Print Sermon

Estos manuscritos de sermones y videos ahora van a casi 1,500,000 computadoras en más de 215 países todos los meses en www.sermonsfortheworld.com. Otros cientos miran los videos en YouTube, pero rápidamente dejan YouTube y vienen a nuestro sitio de Internet. Los manuscritos de sermones se dan en 36 idiomas a casi 120,000 computadoras cada mes. Los manuscritos de sermones no tienen derecho de autor, así que los predicadores pueden usarlos sin nuestro permiso. Por favor, oprime aquí para aprender cómo puedes hacer una donación mensual para ayudarnos en esta gran obra de predicar el Evangelio a todo el mundo, incluyendo las naciones Musulmanas e Hindúes.

Cuando le escribas a Dr. Hymers, siempre dile en qué país vives o él no te podrá contestar. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net.




DOBLANOS EN AVIVAMIENTO

por el Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Miércoles por la Noche, 16 de Agosto del 2017

“¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).


Este es un texto muy importante. Nos dice que pidamos a Dios el Espíritu Santo. Yo soy un predicador Cristo-céntrico. Eso significa que siempre pienso en Jesús, y constantemente quiero que pienses en Jesús. ¿Por qué? Porque “siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:20). Pero nunca podremos conocer a Jesús sin que el Espíritu Santo nos lo revele. Jesús Mismo lo dijo. Jesús dijo esto del Espíritu Santo:

“Él me glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber” (Juan 16:14).

O como dice una traducción moderna: “Él me dará gloria tomando de lo mío, y te lo hará saber”.

Si todavía estás perdido, es porque el Espíritu Santo no te ha hecho conocer a Jesús. Todo lo que puedes hacer es buscar un sentimiento, o todo lo que puedes hacer es aprender algo acerca de Jesús. Pero nunca podrás conocer a Jesús Mismo hasta que el Espíritu Santo te haga conocer a Jesucristo Mismo. Si te niegas a reconocer tu pecado y te niegas a pensar lo terrible que es tu pecado, el Espíritu Santo nunca hará que Jesús sea real para ti, ¡y nunca podrás confiar en Jesucristo Mismo! Los ancianos llamaron a esto el “Jesús que se siente”. Nunca tendrás el “Jesús que se siente” mientras hagas excusas por tu pecado. Mientras sigas sintiendo lástima por ti mismo, nunca conocerás el perdón y la paz del “Jesús que se siente”. Pero mi sermón esta noche no está dirigido a ustedes que son pecadores perdidos. En cambio, estoy hablando a aquellos que ya han nacido de nuevo en Jesús. También necesitamos al Espíritu Santo. Sin el Espíritu Santo en nuestras vidas, nos secamos, nos marchitamos y nos convertimos en Cristianos sin poder y sin gozo.

Si tú, como Cristiano, no eres lleno del Espíritu una y otra vez, te sentirás abatido, amargado, deprimido y miserable. Sé muy bien cómo se siente. Siempre he tenido una tendencia a sentirme triste y sin esperanza. Esto viene sin duda de una infancia trágica. En tiempos de depresión es muy difícil para mí sentirme feliz. Si dejo que eso continúe me pongo gruñón e irritable, desagradable. Estos períodos de mal humor normalmente no pueden ser superados por nada más que un toque fresco del Espíritu Santo en mi vida. A menudo encuentro liberación tomando un himnario y cantando suavemente los grandes viejos himnos y canciones del Evangelio. ¡Entonces el Espíritu Santo desciende y refresca mi alma abatida!

¿Puedo ser franco esta noche? Si no puedes salir de tu desaliento y tristeza, es probable que haya pecado no confesado en tu vida. Si lo dejas continuar, tu corazón se endurecerá y te volverás amargado y atormentado. Sólo una nueva unción del Espíritu Santo puede curarte. Y el Espíritu no vendrá a sanarte hasta que reconozcas tu egoísmo, porque toda amargura, al final, puede ser rastreada al egoísmo de una u otra clase.

