantiene en marcha? ¿Cómo puede ser?

Mira a John Samuel Cagan. Él pasó por el gran quebrantamiento de la iglesia. Todos sus amigos se fueron. Sin embargo, John Cagan está predicando aquí todos los Domingos por la mañana. Sin embargo, John Cagan está estudiando en el seminario para ser un predicador. ¿Cómo puede ser?

Mira a la Sra. Hymers. Ella fue maravillosamente salva la primera vez que me escuchó predicar el Evangelio. Todos sus amigos abandonaron la iglesia hacia una vida de egoísmo y pecado. ¡Pero la Sra. Hymers viene a través de todo como una poderosa mujer de Dios! ¿Cómo puede ser? No conozco otra forma de explicar la conversión de estas personas y su gran fidelidad a Jesús y a la iglesia. ¡Elección es la única respuesta! Podrían decir con el patriarca Job:

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15).

El mejor Cristiano que he conocido fue el Pastor Richard Wurmbrand. Lee su historia, Torturado por Cristo. Cuando lo leas, estarás de acuerdo conmigo en que fue más grande a los ojos de Dios que Billy Graham, el Papa Juan Pablo II o cualquier otro clérigo del siglo XX. Fue torturado hasta el punto de morir durante 14 años en una prisión comunista, golpeado hasta el punto de morir, aguantó hambre casi hasta la locura. Él podría decir con el patriarca Job:

“He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” (Job 13:15).

¿Cómo puede ser si no fue la gracia soberana de Dios que lo eligió y lo que lo atrajo a Jesucristo? ¿Cómo puede ser si las palabras de Jesús no son verdaderas? Porque Jesús Mismo dijo:

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Juan 15:16).

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

II. Segundo, la salvación eterna de todos los que fueron dados a Jesús.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

Esto está eternamente establecido, y tan establecido que no puede ser alterado por el hombre o el Diablo. Incluso el gran Anticristo mismo no podrá evitar que ni siquiera uno venga a Jesús, cuyos nombres están escritos “en el libro de la vida del Cordero que fue inmolado desde el principio del mundo” (Apocalipsis 13:8). ¡Cada uno de ellos será atraído por el Espíritu Santo, y vendrá a Jesús, y será guardado por Dios a través de la preciosa Sangre de Jesús, y será llevado al Cielo con Sus ovejas, en las cimas de la gloria!

¡Escucha! “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. Ninguno de los que el Padre le dio a Jesús perecerá. Si se hubiera perdido uno, el texto debería decir “casi todos” o “todos menos uno”. Pero dice “todo” sin excepción. Si una joya se perdiera de la corona de Jesús, entonces la corona de Jesús no sería toda gloriosa. Si un miembro del cuerpo de Jesús pereciera, el cuerpo de Jesús no estaría completo.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. “Pero supongamos que no vendrán”. No puedo suponer tal cosa. Porque Jesús dice que “vendrán”. Cada uno se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder. Aunque el hombre es un agente libre, Dios puede inclinarlo, voluntariamente, a venir a Jesús. ¿Quién hizo al hombre? ¡Dios! ¿Quién hizo a Dios? ¿Levantaremos al hombre al trono soberano de Dios? ¿Quién será el maestro y se saldrá con la suya? ¿Dios o el hombre? La voluntad de Dios, que dice que “vendrán”, sabe cómo hacer que vengan.

Leemos ahora de los cientos de Musulmanes endurecidos que vienen a Jesús. Más Musulmanes están viniendo a Jesús ahora que en cualquier otro momento desde que la religión inspirada por el Diablo cegó a los hijos de Esaú. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. Hay muchos medios que Dios está usando, incluso en Irán, incluso en China, incluso en las islas del mar, incluso en las cárceles bajo el yugo de Satanás. ¡Incluso las falsas doctrinas de Finney no pueden dominar la gracia soberana de Dios Todopoderoso! ¡Esta es la doctrina de la Escritura! ¡Esta es la doctrina de Dios! Esta es la doctrina que Dios ha usado una y otra vez en el avivamiento. ¡Las drogas de los Hippies y el sexo libre no pudieron evitar que el Movimiento de Jesús arrasara a decenas de miles de hijos de Satanás al Reino de Dios! ¡Y Él puede hacerlo de nuevo! “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

