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RECOMPENSAS CELESTIALES POR GANAR ALMAS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Sábado, 25 de Noviembre del 2017

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:2-3).


El Dr. Edward J. Young era amigo del Dr. Timothy Lin quien fue mi pastor y maestro Chino por largo tiempo. Dr. Lin enseñaba los idiomas y estudios del Antiguo Testamento en el Departamento de graduados de la Universidad de Bob Jones antes de que se volviera mi pastor. Dr. Young era un erudito del Antiguo Testamento. Fue Maestro del Antiguo Testamento en el seminario Teológico Westminster en Filadelfia desde 1936 hasta que murió en 1968. Comentando sobre Daniel 12:3,

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:3),

el Dr. Young dijo: “Aquellos que…han sido prudentes y sabios en…apuntar a muchos al camino de justicia recibirán recompensas de sus labores en que brillarán eternamente como el resplandor del firmamento y como las estrellas…la recompensa celestial y eterna” (Edward J. Young, Ph.D., A Commentary on Daniel, The Banner of Truth Trust, reimpreso en 1977, pp. 256-257).

Esté sermón es condensado y editado de un capítulo en el libro del Dr. John R. Rice [en Inglés] “El Camino Dorado para el Exitoso Ganar de Almas Personal” The Golden Path to Successful Personal Soul Winning (John R. Rice, D.D., Sword of the Lord Publishers, 1961, pp. 297-307).

Es gran cosa ser ganador de almas en esta vida. ¡Pero hay más! El ganador de almas tiene muchas bendiciones después de la muerte, que otros no pueden tener.

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:3).

I. Primero, el ganador de almas tendrá feliz aceptación y honra de Jesús.

El Apóstol Pablo tenía una meta y ambición que controlaban su vida entera. Por eso trabajaba noche y día, “en trabajos más abundante” que cualquier otro Apóstol. Pablo anticipaba la hora cuando estaría cara a cara con Jesucristo. Él dijo: “Por tanto procuramos también, o ausentes o presentes, serle agradables. Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo…” (II Corintios 5:9-10)... ¡Oh, serle agradable a Jesús – y que el Señor Jesús sonriera y estuviera complacido y saludara a Pablo con alegría!

Era la anticipación de esa aprobación futura de Jesús que hacía a Pablo trabajar día y noche ganando almas. Ganar almas fue la cosa principal por la que trabajó Pablo en todo su ministerio. ¡Él trabajaba continuamente para ganar almas! Él le enseñaba a otros a ganar almas. Él decía: “A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos” (I Corintios 9:22).

Qué triunfante la entrada de Pablo cuando llegó al Cielo y oyó a Jesús decir: “Bien, buen siervo y fiel…entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:21). Ese será el gozo de todo fiel ganador de almas al entrar al Cielo. Pablo le dijo a los que había ganado en Tesalónica: “Porque ¿cuál es nuestra esperanza, o gozo, o corona de que me gloríe? ¿No lo sois vosotros, delante de nuestro Señor Jesucristo, en su venida? Vosotros sois nuestra gloria y gozo” (I Tesalonicenses 2:19-20).

En la Parábola de la Gran Cena, en Lucas 14:16-24, es significante que el único siervo que Jesús mencionó fue a un ganador de almas – el que forzaba a los pecadores perdidos a venir a la gran cena en el Cielo. ¡Qué gozo tendrán Jesús y Sus ganadores de almas al ver a aquellos que ganaron en la tierra en las bodas celestiales! “Seguemos hoy”. ¡Canta el coro!

¡Seguemos hoy, o perdemos la siega!
   Dios nos ha dado almas que ganar.
Salvemos, pues, amados de las llamas,
   Traigamos hoy un pecador aquí.
(Traducción libre de “So Little Time” por Dr. John R. Rice, 1895-1980).

“Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:3).

II. Segundo, el ganador de almas recibirá la recompensa más grande en el Juicio Bema.

I Corintios 3:10-15 habla del juicio de los Cristianos en el Cielo, después del rapto, en el Juicio Bema, en el juicio del tribunal de Jesús. Este no es el Último Juicio de los Muertos no Salvos. No, este es el juicio de los verdaderos Cristianos.

“Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego” (I Corintios 3:12-15).

La obra de cada Cristiano será probada. Lo que es permanente – oro, plata, y piedras preciosas – recibirán recompensa. Lo que es temporal – madera, heno, hojarasca – será quemada y destruida. Esto no se refiere a la salvación. Se refiere a las recompensas que algunos que son salvos recibirán, y que otros no recibirán.

Unas personas edificaron un edificio de iglesia bello y caro. Pero no tendrá valor eterno si no es usado para ganar más almas. A menos que aumente el número de almas ganadas, el dinero, el tiempo, y la energía invertida en él no tendrán valor en el juicio de Jesús. ¡Quémalo! ¡Quémalo! ¡Quémalo!

Otros edificaron una escuela. Ellos apoyaban la educación, la cultura, las artes, y las ciencias. Pero a menos que la escuela entrene a la gente a ganar almas, no tendrá valor en el juicio de Jesús. ¡Quémala! ¡Quémala! ¡Quémala!

Toda organización, toda obra administrativa del pastor, y los obreros de la Escuela Dominical y las secretarias, no tienen valor a menos que ganen almas perdidas. De otro modo es madera, heno, y hojarasca. ¡Quémalas! ¡Quémalas! ¡Quémalas!

Una Escuela Dominical, una iglesia, cantar canciones, la obra de una denominación, aun enseñar la Biblia a los Cristianos – todo es temporal, sin fruto y sin recompensa en el tribunal de Jesús a menos que resulte en salvar almas perdidas. ¡Quémalo! ¡Quémalo! ¡Quémalo!

I Corintios 3:15 dice: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”. Si dejas a amados ir al Infierno sin urgirlos a venir al Salvador, estarán todavía en el Infierno. Todo tu llanto no cambiará eso. Jesús quizá te perdonó, pero eso no cambia el hecho de que los amados están en el Infierno y no en el Cielo. Así que la felicidad de la recompensa del Cristiano durante el tribunal de Jesús dependerá principalmente del ganar almas. La única y sola razón porque Jesús murió en la Cruz fue para salvar almas. Aquellos Cristianos que ayudan a Jesús a hacer esa cosa principal serán recompensados más que aquellos que no ganan almas. Escucha “El Precio del Avivamiento” del Dr. Rice:

Tesoros mundanos, son vanos, se pierden,
   Se van como niebla y marchitanse;
Más almas ganadas con ruego y llanto
   Quedarán en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.

Llegando a la siega con heno, hojarasca,
   Cuan triste será en el juicio allá,
Sin nadie ganado al Señor Jesucristo
   Que mostrar en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.
(Traducción libre de “The Price of Revival” por Dr. John R. Rice, 1895-1980).

III. Tercero, el ganador de almas resplandecerá como las estrellas a perpetua eternidad.

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:2-3).

En el Cielo habrá un gran cambio de los valores humanos. Muchos de los primeros serán los últimos, y los postreros serán primeros en ese día. La persona que está dispuesta a hacer lo más importante, ganar almas, ahora para Jesús se dará cuenta que es famoso en el Cielo. Muchos desconocidos hombres o mujeres en ese día “resplandecerán como el resplandor del firmamento”. Los ganadores de almas que enseñan la justicia a la multitud resplandecerán “como las estrellas a perpetua eternidad”, ¡según la Santa Palabra de Dios!

Es mejor que cambiemos nuestra manera de pensar acerca de lo que realmente importa en la eternidad. Es mejor que pongamos nuestro corazón en cosas que no pasarán, y son de vital importancia en la eternidad.

¡Prefiero ser un simple ganador de almas y brillar como las estrellas a perpetua eternidad, que ser el hombre más rico o la persona con más honra en este mundo hoy! Los grandes hombres en la eternidad no serán los Kennedy, los Bush, los Clinton o los Obama. ¡Los grandes hombres en la eternidad serán los Whitefield, los Wesley, los Spurgeon, los Lloyd-Jones, los John R. Rice, y los ganadores de almas completamente entregados!

