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¡EL PRECIO DEL AVIVAMIENTO!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
Sábado por la Noche, Octubre 14 del 2017

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13).


En los momentos más oscuros de una vida llena de adversidad y dificultad siempre he sabido que este versículo era cierto. En lo profundo de mi alma sabía que de alguna manera superaría todas las dificultades para servir a Jesús. Debajo de mis debilidades y temores, siempre había confianza en que Dios vencería todos los obstáculos al final, que yo vería la victoria antes de morir. A veces esa confianza se hacía muy débil, pero nunca desapareció por completo. Habría renunciado al miserable fracaso “si no creyese que veré la bondad de Jehová” mientras yo estuviera aquí “en la tierra de los vivientes”.

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13).

Esa confianza fue profundamente sacudida cuando me enteré de que tenía cáncer. Los objetivos por los que me había esforzado y las esperanzas que tenía de ver a Dios moviéndose en el avivamiento estaban casi extinguidos en mi alma. Sin embargo, no podía rendirme. Dios me había entrenado a través de sesenta años de difícil ministerio para no rendirme, sin importar las dificultades que tuviera que soportar. Así que luché en la oscuridad, sintiéndome como Dylan Thomas, que dijo: “No vayas suavemente hacia la noche oscura. Lucha, lucha contra la luz que muere”.

Con esos oscuros pensamientos en mente comencé a predicar sobre avivamiento en nuestra iglesia. Con Richard Baxter ahora podía decir: “Yo predico como moribundo a hombres moribundos”. Predicaba continuamente para el avivamiento, incluso cuando el camino parecía sin esperanza, incluso cuando el Diablo atacaba, incluso cuando mi carne era débil y mi fe parpadeaba en la oscuridad. Dios me dio fuerza sobrenatural para predicar una y otra vez. En unas pocas semanas prediqué más de cuarenta sermones sobre el avivamiento. Dormí sólo tres o cuatro horas mientras luchaba con el Diablo en oración y trabajaba en sermones toda la noche – cada noche – mientras las semanas se convertían en meses y la victoria no llegaba.

Por fin hubo un giro. Lentamente. Unos veinte jóvenes fueron convertidos, algunos de ellos muy dramáticamente. Pero no pude persuadir a John Cagan para que se rindiera al ministerio, y sin él yo sabía que fracasaríamos, porque no había nadie más de su calibre para dirigir la iglesia cuando yo ya no estuviera.

Entonces hubo un cambio repentino. John se rindió a predicar. Una reunión de oración tras otra estaba llena de la presencia y poder de Dios. Un joven tras otro comenzaron a entregarse a un compromiso más profundo con el Señor. Luego el Jueves y el Viernes pasado tuvimos maravillosas reuniones de oración que se prolongaron en la noche. El Domingo pasado tuvimos verdaderamente grandes servicios con Timothy Chan predicando por la mañana y John Cagan predicando por la noche. La iglesia estaba llena de gente y celebramos el cumpleaños número sesenta de nuestro traductor Chino, Winston Song – en medio de un gran regocijo y el gozo de triunfo en ambos servicios.

No había dormido bien durante semanas. Pero me sentí como Churchill cuando supo que Japón había bombardeado Pearl Harbor, llevando a Estados Unidos a la guerra como aliado de Gran Bretaña. Churchill dijo, “Así que habíamos ganado la guerra después de todo. Esa noche dormí el sueño de los salvos y agradecidos”. Yo mismo sentí la victoria en mano, y dormí alrededor de 23 horas el Domingo por la noche, todo el lunes. ¡Me desperté abruptamente a las 5:30 el Martes por la mañana! Era realmente el sueño de los salvos y agradecidos. John Cagan se había rendido. Nuestros jóvenes estaban listos para la batalla. Teníamos una nueva visión para la iglesia. ¡Así que habíamos ganado la guerra después de todo!

Pero cuando Churchill se despertó a la mañana siguiente, se enteró de que durante la noche 25,000 soldados Japoneses habían obligado a las tropas Británicas a salir de Hong Kong y esa ciudad la había perdido el Imperio Británico. Y cuando Churchill se despertó, las fuerzas Japonesas habían superado a la Fuerza Aérea Real y estaban preparadas para tomar a Singapur con armas de AA y bombas Japonesas. La guerra continuó – y la victoria no estuvo más cerca que la noche anterior.