Pero supongamos que hay uno de los elegidos de Dios que se ha endurecido tanto que no hay esperanza para él. ¿Entonces qué? Si es elegido ese hombre será arrestado por la gracia de Dios. Las lágrimas correrán por sus mejillas, y él estará dispuesto a venir a Jesús y será salvo. Yo estuve perdido 8 años en la salvación por obras. Si Dios pudo doblegar mi voluntad y llevarme a Jesús, ¡Él puede traer a cualquiera! No hay una alma elegida más allá del alcance de la esperanza, no hay alguien elegido a quien Dios no pueda atraer a Jesús, ¡aun desde las puertas del Infierno! Dios puede revelar Su brazo, extender Su mano, y arrancar el tizón “del incendio” (Zacarías 3:2).

III. Tercero, escucha la segunda parte del texto.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).

No hay error aquí. La persona equivocada no puede venir. Si un pecador perdido viene a Jesús, seguramente será el correcto. Alguien dice: “Supongamos que voy de la manera equivocada”. No puedes venir a Jesús de la manera equivocada. Jesús dijo: “Ninguno puede venir a mí, si no le fuere dado del Padre” (Juan 6:44, 65). Si vienes a Jesús, el poder para venir te habrá sido dado por el Padre. Si vienes a Jesús, Él no te echará fuera. No hay ninguna razón posible para que Jesús eche fuera a cualquier pecador que se acerque a él. Jesús dice:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Esa es Su invitación y Su promesa, también.

Spurgeon tenía solo 27 años. El joven predicador terminó su sermón con estas palabras:

Esto es lo que Jesucristo les dice a cada uno de ustedes – esta es la invitación del Evangelio: “Ven, ven, ven a Jesús, tal como eres”. Tú dices: “Pero necesito sentir más”. “No, ven tal como eres”. “Pero déjame ir a casa y orar”. No, no, ven a Jesús tal como eres”. Si confías en Jesús Mismo, Él te salvará. Oh, oro para que te atrevas a confiar en Él. Si alguien se opone, “Eres un pecador asqueroso”, responde: “Sí, es cierto, lo soy; pero Jesús Mismo me dijo que viniera”.

Venid pecadores viles,
   Que en quebranto os encontráis;
Jesús quiere ya salvaros,
   Compasivo y fuerte es.
Jesús puede, Jesús puede,
   Y Él quiere, no dudéis.
(Traducción libre de “Come, Ye Sinners”
      por Joseph Hart, 1712-1768).

Pecador, confía en Jesús, y si pereces confiando en Jesús, pereceré contigo. Pero eso nunca podrá ser; aquellos que confían en Jesús nunca perecerán. Ven a Jesús, y Él no te echará fuera. No trates de resolverlo. Solo confía en Él, y nunca perecerás, porque Él te ama.


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón: Juan 6:35-39
Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Come, Ye Sinners” (por Joseph Hart, 1712-1768)


EL BOSQUEJO DE

"LA SUSTANCIA DE TODA LA TEOLOGÍA" DE SPURGEON

Predicado por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera” (John 6:37).

I.    Primero, la base sobre la cual descansa la salvación, Juan 6:37a; Juan 1:12, 13; Romanos 9:16; I Corintios 4:7; Romanos 3:9, 11, 12; Lucas 14:18;
Salmo 110:3; I Juan 4:19; Job 13:15; Juan 15:16.

II.   Segundo, la salvación eterna de todos los que fueron dados a Jesús,
Juan 6:37a; Apocalipsis 13:8; Zacarías 3:2.

III.  Tercero, escucha la segunda parte del texto, Juan 6:37b; Mateo 11:28.