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¡EL AVIVAMIENTO NO ES OPCIÓN!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Día del Señor, 1 de Octubre del 2017

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor. Recuerda, por tanto, de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido” (Apocalipsis 2:4, 5).


La iglesia de Éfeso era una gran iglesia. Era una buena iglesia. Era una iglesia fundamental que odiaba la doctrina falsa, pero tenía un defecto. Esta iglesia se había vuelto complaciente. El edificio estaba pagado. La gente estaba bastante bien. Tenían mucho dinero. No tenían necesidad de nada. Pero Jesús dijo que tenía una cosa contra ellos. Habían dejado su primer amor. Los llamó al arrepentimiento. Los llamó para que regresaran y encontraran el amor y el celo que habían perdido a lo largo de los años. Si ellos se rehusaban, Jesús les advirtió que vendría un juicio. La iglesia había sido como un candelabro. Había proporcionado luz en un mundo oscuro. Sin embargo, si esa iglesia no se arrepentía, Jesús dijo: “Vendré pronto a ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido”. Y entonces Jesús dijo: “El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 2:7). Pero la iglesia no se arrepintió y no experimentó suficiente avivamiento para salvarla. Esta gran iglesia fue destruida por los ejércitos de Roma, bajo el Emperador Domiciano cerca del final del primer siglo. Otro edificio de iglesia fue construido, pero la ciudad entera fue finalmente destruida por los musulmanes.

¿Tengo que aplicar eso a nuestra iglesia? Al principio, la iglesia de Éfeso estaba llena de vida y amor Cristiano. Era una iglesia avivada y amorosa. Era como nuestra iglesia una vez fue. Tuvimos quebrantamientos en la iglesia. Pero siempre fueron sobre la dedicación y el compromiso. Los que se fueron no querían ser Cristianos serios. Cada vez que trataba de hacer que volvieran a amar a Jesús, estos grupos se fueron. Nunca se fueron porque estaba predicando una falsa doctrina. Siempre se fueron porque no querían tener avivamiento. No querían ser discípulos de Jesús. Richard Olivas causó el peor quebrantamiento. Él dijo que la Gran Comisión era sólo para los Apóstoles, que nadie más tenía que ganar almas. Esa fue su primera queja. Él literalmente odiaba las palabras de Jesús: “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mateo 6:33). Él le decía a la gente que buscara el éxito y el dinero en lugar del reino de Dios. Seguí predicando para que la gente gastara sus vidas en el ganar almas y la oración. Trescientas personas lo siguieron. Sólo le quedan unos 15. ¡Nuestra gente mantuvo a Jesús central y tuvieron mucho más éxito que su gente! ¡Mucho más! Casi todos nuestros hijos se graduaron de la universidad. La mayoría de las personas originales de nuestra iglesia tienen casas o condominios. Su gente fue esparcida por los cuatro vientos. Hemos tenido muy pocos divorcios. ¡Su gente no podía esperar para divorciarse! Entonces, ¿quién salió mejor? Claro, hemos sufrido por pagar este edificio. Pero nos hizo discípulos fuertes de Jesús. Su pequeño grupo rápidamente se convirtió en débiles nuevos evangélicos. Sufrimos poco por Jesús y fuimos bendecidos. ¡Ellos corrieron tras el mundo y el dinero y fueron arruinados por el diablo! Jesús dijo: “No podéis servir a Dios y a las riquezas” (Mateo 6:24). ¡El Señor tenía razón y ellos estaban equivocados! “He Decidido Seguir a Jesús”. ¡Ponte de pie y cántala!

He decidido seguir a Jesús,
He decidido seguir a Jesús,
He decidido seguir a Jesús,
¡No vuelvo atrás, no vuelvo atrás!

La cruz enfrente, el mundo atrás,
La cruz enfrente, el mundo atrás,
La cruz enfrente, el mundo atrás,
¡No vuelvo atrás, no vuelvo atrás!
   (Traducción libre de “I Have Decided to Follow Jesus,”
      atribuida a un Hindú convertido, siglo 19).

¡Amén! Pueden sentarse.

Pero algo horrible le sucedió a la iglesia de Éfeso. Jesús les dijo:

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

Él no dijo que “cayeron” de su primer amor. Dijo que “dejaron” su primer amor.

“Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Apocalipsis 2:4).

El Dr. John F. Walvoord dio la razón. Él dijo:

“La iglesia de Éfeso estaba ahora en su segunda generación de Cristianos”.