Ese es nuestro lote también. Tuvimos una victoria. Tuvimos un tiempo de gozo. Tuvimos un “toque” de avivamiento. ¡PERO NO HEMOS GANADO LA GUERRA! Tomará muchos meses y un compromiso mucho más profundo para hacer de nuestra iglesia un centro de avivamiento y una luz para el mundo a través de nuestro sitio de Internet y nuestro testimonio. Esa batalla sigue en frente de nosotros. Esta es una guerra monumental. ¡Una guerra por el Cristianismo vivo! ¡Una guerra por las reuniones de oración vivas, y para el ganar de almas vivo, la predicación evangelística viva, y la consagración viva a Jesucristo! ¡Esta es una guerra monumental! Una monstruosa, masiva, mortal, gigantesca guerra, contra un enemigo igualmente monstruoso, masivo y mortal. ¡Sí! ¡Estamos en guerra con el mismo Satanás!

“Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar” (Efesios 6:12-20).

¡Que el pasaje del Apóstol Pablo sea nuestro lema y nuestro llamado a las armas!

Evité que cantáramos la canción de Dr. Rice, “El Precio del Avivamiento”. Lo habíamos cantado con demasiada frecuencia durante el gran quebrantamiento de la iglesia – así que sentí que debíamos dejarlo a un lado por un tiempo. Pero ahora que hemos tenido un “toque” de avivamiento, creo que debemos cantarlo de vez en cuando. Es el número nueve en tu cancionero. Por favor, pónganse de pie y cántenlo.

Del avivamiento, el precio por almas,
   Las largas vigilias, el llanto, el dolor;
Rogando al impío a quien no conoces,
   El pago es la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Tesoros mundanos, son vanos, se pierden,
   Se van como niebla y marchitanse;
Más almas ganadas con ruego y llanto
   Quedarán en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Llegando a la siega con heno, hojarasca,
   Cuan triste será en el juicio allá,
Sin nadie ganado al Señor Jesucristo
   Que mostrar en la siega eternal.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.

Los sabios resplandecerán como en el cielo
   ¡El día del pago, al que almas ganó!
Los que la multitud a Jesús llevaron
   Como estrellas siempre brillarán.
¡Cosecha, celestial cosecha! Por almas ganadas aquí.
   (Traducción libre de “The Price of Revival” por Dr. John R. Rice, 1895-1980;
      usado con permiso de las hijas del Dr. Rice desde Octubre 1, 2011).

Se pueden sentar.

¡El avivamiento no es un fin en sí mismo! Cuando eres convertido, eres llamado a trabajar por Jesús, “Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras” (Efesios 2:10). Jesús nos redimió para ser “celoso de buenas obras” (Tito 2:14). Cuando eres avivado y lleno del Espíritu, eres avivado para hacer el trabajo de ganar almas. Jesús dijo: “Fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa” (Lucas 14:23). ¡Debes luchar y pelear contra el Diablo y tu propia carne para ser un Cristiano vencedor en estos malos días!

Esto es lo que mi amigo el Rev. Roger Hoffman dijo:

Conocí a Dr. Hymers cuando éramos estudiantes de seminario. Él ha sido mi amigo personal durante cuarenta y seis años y he sido testigo de gran parte de esta historia. Léela. Serás desafiado, alentado e inspirado. Obtendrás ideas sobre cómo lidiar con la vida cuando no es tu amiga. Al final del libro, no solo sentirás que conoces a Dr. Hymers, sino que de alguna manera él te conoce y está de tu lado. Está bien escrito. Olfatearás la húmeda tierra de Arizona y sentirás la nube de depresión descendiendo sobre tu cabeza como la niebla en una brumosa noche de Londres. Pero emergerás desafiado a levantarte, entrar en la batalla y creer en Dios para la victoria. Recomiendo altamente este libro.