Qué poco sentido tiene perder el tiempo y energía en cosas que muy pronto se irán, sin recompensa permanente. ¡La persona que busca vaciar el Infierno de sus posibles habitantes, es el que va a ser grande en el mundo venidero!

¡El ganador de almas, que da su tiempo y energía y dinero y oraciones para mantener personas fuera del Infierno, es sabio! ¡Y qué bendita será su recompensa! Él resplandecerá como el resplandor del firmamento. “Los que enseñan la justicia a la multitud [resplandecerán] como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:3). No puede haber ninguna duda de que en este versículo Dios hace una promesa a los ganadores de almas que no les hace a los demás Cristianos que no ganan las almas. “Los que enseñan la justicia a la multitud [resplandecerán] como las estrellas a perpetua eternidad”.

¡Oh, cuán benditos son los ganadores de almas, y cuán eternas son sus recompensas! Qué tonto que cualquiera de nosotros pierda esas bendiciones que Dios da especialmente a Sus ganadores de almas. “Seguemos hoy”. ¡Cántala!

¡Seguemos hoy o perdemos la siega!
   Dios nos ha dado almas que ganar.
Salvemos pues amados de las llamas.
   Traigamos hoy un pecador aquí.

Si todavía no eres convertido, viniste aquí esta noche porque un ganador de almas te trajo a oír el Evangelio. Ellos trabajaron, oraron, y te hicieron venir. Así que no voy a cerrar este sermón sin decirte que Jesús fue clavado en la Cruz para pagar la pena completa por tu pecado. Y debo decirte que Jesús resucitó de entre los muertos y subió de nuevo al Cielo, donde ahora está sentado a la diestra de Dios Padre. Y tengo que decirte que Jesús te ama. No importa cuantos pecados hayas cometido, Jesús te perdonará porque Él te ama. Cristo Jesús vino al mundo a salvar a los pecadores, según dice la Biblia. Jesús te salvará cuando vengas a él. Y debo decirte que te alejes de tus pecados y vengas directamente a Jesús. Cuando vengas a Jesús, y te sometas a Él, en ese momento, serás salvo por Él para siempre, y por toda la eternidad. Amén. Por favor pónganse de pie y canten la canción número uno en el cancionero, por el Dr. John R. Rice.

Del avivamiento, el precio por almas,
   Las largas vigilias, el llanto, el dolor;
Rogando al impío a quien no conoces,
   El pago es la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.

Tesoros mundanos, son vanos, se pierden,
   Se van como niebla y marchitanse;
Más almas ganadas con ruego y llanto
   Quedarán en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.

Llegando a la siega con heno, hojarasca,
   Cuan triste será en el juicio allá,
Sin nadie ganado al Señor Jesucristo
   Que mostrar en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.

Los sabios resplandecerán como en el cielo
   ¡El día del pago, al que almas ganó!
Los que la multitud a Jesús llevaron
   Como estrellas siempre brillarán.
¡Cosecha, celestial cosecha!
   Por almas ganadas aquí.
(Traducción de “The Price of Revival” por Dr. John R. Rice, 1895-1980).


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“So Little Time” (por el Dr. John R. Rice, 1895-1980).


EL BOSQUEJO DE

RECOMPENSAS CELESTIALES POR GANAR ALMAS

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

“Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión perpetua. Los entendidos resplandecerán como el resplandor del firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a perpetua eternidad” (Daniel 12:2-3).

I.    Primero, el ganador de almas tendrá feliz aceptación y honra de
Jesús, II Corintios 5:9-10; I Corintios 9:22; Mateo 25:21;
I Tesalonicenses 2:19-20.

II.    Segundo, el ganador de almas recibirá la recompensa más grande
en el Juicio Bema, I Corintios 3:12-15.

III.  Tercero, el ganador de almas resplandecerá como las estrellas a
perpetua eternidad, Daniel 12:2-3.