A veces una palabra amable puede ayudarnos. Y esa es una de las razones principales por las que necesitamos avivamiento. Necesitamos confesar nuestros pecados unos a otros y orar unos por otros para que seamos sanados. Cuando confesamos nuestras faltas a otro Cristiano y ellos oran por nosotros, ¡puede ser como un trago de agua fría en un caluroso día de Agosto! Por ejemplo, mi amigo Jack Ngann me envió una tarjeta que guardo en mi escritorio. Esto es lo que Jack me dijo:

Querido Dr. Hymers,

      Me gustaría agradecerle por su fidelidad todos estos años. A menudo he pensado que la razón de que haya un remanente durante la Gran Apostasía es debido a que Dios le ha usado... las verdades que predica pueden muy bien ser parte de la chispa que ayude a encender las llamas de avivamiento...Que su ministerio continúe floreciendo, y su predicación tenga eco en la eternidad. Le amo, pastor.

Suyo en Jesús,
Jack Ngann

P.S. Por cierto, la razón por la que podemos despedirnos con
       las palabras “Suyo en Jesús” es debido a su ministerio.

Estoy seguro de que Jack estaba en un estado revivido cuando escribió esas palabras. Ellas levantan mi alma y me hacen feliz cada vez que las leo.

Todos necesitamos ministrarnos unos a otros así. Es el Espíritu Santo quien nos mueve a animarnos unos a otros.

Entonces, también, es el Espíritu Santo quien hace los servicios de la iglesia una bendición. Sin el Espíritu Santo todos los sermones comienzan a sonar igual. Después del servicio, la gente pasa por delante de nosotros y salimos de la iglesia sintiéndonos peor que cuando entramos. Nos sentimos secos y con el corazón pesado a menos que el Espíritu Santo esté presente. El Dr. Tozer dijo: “Es difícil decir por qué un hombre todavía se aferra a las reliquias de la religión. La cosa varonil sería salir de la fe Cristiana y ponerla detrás junto con otros juguetes excesivos y creencias desacreditadas de la infancia, pero rara vez se hace. Él mata el árbol, pero aún pasa pasivamente sobre el huerto esperando fruto que nunca llega” (traducción de “The Wrath of God: What Is It?”).

Vi una pequeña película maravillosa sobre Evan Roberts la otra noche. Era un joven de veintiséis años que se preocupaba por el hecho de que las iglesias estaban frías y moribundas. Entonces Dios vino a él en la noche y le enseñó qué decir. Durante unos meses en 1904 y 1905, Evan Roberts predicó lo que Dios le dijo que predicara. Lo predicó con gran poder y celo, toda la noche, casi todas las noches. Los jóvenes llegaron primero, como siempre lo hacen en el avivamiento. Entonces llegaron los otros. Evan Roberts predicó un mensaje muy simple. Su mensaje sólo tenía cuatro puntos.

1.  Confiesa todo pecado conocido, recibiendo perdón por
medio de Jesucristo.

2.  Quita cualquier cosa en tu vida de la que estás en duda o no
te sientes seguro.

3.  Está listo para obedecer al Espíritu Santo instantáneamente.

4.  Confiesa públicamente al Señor Jesucristo.


Él dio su pequeño mensaje de cuatro puntos con el gran celo de un joven fuerte – y la gente vino a oírlo. Pocos vinieron al principio. Luego había cientos. ¡Al fin había miles! Después de unos meses no predicó más. Pero su pequeño mensaje salió de Gales a Europa, a África, a China y a la India. El avivamiento que vino en 1904 y 1905 se ha llamado el avivamiento más grande de todos los tiempos – porque dio a luz el gran avivamiento en Corea y, más adelante, en China y la India.

Los sermones de Evan Roberts eran muy cortos. Aquí esta uno de ellos.