El Dr. Phil Goble ha sido misionero a los Judíos en la Ciudad de Nueva York por más de treinta años. Él ha sido amigo mío y de Ileana por muchos años. El Dr. Goble dijo:

Muy pocas personas conocen a Satanás como un combatiente de pelea, o de la lucha espiritual de vida o muerte en la arena del púlpito. Ciertamente, ningún luchador, ningún boxeador carnal, ninguno que pelea con los puños, entiende el sudor y la batalla de sangre del conflicto del predicador con la Palabra de Dios. La predicación, la predicación real, es un combate espiritual cuerpo a cuerpo para las almas de un mundo perdido. Esta es la razón por la cual la Biblia misma es una destilación infalible de la predicación. ¿Y quién es suficiente para estas cosas? Sin embargo, por la gracia de Dios, un verdadero “John Wesley” de nuestros días es el Dr. Robert Hymers, un predicador del predicador si alguna vez lo hubo. Él ha sido una inspiración personal para mí desde los primeros días de mi llamado a predicar. Por lo tanto, es mi oración que generaciones de jóvenes predicadores beban cada palabra de esta autobiografía, y cada sermón de él que puedan tener en sus manos, para que puedan seguir a este gran predicador campeón en la arena de gladiadores del impío mundo moderno para luchar, como él, la buena lucha de fe para la imperecedera corona del vencedor.

Y el Dr. Neal Weaver, presidente de la Universidad Bautista Louisiana dijo:

Este es un libro fascinante e inspirador. Es un libro de los esfuerzos decididos de un hombre valiente, que tenía fuertes convicciones y no temía luchar por esas convicciones. Ese hombre es mi buen amigo, el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Decidido a construir una iglesia en el corazón del centro de Los Ángeles, California, se enfrentó a una crítica malvada y una oposición abrumadora que incluyó un horrendo quebrantamiento de la iglesia promovido por un predicador rebelde. Contra viento y marea a través de la perseverancia y la determinación absoluta ha construido una luz brillante en el centro de una de las ciudades más oscuras de América.

Su vida es un eco de las nobles palabras del Apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe” (II Timoteo 4:7).

Nuestra iglesia ha recibido un mandato de Jesús Mismo: “He puesto delante de ti una puerta abierta, la cual nadie puede cerrar” (Apocalipsis 3:8). Escucha este correo electrónico que recibí hoy. Es de un pastor que habla Francés en África Occidental. Este pastor Africano dijo: “Quiero expresar mi profunda gratitud por sus sermones [que] encuentro maravillosos y muy ricos. Si usted tiene otras herramientas de enseñanza, ¿podría pasármelas a mí para que yo pueda bendecir el cuerpo de Jesús?” Le escribí a él diciendo: “Vamos a comenzar a agregar más ayuda de varios tipos para los pastores”. La primera será “Las Enseñanzas Del Dr. Lin Sobre Oración Y Reuniones De Oración”, que John Cagan está actualizando ahora. La siguiente será “Cómo Preparar Un Sermón Evangelístico” el cual Dr. Cagan está preparando. Las iglesias en todo el Tercer Mundo están pidiendo ayuda verdadera. Están inundadas de basura de América: “el evangelio de nombrarlo y proclamarlo”, “el evangelio de prosperidad”, “el evangelio de salud y riqueza”, “el evangelio Dios quiere a todo el mundo sanado”, “el evangelio de sentirse bien”. La mayoría de lo que oímos en las iglesias, en la televisión y la radio religiosa se centra en casi cualquier cosa menos el verdadero Evangelio. Incluso muchos Bautistas fundamentales ya no predican los sermones del Evangelio. Han sido reemplazados por exposiciones de las Escrituras dirigidas a aquellos que ya son considerados como “Cristianos”. Al igual que ese pastor en África Occidental, muchos predicadores, especialmente en el Tercer Mundo, están pidiendo ayuda. Están tratando de ganar a los perdidos, pero no saben cómo hacerlo. Hemos aprendido, mediante nuestro trabajo en el interior de la ciudad, cómo evangelizar y convertir a las personas del mundo, las personas sin fondos Cristianos y las personas de otras religiones. Al abrirnos el Tercer Mundo a través de Internet, Jesús nos ha dado un mandato para ayudar a esos pastores, a través del Tercer Mundo y más allá.