¿Necesito decir más? “La iglesia estaba ahora en su segunda generación”. ¡Eso lo dice todo! Entonces el Dr. Walvoord dijo: “Faltaba el amor de Dios que caracterizaba a la primera generación” (traducción de John F. Walvoord, Th.D., The Revelation of Jesus Christ, Moody Press, 1973, p. 56)

¡Jóvenes, ustedes son la segunda generación de nuestra iglesia! Ustedes no son de “los 39”, las personas que salvaron este edificio de la iglesia. ¡Ellos son la primera generación, no tú! El Dr. Chan dijo cómo la primera generación, “los 39”, amó y sirvió a Jesús. Él vino a nuestra iglesia como un adolescente. Él dijo:

¡Cuando confié en Jesús mi vida cambió para siempre, mi pecado fue limpiado por Su Sangre, y la iglesia era ahora mi segunda casa! Inmediatamente me lancé a trabajar para Jesús. Dr. Hymers predicaba continuamente en ser discípulo de Jesús, poniendo a [Jesús] y a la iglesia primero, negándote a ti mismo, y ganar almas. Él predicó contra el “Antinomianismo” – ser un “Cristiano” sin ley. Sabía que lo que predicaba era cierto. ¡Eso era para mí!... Oramos y cantamos juntos. Tengo grandes recuerdos de esos tiempos. Evangelizábamos varias veces a la semana. Llenamos todo el auditorio. Yo traje a Judy Cagan, Melissa Sanders, y Winnie Yeung, quien se convirtió en mi esposa. Dios me ayudó a traerlas del evangelismo en la universidad UCLA...La Sra. Hymers [como una adolescente] lanzó su vida al ministerio de la iglesia y no la detuvo nada. La conocí cuando vino por primera vez a nuestra iglesia cuando ambos éramos jóvenes. Ella tenía entonces, y sigue teniendo un gran amor por Jesús y una pasión por ganar almas perdidas...Ella continuó haciendo el trabajo de dos hombres en nuestra iglesia, incluso antes de graduarse de la escuela secundaria...Ahora ella está trabajando exclusivamente con jóvenes Chinas y otras chicas Asiáticas... Ella es la misionera intercultural más eficaz que he conocido.

(Traducción de Against All Odds).

Ileana ha estado enferma últimamente, pero nunca falta a las reuniones de oración o a hacer llamadas telefónicas Miércoles y Jueves por la noche – para traer a las personas perdidas a escuchar el Evangelio. Otra gran mujer es la señora Salazar. ¡Ella es como la madre Teresa en esteroides! ¡Ella es una Bautista santa!

¡Jóvenes, no dejes que nuestra iglesia se caiga como la segunda generación en Éfeso lo hizo! ¡Ustedes son el futuro de nuestra iglesia! ¡Por favor – no dejes tu primer amor por Jesús!

Ahora, entonces, mira Apocalipsis 2:3. Está en la página 1288 en la Biblia Anotada de Scofield.

“Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado arduamente por amor de mi nombre, y no has desmayado” (Apocalipsis 2:3).

Una traducción moderna lo expresa así: “Has perseverado y sufrido por mi nombre, sin desanimarte” (NVI). Observa que esto describe lo que eran en el pasado – has sufrido. Has trabajado arduamente, no has desmayado. Es una descripción de cómo eran en el pasado.

El Dr. Walvoord dijo: “La iglesia estaba ahora en su segunda generación de Cristianos...el amor de Dios que caracterizó a la primera generación faltaba. Este enfriamiento del corazón...fue un peligroso precursor de la apatía espiritual [falta de entusiasmo], que más tarde borraría todo testimonio Cristiano en esa importante [iglesia]. Así ha sido siempre en la historia de la iglesia: primero un enfriamiento del amor espiritual, luego el amor de Dios reemplazado por un amor a las cosas del mundo... Esto es seguido por un alejamiento de la fe y pérdida del testimonio eficaz” (Walvoord, ibíd.).

Estoy convencido de que eso estaba sucediendo en nuestra iglesia. La segunda generación de nuestra iglesia era mucho más fría y carente de entusiasmo que la primera generación. El Dr. Chan, el Sr. Griffith, la Dra. Judy Cagan, la Sra. Hymers – la gente original que entró en nuestra iglesia en la década de 1970 – estaban vivos, llenos de celo, llenos de amor y profundo compañerismo – y fuerte cometido a Jesús. En otras palabras, se parecían mucho a la primera generación de Cristianos en la iglesia de Éfeso.

Pero este calor y celo no se pasó a la mayoría de los niños de la iglesia – los que crecieron en la segunda generación. La segunda generación estuvo aquí toda su vida. Pasaron por la rutina. Venían a las reuniones de oración, pero no oraban, o si no hacían oraciones secas sin celo. “El amor de Dios que caracterizó a la primera generación faltaba en la mayor parte de sus vidas”. Sólo John Cagan se destacó y fue como la primera generación. Era porque él tuvo una conversión que le cambió la vida y dio lugar a la clase de amor y de celo que la primera generación tuvo. Si no hubiera sido un atleta y un líder natural, se habría mezclado con los otros niños fríos de la iglesia. Algunos de su edad se fueron de la iglesia. Otros eran fríos y cínicos. Algunos de ellos siguen siendo así. Incluso el propio John estuvo confundido a veces, preguntándose por qué su generación era tan fría y mundana.