Los tres grandes dones de Dios para el mundo son la Biblia, Su Hijo y el Espíritu Santo. ¿Los has recibido? Leeremos la Biblia en vano, si la leemos sólo el Domingo. Una vez que veas a Jesús como tu Salvador, tendrás hambre y sed de leer la Biblia y superarás todos los obstáculos en el camino. El segundo don de Dios es Su Hijo amado... ¿Has pensado alguna vez lo difícil que fue para Abraham colocar a su hijo en el altar? Si lo has hecho, puedes pensar en el sentimiento del Padre, dando a Su propio Hijo. Esa es una sensación que no se puede describir. Si el Padre le ha dado, ¿lo has recibido? Recuerda, Él no vendrá a gente necia. Si eres desobediente, pídele que te doblegue, que te doblegue...Tarde o temprano debes ser doblado. La gracia o la ira deben doblarte. Si la iglesia está de rodillas, el mundo estará de pie. Haz todo para glorificarle, y recuerda hacerlo, como Él pide. Yo estaba en llamas con el deseo de despertar las iglesias en Gales, pero no se me permitió ir de inmediato. Tuve que esperar de tres semanas a un mes, para aprender la gran lección de dar la gloria a Dios. Tan pronto como pude decir, “Que todo sea a Tu gloria”, me permitieron ir. Ahora debemos tener cuatro cosas para recibir el Espíritu Santo. (1) Debes obtener el perdón completo por los pecados en tu pasado. (2) ¿Hay algo dudoso en tu vida? Si es así, debe ser removido y eliminado. Si tienes que pedir el perdón de los hermanos y hermanas, dóblate a la obra ya. Debemos librar a las iglesias de todos los malos sentimientos – toda malicia, envidia, prejuicio y malentendido. No te doblegues en oración hasta que todas las ofensas a otros hayan sido perdonadas. Pero si sientes que no puedes perdonar, inclínate al polvo y pide un espíritu de perdón. Lo conseguirás entonces. (3) Completa e inmediata obediencia al Espíritu Santo. (4) Una confesión pública y personal de Jesús.

Manda avivamiento, oh Señor.
Manda avivamiento, oh Señor.
El Santo Espíritu que prometido fue,
Manda avivamiento, oh Señor.
   (Traudcción libre de “Send a Great Revival to Us, Lord”
      por Dr. B. B. McKinney, 1886-1952; alterada por el Pastor).

La Biblia dice:

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor” (I Juan 4:18).

¿Cómo superar el miedo al rechazo? ¡Con amor perfecto! Pero, ¿cómo conseguimos el amor “perfecto”? No diciendo “¡Te amo! ¡Te amo!” Mira a I Juan 3:18, “Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. ¿Cómo lo hacemos? No es fácil. Tenemos miedo de hacerlo. ¡¡¡Puede que seamos rechazados!!! Pero tenemos que hacerlo si realmente y de verdad queremos avivamiento. Debemos obligarnos a hacerlo. Por favor, lee I Juan 1:9 y 10.

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros” (I Juan 1:9, 10).

Confesar nuestros pecados es la clave del avivamiento. Si hemos pecado contra Dios basta con confesar nuestros pecados a Él en lágrimas. No sólo en palabras, sino en lágrimas, como lo hacen en China, como lo hacen en todos los avivamientos reales. Brian Edwards correctamente dijo: “No hay tal cosa de un avivamiento sin lágrimas de convicción” (Revival, p.115). Una vez más, él dijo: “No hay avivamiento sin profunda, incómoda y humillante convicción de pecado” (p.116). “La razón de una profunda convicción es para que las personas sientan su pecado y lo odien” (p.122). ¡La convicción de pecado es la clave del avivamiento! Si hemos pecado contra Dios, podemos confesar a Dios en lágrimas, y Él nos “limpiará de toda injusticia”. Ponte de pie y canta, “Examíname, Oh Dios”.

“Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón:
Pruébame, y conoce mis pensamientos:
Y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mi camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno”.
   (Salmo 139:23, 24).

Se pueden sentar. Nunca hemos tenido un avivamiento completo porque siempre nos hemos hecho “un lugar aparte detrás de las palabras ligeras de burla y menosprecio (burlarse)”.

Pero, segundo, debemos profundizar. Ve a Santiago 5:16. Ponte de pie mientras lo leo.

“Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” (Santiago 5:16).