Pero no podemos ayudarles a menos que nuestra iglesia sea una potencia misionera. Eso no sucederá sin más avivamiento. Eso no sucederá sin más oración y más compromiso. Nuestra iglesia aún no está lo suficientemente limpia. Los rencores y los prejuicios y la falta de amor el uno por el otro deben aún ser trabajados. Todavía se necesitan más confesiones para sanar las relaciones y hacernos fuertes. Todavía se necesita más compromiso para cumplir el mandato de Jesús.

Tengo que dejar de enfatizar el avivamiento por un tiempo. Debemos enfocarnos en el evangelismo por unas semanas. Después viene Acción de Gracias, nuestra reunión anual y los Bautismos, luego Navidad y Año Nuevo. Después el Dr. Cagan, John y Noah irán a predicar por una semana en Uganda, África. Después, como Dios nos guíe, volveremos y enfatizaremos el avivamiento otra vez. Hay mucho más para que Dios reavive nuestra iglesia – y creo que otra ola de avivamiento bajará de Dios, otra ola mucho más fuerte de la que ya hemos experimentado. Algunos de ustedes tienen cosas grandes que deben cambiar en sus vidas para ayudar a hacer de nuestra iglesia una luz para el mundo

.

Algunos de ustedes deben estar muy serios acerca de ser convertidos.
Algunos de ustedes deben confesar sus faltas el uno al otro y orar unos por otros.
Algunos de ustedes deben poner a Jesús por encima de sus familias no salvas que tratan de detenerlos.
Algunos de ustedes deben comenzar a diezmar, y algunos de ustedes deben sacrificarse para dar más que el diezmo cada semana.
Algunos de ustedes deben comenzar a ir al evangelismo por su cuenta varios días a la semana.
Algunos de ustedes tendrán que venir los Miércoles y Jueves por la noche para oración y evangelismo.

Todos debemos esforzarnos por hacer crecer nuestra iglesia – o vamos a perder gradualmente nuestro amor y celo y convertirnos en una pequeña iglesia gris en una calle oscura en el centro de la ciudad de Los Ángeles.

Nuestra iglesia está en una encrucijada. Si vamos por el camino fácil nos desanimaremos gradualmente y comenzaremos a morir. Pero si vamos por el camino correcto nos sumergiremos en el trabajo y agregaremos más gente, y nos moveremos para ser una gran iglesia que pueda ayudar a las iglesias que están batallando a través del mundo con nuestro amor por Jesús y nuestro compromiso de seguirlo a Él sin importar el costo.

Churchill guio a los Británicos en la gran guerra. Había años de lucha por delante. Años de sangre, trabajo, lágrimas y sudor. Pero con la ayuda de Dios finalmente ganaron la guerra. Y así también ganaremos esta batalla al final. Ahora estoy más seguro de nuestra victoria final de lo que nunca he estado.

“Hubiera yo desmayado, si no creyese que veré la bondad de Jehová En la tierra de los vivientes” (Salmo 27:13).

Por favor, pónganse de pie y canten la última canción en el cancionero, “Que Mi Vida Entera Este”.

Que mi vida entera esté, consagrada a Ti Señor;
Que a mis manos puedas guiar al impulso de Tu amor,
Al impulso de Tu amor.

Que mis pies tan solo en pos de lo santo puedan ir;
Y que a Ti, Señor, mi voz se complazca en bendecir,
Se complazca en bendecir.

Que mis labios al hablar, hablen solo de Tu amor,
Que mi oro y plata esté consagrado a Tu loor,
Consagrado a Tu loor.

Toma Tú mi amor, que hoy a tus pies vengo a poner;
Toma todo lo que soy, todo Tuyo quiero ser,
Todo Tuyo quiero ser.
   (Traducción libre de “Take My Life, and Let it Be”
      por Frances R. Havergal, 1836-1879).

Pueden sentarse.

Terminemos este servicio con unos cuantos más testimonios. Este es el tiempo para agradecer a Dios por lo que Él ya ha hecho, y para orar por fortaleza para hacer aún más por Jesús. Quiero que vengas a dar unas palabras de testimonio para animarnos en la batalla.


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamín Kincaid Griffith:
El himno favorito de Dr. Hymers: “The Master Hath Come” (por Sarah Doudney, 1841-1926).