En ese momento comencé a darme cuenta de que debíamos tener avivamiento. La segunda generación nunca podría mantener nuestra iglesia llena de vida, amor y poder a menos que fueran transformados por una experiencia real con Jesús en una conversión poderosa. Pero la mayor parte de la segunda generación se rebeló y se fue de la iglesia, o se estableció en un frío cinismo. Algunos así rechazaron a Jesús. A pesar de que se quedaron se negaron a ser convertidos. Algunos incluso comenzaron a pensar que la conversión no era real. Otros exigieron un cambio interior para probar que Jesús era real.

Uno a uno los enfrentamos hasta que realmente fueron convertidos o se fueron de la iglesia. Por fin, la mayoría de ellos fueron convertidos – aunque tuvieron una gran lucha para llegar a ser como la primera generación. Para hacer eso tenían que “recordar de dónde habían caído”. Ellos como John Cagan tuvieron que darse cuenta de que su fe estaba muerta comparada con la fe de “los treinta y nueve” – sus padres y la primera generación. Segundo, tuvieron que “arrepentirse y hacer las primeras obras”. Tuvieron que tener un cambio de mente y corazón. Tuvieron que volver y tener una verdadera conversión (las primeras obras). Gracias a Dios que algunos de ellos lo hicieron – como Emi y Ayako, como Philip y Timothy, como Wesley y Noah – y algunos otros.

¡Entonces Dios comenzó a enviar avivamiento entre nosotros! Gracias a Dios, Él finalmente pudo confiar en nosotros lo suficiente para enviar Su Espíritu. En los últimos meses alrededor de 20 personas nuevas entraron y fueron salvas. ¡Estas reuniones continúan para fundar a estos jóvenes nuevos en la fe!

Ahora John Cagan dijo que “el avivamiento es la siguiente pieza del rompecabezas”. Nuestra iglesia debe enfatizar el avivamiento una y otra vez o no podremos ver convertidos celosos como los miembros originales de nuestra iglesia. Necesitaban eso en la iglesia de Éfeso – y nuestra iglesia lo necesita hoy. Yo lo llamo “¡avivamiento para sobrevivir!”

Hermanos y hermanas, debemos confesar nuestros pecados repetidamente y orar para que más de la presencia de Dios caiga en olas tras olas de avivamiento entre nosotros. ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo! Pónganse de pie y canten el himno número 15, “Yo viviré Por Mi Jesús”.

Mi alma, amor a Él yo doy, A Cristo quien murió por mi;
   O que le sea siempre fiel, Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús, Feliz será mi vida así,
   Yo viviré por mi Jesús, Mi Salvador y Dios.

Que recibes hoy creo yo, Moriste para que viva yo;
   Y desde hoy confío en Ti, Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús, Feliz será mi vida así,
   Yo viviré por mi Jesús, Mi Salvador y Dios.


Moriste Tú allá en la Cruz, Por salvarme y librarme,
   Consagraré mi vida a Ti, Mi Salvador y Dios.
Yo viviré por mi Jesús, Feliz será mi vida así,
   Yo viviré por mi Jesús, Mi Salvador y Dios.
(Traducción libre de “I’ll Live for Him”
   por Ralph E. Hudson, 1843-1901; alterada por el Pastor).

Ahora canta el número 19, “Ese Amor”.

Ese amor, cual el mar vasto, Inundación de bondad,
   Cuando el Príncipe de Vida, Por nosotros Él sangró.
¿Quién Su amor no recordará? ¿Quién cesará de alabar?
   Él jamás será olvidado, Por toda la eternidad.

En el monte del calvario, Grandes fuentes se abrieron;
   De sus portales de merced, Ola de gracia fluyó.
Gracia, amor, cuan grandes ríos, Incesantes corrieron,
   La justicia y paz celestial Al mundo vil besaron.

Que tu amor al aceptarlo, Te ame, todos mis días;
   Que solo Tu reino busque, Sea mi vida Gloria a Ti;
Solo Tú serás mi gloria, El en mundo nada hay.
   Limpio y santo Tú me hiciste, Libertad Tú me diste.

En Tu verdad por la Biblia, Y Tu Espíritu me guías;
   Suples lo que necesito, al confiar en Ti, Señor.
De Tu plenitud me viertes, Tu poder y amor a mí,
   Sin medida, ilimitado, Atrayéndome a Ti.
(Traducción libre de “Here is Love, Vast as the Ocean”
     por William Rees, 1802-1883).

Dr. Chan, por favor guíenos en oración y acción de gracias.


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(FIN DEL SERMÓN)
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El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamín Kincaid Griffith:
“Jesus is the Sweetest Name I Know” (por Lela Long, 1924).