Pueden sentarse. El Comentario Aplicado del Nuevo Testamento da este comentario sobre Santiago 5:16,

Tener verdadero compañerismo significa confesar nuestros pecados el uno al otro. Cuando hagamos esto, recibiremos saneamiento espiritual. No debemos ocultar cosas el uno del otro.

Todo Cristiano tiene faltas hacia los demás. Debido a nuestro egoísmo inherente, todos retrocedemos gradualmente en nuestro amor el uno por el otro. Alguien en la iglesia te dice una palabra poco amable, o sobre ti. Alguien no parece preocuparse por ti. Alguien no apreció el trabajo que haces por el Señor. Alguien hizo algo para molestarte. Alguien ha herido tus sentimientos. No debemos esconder nuestras faltas el uno del otro. Tener la presencia de Dios es algo muy valioso. Aferrarnos a nuestras heridas y agravios nos impide amarnos unos a otros. “Frecuentemente esta profunda convicción de pecado conduce a la confesión abierta y pública...donde las relaciones equivocadas se corrigen...ante la gloria y el gozo, hay convicción, y eso comienza con el pueblo de Dios. Hay lágrimas y tristeza de Dios. Hay errores que corregir, cosas secretas, más lejos de los ojos de los hombres, para ser expulsado, y malas relaciones para ser reparadas abiertamente. Si no estamos preparados [para hacer] esto, es mejor que no oremos por avivamiento. El avivamiento no está destinado para el gozo de la iglesia, sino para su purificación. Tenemos una iglesia profana hoy porque los Cristianos no sienten pecado [ni lo confiesan unos a otros en lágrimas]” (traducción de Edwards, Revival, pág. 119, 120).

No podemos regocijarnos en nuestros corazones hasta que confesemos nuestros pecados el uno al otro en lágrimas. Esto ocurre repetidamente en China. ¿Por qué no en nuestra iglesia? ¿Somos demasiado orgullosos para confesar nuestras faltas? ¿Tenemos miedo de lo que otros piensan? El Diablo usa este miedo para impedir que confesemos. El Diablo sabe que puede mantenernos alejados del gozo del avivamiento al hacernos temer lo que otros dirán de nosotros. El Diablo sabe que el hacernos temerosos mantendrá a nuestra iglesia débil y en desventaja. El miedo a lo que los demás pensarán nos impide la confesión y la sanidad de nuestras almas. Isaías dijo: “¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal…Y ya te has olvidado de Jehová tu Hacedor” (Isaías 51:12, 13). La Biblia dice: “El temor del hombre pondrá lazo” (Proverbios 29:25). Por favor, ponte de pie y lee Proverbios 28:13. Está en la página 666 de la Biblia Anotada de Scofield. ¡Todos léanlo en voz alta!

“El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13).

“Examíname, Oh Dios” – Cántala.

“Examíname, Oh Dios, y conoce mi corazón:
Pruébame, y conoce mis pensamientos:
Y conoce mi corazón;
Pruébame y conoce mis pensamientos;
Y ve si hay en mi camino de perversidad,
Y guíame en el camino eterno”.
   (Salmo 139:23, 24).

¡“Espíritu de Dios”! ¡Cántala!

Espíritu de Dios, Ven, oramos.
Espíritu de Dios, Ven, oramos.
Derríteme, moldéame, Quebrántame, dóblame.
Espíritu de Dios, Ven, oramos.
   (Traducción libre de “Spirit of the Living God” Daniel Iverson, 1899-1977;
      altereda por Dr. Hymers).

Pueden sentarse.

