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PIDIENDO PAN PARA LOS PECADORES –
¡UN NUEVO PENSAMIENTO!

por Dr. R. L. Hymers, Jr.

Un sermón predicado en el Tabernáculo Bautista de Los Ángeles
La Noche del Sábado, 22 de Abril del 2017


John Cagan leyó Lucas 11:5-13 hace unos minutos. Pero quiero que voltees allí otra vez. Está en la página 1048 en la Biblia Anotada de Scofield. Esta es la parábola del Amigo Inoportuno. Voy a sacar varias cosas en esta parábola esta noche.

Primero, las tres personas en la parábola.

“Les dijo también: Quién de vosotros que tenga un amigo, va a él a medianoche y le dice: Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante” (Lucas 11:5-6).

El primer “amigo” es el que tiene mucho pan. Él es Dios el Padre. El segundo amigo es el hombre que está pidiendo pan. Él es el Cristiano, que necesita el pan. El tercer amigo es el hombre que viene al Cristiano. Es una persona perdida, una persona que no es salva. Esta es la persona que necesita el pan. Tú y yo que somos verdaderos Cristianos estamos entre Dios y los que están perdidos. ¿Qué es el “pan” en esta parábola? Anteriormente algunos de nosotros pensaban que el pan era el Espíritu Santo. Pero ahora creo que eso está mal. Es cierto, que el Espíritu Santo es dado, en respuesta a la oración, en el versículo 13,

“Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13).

Pero ahora estoy convencido de que el “pan” no es el Espíritu Santo. El Dr. John R. Rice escribió en detalle sobre esta parábola de Lucas (Prayer: Asking and Receiving, Sword of the Lord, 1970, p. 70) En cuanto al “pan”, Dr. Rice dijo que es Jesús. “Él Mismo es ese pan” (Juan 6:35). Anteriormente pensé que el “pan” era el Espíritu Santo. Pero estaba equivocado. El pan es Jesús Mismo. Esto está claro en el Nuevo Testamento. Casi todo un capítulo habla de Jesús como el “pan de vida”. Es Juan 6. Escucha lo que Jesús dijo en ese capítulo:

“Porque el pan de Dios es aquel que descendió del cielo y da vida al mundo” (Juan 6:33).

“Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35).

“Yo soy el pan de vida” (Juan 6:48).

“Yo soy el pan vivo” (Juan 6:51).

“El pan que yo daré es mi carne” (Juan 6:51).

Una y otra vez la Biblia nos dice que Jesús Mismo es el “pan de vida”.

Entonces, ¿por qué dice el Cristiano en Lucas 11:6, “Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante”? ¡Porque no tenemos poder para hacerlos comer “el pan de vida”! En nuestro ganar de almas y en nuestra predicación, ¡simplemente no tenemos el poder para darles el pan de vida! Sabemos el Evangelio, pero sentimos que no tenemos poder, así que sabemos que: “Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante” (Lucas 11:6).

¡Qué confesión! “No tengo que ponerle delante”. Eso es lo que muchos jóvenes sienten cuando visitan una iglesia Bautista hoy en día. Sienten que la iglesia no les ofrece nada de lo que necesitan. En la mayoría de nuestras iglesias Bautistas, “no tienen nada que poner delante de ellos más que unas canciones contemporáneas”. ¡Cómo las odio! ¡Todas son iguales! Son “canciones de adoración” – ¡y no tienen nada en ellas para hacer que los pecadores piensen en su necesidad de Jesús! ¡Nada que ponerles delante! ¡Nada! ¡Nada! Nada más que una aburrida, desgastada canción de “adoración” – que los pone a dormir. ¡Nada! ¡Nada! ¡Nada que poner delante de ellos! ¡Nada! ¡Nada! Nada más que una exposición de la Biblia seca como el polvo, sin vida, verso por verso. Nada más que canciones muertas de “adoración” y un estudio Bíblico aburrido. ¡Lo escuchaste la otra noche! Ninguna persona joven sana y normal puede ser ayudada por eso. La única cosa animada en el servicio fui yo guiándolos a cantar el gran himno de la Resurrección de Paul Rader, “Vivo Otra Vez”. ¡Estabas tan hipnotizado por un servicio medio muerto que tuve que gritar y sudar para que te despertaras lo suficiente para cantarlo bien! ¡No es de extrañar que nuestras iglesias no puedan ganar a los jóvenes perdidos del mundo! No es de extrañar que perdamos el 90% de los jóvenes que ya están en la iglesia. Eso es lo que me pasó cuando era adolescente. No había nada en mi iglesia que me atrajera. Estaba muerto y seco y mohoso. No había nada en mi primera iglesia que me desafiara. Mi mente estaba en blanco durante los servicios. Jesús no estaba allí. Me parecía que todos los servicios estaban diseñados para complacer a las mujeres de mediana edad. ¡No tenían nada que poner delante de mí! Mira a Charles Stanley en la televisión, o Paul Chappell en el Internet. Muertos, secos, desinteresados y sin nada que muestre a Jesucristo como la respuesta a su pecado, su soledad y su destino eterno. “¡Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante!” Que Dios nos ayude. He estado en la iglesia de Rick Warren. He estado en la Primera Iglesia Bautista de Dallas. ¡He estado en nuestras iglesias BBFI! Están tan drogadas que ni siquiera saben que no tienen “nada que ponerle delante”.