Jesús dijo: “Bienaventurados los que lloran”. Esto se refiere a los que confiesan su pecado y lloran por él. El pecado es un gran problema para aquellos que anhelan el avivamiento. El avivamiento siempre nos hace pensar en los pecados internos que el mundo no ve. El avivamiento arroja luz sobre los pecados internos de nuestros corazones. Cuando estaba animando a su congregación a prepararse para el avivamiento, Evan Roberts les dijo que el Espíritu Santo no descendería hasta que la gente estuviera preparada. Él dijo: “Debemos deshacernos de todos los malos sentimientos” – toda amargura, todo desacuerdo, toda ira. Si sientes que no puedes perdonar a alguien, inclínate y ora por un espíritu de perdón – está dispuesto a ir a la otra persona y pedir perdón – sólo entonces sentirás la dulce presencia de Dios. Sólo el Cristiano limpio puede sentir el amor y la santa presencia de Dios. El gozo del avivamiento no puede llegar a una iglesia impía como la nuestra hasta que admitamos nuestro pecado y lo confesemos con lágrimas. Sólo entonces sentiremos el gozo de la presencia de Dios. Nuestra hermana tocará “Mi Visión Llena” mientras te damos la oportunidad de orar por confesiones esta noche. Ore para que el Espíritu Santo te muestre a ti y a los demás los pecados que necesitan ser confesados esta noche. Vayan los unos a los otros, dos por dos o tres y oren por confesiones esta noche. Ahora ponte de pie y canta “Mi Visión Llena”. Es la número 17.

Mi visión llena, oh, Salvador,
   Que solo vea a Jesús hoy;
Aunque el valle me guíes pasar,
   Tu gloria sin fin me rodeará.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, todo desear
   Sea por Tu gloria; inspírame
Con Tu perfección, Tu santo amor,
   Mi senda inunda con celestial luz.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.

Mi visión llena, que nada vil
   Oscurezca la luz interior.
Que vea solo Tu bella faz,
   Susténtame con Tu gracia eternal.
Mi visión llena, bello Jesús,
   Haz que Tu gloria brille en mí ser.
Mi visión llena, que vean todos
   Tu imagen santa reflejada en mí.
(Traducción libre de “Fill All My Vision”
       por Avis Burgeson Christiansen, 1895-1985).

Estén listos para confesar sus pecados unos a otros y orar unos por otros. Ahora canta “Compártelo”. Es la número 18 en tu cancionero.

Un fuego enciendes con una sola chispa,
Y pronto del calor del fuego muchos gozan,
Así es el amor de Dios, tú al recibirlo,
A todos extiendes Su amor, lo quieres compartir.

Que maravilloso tiempo Es la primavera,
Las aves cantando, las plantas floreciendo,
Así es el amor de Dios, tú al recibirlo,
Quieres cantar, te refresca, lo quieres compartir.

Deseo para ti, este gozo que encontré,
Puedes de él depender, no importa en donde estés,
Desde los montes gritaré, al mundo le diré,
A mi llegó el Señor de amor, lo quiero compartir.
   (Traducción libre de “Pass It On” por Kurt Kaiser, 1969;
      alterada por el Pastor).


CUANDO LE ESCRIBAS A DR. HYMERS DEBES DECIRLE DE QUE PAÍS LE ESTÁS ESCRIBIENDO O ÉL NO PODRÁ CONTESTAR TU CORREO. Si estos sermones te bendicen por favor envía un correo electrónico a Dr. Hymers y díselo pero siempre incluye de qué país estás escribiendo. El correo electrónico de Dr. Hymers es rlhymersjr@sbcglobal.net (oprime aquí). Puedes escribirle a Dr. Hymers en cualquier idioma, pero escribe en Inglés si es posible. Si deseas escribirle a Dr. Hymers por correo postal, su dirección es P.O. Box 15308, Los Angeles, CA 90015. Puedes llamarle por teléfono al (818) 352-0452.

(FIN DEL SERMÓN)
tú puedes leer los sermones de Dr. Hymers cada semana en el Internet
en www.sermonsfortheworld.com.
Oprime en “Sermones en Español”.

Estos manuscritos de sermones no tienen derechos de autor. Pueden ser usados
sin la autorización de Dr. Hymers. Sin embargo, todos los mensajes de video de
Dr. Hymers, y todos los otros sermones en video de nuestra iglesia, sí tienen
derechos de autor y solo pueden ser usados con autorización.

El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“Fill Me Now” (por Elwood H. Stokes, 1815-1895).