¿Cuál es la respuesta? Mira los versículos 9 y 10.

“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿o si pescado, en lugar de pescado, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:9-13).

Jesús termina la parábola diciéndonos que busquemos, llamemos y pidamos hasta que nuestro Padre Celestial dé el “Espíritu Santo a los que le pidan” (Lucas 11:13). Sigue pidiendo (eso es lo que significa el Griego). ¡Sigue pidiendo! ¡Sigue llamando! ¡Sigue pidiendo!

Ves, tenemos que tener el Espíritu Santo en los servicios. Tenemos que tener el Espíritu Santo o Jesús no parecerá importante – ¡y Jesús ni siquiera estará presente! Mira el versículo ocho:

“Os digo, que aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, sin embargo por su importunidad se levantará y le dará todo lo que necesite” (Lucas 11:8).

La palabra Griega traducida como “importunidad” en la Reina Valera significa “persistencia descarada”. Persistencia – significa que tenemos que orar por el poder del Espíritu Santo para cada servicio. El “maná” en el desierto se podría si los Israelitas intentaban mantenerlo durante la noche. Es lo mismo hoy. ¡Las reuniones de oración y los servicios estarán “podridos” a menos que “descaradamente persistamos” en la oración antes de cada reunión de oración y cada servicio!

Jesús ha sido excluido de nuestros servicios – así como fue excluido de la iglesia de Laodicea en el Libro de Apocalipsis. Estaba tibio. ¡No fuego! ¡No truenos! ¡Ningún canto dinámico! Ninguna predicación – ¡solo una muerta exposición Bíblica verso por verso! ¡No necesitas al Espíritu Santo para dar un sermón expositivo muerto! ¡Los sermones expositivos le hablan al cerebro! ¡Los sermones evangelísticos hablan al corazón! ¡Al corazón! ¡Al corazón! “Porque con el corazón se cree para justicia” (Romanos 10:10). Con el corazón – ¡no con el cerebro! ¡No solo con la mente! Jesús debe hablar al corazón o nadie será salvo – o nadie será avivado – ¡o nadie probará el pan de vida! ¡Jesús es excluido de nuestros tibios servicios evangélicos y Bautistas! ¡Excluido! ¡Excluido! ¡Excluido! Jesús dice: “Yo estoy a la puerta y llamo” (Apocalipsis 3:20). ¿Por qué está Jesús fuera de la iglesia llamando? Porque lo hemos excluido, por eso. ¡Si no oramos que el Espíritu Santo descienda en cada servicio, no tendremos a Jesús en nuestros servicios! Jesús sólo viene cuando el Espíritu Santo está presente – ¡y el Espíritu Santo sólo está presente cuando oramos que descienda! ¡Sólo está presente cuando nosotros oramos que descienda! ¡Sólo está presente cuando oramos que descienda! Muchos de nuestros servicios no son más animados que una Misa Católica. Lo has visto. Lo has visto. ¡De hecho, estaba más muerto que una Misa Católica! ¡Y sabes que tengo razón!

“Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante” (Lucas 11:6).

¿Y qué es el “pan” que el hombre pidió a medianoche, golpeando la puerta de su amigo? El pan que él continuó pidiendo, buscando, y llamando que era Jesús Mismo. ¿Qué otra cosa podría ser que los pecadores necesitan? Al final del versículo 13, Jesús dijo: “¿Cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13). La nota de Scofield se equivoca aquí. El guerrero de oración no está pidiendo el Espíritu Santo para sí mismo. ¡Él está orando por el Espíritu Santo por su amigo perdido que nunca confiará en Jesús a menos que el Espíritu Santo abra su corazón y lo atraiga hacia Jesús!

“Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante” (Lucas 11:6).

De hecho, si Dios no da el Espíritu Santo, en respuesta a tus oraciones, ¡no tienes nada que dar a los pecadores perdidos! El Dr. John R. Rice dijo:

     Jesús no puso palabras exactas hasta el final de esta lección en...orando, que Él estaba enseñando a los discípulos a orar por el Espíritu Santo... que realmente trae avivamientos, convence a pecadores y los convierte, ¡que da sabiduría y poder y liderazgo al hombre de Dios! Cuando oramos por el pan para los pecadores, realmente queremos decir que necesitamos...el Espíritu Santo de Dios (Rice, ibíd., p. 96).

Ahora estoy hablando con aquellos de ustedes que todavía están perdidos. Jesucristo es simbolizado por el pan en la parábola. ¡El Señor Jesucristo es lo que más necesitas! A menos que el Espíritu Santo venga a ti en nuestros servicios de la iglesia nunca serás convencido de tus pecados. Jesús dijo:

“Cuando él venga, convencerá al mundo de pecado” (Juan 16:8).

Estamos orando para que el Espíritu Santo venga a hacer que un pecador perdido como tú sienta el terrible pecado en su corazón, que te haga sentir miserable y profundamente pecaminoso. Si el Espíritu Santo nunca te hace sentir algo de eso nunca sentirás realmente tu necesidad de Jesús.

Entonces, también, estamos orando para que el Espíritu de Dios te lleve a Jesús para la salvación completa. Jesús dijo:

“Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44).

Por lo tanto, estamos orando para que Dios envíe Su Espíritu para atraerte a Jesús, porque solo Jesús puede salvarte del pecado y del Infierno.

Hasta ahora sólo has oído los hechos del Evangelio. Sólo has oído que Jesús murió en la Cruz para pagar el castigo por tu pecado. Sólo has oído que la Sangre de Jesús puede lavar todos tus pecados y justificarte a los ojos de Dios. Sólo has oído que Jesús ha resucitado de entre los muertos, y está vivo en el Cielo, en otra dimensión, orando por ti. Sólo has oído estos hechos, pero nunca los has experimentado en tu propia vida. Y nunca podrás experimentar esos hechos maravillosos si simplemente te sientas en la iglesia Domingo tras Domingo y sólo oír de ellos. ¡Algo más que solo escuchar sobre esos hechos debe sucederte o nunca podrás ser salvo!

El Espíritu Santo debe bajar y hacerte sentir pecador. El Espíritu Santo debe bajar y atraerte hacia Jesús. El Espíritu Santo debe darte un encuentro divino-humano con el Jesús vivo. Tomará un milagro que seas atraído a Jesús. Tomará un milagro que nazcas de nuevo. Y sólo el Espíritu de Dios puede hacer que ese milagro suceda en tu vida. Si el Espíritu Santo no está presente para satisfacer tus necesidades espirituales en nuestros servicios solo podremos decir:

“Un amigo mío ha venido a mí de viaje, y no tengo qué ponerle delante” (Lucas 11:6).

Por eso oramos por tu salvación. Seguimos pidiendo. Seguimos buscando. Seguimos llamando – hasta que Dios abra el Cielo y envíe Su Espíritu para convertirte. Jesús dijo que el “Padre…dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan” (Lucas 11:13). Y estamos orando por ti. ¡Le pedimos a Dios que envíe Su Espíritu para convencerte de pecado, y te lleve a Jesús en una milagrosa experiencia de conversión! Jesús lavará tu pecado con Su Sangre. Jesús te vestirá con Su justicia y te dará un corazón que ama a Dios y aborrece el pecado. Amén.

“Por ti estoy orando”. ¡Canta el coro!

Por ti estoy orando, Por ti estoy orando,
   Por ti estoy orando,
Orando por ti.
   (Traducción libre de “I Am Praying For You”
      por S. O’Malley Clough, 1837-1910).


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(FIN DEL SERMÓN)
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La Escritura Leída Antes del Sermón por el Sr. John Samuel Cagan: Lucas11:5-13.
El Solo Cantado Antes del Sermón por el Sr. Benjamin Kincaid Griffith:
“I Am Praying For You” (por S. O’Malley Clough, 1837-1910).